jueves, 17 de septiembre de 2020

Símbolos del Estado Táchira: Protocolo y Uso del Himno, Escudo y Bandera │A Stroll Through the History of the Symbols of Táchira State

 





Nota del Editor:
En la sección final de este trabajo podrá encontrar el mismo en PDF descargable



Manual de Ceremonial y Protocolo

Los Símbolos Oficiales del Estado Táchira


Presentación


Los símbolos del Estado Táchira, como su nombre lo indica, son aquellos elementos materiales o inmateriales a los que asociamos nuestra idea de la tierra nativa y nuestra percepción de pertenencia a ella. Son elementos portadores de una profunda simbología y deben considerarse como objetos del máximo respeto en su uso e invocación. En esos símbolos nos vemos reflejados y nos unimos, bien estemos lejos, en otra parte del país, o cuando nos encontramos fuera de este.

En los tiempos presentes, el uso de nuestros símbolos regionales es muy indiscriminado, alcanzando a veces hasta lo irrespetuoso, al convertirlos en sólo accesorios secundarios, en adornos o colgajos de espacios. Por ello, conviene conocer su origen y significado en cuanto a su debido uso, la composición, el diseño de cada símbolo y su particular historia. 

Ellos le dan sentido a nuestra historia republicana tachirense y son la primera imagen institucional de la administración pública estadal.


Fuentes legales


Según lo define, en explícito, la Constitución del Estado Táchira vigente [Gaceta Oficial del Estado Táchira, extraordinaria, Nº 778, de fecha 9 de febrero de 2001], en su artículo 4º, los símbolos patrios estadales, como expresión preminente de la tachirensidad (artículos 53º a 55º), son: el Himno oficial, el Escudo, la Bandera y el nombre o sustantivo Táchira:


"Artículo 4. Los símbolos del Estado Táchira son: 1. El Escudo de Armas, 2. El Himno "Las Glorias de la Patria", 3. La Bandera, y 4. El nombre Táchira, símbolo de integridad territorial nacional y de identidad estadal. La ley regula sus características, significados y uso protocolar. Queda prohibido a los entes de la Administración Pública Estadal el uso de logotipos, emblemas, símbolos y membretes distintos a los de la República, el Estado y los municipios".







Escaneo y coloración digital de la primera hoja de una partitura impresa en Berlín, en 1930. Por ello es conocida como la "Edición berlinesa" del Himno Oficial del Estado Tácnira: Diseñadora Gráfica T.S.U. Sigrid Márquez Poleo (2015)

  
«Las glorias de la Patria» como canción patriótica regional, con letra del poeta y abogado Ramón Eugenio Vargas y música del compositor Miguel Ángel Espinel, ambos tachirenses, fue declarada como himno oficial del Estado Táchira por decreto reglamentario del Escudo, Sello e Himno del Estado Táchira, emitido por la Presidencia del Estado, de fecha 1 de julio de 1913.  
En este decreto se especificaba, en su artículo 11º, que la música del himno había sido aprobada por Resolución ejecutiva del Gobierno del Estado de fecha 28 de junio de 1913. Por ello, el decreto que lo hizo oficial reguló lo siguiente: 

«Art. 12. El Himno del Táchira, al igual del Nacional, será de enseñanza obligatoria en las escuelas de ambos sexos, del Estado y Municipalidades, a fin de que en los hijos del Táchira echen honda raigambre los sentimientos patrióticos y altruistas que él canta y les sirva de aliento en toda emergencia que amenace su vida independiente y libre, así como de expresión de regocijo en las celebraciones de sus triunfos y victorias y de sus actos cívicos» (Del Decreto Reglamentario del Escudo, Sello e Himno del Estado Táchira, del primero de julio de mil novecientos trece [El original del decreto se extravió pero se conserva una transcripción en un libro titulado "Cantos Escolares" editado en San Cristóbal, en la Imprenta del Estado como publicación ordenada por el Gobierno del Estado Táchira en 1950. Digitalizado y difundido por el historiador y académico José Antonio Pulido Zambrano. Grupo de Facebook "Fotos y documentos del Táchira histórico", 2022]).

Anterior a este, hubo otro himno titulado «¡Tachirenses, se acerca el momento!» creado en 1879. Su música era autoría del eximio compositor tachirense Eloy Galaviz y la letra del reconocido poeta marabino y residente en el Táchira para la época, Arbonio Pérez.

Este himno fue de poca duración por cuanto dejó de entonarse a partir de la incorporación del Estado Táchira al Estado de Los Andes, por decisión del presidente Antonio Guzmán Blanco 1881.

El carácter marcial de esa composición hizo que se le conociera en su tiempo como «La Marsellesa tachirense». Su música, al igual que su partitura, se perdió y para 1899 sólo era recordada la letra,  entonada por los soldados de los batallones del Ejército Liberal Restaurador del General Cipriano Castro en su triunfal campaña guerrera desde el Táchira a Caracas, en 1899.
Según algunas versiones orales, de testigos de la época, ante la pérdida de la música, los versos eran cantados de forma espontánea por los soldados al compás de una armonización del himno de Bayamo (de 1868) o «La Bayamesa», conocido por los recientes sucesos de la guerra hispano-estadounidense de 1898, cuando la isla de Cuba dejó de ser provincia española y fue ocupada por los Estados Unidos.

El actual Himno del Estado Táchira se originó a partir de una iniciativa oficial: un concurso auspiciado por la Presidencia del Estado. Entre las obras presentadas, el jurado evaluador seleccionó y premió como canción patriótica a la obra poética  titulada «Las glorias de la Patria» del abogado Ramón E. Vargas y la música a la composición con instrumentación para coro, banda y orquesta sinfónica del Prof. Miguel Ángel Espinel. Ambos autores fueron galardonados con la condecoración «Gran Estrella del Estado Táchira».

Esta magna obra de la música universal, escrita en el típico compás de marcialidad, tiene una línea melódica de fácil memoria e interpretación y se cantó solemnemente, por primera vez, el 5 de julio de 1913 en la Plaza Bolívar de la ciudad de San Cristóbal, capital del Estado. Con motivo del centenario del Himno, el Prof. Samir A. Sánchez, en una conferencia sobre los símbolos del Estado ["La identidad tachirense en un mundo post-postmoderno", Universidad Católica del Táchira, 17 de septiembre de 2013], lo describió, en prosa, en los siguientes términos:

Himno del Estado Táchira: Canto de majestad y raigambre

El 5 de julio de 2013 se erigió como hito al conmemorarse el centenario de la primera ejecución oficial del Himno del Estado Táchira. Su esencia, cincelada por la emoción poética y la instrumentación marcial, lo consagra como un clásico atemporal y una obra maestra de la música universal. Esta egregia composición, cuyo eco trasciende y perdura, se inscribe en la historia regional como patrimonio cultural inmaterial y símbolo imperioso de la identidad tachirense.

Estructura y alma de la composición

Esta pieza es un monumento sonoro que exalta las magnas glorias, los valores inmanentes y los ideales fundacionales del Táchira. La estructura musical, gestada por el Prof. Miguel Ángel Espinel —quien inició su labor en abril de 1913 y la culminó en mayo del mismo año—, fue magistralmente adaptada a la lírica del Abogado Ramón E. Vargas (1913), cuyo íncipit reza: «Las glorias de la Patria».

La obra se inicia con una introducción o preludio instrumental en un acorde marcial inaugural y compás de cuatro tiempos (4/4), desarrollando un matiz dinámico de transición en 'tempo di marcia'. Esta progresión confiere a la pieza un sentido de riqueza armónica y solemne fasto.

La poética y su métrica

En el andamiaje lírico, la acertada prosodia (distribución de los acentos rítmicos) en la continuidad de los cuartetos asonantes, se articula sobre una estrofa coral de arte menor y cuatro estrofas de arte mayor. Este contraste métrico imprime al poema los matices de un romance heroico. La versificación se distingue, además, por una consonancia tonal secuencial,  llana y aguda.

La composición musical se erige sobre la tríada de una introducción marcial, el coro o estribillo que se reexpone, y las cuatro estrofas. Su instrumentación, melodía y armonía —una lograda síntesis de finitud e infinitud— responden a un único movimiento de solemnidad. En las tres primeras estrofas, este carácter se manifiesta en una delicada forma de eco a dos voces. La cuarta estrofa, con un claro carácter himnario, experimenta una elevación transformadora, enlazando sus acordes de marcha con el triunfalismo apoteósico del coro. Esta orquestación no solo marca la emotividad, sino que la convierte en una sinfonía imbricada en otra sinfonía.

Culminación épica y leitmotiv

En la repetición final, los unísonos en alta tonalidad de las voces superiores del coro convergen en un tutti orquestal. Este ímpetu de cierre se potencia con la fuerza incontenible de los instrumentos de viento-metal y percusión, que, a través de una elaborada alquimia entre lo impetuoso y lo sutil, confieren un final de magnitud épica a la obra.

El Himno del Estado Táchira, o el canto patriótico regional, interpretado por diversas formaciones (banda sinfónica, marcial, orquesta, coros), se revela como un elaborado leitmotiv de ritmos, tonalidades mayores y armonías. Es una verdadera metáfora instrumental que asemeja desplegar —en una llamarada sonora de sublime y poderosa trascendencia— el sentir telúrico y milenario del Ande tachirense, el Volksgeist o el espíritu de la tierra natal.

La letra, ceñida a las pautas métricas de la poesía realista decimonónica, configura en cada verso los más altos ideales del pensamiento creador, los valores inmanentes y las virtudes del Táchira inmortal. Un canto soñado y sentido, forjado y troquelado en los hontanares infinitos de la libertad.

 

Usos y protocolo
El Himno del Estado Táchira se interpreta en todos los actos solemnes de los poderes públicos del Estado e instituciones escolares, académicas y universitarias, culturales, emisoras de radio del Estado Táchira a las 12 m y 6 pm inmediatamente después del himno nacional así como en competencias deportivas donde un equipo intervenga en representación oficial del Estado Táchira. 
En ellos se interpreta la introducción (sólo si se canta con acompañamiento musical de banda u orquesta), coro, primera y última estrofa, y coro. Cuando se iza ceremonialmente la bandera del Estado Táchira solo se interpreta la introducción, coro, la primera estrofa y el coro nuevamente. 
Cuando se le rinden honores protocolares al Gobernador, como máxima autoridad que ostenta las funciones ejecutivas y administrativas del Estado Táchra, al entrar o abandonar un acto oficial, se toca sólo el coro. 
El himno oficial del Estado Táchira se interpretará, al inicio, con todos los honores inmediatamente después del himno nacional en los actos oficiales municipales o de instituciones, cuando sea el himno del municipio o de la institución el que cierre el programa del acto. 

  

Proemio al Himno del Estado Táchira

 

Con cada acorde y nota, y cada palabra, el Himno del Estado Táchira no es solo una melodía, es el vibrante eco de nuestra historia y el latido indomable del alma tachirense. Siente cómo se eleva el espíritu al recordar que somos hijos de una tierra forjada con valor ínclito, donde las férreas cadenas de la opresión fueron rotas para siempre. Este himno ​e​s un canto a la libertad que ​h​eredamos, a la igualdad que ilumina nuestros hogares y a la paz que anhelamos, recordándonos que somos herederos de un ​p​ueblo glorios​o que llegó a marcar los destinos de una nación.

​D​ejemos que estas estrofas inunden ​e​l ser con el orgullo de nuestra identidad. El himno del Táchira es un canto a la fuerza suprema del trabajo, esa fuerza titánica que nos impulsa a conquistar cumbres de prosperidad y triunfo. Escuchen cómo resuena la promesa de que en nuestra tierra ondeará por siempre, como enseña de honor regional, la unión y altivez de sus hijos, junto al sagrado legado del Trabajo, la Paz y la Igualdad. ¡Que el orgullo de ser tachirense, al entonar al unísono nuestro himno, nos eleve y nos una en un solo sentir!

 

Lírica: Consta el himno estadal tachirense de una introducción marcial [sólo instrumental], un coro o estribillo y cuatro estrofas, y es el siguiente:

Himno oficial del Estado Táchira

«Las glorias de la Patria»

Las glorias de la Patria,
sus fueros de Nación
unidos defendamos
con ínclito valor. (coro)

I
Somos libres: las férreas cadenas
del esclavo rompiéronse ya;
el hogar tachirense sonríe
bajo un sol todo luz: la Igualdad.

II
Extinguidos los odios añejos
perseguimos un solo ideal:
que prospere la tierra nativa
bajo el cielo de amor de la paz.

III
El trabajo es la fuerza suprema
que nos lleva cual nuevo Titán,
a la meta sublime y gloriosa
de los pueblos que saben triunfar.

IV
Que en el Táchira ondule por siempre
como enseña de honor regional,
con la unión y altivez de sus hijos,
el Trabajo, la Paz, la Igualdad.

Letra: Abog. Ramón E. Vargas (1876 - 1949)
Música: Prof. Miguel Ángel Espinel (1895 - 1968)


Para oír la interpretación oficial del Himno del Estado Táchira, que sigue la partitura original de 1913 (la cual indica como debe interpretarse el coro y las cuatro estrofas), interpetado por la Banda Oficial de Conciertos del Estado y la Coral del Táchira, pulse aquí.

Para consultar la historia detallada, partitura y audios del Himno Oficial del Estado Táchira, pulse aquí.



Escudo Oficial del Estado Táchira




Versión silueteadea y digitalizada (para uso de papelería, trabajos escolares y universitarios) del Escudo de Armas del Estado Táchira a partir del único óleo original que se conserva de 1913, el cual se encuentra en la sede de la Sociedad Bolivariana del Estado Táchira y Academia de Historia del Táchira, salón "Dr. Aurelio Ferrero Tamayo", de la ciudad de San Cristóbal. Autor del óleo: Marcos León Mariño. Proceso de coloración digital y silueteado: Diseñadora Gráfica T.S.U. Sigrid Márquez Poleo (2015)


 
El más antiguo dibujo del símbolo heráldico que representa al Estado Táchira y a su identidad, y que se conoce hasta la fecha, data de 1878 y se encuentra en un documento de acciones del Mercado cubierto de San Cristóbal, en el Archivo Histórico de la Municipalidad de San Cristóbal. En 1901 fue aplicado como distintivo del Estado Táchira en el Gran Sello Oficial del Estado aprobado por la Asamblea Legislativa en 1901 [en el artículo 3º de la Ley de Papel Sellado, de fecha 27 de diciembre de 1901].
El primer decreto, conocido hasta la fecha, que describe y regula al escudo tachirense de 1878, fue aprobado por el Ejecutivo regional el 10 de octubre de 1905, siendo modificado parcialmente en fecha 1 de julio de 1913, permaneciendo hasta los tiempos presentes sin alteración. 
Esta heráldica estadal, de estilo republicano, consiste en un escudo sobre una cartela de oro renacentista (inspirada artísticamente en la forma del Vellocino de Oro de la mitología griega) de plegados contornos y extremos en volutas.
El escudo presenta, al natural, un campo con verde paisaje, símbolo de la exuberancia de los valles tachirenses, donde se ve la cordillera de los Andes y de pie, representando a Venezuela, una doncella ataviada con el gorro frigio que simboliza la Libertad y la República. Sostiene la bandera nacional en su mano derecha y señala con la otra al río Táchira, símbolo natural del límite entre las repúblicas de Venezuela y Colombia y por igual símbolo del origen del nombre ancestral del Estado.

 

La figura señera de la doncella tiene su origen en el mito fundacional del Estado Táchira descrito en la proclama hecha por los primeros constituyentistas tachirenses, el 21 de septiembre de 1864,  al aprobar, a su vez, la primera Constitución del Estado Soberano del Táchira. En uno de sus párrafos se explicaba el mito fundacional del Estado Táchira en la figura de una doncella como divinidad clásica que emergía majestuosa de las aguas del río Táchira (y que en la ley de 1905 esta doncella pasó a representar a  Venezuela). El texto decía:

 

«Sección [Estado de la Unión venezolana] amena que hoy se exhibe con todos los alicientes de una Divinidad, -como virgen cándida y hermosa que sale de las márgenes del Táchira, coronada de brillantes guirnaldas, esparciendo en su circunferencia los frutos de la paz y la abundancia y convidando a todos al festín de la patria». "Proclama a los tachirenses". Constitución del Estado Soberano del Táchira, edición oficial, Imprenta del Táchira, San Cristóbal, 1864, pp. 27 y 28.

Por timbre, o en la parte superior del escudo, entre rayos de oro, se encuentra un haz de espigas de trigo atado con una cinta color carmesí (rojo), símbolo de la unión que hace la fuerza. La misma cinta, entrelaza un ramo con flores de algodón y otro de cafeto que, partiendo de la base, se fijan y ornamentan el flanco izquierdo y derecho del escudo, como símbolos de la riqueza agraria del Estado a través de su historia (algodón en la época aborigen y café en la época colonial y republicana).

En la parte superior de dicho timbre y formando un arco, tiene nueve estrellas de cinco puntas que simbolizan a los nueve distritos (actuales municipios) que conformaban el Estado para 1913: San Cristóbal, Bolívar, Jáuregui, Lobatera, Capacho, Uribante, Junín, Ayacucho y Cárdenas. Bajo el arco de estrellas, se encuentra la inscripción «Estado Táchira». 

En la base del escudo, una cinta de oro entrelaza los tallos de las ramas de algodón y cafeto y lleva en inscripción, las siguientes fechas históricas: «5 de julio de 1811», «14 de marzo de 1856» y «24 de marzo de 1864» [Esta fecha no tiene ninguna trascendencia ni efemérides para el Táchira. Fue un error de transcripción en el decreto ejecutivo de 1913, quedó 24 de marzo por la fecha histórica correcta sería 28 de marzo de 1864 cuando se sanciona la Constitución Nacional de los Estados Unidos de Venezuela que eleva a la condición de Estado a la antigua Provincia del Táchira, creada en 1856. Esta fecha se debe corregir y/o modificar por la del 21 de septiembre de 1864 cuando la Asamblea Legislativa del Estado Táchira promulga la primera Constitución estadal, primer ordenamiento político-jurídico planamente de autonomía y esencia tachirense].

 

Usos y protocolo

 

El Escudo del Estado Táchira debe estar presente en:
  • 1.º Los edificios y dependencias de la Gobernación del Estado Táchira, del Consejo Legislativo del Estado y de los concejos municipales tachirenses.
  • 2.º Los diplomas o certificados, de cualquier clase, expedidos por autoridades representativas de las instituciones oficiales del Estado Táchira.
  • 3.º Los documentos, impresos, sellos y membretes de uso oficial de la Gobernación y Consejo Legislativo del Estado Táchira.
  • 4.º Las publicaciones oficiales de las instituciones públicas del Estado Táchira.
  • 5.º Los distintivos oficiales, si los hubiere, usados por las autoridades representativas de los poderes públicos del Estado Táchira.
  • 6.º Los lugares u objetos de uso oficial que por su carácter especialmente representativo así se considere.
 

Para consultar la historia detallada e imágenes del Escudo Oficial del Estado Táchira, pulse aquí.




Bandera Oficial del Estado Táchira



Bandera oficial del Estado Táchira (Imagen generada por Proyecto Experiencia Arte con IA Gemibni 3, 2025).


La bandera tachirense
La has visto con orgullo por todo el Estado o fuera de él. Tal vez ondeaste una bandera de mano, de papel, hecha en la escuela en el Día del Táchira o de la Tachirensidad; la usaste en tu chaqueta o uniforme de deportes o la agitaste en el Estadio de Pueblo Nuevo para darle fuerza a tu equipo. ¡Quizás incluso la hayas cosido a tu morral y hayas viajado por el mundo! Independientemente de dónde la veas, la bandera del Táchira se destaca tanto en casa como fuera, como uno de los símbolos más llamativos y reconocibles que representan a nuestra tierra y a su gente.
La bandera del Estado Táchira simboliza al Estado y al pueblo tachirense. Es el emblema y signo de su soberanía, su independencia, su unidad e integridad y representa los valores superiores expresados en la Constitución del Estado Táchira.
Resulta en un tricolor conformado, tanto en su anverso como reverso, por tres bandas horizontales, iguales, siendo la superior de color amarillo, la intermedia de color negro (con cuatro estrellas de cinco puntas en arco sobre dos ramas de cafeto, en el centro de la franja en disposición de óvalo con eje mayor horizontal) y la inferior de color rojo. Esta bandera es la primera enseña regional que adoptó el Estado Táchira, en 1997.
Surgió por iniciativa oficial en un concurso que organizó, en noviembre de 1996, la Comisión designada para este fin por la Asamblea Legislativa del Estado, el cual fue ganado por el maestro de ceremonias y profesor, Mario Díaz Hernández (quien falleció el 27 de marzo de 2021). El proyecto original ganador se estudió en discusiones parlamentarias de la Asamblea Legislativa, para la aprobación final el 30 de julio de 1997  y fue izada por primera vez en el Palacio de los Leones, sede del poder legislativo del Estado Táchira el 10 de diciembre de 1997. 

 

Usos y protocolo (y puesto de honor en casas, edificios, instituciones y actos públicos y privados) 


En cuanto a su ubicación en cualquier acto, hogar o edificación pública o privada, la bandera del Estado Táchira no puede quedar relegada. Así, las normas de protocolo y ceremonial establecen, con relación al uso de la bandera del Estado Táchira que, cuando esté acompañada de la bandera nacional y de otras banderas y enseñas, la bandera nacional, y la del Estado Táchira de seguida, tendrán el lugar preferente en el interior de todos los edificios y establecimientos de la administración estadal y municipal, académica y educativa, cuidándose de que sean colocadas en asta o, en casos extraordinarios, pendientes en forma vertical u horizontal, como corresponde a una bandera de ceremonia.

Cuando se utilice la bandera del Estado Táchira sola, ocupará siempre lugar destacado, visible y de honor y nunca se le dará la espalda, ni quedará izada de noche, por dignidad, al no poder ser vista.

En caso de estar acompañada por la bandera nacional el puesto de honor le corresponde a esta última.


Se entenderá como lugar preeminente y de máximo honor:


a) Cuando el número de banderas que ondeen juntas sea impar, la posición central para la bandera nacional y a la derecha (izquierda del observador) para la del Estado Táchira y a la izquierda de la bandera nacional (derecha del observador) la bandera del municipio o de la institución donde se encuentren.



b) Si el número de banderas que ondeen juntas es par, de las dos posiciones que ocupan el centro, la de la derecha será la de la bandera nacional (izquierda del observador) y la de la izquierda (derecha del observador) para la bandera del Estado Táchira.



Nota importante: En relación con el tratamiento y honores a la bandera, es muy importante, y siempre tener presente, que la bandera nacional y del Estado Táchira son símbolos de identidad nacional y estadal y merecen ser tratadas con el debido respeto por lo que ellas representan y simbolizan, de allí que se denominen banderas de ceremonia. En consecuencia: (1) deben colocarse en un espacio adecuado y digno; (2) Al izarse o arriarse, la bandera nacional y estadal no deben tocar el suelo, esto se hace como seña de respeto y dignidad. En tiempos de guerra, en épocas de oscurantismo, cuando un país o región era derrotado en la guerra, sus banderas e insignias eran arrastradas, por el vencedor, en señal de humillación al vencido; (3) No deben ser utilizadas como manteles de mesa, cobertores de espaldares de sillas, tenderetes o colgajos que las degraden o desdigan de ese simbolismo y dignidad, y las rebajen hasta convertirlas en simples adornos de espacios, salones, reuniones, fiestas o con fines propagandísticos de cualquier índole; (4) Toda ceremonia de abanderamiento, entendida como la ceremonia cívica en la cual se entrega la bandera del Estado Táchira (o de una bandera de alguna municipalidad tachirense) a instituciones públicas o privadas legalmente constituidas con la finalidad de representar al Estado Táchira (o a uno de sus municipios) en áreas académicas o deportivas, se hará con el debido respeto y solemnidad que exige nuestro símbolo patrio regional

 

Características de la bandera del Estado Táchira 

 

    Táchira State International Symbols and Abbreviations

Usage and characteristic
Ratio2:3
RegulationJuly 30, 1997

      Uso: civil y gubernamental
Proporciones: 2:3 (por cada dos unidades de ancho tendrá tres unidades de largo).
Diseño: cada una de las tres franjas horizontales ocupará 1/3 del ancho de la bandera y la totalidad de su largo.
Colores: amarillo (Pantone 101); negro (Pantone 6-C); rojo (Pantone 485-C); verde (Pantone 2279-C) y blanco (Pantone 000-C). [La proporción y los matices de los colores son de carácter referencial por cuanto están sin legislar por parte del Poder Legislativo del Estado Táchira].

 

Simbología: «Amarillo», las glorias, la sabiduría y las victorias del pueblo tachirense; «Negro», las riquezas naturales de la tierra y el subsuelo de todas las regiones que conforman el Estado Táchira; «Rojo», la bizarría y el indómito coraje de los hombres y mujeres tachirenses de todos los tiempos; «Estrellas», homenaje a los cantones (municipios) occidentales de la antigua provincia de Mérida, que unieron sus voluntades y acciones para lograr la absoluta independencia de dicha provincia de Mérida  y dar origen a la Provincia del Táchira, el 14 de marzo 1856, transformada en estado federal de los Estados Unidos de Venezuela, dándose su ordenamiento jurídico propio el 21 de septiembre de 1864. Las estrellas cantonales representan a las municipalidades de San Cristóbal, La Grita, Lobatera y San Antonio del Táchira; «Ramas o vástagos de cafeto», símbolo de la pródiga riqueza agrícola y de los frutos de las tierras tachirenses.






Nombre oficial del Estado
 

 Origen y significado del topónimo "Táchira"


Según la teoría lingüística filogenética chibcha, formulada por el profesor Samir A. Sánchez, investigador en historia del lenguaje, en su artículo científico: "Táchira: una arqueología de voces y palabras" (publicado en la Revista Procesos Históricos de la Universidad de Los Andes, 2018), el vocablo "Táchira" se inscribe en el contexto morfológico, cultural y geográfico de las lenguas aborígenes de América, las cuales presentan una marcada naturaleza aglutinante.

Contexto lingüístico originario: La aglutinación

La aglutinación, como rasgo morfológico predominante, implica que las palabras se constituyen mediante la yuxtaposición o concatenación de monemas (raíces y afijos) independientes, los cuales mantienen su autonomía formal y semántica, permitiendo aislar e identificar cada elemento para indicar una inflexión o derivación específica.

Desde una perspectiva geográfica, los topónimos aglutinados se distinguen por describir la característica esencial del espacio al que designan. Partiendo de una raíz básica, permanente o constante (que podría significar 'tierra', 'agua', 'peña', 'roca', 'despeñadero', entre otras), se articulaban para definir la condición más notable del lugar.

Los nombres impuestos a estos sitios hacían, por lo tanto, referencia directa a la realidad primigenia del terreno. Dada su antigüedad, estos topónimos no solían basarse en elementos variables o efímeros, sino en aspectos fijos o intrínsecamente ligados a la tierra, un hecho que parece confirmar que los responsables de tales denominaciones fueron los pobladores originarios de esas tierras.

Un ejemplo ilustrativo de esta praxis se observa en el nombre ancestral de la actual ciudad de Caracas. El topónimo original del valle donde se erigió la urbe era "Catuchacao", un vocablo arawaco-caribeño que significaba "Guanaberal (lugar poblado de guanábanas) junto al río" o "El río de las guanábanas". Así quedó consignado en la relación geográfica enviada al Rey Felipe II por el gobernador de la provincia de Venezuela, el capitán Juan de Pimentel, en 1578.

Aquí, es importante acotar algo ilustrativo e interesante, la cual se desprende del propio informe geográfico de Pimentel, y es el toponímico "Caracas". Este tuvo su origen en un enclave bastante distante de la urbe actual. Los primeros conquistadores españoles, procedentes de la isla de Margarita, arribaron a la costa central, al oeste del cabo Codera, justo donde un barranco o riachuelo que descendía de las estribaciones septentrionales de la cordillera de la Costa desembocaba en el mar. A este curso de agua se le asignó la denominación que los moradores aborígenes empleaban para dicho paraje: "Caracas", cuyo significado alude a un "sitio o lugar cubierto o sembrado de bledos (amaranthus)".

De este modo, los expedicionarios comenzaron a referirse al referido emplazamiento donde la quebrada desempocaba en el mar como "la playa o punta de los Caracas", tomándolo como punto de referencia para la exploración de la tierra firme circundante. Por consiguiente, hicieron extensivo este nombre identificativo local a la totalidad de la región bajo la fórmula de "Provincia de los Caracas" o "de Caracas". Años más tarde, en 1567, tierra adentro y tras transponer la cordillera de la Costa —específicamente en el valle, asentamiento y quebrada de Catuchacao, según el decir de sus nativos—, se fundaría la ciudad de Santiago de León de la Provincia de Caracas, urbe que a la postre sería conocida en su forma simplificada como Caracas.

Asimismo en dicha relación, Pimentel documentó las características esenciales que daban origen a la mayoría de los topónimos aborígenes en esa provincia, elementos comunes, como se ha señalado, a las culturas nativas americanas. En el castellano del siglo XVI, Juan de Pimentel refería:


"Capítulo treze. Los barrios e poblazones de los indios tienen sus nombres derivados de algún árbol, quebrada, arroyo, peña, u otra cosa señalada que esté en sus asientos o cerca dellos, o de alguna cosa acaescida allí cerca".

Macrocontexto protochibcha y mesocontexto chitarero

Trasladándonos a las elevadas cumbres de la cordillera suroccidental andina, objeto de nuestro estudio, el topónimo tachirense se inserta en la secuencia filogenética lingüística regional. Su génesis se rastrea hasta la lengua chibcha (o muisca)/protochibcha, articulada a través de los pueblos aborígenes chitareros que, para el siglo XVI, se encontraban asentados y habitaban una o ambas márgenes del río Táchira (cercano a la actual San Antonio del Táchira) al momento del encuentro con los conquistadores. Esta es la ancestral voz patrimonial: "Táchira".

Microcontexto: El valle y riberas del río Táchira

Las crónicas españolas del siglo XVI (datadas hacia 1550) identificaron el vocablo "Táchira" como el nombre de un lugar y aldea aborigen de filiación y léxico chitarero, ubicado en el curso medio del actual río Táchira (región fronteriza entre Venezuela y Colombia, entre San Antonio del Táchira y Villa del Rosario). Documentos posteriores referían que tanto el "río Táchira" como el "Llano Táchira" (actuales San Antonio y Ureña) adquirieron su denominación por pasar por el sitio y poblado de los táchiras, diferenciándose del "río de Cúcuta" [actual río Pamplonita], cuyo nombre se debía a "unos árboles que se encontraban en abundancia en sus orillas" (según testimonio judicial de 1621 por un pleito de jurisdicciones entre la Villa de San Cristóbal y la ciudad de Pamplona). En ese mismo juicio, se enfatizaba que "los indios de Abriaca llamaban a ese río 'Táchira' porque pasaba por el sitio de Táchira".

El origen de la palabra que da nombre a la entidad federal se remonta, por consiguiente, a una voz aglutinante, ágrafa, de una lengua aborigen americana, hablada por las parcialidades chitareras.

Para la identificación de las parcialidades de la nación chitarera en la región, un juicio de 1575, entablado entre vecinos españoles de Pamplona y San Cristóbal por la posesión de encomiendas entre los ríos Cúcuta y Táchira, registra la alegación: "No pretendo a los chitareros de Cúcuta sino los de Abriaca". Abriaca es, aún hoy, un caserío situado en la aldea Las Cumbres, Municipio Pedro María Ureña, Estado Táchira, desde donde se tiene una vista panorámica del valle del curso medio del río.


Igual, resulta interesante especificar que el significado de la palabra aborigen "chitarero", cuyo origen por asociación es el mismo que tuvo en su momento la palabra "caracas", hace referencia a la auyama, el fruto de la planta de la calabaza, según lo describió Fray Pedro de Aguado en el siglo XVI, era: "calabazo" o "calabaza" (auyama). Aguado, en su libro sobre la Historia de Santa Marta y del Nuevo Reino de Granada (tomo I, edición de 1915), refería que “a estos calabaços llamavan los naturales chitareros y por salir con tanta cantidad de ellos, los españoles llamaron a los naturales de estas provincias chitareros". 


Significado etimológico de "Táchira"

En consecuencia, a partir de los elementos de juicio precedentes, entendidos como referentes contextualizadores del topónimo, y tomando como código comunicacional los diccionarios bilingües (castellano y muisca) elaborados por los misioneros jesuitas y agustinos a principios del siglo XVII, textos que fungen como una suerte de Piedra Rosetta lingüística para la lengua general chibcha o muisca, resulta posible, con rigor lógico y fundamento teórico, descifrar el significado intrínseco de la voz «Táchira», un vocablo de profunda raigambre telúrica.

El término se conforma a partir de los étimos de sustrato muiscas o chibchas identificados como:

ta: lexema nominal que denota 'labranza' o 'tierra labrada'.


chi: sufijo determinante posesivo de la primera persona del plural, que significa 'nuestra/o'.


ra: morfema o partícula modificadora con función de sufijo, que indica un tiempo presente continuo y confiere un sentido de permanencia o constancia inmutable al objeto poseído (sin transferencia de dominio).

Esta partícula -ra está asimismo asociada o es considerada una evolución fonética castellanizada de la terminación de palabra -nga, empleada para construir el futuro o un sentido futuro de palabras en presente.

Literalmente, el vocablo se puede traducir como: "La tierra de labranza que es y será nuestra" < Chibcha: ta+chi+ra.

Traducido a un castellano contemporáneo, su significado sería: "Tierra de nuestra heredad" o "Nuestra tierra de heredad".

La pronunciación original, como etnónimo aborigen, era similar a la forma castellana, con la salvedad de que el dígrafo ch se articulaba, de forma aproximada, como la fricativa postalveolar sorda tʃ —similar al sonido de la ch en francés o la sh en inglés— y la r se vocalizaba de manera suave.

Análisis sintagmático, desde la perspectiva de la lingüística

Para abordar este análisis sintagmático, primero debemos observar minuciosamente los datos particulares (los morfemas aportados) para desentrañar la estructura lógica y la ley gramatical de composición que los une.

Siguiendo en específico el método de Oakham para estructurar nuestro análisis, dividiremos la palabra en la descomposición de los elementos (observación), su organización jerárquica (análisis sintagmático) y la síntesis del significado continuo.

Esto sería: 

Identificación de los elementos 

Tenemos una palabra aglutinante compuesta por tres formantes o raíces chibchas o protochibchas bien definidos:

Ta (raíz/lexema nominal): labranza, sembradío.


chi (poseedor/determinante): nuestro, nuestra.


ra (afijo aspectual/temporal): de futuro o continuidad en el tiempo de lo poseído.

La estructura interna

En la lingüística de lenguas aglutinantes, las palabras funcionan como verdaderas "frases compactas" u oraciones. El análisis sintagmático se encarga de determinar cómo se relacionan estos elementos entre sí y cuál es el núcleo de la construcción.

A nivel sintagmático, podemos identificar dos relaciones secuenciales clave:

a. El sintagma posesivo (Ta + chi).

La unión de la raíz y el determinante posesivo crea la primera unidad con sentido completo (un sintagma nominal indexical).

Relación: Ta (labranza) es modificada por chi (nuestro).


Resultado: "Tachi"  que traducido literalmente a la lengua castellana significa "nuestra labranza" o "nuestro sembradío" pero que, al darle una traducción contextual más extensiva o clásica, sería "Nuestra tierra de heredad".


En la morfofonología de muchas lenguas aborígenes americanas (como las de la familia chibcha), el orden de los factores puede fijar un núcleo poseído y un satélite poseedor, actuando como un bloque unificado.

b. El sintagma de continuidad o aspecto [Ta + chi) + ra]

Una vez constituida la base nominal Tachi, se le añade el afijo -ra para proyectar el concepto en el tiempo. De esta forma encontramos una relación específica: el afijo "ra" (de futuro/continuidad) opera sobre la totalidad del sintagma anterior (Tachi), no solo sobre la última sílaba. Sobre este último, el afijo, tenemos como ejemplo, entre otros que dan los especiakistas en la lengua muisca, de la familia lingüística chibcha, la expresión: "aikan itán ichongá. Mañana trabajaré en mi labranza".


Aquí es importante explicar que el lexema aborigen chibcha -nga sufre una pérdida de tensión debido a la rapidez del habla de los conquistadores. Al pasar a una lengua escrita como la castellana, se transformó en -ra por la desaparición o asimilación progresiva del sonido oclusivo velar sonoro (la -g) en posición intervocálica o formando parte de un grupo consonántico interior, donde tiende a debilitarse.


Por frixatización, la consonante oclusiva -g pasa a ser una fricativa velar sonora -r dado que una vez desprotegido el segmento o modificado por la vibración, la transición de la consonante nasal alveolar -n a la vibrante alveolar -s es un fenómeno clásico en la lingüística histórica denominado rotacismo.

Como resultado, "Táchira" vendría a significar: "Nuestra labranza continua"; "lo que será siempre nuestro sembradío" o "nuestra tierra de heredad".

Lo anterior se puede explicar de forma esquemática::


                                               Sintagma aglutinado: Táchira 
                                                                   │
                                         ┌─────────┴─────────┐
                                         ▼                                               ▼
                               [Base nominal]                           [Afijo temporal]
                                    (Ta - chi)                                         (ra)
                                    "Nuestra                              "Sentido de futuro /
                                    labranza"                               continuidad o 
                                                                               permanencia en el tiempo"


Así, la palabra Táchira no es solo una suma de partes, sino una estructura jerárquica lineal donde el significado se despliega acumulativamente, revelándonos que estamos ante un sintagma nominal aspectualizado. Esto es, no define un objeto estático en el espacio, sino un proceso dinámico: la tierra vinculada a una colectividad ("nuestra") que se proyecta de manera ininterrumpida hacia el porvenir ("continuidad"). Es, en esencia, una declaración de permanencia y sustento de nuestros antepasados aborígenes, resumida en una sola palabra.

Fuentes primarias para el estudio de la lengua muisca (Familia lingüística chibcha)

El corpus documental superviviente de la lengua muisca (o mosca) se compone principalmente de manuscritos y obras impresas del siglo XVII, fundamentales para la reconstrucción filológica del idioma. A continuación, se presentan ordenados cronológicamente y por tipología de archivo:

I. Obras impresas (siglo XVII)

Lugo, Fray Bernardo de (1619)
Título: Gramática en la lengua general del Nuevo Reyno, llamada mosca.
Publicación: Madrid: Bernardino de Guzmán.
Valor: Es la única gramática de la lengua muisca impresa y editada durante la época virreinal.


II. Manuscritos en archivos de España


Anónimo (1612)
Título: Vocabulario Mosco (ms. núm. 2923).
Custodia: Biblioteca del Palacio Real de Madrid.

Anónimo (s.f.)
Contenido: Gramática, confesionario, oraciones, catecismo y vocabulario de la lengua Mosca (ms. núm. 2922).
Custodia: Biblioteca del Palacio Real de Madrid.

III. Manuscritos en archivos americanos

Anónimo (s.f.)
Título: Diccionario y gramática chibcha (ms. núm. 158).
Custodia: Biblioteca Nacional de Colombia.

Contexto teórico-metodológico

El presente trabajo es un sumario-extracto que se inscribe dentro de la teoría lingüística filogenética denominada "Teoría Chibcha", postulada por el profesor Samir A. Sánchez en su artículo: “Táchira: una arqueología de voces y palabras”, publicado en la Revista Procesos Históricos de la Universidad de Los Andes (2018). Esta perspectiva permite analizar las conexiones y la evolución de los componentes macro-chibchas en la región.



Tachirensidad 

La tachirensidad es:

El término que identifica y representa la identidad, los valores propios y distintivos de la personalidad histórica del Táchira. 

La representación de su carácter, sus cualidades, sus tradiciones y su cultura. 

Es el adjetivo oficial para designar la condición, la cualidad y el carácter de ser tachirense, según lo dispuesto en los artículos 53º a 55º de la Constitución del Estado Táchira, vigente desde 2001.

Se celebra (de forma no oficial) cada 14 de marzo en conmemoración de la creación de la Provincia del Táchira (14 de marzo de 1856), fecha histórica cuando se unificó todo el territorio tachirense a partir de la unión de las jurisdicciones de las municipialidades de San Cristóbal, La Grita, Lobatera y San Antonio del Táchira, por primera vez y bajo un gobierno con autonomía ejecutiva, legislativa y con una organización político-territorial propiamente tachirense.



Estructura etimológica del término

Tachirensidad (Estructura etimológica: sustantivo o concepto amplio o extenso de abstracción construido a partir del adjetivo 'tachirense'. Nombre abstracto, femenino, término idiomático castellano como sustantivo abstracto de cualidad. Su estructura gramatical está conformada a partir del adjetivo denominativo neutro o adjetivo étnico ‘tachirense más el sufijo -dad. Este sufijo procede de la desinencia de origen latino -tas, -ātis la cual modifica al adjetivo étnico o gentilicio, para convertirlo en sustantivo abstracto de cualidad) [La Real Academia Española de la Lengua introdujo e incorporó el adjetivo 'tachirense' en el Diccionario de la Lengua Española en 1967]. || 1. Carácter o condición de tachirense. || 2. Sentimiento de pertenencia al Estado Táchira y a todo lo tachirense. || 3. Cada uno de los caracteres, naturales o adquiridos, que distinguen a las personas, a los seres vivos en general o a las cosas del Estado Táchira. || 4. Manera de ser de alguien o algo del Estado Táchira. || 5. Cualidad de tachirense. || 6. Carácter de tachirense. || 7. Concepto universal o máxima comprensión mental abstracta sobre el Estado Táchira. Comprende todo concepto subordinado que describa o explique cualquier rasgo, componente permanente, diferenciado, peculiar y distintivo de la naturaleza o la esencia de una persona, cosa u objeto del Estado Táchira || 8. Sustantivo abstracto de cualidad o condición de ser tachirense, oficial del Estado Táchira, desde 2001.

 

Historia (documentada): El término ‘Tachirensidad’ tiene un carácter oficial al quedar identificado en el texto del Capítulo VI (De los Derechos Educativos y Culturales), sección Segunda, artículos 53º (de la venezolanidad y tachirensidad); 54º (culturas populares constitutivas de la tachirensidad), y 55º (defensa de los valores propios de la tachirensidad), de la Constitución del Estado Táchira, aprobada el 18 de enero de 2001.

Sobre el significado y extensión de este término se sugiere consultar el discurso de agradecimiento, dado en el Club "Táchira" de San Cristóbal, por el presidente de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, el maestro y académico neoespartano Luis Villalba-Villalba (1906-1999) al finalizar las sesiones de trabajo y protocolarias de la Asamblea Nacional de sociedades y centros bolivarianos de Venezuela en la ciudad de San Cristóbal, en 1968. El discurso se tituló: En la tachirensidad "hemos anclado" (Revista de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, tomo 28, Cooperativa de Artes Gráficas, Caracas, 1968, p. 362-365).


Origen del territorio del Estado Táchira




El Estado Táchira y su territorio jurisdiccional (Enciclopedia Encarta Microsoft 2009, reproducción con fines didácticos, 2014).

El territorio del actual Estado Táchira, 11.100 km2 de superficie, con diferencias por reducción o pérdida territorial a través de los siglos, es, en su totalidad, el mismo territorio jurisdiccional que se le dio a la Municipalidad de San Cristóbal cuando se fijaron sus términos (límites) el día de su fundación, el 31 de marzo de 1561.


Los mismos quedaron fijados en el siguiente orden: Por el norte, hasta los Brazos de Herinas (actual río Catatumbo) y Lago de Maracaibo. Por el sur, los Llanos de Venezuela. Por el este, el paso de Pueblo Hondo en las montañas de la cordillera. Por el oeste, el río de Cúcuta (actual río Pamplonita). 

Así, desde el Derecho castellano de la época, la asignación de territorio a una nueva ciudad americana tenía por un primer objetivo proporcionarle medios de producción y, especialmente tierras de ganadería y pastizales propios, para garantizar el abastecimiento primario de las ciudades y de su población. Un segundo objetivo era la seguridad del territorio asignado, por cuanto sus habitantes se responsabilizaban de su defensa e integridad y debían armar huestes propias para incursionar, en caso de ser necesario o para la defensa mancomunada de una frontera.

En el caso de San Cristóbal, ciudad capital del Estado Táchira, estos términos quedaron reflejados en el acta de fundación o auto general fundacional del cual sólo se ha conservado hasta el presente un documento, supletorio, que guarda la fecha exacta de la fundación de la Villa de San Cristóbal, lunes, 31 de marzo de 1561, la fijación de límites y la fijación de la jurisdicción judicial penal o criminal. 

El documento conservado se corresponde con un traslado de documentos originales, en copias notariales hechas en diciembre de 1621 por razones judiciales. Es una Carta Ejecutoria (disposición que se expedía para el conocimiento de toda una provincia, gobernación o virreinato) de 1562, inserta en los libros de Cabildo de la Villa de San Cristóbal, la cual se transcribió para que formara parte de los autos contra el vecino Cristóbal de Araque y Ponce de León y otros por la muerte del regidor Pedro Suárez Pabón, en el sitio de Cazaderos, en los valles de Cúcuta. Considerado como de su jurisdicción por los justicias mayores de la Villa de San Cristóbal y de la ciudad de Pamplona.

Por igual en el respectivo expediente, transcrito en escritura procesal encadenada, se encuentran dos de los autos fundacionales: el de fijación de términos y jurisdicción de la Villa y el de fijación de jurisdicción de autoridad procesal y criminal del Justicia Mayor y Alcaldes ordinarios de primera y segunda elección.


El fragmento de la Carta Ejecutoria de 1562, que se transcribe a continuación, fue un singular hallazgo del Padre Joaquín Urdiciáin, O.R.S.A. en los archivos coloniales de Santa Fe de Bogotá (Archivo General de la Nación, Bogotá, sección Empleados Públicos, tomo V, folios 1.639, del expediente citado fs. 19-33) en 1958. 


Es el primer documento que –además de poseer el valor legal que le otorga el ser una Carta Ejecutoria– resguarda Ad Perpetuam Rei Memoriam la fecha exacta de la fundación de la ciudad de San Cristóbal, conservada según el antiguo calendario juliano, sin adaptación al gregoriano o de la era común, adoptado en España y sus dominios a partir del 3 de octubre de 1582. 










 

             

Real Carta Ejecutoria sobre la fundación de la ciudad de San Cristóbal (Estado Táchira)

 

«DON FELIPE, por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas de Canarias, de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano, Conde de Barcelona, Señor de Vizcaya y de Molina, Duque de Atenas y Neopatria, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña y de Brabante y de Milán, Conde de Flandes y del Tirol. Al nuestro justicia mayor y a los de nuestro Consejo, visorreyes, presidentes y oidores de las Audiencias y Chancillerías reales, y a los gobernadores, corregidores, alcaldes, capitanes y justicias mayores, y a vuestros lugartenientes en los dichos oficios, y a los alcaldes ordinarios y otras cualesquier nuestras justicias, así de las ciudades de Pamplona y Villa de San Cristóbal, del Nuevo Reino como de todas las otras ciudades, villas y lugares del dicho Nuevo Reino, a cada uno de vos en vuestra jurisdicción a quien esta nuestra Carta Ejecutoria fuere mostrada, o su traslado autorizado del escribano sacado con autoridad de juez competente, salud y gracia: Sépades que pleito se ha tratado en la nuestra Audiencia y Chancillería Real del dicho Nuevo Reino, ante el presidente y oidores de ella, entre partes de la una el Cabildo, Justicia y Regimiento y vecinos de la dicha ciudad de Pamplona y Nicolás de Palencia y Pedro de Sotelo, sus Procuradores en sus nombres y de la otra el Cabildo, Justicia y Regimiento de la dicha Villa de San Cristóbal y Hernán Martín Peñuelas y Alonso del Valle, sus Procuradores, cada uno con sus poderes bastantes de sus partes, sobre que parece que Juan del Rincón, vecino y procurador de la dicha ciudad de Pamplona, por una petición que en la dicha nuestra Audiencia presentó, en doce días del mes de agosto del año pasado de mil y quinientos y sesenta años dijo, que en el valle de Santiago y las comarcas que eran términos e jurisdicción de la dicha ciudad, había cantidad de indios y que algunos de ellos habían dado la paz en nuestro nombre y no la guardaban por serle dificultoso el venir a servir a la dicha ciudad por la distancia del camino, y sería gran servicio de Dios Nuestro Señor y nuestro, y conversión de los dichos indios naturales si se poblase en la dicha provincia una villeta sujeta a la dicha ciudad. Nos suplicaba mandásemos dar nuestra/




«provisión rreal para que sse poblase la dicha villeta señalando para ello al Capitán Juan Maldonado […]». Fotostato: Academia Nacional de la Historia (Caracas, 1958), proceso de digitalización y adaptación Sigrid Márquez Poleo, reproducción con fines didácticos, 2014.

/provisión rreal para que sse poblase la dicha villeta señalando para ello al Capitán Juan Maldonado como persona que era suficiente para el dicho cargo; de lo cual le fue mandado y por su parte fue dada cierta información de testigos la cual vista por los dichos nuestro Presidente y Oidores mandaron dar e dieron nuestra carta y provisión real dirigida al dicho Juan Maldonado para que hiciese la dicha población y poblase una villa y pueblo sufragana y sujeta a la dicha çiudad de Pamplona inserta en ella la instrucción de Nuevas Poblaciones por nos dadas, por virtud de la cual parece que el dicho Capitán Juan Maldonado pobló e fundó en nuestro rreal nombre en el valle de Santiago, lunes treinta y un días del mes de marzo del año pasado de sesenta y uno, un pueblo al qual puso por nombre la Villa de San Cristóval, y tomó la posesión de él en nuestro nombre, y eligió y nombró alcaldes, rregidores e otros oficiales de justicia en ellas y les señaló y amoxonó ciertos términos y declaró los casos que la justicia de la dicha Villa debía conocer según parece por dos autos que están insertos en la dicha fundación […]».




«Después y estos tienen lo mejor de la tierra los quales no an de ser parte que a nosotros nos quiten el sustento que tanbien emos servido y trabajado. Por las quales rrazones a vuestra señoría pido y suplico mande declarar no aver lugar cosa alguna de lo que la parte contraria a pedido e mande que la dicha villeta sea como es sufragana a la dicha ςiudad, conforme a la fundaςión de la dicha ςiudad de Pamplona y a la provisión que se dio por esta Rreal Audiencia para poblar la dicha villeta y mande a hazer en todo ssegún y como por mi está pedido y alegado sobre que pido justicia y costas y en lo demás necesario etcétera. Y los vecinos de la ςiudad de Pamplona que fuymos con el dicho Capitán Juan Maldonado son los siguientes: el Capitán Juan Maldonado, Nicolás de Palencia, Alonso Durán el viejo, Antón Esteban, Francisco Fernández, Pero Gómez y Orozco […]». Fotostato: Academia Nacional de la Historia (Caracas, 1958), proceso de digitalización y adaptación Sigrid Márquez Poleo, reproducción con fines didácticos, 2014.




«Alonso Carrillo, Francisco Sánchez, Gonzalo Rodríguez, Miguel Lorenzo, Juan Martín de Alvercón, Nicolás Nieto. Los soldados que fueron y entraron con el dicho capitán Maldonado y con los dichos vezinos de Pamplona que fueron de los primeros son los siguientes: Hernán Martín Peñuelas, procurador, Juan Francisco, Gonzalo de Vega, Juan Camacho (Escribano de la expedición y primer Escribano Real del Cabildo de la Villa de San Cristóbal), Baracaldo, Luis Sánchez, Pedro de Anguita, Luis Maldonado. Y los soldados que an entrado después de poblada la dicha villeta de Sant Cristoval son los siguientes: Alonso Hortiz, Luis de Pineda, Martín Guillén, Alonso Martín Cortés, Dionisio Velasco, Alonso Alvarez de Zamora, Juan López Bravo, Juan López, Gonzalo de Castañeda. Lo qual hallará vuestra señoría ser verdad quiriendo se informar e porque no es justo que sse trate otra cosa con vuestra señoría. Ortún Velasco, Alonso Durán, Antón Esteban, Pero Gómez/Fco Orozco, Gil Cano, Diego de Villarroel, Francisco Sánchez Sotelo, lo cual el dicho nuestro Presidente mandó que se juntasen con los demás […]». Fotostato: Academia Nacional de la Historia (Caracas, 1958), proceso de digitalización y adaptación Sigrid Márquez Poleo, reproducción con fines didácticos, 2014.



Ampliación de los renglones donde se relata la fecha de la fundación de San Cristóbal: «Juan Maldonado pobló e fundó en nuestro rreal nombre en el valle de Santiago, lunes treinta y un días del mes de marzo del año pasado de sesenta y uno, un pueblo al qual puso por nombre la Villa de San Cristóval, y tomó la posesión de él en nuestro nombre, y eligió […]». Fotostato: Academia Nacional de la Historia (Caracas, 1958), proceso de digitalización y adaptación Sigrid Márquez Poleo, reproducción con fines didácticos, 2014.

 

 

Nota: Para conocer más información y detalles sobre la historia documentada de los diferentes gentilicios que identifican a los tachirenses, puede ir a: "Gentilicios y adjetivos coloquiales tachirenses" (2015) 


El trabajo puede ser descargardo en PDF, aquí:







© Proyecto Experiencia Arte / Experience Art Project 2012-2020. Algunos derechos reservados. Los derechos de autor de las fotografías pertenecen a cada fotógrafo, grupo o institución mencionada.








lunes, 24 de agosto de 2020

Memorabilia. El primer proceso de limpieza sistemática preventiva del retablo de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba. Agosto de 2020

 







La presente memoria documenta una iniciativa crucial para la preservación del patrimonio artístico y devocional del Táchira: la evaluación y la primera limpieza preventiva técnica del retablo de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba. Motivada por la restauración del antiguo relicario que alberga la venerada imagen, esta labor fue emprendida a solicitud del Rectorado de la Parroquial-Basílica menor de Táriba, en la figura del párroco Pbro. Burelli Arellano y el vicario Pbro. Pedro Fortoul. Conscientes de la importancia histórica y cultural de esta pieza, se encomendó al profesor de Historia del Arte y Director-Editor de Proyecto Experiencia, Samir A. Sánchez, la tarea de analizar el estado de conservación tanto de la imagen como de su soporte, marcando un hito en los esfuerzos por garantizar su legado para las futuras generaciones.



La metodología de este proyecto se estructuró en tres fases interconectadas. Inicialmente, se llevó a cabo un exhaustivo estudio (2012-2017) de la iconografía y la trayectoria histórico-artística del retablo, situando a la imagen de la Consolación de Táriba en su rico contexto devocional y artístico a través de los siglos. Posteriormente, se profundizó en el análisis iconográfico específico de la tabla, examinando minuciosamente su superficie pictórica y el material de soporte. Culminando este proceso, la tercera etapa se centró en el diagnóstico del estado de conservación, la planificación e implementación de estrategias de preservación, y la ejecución de una limpieza mecánica en agosto de 2020, asegurando la integridad de la tabla de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba con un enfoque técnico y preventivo.









martes, 11 de agosto de 2020

Los arcos triunfales renacentistas en el Mercado de Capacho-Independencia│Memorial Triumphal Arches in Capacho (Táchira State-Venezuela)

 



Plano de sección transversal y de alzada de la fachada principal (este) del Mercado de Capacho, original, elaborado por el ingeniero y agrimensor tachirense Carlos Felipe Pirela Roo en 1903, y aperobado por el Ministro de Obras OPúblicas Ing. Ricardo Castillo Chapellín el 11 de agosto de 1903. Publicado en la Memoria y Cuenta del Ministerio de Obras Públicas de los Estados Unidos de Venezuela, para 1905. Editorial del Ministerio de Obras Públicas, Litografía y Tipografía Vidal, Caracas, 1905 (Foto cortesía del historiador y académico Bernardo Zinguer, Retazos históricos del Táchira, 2023. Reproducción con fines didácticos de difusión del conocimiento).




Plano de alzada de fachada lateral (sur) del Mercado de Capacho, original, elaborado por el ingeniero y agrimensor tachirense Carlos Felipe Pirela Roo en 1903. Publicado en la Memoria y Cuenta del Ministerio de Obras Públicas de los Estados Unidos de Venezuela, para 1905. Editorial del Ministerio de Obras Públicas, Litografía y Tipografía Vidal, Caracas, 1905 (Foto cortesía del historiador y académico Bernardo Zinguer, Retazos históricos del Táchira, 2023. Reproducción con fines didácticos de difusión del conocimiento).




Los arcos triunfales renacentistas del Mercado de Capacho-Independencia


Escrito por: Samir A. Sánchez para Retazos Históricos del Táchira y las redes aliadas en la promoción del acervo histórico regional [publicado originalmente en esa página web el 9 de abril de 2023].


Cuando el académico e historiador Bernardo Zinguer me presentó las imágenes del diseño original del Mercado de Capacho-Independencia, trabajado en colores de acuarela e impreso por la Litografía Vidal, de Caracas, un hallazgo producto de sus investigaciones bibliográficas sobre el pasado del Táchira eterno, se me despejó más la teoría que planteé en otro trabajo previo, a partir de mis clases en la Universidad sobre Historia del arte en esta construcción.

Trabajaba con mis alumnos que, por los trazos, la inspiración que pudo tener el autor para el diseño del mercado era la de colocar directamente a las personas que ingresaran por su fachada principal ante un imponente arco romano renacentista (de cinco vanos o puertas), replicado en la fachada posterior de cierre. Forma que evocaba al arco triunfal de cinco vanos o puertas que mandó a construir Carlos III para una de las entradas de la ciudad de Madrid en el siglo XVIII, la conocida como Puerta de Alcalá.

En la edificación de Capacho-Independencia, estos arcos están unidos por techos perpendiculares que forman a su vez tres amplias y alargadas naves -semejante a las de las estaciones de tren francesas del siglo XIX- con una estructura de cubierta que da utilidad y nombre a la obra: un mercado cubierto.


¿QUÉ SE PERDIÓ Y QUÉ SUBSISTE DE ESTA IDEA Y DISEÑO ARQUITECTÓNICO?

Si bien la mayor parte de la edificación se mantiene según la traza original, al observar los planos de alzada (frontal y lateral) comprobamos que en este diseño una importante sección de las paredes no estaba cubiertas con friso (como se observa en la actualidad). Eran paredes de cierre en ladrillo simple, en obra limpia. Asimismo, o no se colocaron o se perdieron las grandes palmetas griegas (probablemente metálicas) como base para astas de banderas, que remataban los vértices superiores de los frontones de las fachadas y estaban unidas por una cresta de palmetas menores o antefijas metálicas que recorrían todas las cumbreras. En el interior, las pilastras que sustentan los techos y separaban los espacios de las naves no se realizaron según el diseño inicial aprobado por el Ministro de Obras Públicas, el ingeniero Ricardo Castillo Chapellín el 11 de agosto de 1903.

La idea primigenia del autor, dentro de esa concepción estilística neorrenacentista y triunfal de fines del siglo XIX, para la edificación, era dotarla de pilastras romanas imperiales o toscanas de sección cuadrangular con ángulos o esquinas achaflanadas. Asimismo, se observa que su perímetro exterior debió estar cerrado por rejas metálicas fijas (por ensamblaje) y por rejas de ballestas (plegables o batientes) para las entradas, rejas que ya no existen.



¿POR QUÉ ARCOS TRIUNFALES PARA UN EDIFICIO DE MERCADO?

Por el lugar donde se levantó. La plazoleta del antiguo mercado abierto de Capacho-Independencia fue el lugar donde el General Cipriano Castro, un 24 de mayo de 1899, concentró sus tropas e inició la marcha de campaña de la Revolución Liberal Restauradora con su famosa proclama a los venezolanos que finaliza con el último verso del coro del primer himno tachirenses (de 1879):



"La consigna es vencer o morir"


Castro y su ejército cumplieron la misma venciendo y llegando triunfales al Capitolio de Caracas el 22 de octubre de ese mismo año. Por ello igual creemos que este diseño de arco triunfal, elaborado probablemente por el Ingeniero, educador y agrimensor Carlos Felipe Pirela Roo (Táriba, 4 de noviembre de 1865 - San Cristóbal, 27 de enero de 1936), por cuanto él firma los planos de alzada, resultaría el estilo más conveniente, como solapada propaganda política de quienes ostentaban el poder de la Nación para la fecha.

Así, y esperando que mejores tiempos vengan para la Nación venezolana, para su cultura y para el patrimonio monumental tachirense, se restituya a su aspecto original de 1903 esta obra única y centenaria, la del Mercado cubierto de Capacho-Independencia.



Reproducción autorizada con la mención ©Retazos históricos del Táchira, el autor del contenido y el texto íntegro.

martes, 19 de mayo de 2020

Residencia Oficial de Gobernadores del Estado Táchira: una reformulación funcional en el arte y el patrimonio arquitectónico tachirense │ The Last Great House of The Old San Cristóbal City: The Official Governor's Residence











El Elíseo tachirense: Arquitectura, Memoria y Patrimonio

Las sedes de los poderes públicos en el Estado Táchira, erigidas durante la primera mitad del siglo XX, conservan en su mayoría una admirable síntesis entre solidez estructural y la pátina del tiempo. En ellas se manifiesta la evolución de las formas arquitectónicas según la estética de cada época, situándonos ante un complejo horizonte donde convergen la continuidad histórica y la renovación de los valores espaciales.

Entre estas edificaciones de carácter institucional sobresale la Residencia Oficial de Gobernadores, en San Cristóbal. El inmueble representa para la identidad regional lo que el Palacio de la Moncloa, el Elíseo o la Casa Blanca significan para sus respectivas naciones: el epítome del despacho ejecutivo y la morada de aquel ciudadano que, por mandato soberano y mediante el sufragio, ejerce la alta magistratura de la administración estadal.

Orígenes y tipología arquitectónica

La edificación original, articulada sobre una planta modular en un eje constructivo oeste-este, se adscribe a las variantes europeas de la “Farm yard antique garden-architecture”. Constituye el último vestigio de las antiguas quintas o estancias de campo que destacaron en la serranía oriental de San Cristóbal a finales del siglo XIX, tales como las hoy desaparecidas Quinta Baclini y Quinta Wolfram.

Inaugurada formalmente el 2 de diciembre de 1956 por el Dr. Antonio María Pérez Vivas, la residencia se erigió sobre la antigua Quinta Úrsula, propiedad de comerciantes cafetaleros alemanes. No obstante, su integración paisajística y la frondosidad de sus jardines han provocado que, pese a su incuestionable valor artístico, permanezca como una estructura escasamente conocida por el gran público.

El renacimiento patrimonial y la mayor pinacoteca regional

Tras un período de decadencia que amenazaba con la ruina, entre 2009 y 2011, bajo la gestión del Dr. César Alejandro Pérez Vivas, se acometieron rigurosos trabajos de restauración técnica. El objetivo fue devolverle la dignidad institucional y el simbolismo perdido, logrando un equilibrio entre la elegancia formal y la funcionalidad contemporánea.

La arquitectura resultante destaca por un eclecticismo transicional entre el estilo neocolonial y el neoclásico. Esta intervención, dirigida por los ingenieros Rómulo Colmenares y Leonardo Chávez, constituye un caso de estudio excepcional, al igual que su pinacoteca: el acervo artístico más vasto del estado, que custodia obras únicas de maestros regionales, nacionales e internacionales.

La innovación de la "Inserción" arquitectónica

En este proceso de revitalización, resalta la solución arquitectónica denominada “inserción”, una técnica que interviene el espacio histórico con eficacia funcional y rigor estético. Emplazada sobre el patio central, esta estructura consiste en un pabellón columnado bajo una cubierta de acero y paneles de cristal, segmentada en tres módulos de pirámides tetraédricas.

El pavimento, de granito pulido con franjas de mármol travertino, establece una transición visual armónica con el antiguo mosaico hidráulico de los corredores porticados. Esta obra de materiales modernos se acopla perfectamente a la visual histórica sin generar conflicto estético. Se trata de una solución análoga a la Pyramide de verre de Ieoh Ming Pei en el Museo del Louvre; en el caso tachirense, el diseño corresponde al arquitecto Pablo Vivas, materializado por el ingeniero y mecenas del arte y la cultura tachirense Fernando Moreno Arias.

Preservación del horizonte cognitivo

Con el propósito de salvaguardar nuestra memoria institucional, el Proyecto Experiencia Arte divulga la versión digital de la publicación original que la Secretaría del Despacho del Gobernador editó en 2012, bajo la asesoría del desaparecido académico Lcdo. José Ernesto Becerra Golindano.

Al concluir este recorrido, emerge una interrogante ineludible que palpita en la conciencia colectiva del pueblo tachirense:


¿Ha iniciado el inmueble un proceso de ostracismo y deterioro estructural, o se preservan acaso —en la actualidad— la integridad y el decoro de sus espacios? Resulta imperativo conocer si las áreas públicas, estancias privadas, salones protocolarios, la pinacoteca y los despachos de la Residencia Oficial conservan la dignidad patrimonial y la suntuosidad que —a la altura de las más insignes sedes oficiales del orbe— quedaron de manifiesto en el testimonio documental de su restauración en 2011.

Agradecimientos

Nuestras palabras de memoria agradecida al Lcdo. Manuel Acosta, director de la edición de la revistas y fallecido en 2013. De gratitud al Lcdo. Yosel Molina, autor de las extraordinarias fotografías de la revista, quien, desde su trabajo profesional fotográfico en Argentina, nos hizo llegar los originales del trabajo editorial de 2012, y al Lcdo. y académico José Ernesto Becerra Golindano, asesor histórico de la revista.

 

Por igual a Sigrid Márquez Poleo, la mente del diseño gráfico en el equipo de Proyecto Experiencia Arte, quien realizó el trabajo de edición en PDF, para que, sin dilación,  todos puedan contemplar, admirar y valorar desde ya, y en su mayor esplendor, la obra de restauración del bien inmueble y de los bienes muebles de la Residencia Oficial de Gobernadores del Estado Táchira, como quedó en 2012, una vez finalizadas las obras.

 

Un todo edificado que se convierte en síntesis y verdadera huella creadora del ingenio arquitectónico y artístico, de la cultura y del poder creador de los tachirenses de todos los tiempos. Es el pasado que somos.



Para descargar la revista Residencia Oficial de Gobernadores del Estado Táchira, accione, en la siguiente pantalla, el pequeño recuadro con flecha de salida [Pop out content] que se encuentra en el extremo superior derecho:







© Proyecto Experiencia Arte / Experience Art Project 2012-2020. Algunos derechos reservados. Los derechos de autor de las fotografías pertenecen a cada fotógrafo, grupo o institución mencionada.







sábado, 4 de abril de 2020

Cuentos viejos de los nonos: "Don Roso y la parihuela" │Tachiran Tales from the Past: "Don Roso and the 'Parihuela' (Spanish for stretcher)"




Bernardo Zinguer (2020)



¡Miserere Señor, miserere!


En los tiempos de los nonos había un mal de la asadura que nosotros los gochos le teníamos miedo, se llamaba “el cólico miserere” y es que viendo la pelona cerca uno se agarraba al salterio y repetía el salmo Miserere, o sea pidiendo ¡misericordia!

Eso mismito fue lo que le pasó a Don Roso Sandoval Mora.

Don Roso fue muy querido por estas tierras de Lobatera y además era hermano de aquel padre que fue Monseñor José Teodosio Sandoval Mora, cura párroco de los Ángeles en La Grita, emparentado también con las Sandoval muy recordadas en Lobatera, y de paso con Don José Trinidad Mora que era más preparado que un almuerzo de Jueves Santo.

A don Trinidad se le podía preguntar de todo que de todo sabía, y les decía a los niños:

― La fe y la ciencia son la base de la razón.

Hasta un periódico sacó en Lobatera.

Pero no es eso lo que les vengo a contar. El cuento que les quiero echar es de cuando a Don Roso le dio el cólico miserere.

Tampoco es tan viejo, déjeme echar moya pa´ ver si me acuerdo, ahhhh ¡ya! eso fue en 1953 porque ese mismo año mi mamá se despachó de mi hermano Ezequiel y ese muérgano cumplió 67 hará uno días, yo era un sute treque pero muy entendido.
Nosotros éramos vecinos de los Sandoval Mora, que vivían pa´ ese entonces en La Molina, es que me recuerdo ole como si fuera ayer.

Un día la hermana de Don Roso empiezó a dar unos gritos al cielo diciendo que se le muere el hermano, todos salimos corriendo a ver qué pasaba.

Don Roso se agarraba el estógamo y estaba tumbao, y aunque se veía jipato, doña María decía que tenía calentura. Mano Hilario, el vecino de la toma de más allá, dijo que tal vez tenía un empacho y al ensuciar se le quitaba. Eso calmó los ánimos. 

Pero mano Saturnino que era más conocedor dijo con voz juerte:

― Esa vaina es el cólico miserere.

Todo el mundo se calló. Y ahí sí que las ayes de la doña fueron pior. Cuando recuperaron el aliento, Wenceslao dijo:

― Yo si paso a creer que lo de Roso es un miserere, y si no lo sacamos va a estirar la pata antes de lo que cante un gallo porque al miserere hay que andarle rápido. Mientras hacemos La Parihuela pa´ cargarlo, háganle leer el salmo.

Corriendito la doña le trae el salterio y empieza Roso a mascullar:

“Misericordia, Señor, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa".

Lista la parihuela, Don Anselmo grita:

― Muevan el julepe que Roso está pa´ despegarse.

Los hombres empiezan a cargarlo, Silvino comenta:

― Güenos mal que está la nueva medicatura y el médico Sierra, que todo el mundo le tiene fe porque es muy güeno, y aférrese Usté Rosito a Nuestro Señor, rece con fe el miserere que eso es milagroso pa´ ver si entre los dos lo sacan de esta.

A cada tramo un palo e´ miche blanco se pegaban los miembros de la procesión mientras van bajando al trote, camino a Lobatera con Roso a las costillas. Después de tanto caminar llegaron con el quejoso, la hermana de Roso se adelanta y le cuenta al doctor Sierra la novedad.

El doctor cuando nos ve venir con la parihuela sale corriendo pal carro de él y apela por una cámara fotográfica y le pide a la gente que esperen un tantico pa´ tomarle una foto cargando la parihuela, luego nos explicó que estaba haciendo un libro, muy letrado es ese doctor.

Como los hombres ya están pintones de tanto tomar miche claro, no se les da nada, al único que se escucha rezongar es al Abilio Morales que hablando pasito dice:

-Y que pa´ un libro que está haciendo, medio loco el doctorsito, que le va a servir esa joda pa´un libro.

Pero rapidito lo atiende y dice que tiene que operarlo es una “obstrucción”.

― ¿Y qué es esa joda doctor? Le pregunta mano Saturnino. 

― Pues eso es lo que ustedes llaman el “Cólico miserere”, respondió el doctor.

El toche de Saturnino mira a todo mundo como queriéndosela tirar de médico porque la pegó con el mal, ¡ja! pero nadie le paró bolas, ni que juera él que le va a echar cuchillo al pobre de Rosito.

No hubo tiempo de sacarlo al hospital de Colón ahí mismo en la Medicatura, el doctorcito con la ayuda de la enfermera le echó cuchillo, le quitó un pedazo de tripa picha y más de buenas el Roso, que de tanto rezar el miserere y ponerse en las manos del doctor Sierra vivió hasta los 82 años, pues había nacido aquí en Lobatera en 1905 y murió en el año 87. ¡Aquí mismo, ahí está! En el barrio donde el que entra acostado no vuelve a salir, al pasar la quebrada.

Los hombres contentos y pintones por haber salvado la vida de don Roso se regresaron hablando y riendo, pero de vez en cuando se quedaban callados, cada uno de recordaba estas palabras: "¡Miserere Señor, miserere!"


_______________


Narración elaborada por Bernardo Zinguer, abogado, académico e investigador, a partir de una anécdota que le relató el Dr. Samir A. Sánchez, Cronista Emérito de Lobatera. Este narración fue publicada originalmente por el autor en su página del grupo de Facebook "Retazos históricos del Táchira" en abril de 2020. 




Don Roso Sandoval Mora (Lobatera, 1905 - San Cristóbal, 1987) en diciembre de 1924 luego de la ordenación sacerdotal de su hermano Mons. José Teodosio Sandoval Mora, en la Catedral de San Cristóbal (Estado Táchira). Foto que se conserva en el archivo fotográfico familiar de la familia Sandoval Zambrano.






Don Roso Sandoval Mora a su llegada a la Medicatura de Lobatera en una parihuela, un instrumento de transporte de enfermos en los Andes tachirenses desde la época colonial española hasta mediados del siglo XX. La foto la tomó el Dr. Clemente E. Acosta Sierra para ilustrar su libro "Distrito Lobatera. Estudio geográfico, económico y social de la zona", publicado en 1953 (Foto cortesía de Bernardo Zinguer, Retazos Históricos del Táchira, 2020).





Libro del Salterio, también conocido como Libro de los Salmos o Laudes. Forma parte de los libros canónicos de las Sagradas Escrituras. Un ejemplar como este, en edición de fines del siglo XIX, se encontraba en la casa de la familia Sandoval Mora en La Molina (Lobatera, Estado Táchira, Venezuela). Foto: © Google Book 2020. Edición e impresión de 1850.




© Proyecto Experiencia Arte / Experience Art Project 2012-2020. Algunos derechos reservados. Los derechos de autor de las fotografías pertenecen a cada fotógrafo, grupo o institución mencionada.

viernes, 3 de abril de 2020

Tristeza y esperanza atrapadas en una imagen: un entierro tachirenses a principios del siglo XX │A Daguerreotype with History: Traditional Tachirense Burial from the beginning of the 20th century.

 



"Una fotografía es la pausa de un instante que nunca volverá".
Henri Cartier-Bresson (1908-2004)




Foto: Exequias de la niña María Sánchez Vivas y primera posa [parada del cortejo para el canto de un réquiem] en la ruta al cementerio municipal, acompañadas por la Banda Sucre dirigida por Don Marcos Ovalles, y al toque de plegaria de difuntos, los dobles, por las campanas en la torre de la iglesia. Lobatera, 17 de noviembre de 1913. Daguerrotipo del álbum familiar de Cristian Sánchez, Lobatera 2006. Colorizada por Bernardo Zinguer, Grupo de Retazos Históricos del Táchira, 2020).



Viaje en el tiempo a través de un daguerrotipo de 1913


Tributo agradecido a la memoria del Pbro. Br. Pedro María Morales Gómez en el centenario de su fallecimiento, el 8 de noviembre de 1925. Cura párroco, educador, promotor cultural, médico, solícito con su feligresía en lo espiritual y material, y constructor de las torres y fachada de la iglesia parroquial de Lobatera en 1908.


El triste ocaso de una víspera gloriosa

El 17 de noviembre de 1913, las calles de Lobatera, vibrantes de fervor por el inminente arribo de la maquinaria y esferas del reloj público —generosa donación del Dr. Ezequiel Vivas Sánchez para la torre sur de la Iglesia parroquial—, y a solo horas de las vísperas patronales en honor a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, silenciaron su júbilo. La celebración se suspendió por un luto inesperado, cediendo el paso a un solemne recogimiento.

Al caer la tarde, un cortejo fúnebre avanzó con cadencia lenta y grave, trazando un doloroso recorrido desde la esquina suroriental de la Plaza Mayor hacia el antiguo cementerio municipal, el Cementerio del Torreón. La procesión se abría paso bajo el signo de una imponente cruz procesional, escoltada por ciriales cuyas velas encendidas luchaban contra la sombra vespertina y por el suave velo de incienso que un turiferario dispersaba. Aunque invisibles en la escena, la mente podía escuchar el toque lento y acompasado de plegaria de difuntos, los dobles de la campana mayor y mediana, que descendían con eco profundo desde la torre parroquial.

El motivo de esta interrupción del gozo era el sepelio de la niña María Sánchez Vivas, cuya urna blanca se adornaba con delicadas azucenas, símbolo inmaculado de pureza efímera y serenidad trascendente.

El silencio de lo femenino y la mirada única

La estricta costumbre social de la época dictaba una notable ausencia: las mujeres, por precepto, no concurrían a los entierros. Su duelo se circunscribía al hogar, a la visita de acompañamiento y consuelo a las mujeres de la casa enlutada. No obstante, una figura se alza como excepción impresa en el tiempo. Al fondo de la imagen, asomada discretamente junto a una de las puertas del negocio de Don Zenón Pacheco, una silueta de amplia falda delata la presencia solitaria de la única mujer que osa contemplar el paso del cortejo.

La figura central que presidía este trance de dolor era el Padre Pedro María Morales, cuya presencia irradiaba una fe inconmovible, ofreciendo un bálsamo de consuelo y esperanza a los padres afligidos, Tácito Sánchez y María del Carmen Vivas. A su lado, la Banda Sucre, bajo la dirección de Don Marcos Ovalles, envolvía la marcha con una música de profundo respeto y lamento contenido. En un gesto de maestría singular, Don Marcos tañía en esta ocasión una flauta vertical o Böhm, imprimiendo al ambiente una nota de melancolía y delicadeza artística.

El adiós en primavera: palabras preservadas

La Srta. Ofelia Mora Márquez, maestra de la Escuela de Niñas de Lobatera, preparó un discurso de despedida cuya elocuencia fue honrada por su alumna más aventajada, la Srta. Delfina Sandoval (1901-1992). Estas palabras, que Delfina —futura maestra— conservaría en su memoria y por escrito, se alzaron como un canto de recuerdo:

«Parece un sueño, ¿cómo es posible?, que nuestra amiga y condiscípula María nos haya abandonado. Ayer no más, compartía con nosotras, en los bancos escolares, las sabias enseñanzas de nuestra buena maestra; y nos hacía dulce y agradable las horas que pasábamos a su lado.

Tan magnánimo era su corazón, tan nobles los sentimientos de su alma, y hoy, en la primavera de su vida, cuando todo le sonreía, lo abandona todo; las dulces caricias de su madre, las afecciones sinceras de nuestros corazones y la bondad de la amistad. ¡Vuela a la mansión de los santos!

Adiós, cara compañera y amiga, recibe esta guirnalda cuyas flores van humedecidas por el llanto que vierten nuestros ojos.

Nuestras plegarias suben de nuestros corazones por tu eterno descanso. ¡Adiós!».

Post scriptum: el escenario del recuerdo

Desde una perspectiva analítica, además de ser un daguerrotipo, que exigía que todos los "retratados" permanecieran inmóviles por minutos hasta que la imagen se grabara en la placa, la imagen misma se erige en valioso testimonio etnográfico tachirense, permitiéndonos descifrar las rigurosas costumbres sociales de la época en relación con la participación femenina en los actos fúnebres públicos. Mientras las parientes guardaban un luto doméstico y las conocidas se limitaban a los oficios religiosos en el templo, la única dama visible en la escena, de pie cerca de una puerta en el plano de fondo derecho, encapsula y proyecta las restricciones y el respetuoso recato imperantes.

Es de interés notar que la edificación testigo de este momento, conocida entonces como la "Bodega Miranda" y propiedad de Don Zenón Pacheco, sufriría una transformación artística. En 1919, Don Zenón la reformaría para su matrimonio con Flor de María Rosales, encomendando al talentoso artista marabino Ciro Romero la decoración interna con exquisitas pinturas de paisajes y bodegones. Hoy, las ruinas y los restos pictóricos de aquella fastuosa morada, mudas depositarias de la historia local y ejemplo de la indiferencia y desmemoria de los actuales tiempos, son reconocidas en Lobatera como la "Casa de la Sucesión Rojas".





Foto: Acta de defunción de María Sánchez Vivas. Archivo eclesiástico de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Lobatera, Libro de Defunciones año 1913 (Digitalizado por la Sociedad Genealógica de Utah, 1993. Cortesía de Bernardo Zinguer, Retazos Históricos del Táchira, 2020).


 

© Proyecto Experiencia Arte | Experience Art Project 2012-2020. Algunos derechos reservados. Los derechos de autor de texto y fotografías pertenecen a cada investigador, fotógrafo, grupo o institución mencionada.




miércoles, 1 de abril de 2020

Un mural en estilo figurativo o el arte en el Hospital Central de San Cristóbal │ A large and colourful mural in figurative style for the San Cristóbal’s Main Hospital














Un mural irrepetible... La finalización de la construcción y ornamentación de la edificación del Hospital Central de San Cristóbal, en 1957, coincide con el período final del gobierno del General Marcos Pérez Jiménez, y con el fin de una época donde no se hacía distinción entre hacer arquitectura y hacer arte. Desde el mural ornamental, encomendado a una escultora y artista plástica con reconocimiento internacional, nacida en tierras magiares, Hungría y nacionalizada venezolana, Eva Lote de Brinzey, hasta la policromía del interior y exterior del Hospital Central -denominado originalmente Hospital General de San Cristóbal- y encargada a Mateo Manaure, resultaron en un todo, tan brillante, que colocaba y mantenía al Estado Táchira y a la República de Venezuela a la par con la vanguardia artística mundial, de originalidad única, singular e irrepetible de ese tiempo.


Para descargar el Estudio artístico sobre el mural del Hospital Central de San Cristóbal, accione, en la siguiente pantalla, el pequeño recuadro con flecha de salida [Pop out content] que se encuentra en el extremo superior derecho:





© Proyecto Experiencia Arte / Experience Art Project 2012-2020. Algunos derechos reservados. Los derechos de autor de las fotografías pertenecen a cada fotógrafo, grupo o institución mencionada.