jueves, 12 de octubre de 2023

De las plazas de mercado a la memoria del paladar: saberes y sabores del Táchira de antaño | From Marketplaces to Taste Memories: Culinary Heritage and Flavors of Old Táchira




 

Mucho antes que el paisaje urbano se transformara con la llegada de los supermercados y las grandes tiendas de abasto, el Táchira poseía una dinámica comercial propia, nacida de la libre y legítima voluntad de sus gentes.


Eran tiempos en que el intercambio no se reducía a una simple transacción económica, sino a un verdadero acontecimiento social y comunitario que tenía por escenario las anchas y abiertas plazas de mercado.


En aquellos espacios abiertos, verdaderos hervideros de identidad y expresiones del folclore regional, confluían los caminos de arrieros y labriegos para ofrecer lo más auténtico de nuestra geografía gastronómica bajo el radiante sol de las mañanas alegres de los domingos, después de misa.


El fuego de los fogones populares: Los humeantes peroles donde doraban los pasteles de masa fina, las morcillas sazonadas con hojas de huerto, en especial la quemadera, y el inconfundible aroma del masato y la chicha, fermentadas con el punto exacto de maíz.


El dulzor de la tradición: Mesas de madera rebosantes de dulces abrillantados, conservas, panelas y bocadillos, dispuestos junto a piezas de cestería, loza de barro y arte popular modelado por manos campesinas.


La abundancia de la tierra: Rústicos trípodes de madera que sostenían en vilo los pesos y romanas por encima de montículos de papas, batatas, yucas, ocumos y racimos de plátano recién bajados de las vegas y laderas montañosas.


Curiosidad lingüística y memoria colectiva: Pocos recuerdan hoy que expresiones tan arraigadas en nuestro hablar tachirense cotidiano como tomarse “un palo” o “un medio palito” provienen directamente de aquellas balanzas y cajones de granos. El palo, el palito y el medio palito eran medidas ordinarias de capacidad para expender caraotas, arvejas y maíz. Con el tiempo, la picardía tachirense trasladó la antigua medida agraria a la copa de miche callejonero, cachimbo o cordillerano, un trago generoso o uno corto para espantar la neblina.


Comprender la vieja plaza de mercado es entender la raíz de nuestra convivencia. Esos saberes agrícolas, culinarios y orales no pertenecen al pasado estático: constituyen un patrimonio inmaterial vivo que aún da sustento, sabor y carácter a la identidad de todos los tachirenses.


Foto: Puesto de venta de pasteles, chicha y masato de Teresa Cárdenas la negra. Plaza Bolívar de Lobatera. Cortesía de Darío Hurtado (2023).