miércoles, 29 de noviembre de 2023

Los jarrones versallescos del Palacio de los Leones: historia y vicisitudes │ Stories and vicissitudes of some Versailles vases in San Cristóbal City (Táchira State - Venezuela)




Foto: Samir A. Sánchez (2015)



Estado de la construcción del Palacio de los Leones para diciembre de 1930. La edificación sería inaugurada en 1931 (Foto: Rafael Dulcey, para el Diario La Esfera de Caracas. Diciembre de 1930).



Análisis de la integridad arquitectónica y patrimonial del Palacio de los Leones

Para el historiador, el conservador y el restaurador de bienes muebles, la observación contemporánea de la cornisa superior del Palacio de los Leones, sede del Poder Ejecutivo y Legislativo del Estado Táchira en San Cristóbal, revela una evidente disonancia formal.

Desde el movimiento sísmico de 1981, la edificación presenta una sección coronaria incompleta, despojada de sus elementos ornamentales originales. Esta carencia denota una prolongada ausencia de voluntad política por parte de quienes han detentado el poder público; actores que, pese a su rol de custodios del interés soberano, han omitido la restitución de la visual monumental de esta obra de impronta eustoquiana.

Es lícito inferir que dicha inacción responde a una lógica de rentabilidad política inmediata. La restauración del ático nunca se ha percibido como un activo de alto impacto en el discurso electoral ni como un escenario de provecho para la propaganda. No obstante, para la ciudadanía, este inmueble trasciende la utilidad administrativa: constituye un pilar del patrimonio cultural, un símbolo institucional y un referente de la identidad histórica del pueblo tachirense.

Atributos técnicos y valor patrimonial

Resulta imperativo recordar que tanto los vasos o jarrones ornamentales del Palacio como los remates desaparecidos del ático, incluyendo donde está el escudo nacional, son componentes intrínsecos de la unidad compositiva de este inmueble. Cabe destacar que, en la teoría, la edificación fue declarada Monumento Histórico Nacional según la Gaceta Oficial de la República de Venezuela, N.º 33.407, en el año 1986.

Desde una perspectiva historiográfica, estas piezas salieron de la diestra mano del maestro y alarife Jesús Uzcátegui, figura prominente de la construcción en el Táchira desde 1909. Así, los vasos o jarrones, ejecutados a finales de la década de 1920, responden a un proceso de producción en serie mediante vaciado en moldes. Técnicamente, se erigen sobre un plinto de 0,43 x 0,43 x 0,37 metros, alcanzando una altitud de 1,70 metros por unidad. El análisis de los vestigios remanentes permite determinar que el sistema de anclaje al antepecho consistía en un vástago de hierro central.

Iconografía y visual estética

La morfología de los vasos presenta una sección inferior gallonada y un cuerpo de centro cóncavo, enriquecido con motivos renacentistas de tipo grutesco. La decoración integra elementos fitomorfos (guirnaldas y cintas) junto a figuras antropomorfas, putti de cuerpo completo, que funcionaban como asas laterales, hoy prácticamente desaparecidas en su totalidad.

El diseño evidencia una clara filiación con la estética francesa del siglo XVIII. Los modelos iconográficos de referencia se hallan documentados en el laminario de grabados "Cahier de Vases", obra de Jean François Forty (París, 1775).

Prospectiva de restauración

En la actualidad, el Estado Táchira cuenta con profesionales especializados en restauración capaces de emplear materiales contemporáneos de menor peso y mayor durabilidad. Entre ellos destaca el maestro Homero Parra, cuya experiencia previa en el Palacio garantiza la solvencia técnica necesaria. La recuperación del esplendor arquitectónico original es, en última instancia, una cuestión de voluntad institucional.

Sin una intervención decidida, la ausencia de estos elementos ornamentales tras cuatro décadas de negligencia se convertirá en una ironía histórica: un silencio visual que privará a las generaciones futuras del acceso a la integridad estética original de su patrimonio. 

El registro fotográfico del Ing. Juan Alberto Sánchez García (2025) documenta con rigor científico la actual mutilación de la fachada, subrayando la urgencia de una política de conservación que devuelva los vasos a su ubicación original.

 





 




Artes decorativas. Jarrón o vaso ornamental con figuras de sátiros, del siglo XVII y en bronce, que se encuentra en los jardines inmediatos al palacio real, en Versalles, Francia, Foto: Samir A. Sánchez (2023)


© Proyecto Experiencia Arte / Experience Art Project 2012-2023. Algunos derechos reservados. Los derechos de autor de las fotografías pertenecen a cada fotógrafo, grupo o institución mencionada.


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sábado, 11 de noviembre de 2023

Castro y Gómez en la Batalla de La Victoria (1902): dos tachirenses del siglo XIX que cambiaron y forjaron el destino y la mentalidad política de todo un país hasta el presente │Warriors of the Ancient Táchira. Tachiran Heroic Art. Historic painting honoring General C. Castro and General J.V. Gómez at 'La Victoria' Battle (1902)




Batalla de La Victoria (óleo osbre tela, 200 cm x 300 cm) de Tito Salas (1903). Imágenes venezolanas / Publicación-tríptico / Galería de Arte Nacional, 1998. Reproducción con fines docentes.


Describiendo una pintura histórica…

Resulta interesante analizar esta pintura pues viene a ser la única representación de carácter académico, histórico-bélico, en gran formato, y realizada por un eximio pintor de reconocidísima trayectoria en las artes nacionales, sobre dos personajes históricos tachirenses quienes, con mano férrea y déspota, pero -paradójicamente- con sindéresis o claridad de objetivos, cambiaron los destinos y moldearon el rumbo y la mentalidad política de toda una nación a partir de 1899, y sus efectos -podemos decir con seguridad y sin temor a equivocarnos- aún se mantienen en los actuales tiempos.


Al deconstruirla, nos encontramos que el personaje principal es el General Cipriano Castro (1858-1924), primer presidente tachirense de los Estados Unidos de Venezuela.


Con tahalí dorado (correaje o banda para la espada cruzada al pecho), sable en ristre y sin desenvainar, pañuelo al cuello, uniforme gris-cadete, botas granaderas y sombrero Morrow blanco, está representado en la acción de dirigir y arengar al ejército nacional y liberal restaurador (conformado por 8.000 hombres de tropa) contra el ejército, superior en número (16.000 soldados), dirigidos por los caudillos y tropas liberales antigubernamentales de la denominada "Revolución Libertadora", comandada por el General Manuel Antonio Matos (1847-1929).


La escena es de tipo épica-idealizada hecha a partir de un definido juego de luces, sombras y matices cromáticos que busca demarcar la transición de una derrota (oscuridad-muerte-inacción) a una victoria (luz-vida-acción) muestra al General-jefe y Presidente (General Castro) en fugaz movimiento ascendente, lanzando un discurso para enardecer o levantar los ánimos militares.


Todo el movimiento de la obra gira en torno al brazo derecho del General Castro, en alto, como guía, siguiendo la costumbre de los viejos generales y tribunos de la Roma republicana.


A su lado, y de espaldas, presto o atento a las órdenes del jefe y dispuesto a la acción inmediata, un soldado raso andino, desconocido, con el uniforme o vestimenta propia de pertenecer al ejército liberal restaurador: caqui blanco sin teñir, ruana ladeada y sombrero de cogollo de ala ancha y copa alta.


La geografía es real. El autor del cuadro estuvo en los lugares de los acontecimientos haciendo bocetos para luego reproducirlos en el lienzo. El cuadro recibe el nombre de "Batalla de La Victoria" por el nombre de la ciudad del Estado Aragua donde sucedió el hecho. Castro estaba atrincherado en la ciudad y las fuerzas contrarias de Matos la sitiaban o cercaban desde todas las colinas vecinas. La escena representa la exaltación del momento de la llegada al campo de batalla de los refuerzos comandados por el Vicepresidente, el General Juan Vicente Gómez (personaje junto al enhiesto pabellón o bandera amarilla liberal) quien provenía de Caracas, con mil hombres y municiones (y así elevar a 9.000 el contingente definitivo de las fuerzas del gobierno). Gómez abre una brecha y rompe parte del cerco y se une a Castro en la defensa de la ciudad. 

Igual, el memorialista Nemecio Parada, en su libro "De Ocumare a Caracas" (Bibloteca de Autores y Temas Tachirenses, 1975), ofrece más datos precisos sobre esta acción: "En la batalla de La Victoria, en 1902, el contingente de tachirenses que logró llevar como refuerzo Pedro María Cárdenas, junto con las tropas trujillanas que incorpora en el momento más dramático de la lucha, el General y doctor Leopoldo Baptista, decidieron el triunfo en favor del Gobierno" (p. 105).


Este hecho bélico, dado en la batalla más grande que se ha registrado en Venezuela, por la magnitud del número de hombres reunidos y enfrentados, sucedió el 13 de octubre de 1902, un día después del inicio del enfrentamiento campal que sólo finalizaría el día 2 de noviembre de 1902 con el triunfo del Presidente Castro y el ejército nacional y liberal restaurador.


La representación en gran formato y pincelada con tendencia pastosa, larga y dramatizada, color y estilo propio es de carácter bélico-heroico y tiene unas dimensiones de 200 cm x 300 cm. Su autor es el eximio pintor venezolano Tito Salas (1887-1974) quien la hizo en 1903 por instancias del Ministro de Instrucción Pública Eduardo Blanco (1838-1912). El ministro concertó un encuentro entre el General Castro y el joven pintor Salas para que éste último tomara un boceto de los rasgos fisionómicos del primer mandatario nacional.


Esta obra ganó el primer premio de la Academia de Bellas Artes de Caracas en ese mismo año de 1903 y estuvo expuesta en la sede de la academia hasta ser pasada a la pinacoteca de la Academia Militar de Venezuela en 1910, en su nueva sede de la Planicie (Colina de Cajigal), en Caracas, sede luego del Ministerio de la Defensa y por último Museo Histórico Militar en 1979.


No obstante, a la fecha (2023) no he podido precisar el actual destino de este magnífico trabajo pictórico o sus avatares, y si aún permanece en lo que queda del Museo Militar de la Planicie.


Al finalizar sólo resta decir como el poeta: “Que toda la vida es un sueño y los sueños, sueños son” cuando pensamos que bien luciría una copia de este cuadro identitariotachirense  e histórico, en sus medidas originales, en la pared o muro de fondo del Salón de sesiones del Consejo Legislativo del Estado Táchira, en el Palacio de los Leones de la ciudad de San Cristóbal.


Cuando el actor principal es Gómez... o una reproducción contemporánea de la obra de Tito Salas

En 1978, el pintor tachirense Arecio Moncada (n. 1954) integrante del grupo pictórico "Catedral" de la ciudad de San Cristóbal en sus años iniciales, elaboró una pintura en acrílico sobre tela inspirada en la obra "La Batalla de la Victoria", del maestro Tito Salas.


Moncada realizó una versión libre de la escena, si bien mantuvo a los mismos personajes representados por Salas.


En su versión, sobre un terreno llano o plano, Moncada le da a la figura del General Juan Vicente Gómez el rol de actor principal y eje de la composición, al reproducir o captar el ímpetu del momento cuando los tachirenses rompen el cerco enemigo.


Al General Cipriano Castro, lo coloca, a un lado, como espectador exultante.



"Batalla de La Victoria". Arecio Moncada (1978). 80x60 cm. Acrílico y óleo sobre tela. Colección privada del Economista Fernando Barrientos Sánchez, Caracas (Foto: Fernando Barrientos Sánchez, 2023. Reproducción con fines didácticos).






© Proyecto Experiencia Arte / Experience Art Project 2012-2023. Algunos derechos reservados. Los derechos de autor de las fotografías pertenecen a cada fotógrafo, grupo o institución mencionada.