A Fray Pedro de Aguado, OFM (Teólogo, matemático e historiador. Valdemoros, Madrid, 1538 - Santa Fe de Bogotá, fines del s. XVII o inicios del s. XVII), el olvidado primer historiador, etnógrafo y geógrafo del país de los tachirenses, le debemos la crónica fundacional de una región que empezaba a dibujarse en los mapas del Viejo Mundo.
En sus Noticias Historiales, en el capítulo escrito en 1569, Aguado no solo registra con precisión el primer contacto europeo con tierras tachirenses en 1547, sino que rescata del olvido los nombres y los rumbos de aquellos hombres que cruzaron los Andes. Su pluma es la primera en dotar de rigor geográfico y de presencia humana originaria a un territorio que, hasta entonces, solo existía en la oralidad indígena y en los confusos reportes de las primeras incursiones.
La obra cobra una relevancia vital al detallar la fundación de San Cristóbal en 1561, a la cual denomina "lugar de alegre cielo y apacible temnple", transformando un acto administrativo en un relato vivo de supervivencia, territorialidad, jurisdicción y estrategia. A través de sus páginas, seguimos de cerca las actuaciones del capitán fundador entre 1561 y 1563, cuya ambición y curiosidad le llevaron a internarse hasta las montañas que dominan los remotos valles de la meseta de Pregonero y los caudales majestuosos del Uribante, ensanchando, como El Cid Campeador, delante de su caballo, las fronteras tachirenses.
Para analizar estos hitos, es necesario aplicar un rigor crítico y separar la hipérbole de la crónica del dato geográfico puro, permitiéndonos reconstruir la cartografía humana, emocional y física de los albores del Táchira, durante ese cruento choque de culturas del siglo XVI sobre territorio tachirense.
Por ello, este registro no es solo una enumeración de fechas; es el primer mapa metodológico del ser tachirense. Aguado actúa como un observador que conecta la accidentada geografía andina con la nueva voluntad humana europea del siglo XVI de establecer ciudades y la vieja americana de defender hasta lo último su territorio y su mundo conocido.
Al revisitar sus textos, no solo leemos historia, sino que asistimos al nacimiento de una identidad regional surgida de ese choque frontal de culturas y documentada por un cronista que, a pesar de su inmensa labor documental, aguardaba en la sombra el reconocimiento de su papel esencial como el gran descriptor del Táchira primitivo.
"Es este valle de Santiago casi triangulado, que lo haze ser ansi la quebrada
y aguas que baxan de las lomas del viento y de otras cimbres y sierras que
por alli ay, que casi caminan derecho a donde esta la villa poblada: pero no
entran ni se juntan [en aquel mesmo paraje y dereçera en el rrio prinçipal,
que pasa por delante la villa, porque ynpidiendoles el paso vna baxa y llana
loma que por allí se le opone, la haze baxa casi media legua mas abaxo; pero
la villa o pueblo esta situada y poblada casi en medio del valle, donde la cogen
en medio los naturales que en ella ay. Es de alegre çielo y apacible temple,
avnque mas calido que frio. No es todo tierra rasa ni el arcabuco o montaña
que en el ay es todo crezido, sino partes es montaña y partes chaparrales y
otros pequeños o baxos montes que con façilidad los rroçan los yndios cada
vez que quieren o tienen neçesidad, para hazer en el sus rroças y sementeras.
Es tierra muy fertil y acomodada a darse en ella todos generos de frutas, asi
naturales como extranjeras; pero de las cosas neçesarias, que son del prinçipal
sustento de los yndios, como son mayz, yuca, batata, avyama, pescados y
otros muchos generos de comidas y legumbres, excede y sobre puja en esto a
toda la mas de la tierra de Pamplona, y en los algodonales, que los ay muchos
y muy fructiferos y de muy buen algodon de que se hazen mantas y otrogenero de
lino, avnque no de la naturaleza de los despaña, pero despues de
pue]sto en çerros tiene gran similitud con el, de que se haze muy buen hilo
y muy delgado. De todas las quales cosas se aprobechan muy bien los vezinos
de aquel pueblo, pero con todo esto y la diligençia que se pone en granjear,
jamas los he visto medrar, sino cada dia venir a menos, por defeto de no then-
er minas de oro ni plata, que son las que suelen dar y dan lustre a los pueblos
y poner animo a los hombres".
Imagen y transcripción del mismo (en cursiva) de un folio de los manuscritos originales de Aguado, de los cuales sólo que sólo se conservan los recabados por el historiador Juan Bautista Muñoz y Ferrandis (s. XVIII), que conforman los volúmenes 50 y 51 de la colección que lleva su nombre, en los archivos de la Real Academia de la Historia, en Madrid. En este folio se describe la geografía del valle de Santiago y se refiere a la Villa de San Cristóbal como: "Lugar de alegre cielo y apacible temple" (Foto: Revista Shell, Caracas, 1961. Homenaje al Cuatricentanerio de la ciudad de San Cristóbal).
Proyecto Experiencia Arte comparte para su consulta en PDF, entre otras ediciones, sus Relaciones Historiales (en el capítulo referente al actual Estado Táchira), edición publicada por la Colección Bicentenario Carabobo (2021):





