Foto: Mercado libre de la plaza San Carlos, c. 1959. Tarjeta postal, álbum de la familia Sánchez Sandoval, San Cristóbal, 2019.
Por: Bernardo Zinguer
El ser tachirense
El ser tachirense tiene historia, y esa historia también se refleja en las palabras que se han usado para nombrarnos. El académico Samir A. Sánchez[1] ha demostrado que el primer gentilicio documentado para nuestra región fue tachireño, derivado del nombre Táchira más el sufijo latino -inĕus, que indica pertenencia. Este adjetivo se usó en el siglo XIX para designar, primero, a los habitantes de los cantones occidentales de la provincia de Mérida y, luego, a los naturales de la recién creada provincia del Táchira entre 1856 y 1864. En proclamas y cartas de la época se habla expresamente de “los tachireños”, en contraste con “los merideños” o “meridanos”.
Con el tiempo, ese primer gentilicio se fue desplazando y terminó imponiéndose la forma tachirense, formada a partir del sustantivo Táchira y el sufijo clásico latino -ensis, que denota relación, procedencia o pertenencia. Sánchez documenta que el término tachirense aparece ya en 1862, cuando el gobernador encargado de la provincia, doctor Pedro M. Arellano, abre su primera proclama con el vocativo “¡Tachirenses!”. Diez años después, en 1872, el vocablo queda oficializado en la Constitución del Estado Táchira como gentilicio propio, y en 1967 es incorporado al Diccionario de la lengua española de la Real Academia.
Es decir, la secuencia histórica es clara: primero tachireño como gentilicio oficial de la provincia, luego tachirense como gentilicio definitivo del Estado Táchira.
1. La cualidad de ser tachirense: del gentilicio al concepto
A pesar de que hoy existe pleno consenso en que el gentilicio correcto es tachirense, la palabra que designa la cualidad de ser tachirense ha generado debates y diferentes propuestas: tachiranidad, tachiraneidad, tachiranía y, tachirensidad.
El doctor José Antonio Pulido lo resume con una idea sencilla y muy precisa:
“Si hablamos de cualidades, hablamos del ser, no del lugar. Si el lugar es Táchira y el gentilicio es tachirense, la expresión que define los valores identitarios es tachirensidad”.[2]
Desde la morfología del español, esta lógica es la más coherente. Los sustantivos de cualidad que aluden a identidades colectivas se forman, por regla general, a partir del gentilicio, no del nombre del lugar:
Venezuela → venezolano → venezolanidad
Chile → chileno → chilenidad
Lima → limeño → limeñidad
Primero se nombra a la persona, luego se construye el concepto abstracto que expresa su cualidad.
Aplicado a nuestro caso:
Lugar: Táchira
Gentilicio oficial y vigente: tachirense
Sustantivo abstracto de cualidad: tachirense + -idad → tachirensidad
Samir A. Sánchez define tachirensidad como un sustantivo abstracto femenino, construido a partir del adjetivo étnico tachirense más el sufijo -dad, procedente de la desinencia latina -tas, -ātis, que convierte los adjetivos en nombres de cualidad. Desde este punto de vista, tachirensidad significa:
Carácter o condición de tachirense.Sentimiento de pertenencia al estado Táchira y a todo lo tachirense.Conjunto de rasgos, naturales o adquiridos, que distinguen a las personas, a los seres vivos o incluso a las cosas del Táchira.Manera de ser propia de alguien o algo del Estado Táchira.
En palabras de Sánchez, tachirensidad es un “concepto universal o de máxima comprensión mental abstracta sobre el Estado Táchira”, que abarca todos aquellos conceptos subordinados que describen y explican los rasgos permanentes, peculiares y distintivos de nuestra identidad.
A propósito de este mismo debate, el periodista Néstor Garrido elevó la consulta a la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), la cual respondió que tachirensidad es la forma más adecuada para designar las cualidades y costumbres que distinguen al tachirense.
2. ¿Y las otras formas? Tachiranidad, tachiraneidad y tachiranía
El trabajo de Sánchez también ayuda a ubicar, con precisión, el lugar que ocupan otras formas que han circulado en el discurso cultural tachirense.
Tachiranidad fue el término empleado por autores como Lucas Guillermo Castillo Lara, José Humberto Ocariz y Rafael María Rosales en las décadas de 1980 y 1990. Ellos partían del adjetivo "tachirano", documentado de manera aislada en algunos escritos oficiales posteriores a 1856, donde se habla de “tachiranos” por oposición a “meridanos”. Desde el punto de vista gramatical, si se toma como base tachirano (formado por Táchira + el sufijo latino -ānus), la derivación tachiranidad sería posible: el adjetivo étnico sirve de base, el sufijo -dad forma el nombre abstracto.
Sin embargo, allí aparece el problema de fondo: ese no es hoy el gentilicio oficial ni el de uso común, que desde 1872 es tachirense. Por eso, el propio Sánchez concluye que la estructura conceptual y etimológica más concordante con la definición que se quiso dar con tachiranidad corresponde, en realidad, al término tachirensidad.
Tachiraneidad, por su parte, es un neologismo creado por el profesor Pascual Mora dentro del campo específico de la historia de las mentalidades. Su autor la utiliza como categoría filosófico-histórica, restringida al estudio de la “mentalidad tachirense”, y aclara que no es un gentilicio. Describe el espacio geomental del tachirense, su memoria colectiva, sus creencias, su modo de pensar y de cuestionar la realidad. Es una herramienta analítica válida dentro de un marco disciplinar muy concreto, pero no está pensada para funcionar como nombre general de la identidad tachirense.
Finalmente, tachiranía, trabajada por Temístocles Salazar en su epopeya en verso "Tachiranía", se apoya en el sustantivo Táchira más una consonante de apoyo n y el sufijo -ía, de origen grecolatino, usado para formar sustantivos abstractos. Sánchez la define como una categorización poético-histórica que condensa los valores más autóctonos, de honor y dignidad del ser tachirense, una especie de “dignidad de ser tachirense”.
Es una construcción de fuerte carga literaria, muy útil en el plano simbólico, pero menos clara en términos de formación regular y de uso normativo.
En resumen, siguiendo la reconstrucción de Samir Sánchez:
Tachiranidad se sostiene sobre un gentilicio histórico hoy en desuso y, en su mejor lectura, apunta al mismo campo conceptual que tachirensidad.
Tachiraneidad es un término técnico de la historia de las mentalidades, útil para hablar de la dimensión geomental, pero no como denominación general de la identidad.
Tachiranía funciona como categoría poético-histórica, vinculada a la épica y a la exaltación de valores, con un fuerte tono literario.
Tachirensidad, en cambio, se forma de modo directo y transparente desde el gentilicio vigente tachirense con el sufijo -dad, y es la que mejor expresa la cualidad de ser tachirense en el uso común, académico y normativo.
3. Reconocimiento oficial y uso contemporáneo
El recorrido etimológico y conceptual se cierra con un dato clave: desde el año 2001, tachirensidad es también un término oficial. La Constitución del Estado Táchira, en su Capítulo VI sobre los derechos educativos y culturales, emplea la palabra para describir los atributos que distinguen a los tachirenses en los artículos:
53: de la venezolanidad y la tachirensidad.54: culturas populares constitutivas de la tachirensidad.55: defensa de los valores propios de la tachirensidad.
Sánchez señala, además, que esta consagración constitucional convierte a tachirensidad en el sustantivo abstracto de cualidad oficial del Estado Táchira, desde 2001.
A esto se suma la coincidencia de voces periodísticas y académicas. El periodista Humberto Contreras ya había publicado en Diario La Nación, el 25 de marzo de 2012, la crónica titulada “Tachirensidad, esencia del ser tachirense”, donde arriba a la misma conclusión y se adelanta como pionero en la defensa del término correcto.
En conjunto, la historia de nuestros gentilicios, el análisis etimológico de Samir Sánchez, la reflexión de José Antonio Pulido, la respuesta de la FundéuRAE y el uso constitucional llevan al mismo punto:
Tachirensidad es la palabra que mejor nombra, con rigor lingüístico y con respaldo normativo, la cualidad de ser tachirense.
Fuentes cobnsultadas:
[1] Samir A. Sánchez, El ser tachirense: por una reconstrucción de su identidad cultural a partir de sus gentilicios, 2020.
[2] José Antonio Pulido-Zambrano, "¿Acaso hablamos de Tachirensidad?", Fotos y documentos del Táchira histórico, Facebook, 8 de junio de 2022.
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