lunes, 13 de mayo de 2013

«Las glorias de la Patria» el Himno del Estado Táchira, 1913-2013 | 'The Glories of the Homeland' the Official Anthem of the State of Táchira, 1913-2013




Centenario de una obra maestra

Centenary of a masterpiece





In Memoriam
A mi tío-abuelo y padrino, Esteban Marino Noguera Morales (1918-2012), quien hizo de la música típica tachirense una pasión, sentida y vivida con el más alto orgullo por haber nacido sobre esta tierra, al cobijo de los coloniales aleros de Río Arriba de San Pedro del Río y junto al melodioso rumor del encuentro de las aguas del río Lobaterita y la quebrada La Chirirí.


¡Salve, dulcis Táchira, magna terra parentum est, salve!
Samir Sánchez, San Cristóbal Urbs Quadrata, 2003






Sumario 1. Omnes omnium cantate patria-Cantemos todos a la tierra natal; 2. Audios históricos: Himno del Estado Táchira Las glorias de la Patria, coro y banda de conciertos (versión completa), de 2015 y en banda de conciertos (versión corta, coro, 1era y 4ta estrofa), de 1968; Himno de la ciudad de San Cristóbal ¡Salud San Cristóbal!, marcha triunfal, coro y banda de conciertos, de 1968; Himno del Municipio Lobatera ¡Gloria al pueblo pujante y altivo!, versión en banda municipal, de 2006; 3. Historia y significado de la letra del Himno del Estado Táchira; 4. Historia de la música del Himno del Estado Táchira/'Y las primeras notas del Himno del Estado Táchira nacieron en los jardines de la Plaza Bolívar de San Cristóbal'; 5. Historia illustrata atque exornata o la Historia en imágenes.






1. Omnes omnium cantate patria-Cantemos todos a la tierra natal


El 5 de julio de 2013 se conmemoró el centenario de la primera interpretación oficial del Himno del Estado Táchira. Emoción poética e instrumentación marcial lo hacen un clásico y una obra maestra de la música universal. Egregia composición que trasciende y perdura en la historia del Estado Táchira como parte de su patrimonio cultural inmaterial y símbolo imperioso de identidad regional.
La estructura musical -la cual comenzó a escribir en abril de 1913 y finalizó en mayo del mismo año el Prof. Miguel Ángel Espinel-  fue adaptada a la letra de la poesía lírica titulada «Las glorias de la Patria» (del Dr. Ramón E. Vargas, 1913) y tiene por introducción un acorde inicial 'marziale' y compás a cuatro cuartos (4/4), desarrollado gradualmente sobre un matiz dinámico de transición en  'tempo di marcia'. 

En sus líneas de composición poética, la acertada distribución de los acentos rítmicos -en la continuidad de los cuartetos asonantes- se da a partir de una estrofa coral en versos de arte menor y cuatro estrofas de arte mayor, creando un adecuado contraste que le imprime al poema matices de romance heroico. La versificación consta de una consonancia tonal secuencial llana y aguda

Su instrumentación, melodía y armonía, responden a un mismo movimiento de solemnidad, en las tres primeras estrofas. La cuarta, se transforma elevándose con acordes de marcha que se enlazan, a su vez, con los del carácter triunfal y apoteósico del coro.

En la última repetición, los unísonos de las voces superiores del coro -en alta tonalidad- se unen en un todo orquestal al ímpetu de cierre de los instrumentos de viento-metal y percusión, otorgándole un impresionante final épico a la obra.
Así, el Himno del Estado Táchira o el canto patriótico regional, interpretado por banda, banda municipal, banda marcial, banda de conciertos, orquesta sinfónica y/o coros, resulta un elaborado 'leitmotiv' de ritmos, tonos mayores y armonías.  Verdadera metáfora instrumental que semeja desplegar -en llamarada sonora de poderosa y sublime trascendencia- lo telúrico y milenario del Ande tachirense, el 'Volksgeist' o el espíritu de la tierra natal. 

La letra, marcada por las pautas métricas de la poesía realista decimonónica, configura en cada uno de sus versos los más altos ideales del pensamiento creador, valores inmanentes y virtudes del Táchira inmortal. Soñado y sentido, forjado y troquelado, en los hontanares infinitos de la venezolanidad. 


Esta es su historia...








Figura 1. Partitura del Himno Oficial del Estado Táchira, fotograbado publicado en 1930 (reproducción con fines didácticos), en DÍAZ BRANTES, Humberto, El Estado Táchira, Álbum gráfico 1930, Impresión en tipografía Americana, Caracas, 1930, s/p. Edición facsimilar de la Lotería del Táchira, San Cristóbal, 1997 (Foto: Sigrid Márquez, 2013).

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2. Audios históricos




«Himno Oficial del Estado Táchira» (coro y banda de conciertos, versión completa. Sigue las indicaciones del autor de la música quien especifico para su canto coral, que los versos del coro se interpretaran en voz superior al unísono y los de las estrofas a dos voces -1era y 2da voz).  

Composición musical y poética creada en 1913 por el Prof. Miguel Ángel Espinel (música) y el Abogado Ramón E. Vargas (letra) y laureada como oficial por la Presidencia del Estado Táchira, en julio del referido año. 

Versión en audio interpretada por la Banda Oficial de Conciertos del Estado Táchira Profesor «Marco Antonio Rivera Useche» dirigida por el Maestro Leonardo Montúfar y la Coral del Táchira, por el Prof. Alexander Carrillo. Grabación 2015. 

Audio cedido por el Abogado, Académico y Cronista Oficial de la ciudad de San Cristóbal Luis Hernández Contreras. Diseño de presentación para Proyecto Experiencia Arte: TSU Sigrid Márquez Poleo (2016). 










«Himno Oficial del Estado Táchira» (instrumental por banda de conciertos, versión corta, coro, 1era y 4ta estrofa). Si bien el audio presenta fallas de sonido de origen, se reproduce por su valor histórico al ser una edición que conserva su interpretación por la Banda Oficial de Conciertos del Estado Táchira, según la partitura de 1913.

En esta ocasión, la Banda Oficial de Conciertos del Estado fue dirigida por el Prof. Tíbulo Zambrano García, el 31 de marzo de 1968 en homenaje a los 407 años de la fundación de la ciudad de San Cristóbal y al Maestro y Director Oficial de la Banda del Estado, Don Marco Antonio Rivera Useche, 1895-1990 (quien en 1913, formaba parte de la Banda del Estado como joven ejecutante de bombardino, al interpretarse por primera vez el Himno Oficial del Estado Táchira). 

Audio copiado de un disco en vinilo o gramófono (de duración extendida o E.P), editado por el Concejo Municipal del Distrito San Cristóbal (Marzo de 1968). 

El sonido gramofónico de 1968, permite oír -en secuencia con la letra- la introducción marcial, coro, primera y cuarta estrofa, Reproducción con fines didácticos. 

Nota: Es de acotar que la grabación para difusión regional y nacional -actualmente- más empleada en instituciones, emisoras de radio y televisión, actos y redes sociales, del Himno Oficial del Estado Táchira, data de 1981 cuando el Presidente de la República, Dr. Luis Herrera Campíns, por decreto presidencial No. 1026, ordena la grabación y emisión del himno nacional e himnos de los estados de Venezuela. La misma fue grabada en Discos León (Caracas) a través de Ediciones Amon c. a./Edumuven c.a, en dos discos de vinilo o gramófono, de larga duración (L.P.) en estereo CO47-CO48. No obstante, la premura de editar la referida grabación oficial para la fecha de promulgación del decreto, hizo que -en el caso del Himno del Estado Táchira- la versión grabada instrumental y coral (con coros de la ciudad de Caracas), difiera de la versión original musical y escrita de 1913 en: (a) introduce bemoles en la entonación de los versos del coro; (b) reduce la interpretación de las cuatro estrofas originales a dos; (c) el tipo de instrumentación  empleada en la grabación, creó una pérdida de la marcialidad instrumental original, al no combinar -en forma equilibrada- el sonido de los acordes con la entonación de las voces del grupo coral que lo interpreta. Estas omisiones musicales se han mantenido en sus reproducciones, si bien en su momento músicos tachirenses como Don José del Carmen Avendaño (ya fallecido) expusieron en la prensa escrita regional, estas fallas. Con la interpretación realizada por la Banda Oficial de Conciertos del Estado y la Coral del Táchira, en 2015, se restituye la versión del himno del Estado Táchira, según la partitura oficial original de 1913.

Diseño de presentación de vídeo y sincronización de audio, para ExpArt, por T.S.U. Sigrid Márquez Poleo, 2015.








Audio del Himno de la ciudad de San Cristóbal, capital del Estado Táchira, «¡Salud San Cristóbal!» Marcha Triunfal, coro y banda de conciertos (fallas de sonido de origen). Autor (música y letra) Maestro Marco Antonio Rivera Useche (1895-1990). Interpretado por la Banda Oficial de Conciertos del Estado, dirigida por el Prof. Tíbulo Zambrano García y el coro de aficcionados, el 31 de marzo de 1968 en homenaje a los 407 años de la fundación de la ciudad de San Cristóbal y al Maestro Marco Antonio Rivera Useche. Audio copiado de un disco en vinilo o gramófono (de duración extendida o E.P), editado por el Concejo Municipal del Distrito San Cristóbal (Marzo de 1968). Reproducción con fines didácticos.


Diseño de presentación de vídeo y sincronización de audio, para ExpArt, por T.S.U. Sigrid Márquez Poleo, 2015.
  







Audio del Himno del Municipio Lobatera (Estado Táchira), «Gloria al pueblo pujante y altivo», versión, completa, en banda municipal. Autores: Prof. Tíbulo Zambrano García (música, 1974); Prof. Consuelo Pacheco de Álvarez (letra, 1974). Interpretado por la Benemérita Banda Municipal Sucre de Lobatera (fundada el 19 de abril de 1906), dirigida por el Prof. Miguel Arcángel Chacón Vivas. Audio copiado del disco compacto (CD) «100 años de la Banda Municipal Sucre de Lobatera, 19 de abril de 1906-19 de abril de 2006» (Estudios Barreto, 2006. Coordinación de Carlos Alviárez Sarmiento). Reproducción con fines didácticos.
Diseño de presentación de vídeo y sincronización de audio, para ExpArt, por T.S.U. Sigrid Márquez Poleo, 2015.
 



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3. Historia y significado de la letra del Himno del Estado Táchira


Entre el 19 de diciembre de 1912 y el 1 de abril de 1913, el Gobierno del Estado convocó a un concurso para la creación del Himno del Estado Táchira, en su composición poética. Resultaría así el tercero en la historiografía de los himnos regionales, por cuanto sobre los dos anteriores -producto cada uno, al igual que el tercero, de las ideas y circunstancias de su tiempo- se conoce lo siguiente:



«¡Tachirenses, se acerca el momento!» (de 1879)

El primero, de acentuada marcialidad por ser un impetuoso canto de guerra del siglo XIX (motivo por el cual fue conocido en su época como La Marsellesa tachirense), data de 1879 y obtuvo carácter oficial en 1880 por decreto ejecutivo del Gobernador del Estado, General Rosendo Medina (padre del General Isaías Medina Angarita, Presidente de los Estados Unidos de Venezuela entre 1941 y 1945). 


Se tituló «¡Tachirenses, se acerca el momento!», siendo autoría del eximio violinista y compositor tachirense Eloy Galaviz Ávila y letra del poeta marabino Arbonio Pérez. Este himno fue relegado y olvidado luego de la creación guzmancista del Gran Estado de Los Andes (unificación de los estados Táchira, Mérida y Trujillo en una única entidad federal, en 1880) y sólo se conservó su letra en la memoria colectiva tachirense. Así, en 1899, sus estrofas eran entonadas en las marchas de avance hacia la ciudad de Caracas por parte de los batallones del ejército Liberal Restaurador del General Cipriano Castro, pero con el ritmo o cadencia de la música de La Bayamesa (composición de 1867 y actual himno nacional de Cuba).


Asimismo, el General Castro, en la proclama que dio en la población de Independencia/Capacho Nuevo, el 23 de mayo de 1899 al iniciar su acción bélica contra el gobierno del Presidente Ignacio Andrade (1898-1899), finalizó la misma con el lema guerrero de cierre del coro del primer himno regional tachirense, de 1879. En encendida prosa de fines del siglo XIX, arengó: 

«Soldados: vosotros me conocéis bastante y sabéis que siempre vencedor, jamás vencido, al cumplimiento de mis sagrados deberes de patriota y de liberal lo he sacrificado todo; sabéis que soy incapaz de una cobardía y de una infamia. El árbol de la Libertad exige vuestro contingente de sangre una vez más; volad a ofrecerle con ese valor legendario que os es peculiar. Vuestra consigna es ¡Vencer o morir!».
  



«¡Tachirenses, se acerca el momento!». Primer Himno Oficial del Estado Táchira, creado en 1879 y decretado como oficial por el Gobierno del Estado en 1880. Diseño y realización en facsímil de época: Sigrid Márquez Poleo, 2014.



«¡Tachirenses!, de pie descubiertos, la canción al Estado, escuchad» (de 1905)

El de 1905, considerado como el segundo, es un himno de paz, un canto laudatorio a la tierra natal. Si bien los especialistas en la materia coinciden que sólo se conservó la letra, perdiéndose las partituras, el Prof. Samir A. Sánchez, director-editor de Proyecto Experiencia Arte, plantea una hipótesis sobre el poema titulado «¡Tachirenses!, de pie descubiertos, la canción del Estado, escuchad»,  atribuido al poeta e instructor Antonio Ramón González Cárdenas. 


Sobre este distinguido personaje tachirense, se conoce -a través de las investigaciones genealógicas elaboradas por el Dr. César González, en 1975- que nació en Palmira el 2 de septiembre de 1866 y murió en Pampatar (Estado Nueva Esparta), el 4 de septiembre de 1921. Estudió en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús en La Grita y sobresalió como poeta, orador y pedagogo. En 1917 se imprimió un libro con parte de sus poemas, varios de los cuales fueron publicados (junto a su foto) en el Álbum del Táchira, editado por el periodista chileno Humberto Díaz Brantes, en 1930.

Con respecto al considerado segundo himno del Estado, este poema, por sus características, resulta en sí en una de las obras que concursaron en 1913 para optar al premio de la letra del Himno del Estado Táchira. 




Se puede deducir esto del tema y estilo poético de las estrofas así como del texto del último verso: «La Concordia, la Paz y el Trabajo». Símil literario (utilizado por igual -y entendido su uso en el contexto político vigente en Venezuela para el momento cuando fue creado el himno- en el último texto del verso del poema ganador del Dr. Ramón E. Vargas: «El Trabajo, la Paz, la Igualdad») que se identificaba con el lema adoptado por el Gobierno de la época, el régimen Rehabilitador del General Juan Vicente Gómez (entre 1908 y 1935): «Unión, Paz y Trabajo». 


Otra dato que hace atinente la anterior explicación, se sustenta en un hecho dado en 1912 y 1913, con motivo de la convocatoria oficial para los concursos de la letra y música de un nuevo himno para el Estado Táchira, parte de la opinión pública se manifestó a través de la prensa regional reivindicando el primer himno estadal de 1880 -primero que tuvo un estado de Venezuela, referían- y descalificando cualquier nueva composición que lo sustituyera. Por igual, los estudiosos de la materia no han encontrado -hasta la fecha- registros hemerográficos o documentales que citaran o reivindicarán el probable himno de 1905.


En conclusión, el Estado Táchira contaría en propiedad con un historial de dos himnos oficiales, el de 1879 y el de 1913.





«¡Tachirenses! de pie descubiertos, la canción al Estado, escuchad»
Poema elaborado por Ramón Antonio González Cárdenas (1866-1921) y considerado el segundo himno que ha tenido el Estado Táchira.

Diseño y realización en facsímil de época: Sigrid Márquez Poleo, 2015


No obstante, es importante destacar que el origen del reconocido lema gomecista de «Unión, Paz y Trabajo» el cual no era nuevo o improvisado en el ámbito tachirense de la época, probablemente fue sugerido y tomado por la camarilla política que rodeó al General Juan Vicente Gómez, de la letra del himno con el cual había sido inaugurada la Gran Exposición del Táchira, en enero de 1906, realizada con motivo de la visita de la Primera Dama Doña Zoila Martínez de Castro a San Cristóbal. El himno de la Exposición se titulaba Himno al Trabajo, a la Paz y a la Unión cuyo autor era el violinista y poeta José Consolación Colmenares, quien había sido maestro de música del General Cipriano Castro en la escuela de Capacho (Nota hemerográfica sobre la exposición de 1906, del periódico La Idea Resatauradora, publicada por el académico e historiador Luis Hernández Contreras en Diccionario de la Música en el Táchira, San Cristóbal, 1999, p. 72).




«Las glorias de la Patria» (de 1913)

Así, y continuando con la relación histórica del actual himno estadal, el de 1913, se tiene que el 17 de abril del referido año, el jurado especializado, luego de evaluar todas las obras presentadas, dictaminó como ganador el trabajo consignado bajo el seudónimo Escarlata, correspondiente al abogado y poeta tachirense Ramón E. Vargas. Exponía el jurado que:


«Tiene el coro la cualidad encomiable de que, a pesar de tratarse de un canto regional, se mantiene en él, por modo altamente patriótico, la idea de la unidad nacional, de la Patria grande y soberana de la cual el Estado Federal es sólo un fragmento o porción. Puede, además decirse que el coro es la parte enérgica del himno. Nos atreveríamos a proponer en pro del realce del concepto, el siguiente cambio en el segundo verso de esta parte de la composición ‘sus fueros de Nación’». 

En el texto original, el autor había colocado «la Ley de la Nación». (‘Himno del Táchira’ en HERNÁNDEZ CONTRERAS, Luis, Diccionario de la Música en el Táchira, Editorial Proculta, San Cristóbal, 1999, p. 106).





Significado de la letra del Himno del Estado Táchira


Sobre la semántica conceptual ideada por autor de la letra del poema del Himno Oficial del Estado Táchira, no se ha encontrado -hasta la fecha- ningún documento o referencia alguna donde el Dr. Ramón Eugenio Vargas haya expuesto la motivación inicial para desarrollar el texto poético. 

Al respecto, y por ser una acción a posteriori, sólo se puede teorizar sobre esos motivos, a partir de dos contextos o circunstancias que enmarcaron el acontecer o la vida diaria de los tachirenses, en el año de 1913: (1) el contexto político y (2) el histórico. 


Contexto político en 1913

Sobre el primero existe una considerable literatura historiográfica que ha tratado sobre el gobierno del General en Jefe Juan Vicente Gómez (desde 1908 hasta su deceso en 1935).  

De su autoritaria y férrea imposición política, se conoce desde: (a) la opción de exilio asumida por muchos venezolanos, en resguardo de sus vidas y libertades; (b) el silencio e indiferencia de otros; (c) la opción de la cárcel y de los trabajos forzados en las carreteras y obras públicas para quienes manifestaran, de forma pública, su opinión contraria a 'la Causa' (como se definía el mismo gobierno), entendida como la adhesión al pensamiento único del régimen; (d) la no intervención en política asumida por una mayoría, quienes se dedicaron a sus labores personales; (e) la adhesión incondicional al régimen por parte de unos, bien en utilidad y provecho de las funciones gubernamentales o desde sus puestos de 'aduladores de oficio', personajes infaltables en la picaresca política venezolana, desde 1830 hasta el presente.
En el desarrollo del contexto político especificado, el año de 1913 representó la consolidación del denominado 'gomecismo', término como se conoce este período de la historia política en la historiografía venezolana. Este período respondió a un proceso que se había iniciado en 1908 con el lanzamiento de la consigna «Gómez único» por parte del médico tachirense Dr. Ezequiel Vivas Sánchez, alcanzando su máxima expresión con la aprobación de la Constitución Nacional de 1914, en la cual quedaba asegurada -de forma legal- la continuidad del General Juan Vicente Gómez en la jefatura de Estado y/o de las  fuerzas armadas venezolanas.

Todos los anteriores argumentos podrían servir como una probable explicación para entender y comprender la coincidencia de la presencia explícita de las palabras del lema político adoptado por el gobierno de Gómez de: «Unión, Paz y Trabajo», en las estrofas II, III y IV del himno.


Contexto histórico en 1913

Al pasar a revisar el segundo contexto, el histórico, este resulta el de mayor importancia por cuanto define el origen y trascendencia de la letra del himno regional tachirense, al ser el año de 1913, por igual, un año histórico.  


Se conmemoraba en el Estado Táchira el primer Centenario de la Campaña Admirable. Destacada acción bélica de la Guerra de Independencia, emprendida por El Libertador Simón Bolívar con el objetivo de restaurar la República de Venezuela, en un segundo período de existencia, luego que desapareciera -en un primer momento- con la Capitulación de San Mateo (25 de julio de 1812) y se restaurara la Capitanía General de Venezuela y el antiguo régimen o sistema político colonial español. 


En la Campaña Admirable, el Libertador cruzó la frontera venezolana de la Capitanía General y Real Audiencia de Santiago de León de Caracas, el 1ero de marzo de 1813, en la Villa de San Antonio del Táchira, pasando luego a la Villa de San Cristóbal (16 de abril de 1813); la Villa de Lobatera (17 de abril de 1813) y la ciudad de La Grita (19 de abril de 1813), todas estas poblaciones en territorio tachirense, y restauró por igual, en ellas, la República de Venezuela y sus instituciones.


En el marco de este contexto bélico-independentista, redacta una proclama a los ciudadanos venezolanos de la Villa de San Antonio del Táchira, en los siguientes términos: 

«Yo soy uno de vuestros hermanos de Caracas, que arrancado prodigiosamente por el Dios de las misericordias de las manos de los tiranos que agobiaban a Venezuela vuestra patria, he venido a redimiros del duro cautiverio en que yaciais bajo el feroz despotismo [...] He venido, digo,  a traeros la libertad, la independencia, y el reino de la justicia, protegido generosamente por las gloriosas armas de Cartagena y de la Unión, que han arrojado ya de su seno a los indignos enemigos que pretendían subyugarlas, y han tomado a su cargo el heroico empeño de romper las cadenas que arrastra todavía una gran porción de los pueblos de Venezuela. / Vosotros tenéis la dicha de ser  los primeros que levantáis la cerviz, sacudiendo el yugo que os abrumaba con mayor crueldad, porque defendisteis en vuestros propios hogares vuestros sagrados derechos. En este día ha resucitado la República de Venezuela, tomando el primer aliento en la patriótica y valerosa Villa de San Antonio, primera en respirar la libertad, como lo es en el orden local de vuestro sagrado territorio [...] / Prosternaos delante del Dios omnipotente, y elevad vuestros cánticos de alabanza hasta su trono, porque os ha restituido el augusto carácter de hombres».

Es de resaltar que la referencia al yugo o esclavitud, hecha por El Libertador y presente en la letra del himno del Estado Táchira, hace referencia a la esclavitud de la sociedad, entendida como la ausencia o pérdida de toda libertad ciudadana por obra de los tiranos, y en consecuencia, al obrar en contra de la libertad del pueblo, todo autoritarismo que emerja de esa acción, lo hace sobre la destrucción del ser humano, de sus instituciones y de la misma república.

Ya lo predecía Rousseau: «Así como la voluntad particular obra sin cesar contra la voluntad general, así también el gobierno hace un continuo esfuerzo contra la soberanía. Cuanto más crece este esfuerzo, tanto más se altera la constitución; y como aquí no hay otra voluntad de corporación que resistiendo a la del príncipe, se equilibre con ella, tarde o temprano debe el príncipe indispensablemente oprimir al soberano y romper el contrato social. Este es el vicio inherente e inevitable, que desde el origen del cuerpo político, tiende sin descanso a su destrucción, a la manera con que la vejez y la muerte destruyen al fin el cuerpo del hombre» (ROUSSEAU, El Contrato Social, capítulo X, Del abuso del gobierno y de su propensión a degenerar).


Así, las ideas presentadas por El Libertador a los habitantes de San Antonio del Táchira, vinieron a sintetizar el espíritu de la época: tiempos de cambio político entre el antiguo régimen representado por el Estado monárquico español, de súbditos, y el nuevo orden de cosas, por el Estado republicano de ciudadanos libres, representado en las instituciones de la República de Venezuela, creada en 1811.

Ante lo antiguo, una sociedad estamental con privilegios políticos, sociales y económicos por parte de las clases superiores (peninsulares, criollos terratenientes y militares) en detrimento de las clases inferiores (blancos de orilla o canarios, pardos, aborígenes o naturales y esclavos), con una economía centralizada e impositiva y estructuras de gobierno estáticas y anacrónicas entre otras, El Libertador contrapone los ideales de la igualdad de todos los ciudadanos ante la Ley, entendida como la Constitución [«De cualquier modo que se estudie el principio, se encuentra siempre la misma conclusión: que el pacto social -escrito en una constitución- establece entre los ciudadanos tal igualdad, que todos se obligan bajo unas mismas condiciones y deben disfrutar de unos mismos derechos» (ROUSSEAU, El Contrato Social, capítulo IV, De los límites del poder soberano)] y que en el himno es identificada en su equivalente de fueros, palabra castellana con la cual se identificaban las cartas o pactos, que dejaban por escrito, las libertades ciudadanas y la autonomía de las ciudades y villas de Castilla, frente al poder monárquico centralizador; el reconocimiento y respeto de los derechos del hombre y del ciudadano, y la división de poderes.

Todo ello, estaba inspirado en las teorías políticas de Hobbes (1588-1679); en los escritos de Miguel de Cervantes (1547-1616) quien definió la libertad en los siguientes términos «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos» (El Quijote, II parte, capítulo LVIII); de Locke (1632-1704) y de las teorías liberales políticas de fines del siglo XVIII, enunciadas por Voltaire  (la libertad ideológica y el sentimiento universal e innato de la justicia); Montesquieu (la separación de poderes) y Rousseau (doctrina de la soberanía nacional y del pacto de la sociedad o pacto social). Así como en la declaración de los Derechos naturales, inalienables y sagrados del Hombre y del Ciudadano (26 de agosto de 1789).      


Por igual, las ideas de El Libertador escritas en su proclama del 1ero de marzo de 1813, fueron conocidas por el Dr. Ramón E. Vargas, por haber sido leída esta proclama en todos los actos oficiales y escolares de las celebraciones del Centenario de la Campaña Admirable

Es por ello que, a partir de la anterior premisa; de las circunstancias históricas que rodeaban la subjetividad y apreciaciones que tenía de su realidad el Dr. Ramón E. Vargas y de las coincidencias entre el orden de ideas de la proclama y la letra del himno, se plantea la hipótesis de haber sido el texto de la proclama, la fuente o una de las fuentes primarias de inspiración histórica, para la letra del poema lírico del himno, resultando así una obra de alto valor literario-compositivo y un verdadero canto histórico-axiológico


Es de destacar que, en la letra del himno tachirense, nos encontramos por igual, ante un distanciamiento de los modelos de cantos patrióticos americanos contemporáneos o del siglo XIX postindependentista, épicos, propios del romanticismo y sobrecargados de símiles literarios, temas bélicos, defenestración del enemigo ibérico o referencias mitológicas reiterativas


En el poema del himno regional del Estado Táchira, el autor optó por una composición literaria realista -estilo vigente a partir de la segunda mitad del siglo XIX-, sencilla, de cuartetos asonantes, obviando el duro estilo de las octavillas alejandrinas empleados comúnmente en las composiciones o cantos patrióticos de la época, y con una orientación y mensaje ideal republicano, implícito, en un estilo sobrio, preciso y elaborado, pero con una efectividad moral que trasciende a la sociedad tachirense de todos los tiempos.


Un análisis comparativo -en lo histórico- refleja como el coro y la primera estrofa resultan coincidentes o analógicos con valores o principios de El Libertador, redactados en su proclama a los habitantes de la Villa de San Antonio del Táchira (en 1813).

Estos son: patria, libertad, rompimiento de cadenas que mantenía en cautiverio a la República e instituciones (representadas por la ley o la constitución nacional, entendida como fueros) y el hogar tachirense como cuna de la libertad y de sus derechos.

En las estrofas dos, tres y cuatro se trasciende de lo histórico a lo axiológico, al cantar a los más altos valores republicanos establecidos, primero, en la «Declaratoria de los Derechos del Pueblo», dictados por el Supremo Congreso de Venezuela, especificando que los mismos eran:


«Derechos inajenables a fin de que todos los ciudadanos puedan comparar continuamente los actos del gobierno con los fines de la institución social: que el magistrado no pierda jamás de vista la norma de su conducta y el legislador no confunda, en ningún caso, el objeto de su misión» («Declaratoria de los Derechos del Pueblo», Supremo Congreso de Venezuela, Caracas, 1 de julio de 1811, Libro de Actas del Supremo Congreso de Venezuela 1811-1812).

Segundo, en la constitución nacional federal venezolana de 1811 -en la cual la libertad, la igualdad, la propiedad y la seguridad, quedaron definidos como los derechos del hombre en sociedad, en el texto de ese primer pacto o contrato social originario del pueblo de Venezuela. Tercero, por igual estos valores, encuentran una inspiración, contexto y explicación en el espíritu del pensamiento de El Libertador como ciudadano y estadista. Espíritu y enseñanza permanente legada a las generaciones futuras desde sus cartas, proclamas, bandos, decretos y discursos, hasta su última proclama.


En todos ellos reiteró con apasionada insistencia que la República -forma de estado cuya soberanía reside en la voluntad del pueblo, expresada por medio de un sistema político democrático- como la mejor forma de gobierno para Venezuela, debía sustentarse sobre los valores de la fraternidad, el trabajo, la unión, la paz, la igualdad y el honor.     


Todos estos imperativos éticos absolutos o valores y virtudes, que trascienden a la fecha de creación del himno y han sido y son reconocidos en todos los tiempos como parte de la esencia originaria de la Nación venezolana y de la región tachirense junto a los principios republicanos de soberanía, definida por Rousseau como: 

«No siendo la soberanía más que el ejercicio de la voluntad general, no se puede enajenar; y que el soberano, que es un ente colectivo, sólo puede estar representado por sí mismo: el poder bien puede transmitirse pero la voluntad no. […] Por la misma razón que la soberanía no se puede enajenar, tampoco se puede dividir; pues la voluntad es general o no lo es, o es la voluntad de todo el pueblo, o tan solo la de una parte. En el primer caso la declaración de la voluntad es un acto de soberanía, y hace ley; en el segundo caso, no es más que una voluntad particular, o un acto de magistratura y cuando más, un decreto» (ROUSSEAU, El Contrato Social, Libro II, capítulo I y II, La soberanía es inajenable e indivisible).
De representatividad y alternabilidad [Artículo 188 (Constitución Nacional Federal venezolana de 1811): Una dilatada continuación en los principales funcionarios del Poder Ejecutivo, es peligrosa a la libertad; y esta circunstancia reclama poderosamente una rotación periódica entre los miembros del referido Departamento para asegurarla»], desde los orígenes de la República, en 1811, contienen los siguientes significados axiológicos:

Patria identificada en palabras textuales de la proclama de El Libertador de 1813 como «Venezuela vuestra patria».

Ley o constitución (Fueros) como expresión de la voluntad general, manifestada en un Estado de derecho y certeza jurídica, que debe ser defendida por todos, por cuanto sólo el gobierno de las leyes se contrapone al despótico gobierno de los tiranos, quienes sólo se sostienen sobre el fraude, la rapiña y la promoción de sus propios intereses y el de las camarillas que los rodean.

Hogar expresión de la integridad, de la subsistencia de la persona individual y de su dignidad como fundamento de la libertad, donde se forma como ciudadano a partir de la familia, institución humana, simultáneamente natural y cultural.

Libertad como la capacidad originaria que tiene el ciudadano de tomar en sus manos su propio obrar para elegir y decidir su destino, desde el principio que sustenta que todos los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derecho y libres para desarrollar sus propias cualidades, en contraposición a la opresión, la cual era entendida como: «Hay opresión individual cuando un solo miembro de la sociedad está oprimido y hay opresión contra cada miembro cuando el cuerpo social está oprimido. En estos casos las leyes son vulneradas y los ciudadanos tienen derecho a pedir su observancia» (artículo 23º de la «Declaratoria de los Derechos del Pueblo», Supremo Congreso de Venezuela, Caracas, 1 de julio de 1811, Libro de Actas del Supremo Congreso de Venezuela 1811-1812).

Unión como máxima expresión de la vida en sociedad o en común, que exige una convención, contrato o pacto social para preservar el interés de cada ciudadano, lo cual conlleva a respetar y promover ese pacto, por una convivencia social productiva y creadora.
  
Honor como la cualidad moral más necesaria en una república por cuanto obliga, a cada ciudadano, al cumplimiento de sus propios deberes así como a reparar las faltas que cometa contra sus conciudadanos.


Trabajo como la actividad total del hombre, su hacerse haciendo su vida, siendo agente, autor y actor de ella, pasando de la sujeción a la naturaleza a la libertad, y de donde deriva, como producto, el derecho de propiedad y disfrute de sus bienes, que pertenece a todo ciudadano.

Valor siendo entendido desde su etimología latina medieval primigenia de 'valere' o el sentido de impetuosa decisión y esfuerzo del ánimo –de cada ciudadano tachirense- por defender lo que es sublime, correcto, justo y razonable; símbolo de coraje, de fuerza en la guerra y en la paz.

Igualdad en cuanto todos los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos, pudiendo hacer cada miembro de la sociedad lo que no perjudique a otros y teniendo la oportunidad favorable de concurrir, como individuo y ciudadano, a la satisfacción mutua de sus necesidades, sin ninguna clase de discriminación con respecto a los otros integrantes de la sociedad Para disfrutar de esa igualdad, es necesario que todo gobierno de la sociedad se constituya de tal forma que un hombre no deba temer a los otros.

Fraternidad (hermandad o solidaridad), como principio y virtud cívica republicana de rechazo a una sociedad fracturada o dividida, o ante quienes quieren dividirla, por 'odios añejos' según la letra del himno, y partiendo dicho principio del reconocimiento absoluto de la dignidad humana de todo ciudadano.  

Paz entendida como una tarea siempre abierta a futuro, y siempre inacabada, por alcanzar para la sociedad un estado de bienestar, felicidad, salud, solidaridad, bien y justicia, tarea sustentada en la libertad y no en la tiranía.

Y como epítome, el insoslayable deber de la defensa de dichos valores por parte del pueblo tachirense, en todo momento y ante toda circunstancia de imposición de una servidumbre o esclavitud, opresión, autoritarismo, totalitarismo y tiranía, coartación de su voluntad, de sus derechos, de sus libertades o de una suplantación, fraudulenta, de su soberanía.        






Himno oficial del Estado Táchira

Las glorias de la Patria

Las glorias de la Patria,
sus fueros de Nación
unidos defendamos
con ínclito valor. (coro)
I
Somos libres: las férreas cadenas
del esclavo rompiéronse ya;
el hogar tachirense sonríe
bajo un sol todo luz: la Igualdad.
II
Extinguidos los odios añejos
perseguimos un solo ideal:
que prospere la tierra nativa
bajo el cielo de amor de la paz.
III
El trabajo es la fuerza suprema
que nos lleva cual nuevo Titán,
a la meta sublime y gloriosa
de los pueblos que saben triunfar.
IV
Que en el Táchira ondule por siempre
como enseña de honor regional,
con la unión y altivez de sus hijos,
el Trabajo, la Paz, la Igualdad.


Letra: Abog. Ramón E. Vargas (1876 - 1949)
Música: Prof. Miguel Ángel Espinel (1895 - 1968)
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Official Anthem of the State of Táchira 
English text (with no English versification): Samir A. Sánchez, 2013

 
The glories of the Homeland

  The glories of the Homeland
Its rights guaranteed of Nation
We united to defend
With renowned bravery (Chorus)
I
  We are freedmen, the ferrous chains
Of the slave has already broken
The Tachiran* home smiles
Under the sun shining brightly: the equality.
II
  Extinguished old hates
We are striving for an ideal:
The prosperity of our native land
Under the beloved sky of peace.
III
  Work is the supreme force
That guides to us like new Titan
To the sublime and glorious goal
Of peoples who know to succeed.
IV
  For ever on the Táchira State will go on flying flag
As regional honor ensign
Join in union and haughtiness of Tachiran* people:
Work, Peace and Equality.


            Written by Lawyer Ramón E. Vargas (1876 - 1949)
            Music by Educator and violinist Miguel Ángel Espinel (1895 - 1968)
* Adjective, of Táchira State: relating to the Táchira State, or its people, accent or culture.
              

  
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4. Historia de la música del Himno del Estado Táchira

Una vez obtenida la letra, entre el 24 de abril y el 22 de junio de 1913, el Gobierno del Estado Táchira convocaba nuevamente a un concurso con la siguiente finalidad: “Se abre un concurso musical para la pieza que ha de concordar con la letra y el espíritu de la composición poética, Himno del Táchira, premiada en el certamen promovido por el Gobierno del Estado” (‘Himno del Táchira’ en HERNÁNDEZ CONTRERAS, Luis, Diccionario de la Música en el Táchira, Editorial Proculta, San Cristóbal, 1999, p. 106).

El ganador del certamen, luego del veredicto del jurado examinador de fecha 27 de junio de 1913, fue un joven de 18 años y violinista tachirense. Miguel Ángel Espinel R., quien había participado en el concurso con el seudónimo de Rojo y Gualda.

Asimismo, el jurado -en una especie de arrebato poético- consideró en el veredicto: «que esta melodía como que tiene algo del perfume de nuestras montañas, algo como el rumor de nuestras fuentes impetuosas, y cierta conformidad con la graciosa sencillez de nuestras vírgenes comarcas» (‘Himno del Táchira’ en HERNÁNDEZ CONTRERAS, Luis, Diccionario de la Música en el Táchira, Editorial Proculta, San Cristóbal, 1999, p. 106).

El nuevo himno regional se oficializó por decreto ejecutivo de fecha 28 de junio de 1913 y fue interpretado por primera vez, y con carácter oficial, el 5 de julio de 1913, fiesta nacional de la Independencia de Venezuela, por la Banda Oficial del Estado Táchira, dirigida por Don Nicolás Costantino Chicaroni (Vitonto, Italia, c. 1857 – San Cristóbal, 1927). En la misma fecha, se hizo oficial la reforma al Escudo de Armas del Estado Táchira, que modificaba a la versión aprobada por el Ejecutivo del Estado, en 1905.
El acto tuvo lugar en el salón de sesiones de la Asamblea Legislativa del Estado, en la ya desaparecida edificación neoclásica del Palacio de Gobierno, que se ubicaba en la calle 4 con carrera 5, de la ciudad de San Cristóbal. Lugar donde se encontraba –en la época colonial española y desde 1593 hasta 1795- la capilla, claustro, enfermería y cementerio del convento de San Agustín, de los frailes agustinos ermitaños.


Y las primeras notas del Himno del Estado Táchira nacieron en los jardines de la Plaza Bolívar de San Cristóbal

Sobre el origen de la música del himno del Estado Táchira y sobre la personalidad de Miguel Ángel Espinel, sus historias quedan resumida en la síntesis biográfica que refiere su hermano, Luis Espinel-González: 


«En Caracas, en Berlín, en París, en Madrid, en todas partes y en todo momento, en la alegría o en la tristeza, en la adversidad o en el éxito, no tenía un más grande recuerdo, ni un más grande amor que el de su hermosa tierra nativa. Y amó al Táchira a través de todas sus manifestaciones, desde las más simples y prosaicas, hasta las más elevadas: no había para él más suculentos manjares que los de su tierra, de los que se hacía enviar buenas porciones como presente de Navidad, cuando vivía en Europa. Y así amaba también a todos sus más altos valores representativos, como amaba absolutamente a todas las producciones del espíritu. Su fino oído musical, que era ‘absoluto’, aplicado al aprendizaje de los idiomas, le permitió hablar algunos sin acento extranjero. ¿Por qué, -le pregunté durante una clase de francés- tú sigues hablando con acento tachirense, después de tantos años de ausencia?
-‘Siempre he tratado de no perder ese acento, me respondió, y me sería doloroso que si yo llegase de hablar diferente, pudiesen olvidar que soy tachirense’. Así amó con pureza y plenitud a su provincia nativa.
La música del Himno del Táchira fue el primer homenaje de Miguel Ángel Espinel a su pueblo.
Dejó escrito en sus recuerdos que se paseaba por la Plaza Bolívar de San Cristóbal, recitando mentalmente las bellas estrofas escritas por Ramón E. Vargas, cuando repentinamente irrumpieron en su espíritu las notas de la primera estrofa: ‘Las glorias de la Patria, sus fueros de Nación’ y allí mismo, apoyado en un árbol, las escribió. Lograda luego la melodía, quedaba una dificultad: según las pautas del Concurso, el Himno debía ser presentado instrumentado para Banda.
Frente a la duda que en el primer instante tuvo para entregarse a la tarea de instrumentar la obra, un íntimo amigo suyo, Federico William Hollingsworth, ejecutante de la Banda del Estado, un día, sorpresivamente, encerró a mi hermano en la sala de nuestra casa y lo amonestó: ‘De aquí no sales hasta que hayas instrumentado el Himno para la Banda’. Y por la ventana le daba informaciones acerca del tono de cada instrumento y de la clave en que se debía leer.
Quizá esta grave dificultad de sus años mozos fue la que un día lo impulsó en París a realizar estudios sólidos sobre Banda bajo la dirección del Profesor Guillaume Balay, Director de la ‘Garde Republicaine’ de París y una de las mejores bandas del mundo.
Años después, cuando ya había realizado profundos estudios musicales en Europa, revisaría la partitura del Himno para imprimir una edición, la única que existe de su obra, hecha en Berlín, editada por la Casa Druck v. Herrm. Kuhlmey y encontró para su sorpresa, que sólo una pequeña corrección tenía que hacerle.
En los papeles encontrados en su mesa de trabajo pudimos darnos cuenta de que su Himno del Táchira era lo más amado para él, lo que siempre consideró más honroso en su vida de artista y dejó anotaciones que comprueban que había estudiado, para establecer comparaciones con los Himnos de los demás Estados de Venezuela, así como los Himnos de los países Hispanoamericanos. Por sus anotaciones se ve que quedó satisfecho de la comparación.
El Táchira ha recordado siempre con gratitud y cariño en nombre de su gran artista […]. Caracas, 1968». Gente del Táchira (1900-1935), recopilación y selección de Anselmo Amado, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, Nº 61, tomo II, 1974, pp. 430-431.


Asimismo, en 1930, en una síntesis biográfica para la publicación del Álbum del Estado Táchira, en la cual se fotograbó la partitura del Himno del Estado Táchira, probablemente la versión comentada por el hermano del Profesor Espinel como impresa en Berlín*, se hacía referencia a los estudios de Miguel Ángel Espinel: «Sus estudios los hizo en Europa en donde permaneció varios años, radicándose especialmente en Francia y Alemania, países en donde fue discípulo de eminencias como Bruno Schrader y Robert Kahn, de la Holschute für Musik, en composición, y Alexandre Friedeman, en violín/Otros profesores del señor Miguel Ángel Espinel fueron los también notables señores Henri Büsser, George Caussade y Albero Quesnot, del Conservatorio de París./Estudios sobre Bandas Marciales hizo con el Maestro Guillaume Balay, Director de ‘La Garde Republicaine’ de París, de quien recibió honrosa calificación que lo coloca a la altura de los más competentes profesores nacionales» ‘Ramón E. Vargas y Miguel Ángel Espinel’ en DÍAZ BRANTES, Humberto, El Estado Táchira, Álbum gráfico 1930, Impresión en tipografía Americana, Caracas, 1930, s/p. Edición facsimilar de la Lotería del Táchira, San Cristóbal, 1997.


*En la partitura fotograbada en 1930,  el mismo Espinel colocó la siguiente llamada en el coro: «Para las escuelas basta cantar solamente la voz superior del coro al unísono. En las estrofas siempre dos voces a sólo o una nada más como consta».

   




5. Historia illustrata atque exornata -Historia en imágenes-   







Profesor Miguel Ángel Espinel (1895 - 1968), autor de la música del Himno Oficial del Estado Táchira. Porta la presea Estrella del Estado, que le otorgara el Presidente del Estado Táchira, el 5 de julio de 1913, como premio por haber alcanzado su obra musical, la declaratoria de Himno Oficial del Estado Táchira. Foto: Diario La Unión Tachirense, 1913, Hemeroteca del Salón de Lectura de San Cristóbal (2013). Reproducción con fines didácticos




 

Abogado y poeta Ramón E. Vargas (1876 - 1949), autor de la letra del Himno Oficial del Estado Táchira. Foto publicada en 1930 (reproducción con fines didácticos), en DÍAZ BRANTES, Humberto, El Estado Táchira, Álbum gráfico 1930, Impresión en tipografía Americana, Caracas, 1930, s/p. Edición facsimilar de la Lotería del Táchira, San Cristóbal, 1997 (Foto: Samir Sánchez, 2013).








Escudo de Armas del Estado Táchira. 90,5 x 70,5 cm. Óleo sobre lienzo. El diseño del escudo, que reformaba al original de 1905, fue aprobado en 1913, conjuntamente con el Himno del Estado. Esta pintura fue elaborada en 1914 por Marcos León Mariño (1881-1965) para el Club Táchira, en la ciudad de San Cristóbal. Es el único original que se conserva de la obra de Mariño. En 2012, la pintura fue trasladada a la casona de la Sociedad Bolivariana del Estado Táchira y preside el salón de sesiones "Dr. Aurelio Ferrero Tamayo" de la Sociedad Bolivariana y de la Academia de Historia del Estado Táchira. (Foto: Sigrid Márquez Poleo, 2013).



Palacio de Gobierno de la ciudad de San Cristóbal, actual esquina de la calle 4 con 5ª avenida. El edificio, inaugurado el 31 de diciembre de 1907 y demolido en 1956, se había construido -bajo la dirección del Ing. Román Cárdenas- sobre los cimientos del antiguo convento y capilla conventual de San Agustín, establecido por los frailes agustinos ermitaños en la Villa de San Cristóbal, en 1593. Foto publicada en 1930 (reproducción con fines didácticos), en DÍAZ BRANTES, Humberto, El Estado Táchira, Álbum gráfico 1930, Impresión en tipografía Americana, Caracas, 1930, s/p. Edición facsimilar de la Lotería del Táchira, San Cristóbal, 1997 (Foto: Samir Sánchez, 2013).

Si bien la arquitectura de la época (principios del s. XX) no es el tema tratado en el presente trabajo, es conveniente indicar que el Presidente de la República, General Cipriano Castro, ordenó en 1904 la construcción del edificio sede de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial del Estado Táchira o Palacio de Gobierno, única edificación de carácter público que se realizó en la ciudad de San Cristóbal durante su gobierno (1899-1908). Fue diseñado y construido, a partir de una esquina o cruce de calles ochavada (por Ordenanza de la Municipalidad de San Cristóbal, de 1873, se fija como línea de edificación en todas las esquinas de la traza urbana de la ciudad, la forma ochavada), en un estilo neoclásico rígido y se caracterizó por el predominio de la línea recta horizontal sobre la vertical. Presentaba una disposición rigurosamente simétrica de los elementos arquitectónicos externos e internos (patio central abierto con columnata), paredes en almohadillado toscano, austeridad en la ornamentación y cubierta por techos corridos a dos aguas con entejados. Su armonía visual provenía de la combinación de las formas arquitectónicas (columnas, pilastras, frontones y ventanas con marcos en falsa sillería o almohadilladas). El pórtico era dórico-toscano, tetrástilo (conformado por cuatro columnas en su frente) y rematado por un frontón triangular con remate pinacular para soportar el asta de la bandera. Conservaba en su tímpano el escudo nacional así como las inscripciones que identificaba su función y quien ordenó su construcción. Al traspasar la monumental puerta protegida por el pórtico tetrástilo, se entraba al Salón Legislativo, el cual -tanto en sus techos como paredes- había sido ornamentado con plafones y molduras en forma de atauriques, arabescos y coloridas figuras geométricas por el emigrante y destacado pintor italiano Ángel Nóferi Lupi (Marciana, Isla de Elba, Italia, c. 1880 - San Cristóbal, 2 de agosto de 1910)  En la actualidad, de este Palacio de Gobierno, sólo se existe una sección de la pared exterior sur, con los cuatro vanos o ventanas clásicas continuas, luego de la puerta de acceso lateral, que daban a la calle 4.





Plaza Bolívar de la ciudad de San Cristóbal. Foto de 1913. Panorámica del extremo sureste de la plaza, captada desde el actual ángulo de la esquina noroeste. El busto en bronce de El Libertador, de civil o el conocido como Bolívar cívico,  llegó a la ciudad de San Cristóbal -desde Caracas- en octubre de 1912 y fue inaugurado junto con la nueva plaza, el 19 de diciembre del mismo año. Se retiró y derribó la columna en 1929, siendo sustituido por la actual estatua ecuestre. 

Este monumental busto -de 1912- permanece en la ciudad, presidiendo la Plaza del Rectorado de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET), Paramillo, San Cristóbal.  Su adquisición se debió a la iniciativa de la Comisión Tachirense del Centenario de la Independencia, quien recogió fondos para la misma y obtuvo del Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, General Juan Vicente Gómez, un aporte de 8.000 Bs: 'El general Juan Vicente Gómez, Presidente de los Estados Unidos de Venezuela,á tenido a bien disponer que con cargo a la cuenta de "Crédito del Centenario", se erogue la cantidad de ocho mil bolívares (8.000,oo Bs) para la adquisición de un busto del Libertador destinado á la ciudad de San Cristóbal (Estado Táchira)". Resolución del Ministerio de Obras Públicas, Dirección de edificios y ornatos de poblaciones de fecha 21 de abril de 1911 (Memoria del Ministro de Obras Públicas, 1912, Caracas, 1912, p. 299).

Asimismo, fue sobre esta caminería y plaza donde tuvieron su origen las notas del Himno del Estado Táchira por cuanto su autor, el Prof. Miguel Ángel Espinel, una mañana de mayo de 1913, se paseaba por la Plaza Bolívar de San Cristóbal, recitando mentalmente las estrofas escritas por Ramón E. Vargas, cuando repentinamente irrumpieron en su espíritu las notas para la primera estrofa del himno: ‘Las glorias de la Patria, sus fueros de Nación’ y allí mismo, apoyado en un árbol, las escribió. (Foto: Colección Marino Noguera, 2011).


Banda del Estado Táchira, 5 de julio de 1913. Daguerrotipo captado en el patio central y porticado del antiguo Palacio de Gobierno, en el ala o galería que daba hacia la carrera 5 (actual 5ta avenida), luego de la sesión solemne de la Asamblea Legislativa del Estado, en la cual se interpretó por primera vez el recién decretado Himno del Estado Táchira. De pie, su Director, el Maestro Nicolás Constantino Chicaroni (Calabria, Italia, c. 1857 - San Cristóbal, 1927). Los integrantes de la banda (veintitrés ejecutantes incluido el director) portan el uniforme de gala militar de principios del siglo XX, inspirado en el uniforme militar español del Regimiento Inmemorial del Rey (la unidad militar permanente más antigua del mundo, data de 1248), caracterizado por una botonadura en "v" y ros (quepis alfonsino -por Alfonso XIII- o quepis español con escobetilla).  Foto: Fototeca del Táchira, 2013 (reproducción con fines didácticos) y biografía del Maestro Nicolás Constantino Chicaroni en HERNÁNDEZ CONTRERAS, Luis, Diccionario de la Música en el Táchira, Editorial Proculta, San Cristóbal, 1999, pp. 76-77




Plano de techos y plano parcial de planta del antiguo Palacio de Gobierno del Estado Táchira. Resaltado en rayado rojo, los vestigios o restos que existen en el presente del antiguo palacio. Los mismos se encuentran por la calle 4, de la ciudad de San Cristóbal. El dibujo e imagen fue elaborado por el Arquitecto Jonny Rojas (Ministerio de Cultura, sección Estado Táchira, 2016) para el proyecto de declaratoria patrimonial de los vestigios del palacio. Reproducción con fines didácticos. El Salón Legislativo se encontraba al traspasar la puerta del pórtico tetrástilo y el mismo -tanto en sus techos como paredes- fue ornamentado con plafones y molduras en forma de atauriques, arabescos y figuras geométricas por el emigrante y destacado pintor italiano Ángel Nóferi Lupi (Marciana, Isla de Elba, Italia, c. 1880 - San Cristóbal, 2 de agosto de 1910). 


Bibliografía
DÍAZ BRANTES, Humberto, El Estado Táchira, Álbum gráfico 1930, Impresión en tipografía Americana, Caracas, 1930, s/p. Edición facsimilar de la Lotería del Táchira, San Cristóbal, 1997; Gente del Táchira (1900-1935), recopilación y selección de Anselmo Amado, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, Nº 61, tomo II, 1974; GONZÁLEZ, César, Vieja gente del Táchira (crónica genealógica de los apellidos González, Cárdenas, Ramirez, Araque y otras familias fundadoras), Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, Nº 134, Caracas, 1997 (edición facsímil de la de 1975), p. 122; GONZÁLEZ ESCORIHUELA, Ramón, Gómez Único, Ezequiel Vivas y la consolidación del gomecismo, Universidad de Los Andes, San Cristóbal, 2006 HERNÁNDEZ CONTRERAS, Luis, Diccionario de la Música en el Táchira, Editorial Proculta, San Cristóbal, 1999; LECUNA, Vicente, Proclamas y Discrusos del Libertador, Litografía y Tipografía del Comercio, Caracas, 1939, pp. 27-28; VILLAMIZAR MOLINA, J. J., Instantes del camino, ediciones del Concejo Municipal del Distrito San Cristóbal, San Cristóbal, 1980.


Créditos  de fotografía | Credit: Images courtesy of  
Proyecto ExpArt quiere dar las gracias a los amigos e instituciones por permitir la reproducción de sus fotografías con lo cual han contribuido a la realización del presente estudio.



Profesor Horacio Moreno, quien -en sus investigaciones documentales- encontró el texto con la letra del Himno de 1879, en el Archivo General de Estado Táchira, San Cristóbal.
Dr. Luis Hernández Contreras, académico e investigador del pasado musical del Estado Táchira, con especial énfasis en la hemerografía de época.
 T. S. U. Sigrid Márquez Poleo
Lcdo. José Antonio Pulido Zambrano
Familia Noguera Sandoval, San Cristóbal




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Acerca del autor

Samir A. Sánchez es profesor de Historia del Arte y Métodos de Investigación en la Universidad Católica del Táchira (San Cristóbal - Venezuela). Es autor, entre otras publicaciones, de San Cristóbal Urbs quadrata (2003) y Mors Memoriæ o la Extinción de la memoria (2011).

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