domingo, 3 de marzo de 2019

La técnica radiográfica en la talla del Santo Cristo de La Grita (mediados s. XVII) │ An Artistic and Historical Carving was first-ever X-rayed: The Christ of La Grita (Middle 17th century)



Texto: Samir A. Sánchez (2017)

Fotos: Parroquial-Basílica del Espíritu Santo de La Grita, Conservador Restaurador Lcdo. Miguel Ángel Márquez, Unidad Radiológica "Santo Cristo" (2017).









Primera imagen por toma radiográfica (composición en grilla), de la talla del Santo Cristo de La Grita.


Como un soporte a la investigación histórico-artística realizada a través de Proyecto Experiencia-Arte, al estudio de la antigua talla barroca tachirense del Santo Cristo de La Grita efectuada en 2013, en el marco del proceso de restauración y conservación de la misma, ordenado por la Diócesis de San Cristóbal y dirigido por el Conservador-restaurador Lcdo. Miguel Ángel Márquez entre noviembre de 2016 y abril de 2017, la aplicación de un sistema tecnológico de exploración interna por medio de rayos X y digitalización, proporcionó una nueva y valiosa información sobre el Cristo.



Además de constatar el buen estado de conservación de esta antigua talla maciza, ha dejado en evidencia sus dos únicos elementos anexos: los brazos que se insertan en el tronco central.




Así, y desde el enfoque de la investigación artístico-histórica de 2013, quedó verificada con el estudio radiográfico, la hipótesis planteada en esa oportunidad, sobre la estructura de una única pieza de madera sobre la cual se talló la cabeza, el rostro, el tronco y las extremidades inferiores y la presencia de anclajes y clavos de hierro internos, y como elementos agregados a ese único tronco central, los dos brazos mediante el antiguo sistema de caja y espiga.



Queda evidenciada, por igual, la pericia del autor al trabajar la madera, por cuanto cualquier error de tallado le haría perder toda la pieza. Madera que, dado el considerable peso que aún posee la escultura, pareciera que conservara -en las cavidades de sus vasos leñosos- la savia, encapsulada, desde el momento cuando se cortó la madera y se colocó la base para la pintura de la imagen.




Dos tipos de madera

Asimismo, el estudio radiográfico reveló un detalle desconocido hasta la fecha: la presencia de dos tipos de madera en la realización de la imagen. 


La primera, en cedro amargo (cedrela odorata) caracterizado por una densidad radiográfica variable producto de la presencia de amplios floemas entre la aglomeración de células, vista en la radiografía como manchas o lagunas en color negro que se corresponden con espacios de baja o casi nula absorción radiográfica; entendido el término de absorción como la resistencia de una materia a ser atravesada por fotones de luz, originando pérdida de su intensidad o velocidad inicial. 



En cuanto a la verificación del tipo de madera,  la misma ya había sido definida como de cedro amargo por análisis de laboratorio realizados a muestras enviadas a Madrid (España) por el Conservador-restaurador Lcdo. Miguel Ángel Márquez, en 2013.



Si bien la madera de cedro amargo representa la casi totalidad de la talla, sólo se observa una excepción: el brazo derecho (izquierdo para el observador). En éste, la homogénea densidad o aglomeración de células globuladas, la cual le da el aspecto de una ordenada densidad (con floemas diminutos, motivo por lo que no se observan amplias manchas o lagunas negras como en el resto de la talla, permite asociarla con una segunda madera, de tallo leñoso, perteneciente al tipo conífera (pino) o al de quercus (roble).

Las áreas de alta absorción, muy radioopacas o zonas con bajo nivel de gris (más blancas o de alta densidad del material), se deben a la absorción o retención total de los rayos X por los objetos de metal que se encuentran en su interior, como lo son las bases o anclajes de las potencias en la cebeza, clavos en los dedos y los pies, o la chapa o lámina de metal que sirve de base al perno que permite fijar la imagen a la cruz.  




Una hipótesis sobre la diferencia en las maderas

La presencia de dos diferentes tipos de madera en la talla, permite plantear una conjetura o hipótesis explicativa –entre las múltiples que se pueden presentar- sobre el origen de esta diferencia.


Al analizar la estructura de ambos brazos, encontramos considerables divergencias en el corte y tallado del ensamblaje o anclaje (que siguen la técnica de ensamblaje de caja y espiga).




El anclaje o canto de la espiga del brazo derecho (izquierdo para el observador) se presenta cuidadosamente cortado en forma lineal o con precisión geométrica, el cepillado o tallado es cuidadoso y con un reducido vuelo (o lengua) en la espiga con respecto al resto del brazo. 


Al trasladar estas características al brazo izquierdo (derecho para el observador), este elemento se observa poco tallado, tosco, sin un trazado lineal y con una gruesa espiga que se adentra profunda y visiblemente (por medio de los rayos X) en el madero central.


De esta situación, la explicación más simple nos lleva a inferir que nos encontramos frente al producto de dos estilos de trabajar la madera y, con probabilidad, ante dos talladores diferentes.




En consecuencia, se plantea una hipótesis primaria: clasificar al brazo derecho de la talla como de mayor antigüedad que el resto de la obra -como si el resto de la escultura se hubiese realizado con posterioridad para adaptarla a ese brazo- o, de lo contrario, suponiendo que el brazo hubiese sido uno original en madera de cedro y por un accidente fortuito se haya fracturado, la caja o agujero para la espiga debería ser similar a la del brazo izquierdo de la talla o presentar un probable relleno para lograr el correcto ajuste entre la delgada espiga del brazo sustituto en madera de conífera y la gruesa caja que hubiese dejado la espiga (similar a la del lado izquierdo de la imagen sacra) del brazo anterior fracturado, en el cuerpo tallado en madera de cedro amargo.


Por igual, se puede derivar de esta hipótesis inicial una secundaria: el madero de la cruz, con su diseño y ensamblaje del siglo XVI, podría resultar más antiguo que la talla del Santo Cristo.



Esto ofrecería, a su vez, una posible explicación al hecho de sobresalir los dedos de la mano izquierda del Santo Cristo de La Grita, del madero; si los dedos estuviesen cerrados, sí encajaría (simétricamente con la mano derecha) la mano izquierda de la talla con el madero de la cruz.




Coincidiendo con la tradición, el posible origen siempre está vinculado a un terremoto

Los orígenes y motivos para la anterior acción sí se mantendrían vinculados y concordando con la tradición, con un terremoto, pero no el de 1610, donde –documentalmente- el franciscano Pedro Simón quien, como superior de esa orden monástica en el Nuevo Reino de Granada estuvo supervisando el convento de La Grita en 1612 y 1613, describió con pormenores las consecuencias del terremoto, pero sin hacer mención a la elaboración del Santo Cristo o el prodigio del origen de su rostro a partir de una gubia angelical –relatado por la tradición religiosa- por parte de un fraile de su orden.



No obstante, para 1644 se registró otro terremoto de gran intensidad que destruyó a La Grita y San Cristóbal y otras ciudades de Los Andes (Mérida y Trujillo), siendo este año el más próximo al primer registro documental que se ha encontrado hasta la fecha, del Santo Cristo, el cual data de 1669.




Este terremoto hizo colapsar la estructura de madera y tapias de la iglesia conventual de San Francisco, en La Grita, probablemente destruyendo una primera imagen del Cristo, traída de España en los primeros años de la ciudad, hacia 1578. De esta primitiva imagen sólo habría permanecido intacto, el brazo derecho; siendo éste reutilizado posteriormente en la reconstrucción de la totalidad de la imagen.




Esto podría ofrecer, igualmente, una explicación a la singularidad de la obra, en cuanto reproduce de forma idéntica la disposición de los dedos en ambas manos, en posición de bendición. Este hecho no sigue la ortodoxia o cánones artísticos de la época, los cuales sólo consideraban válidos tallar, en actitud de bendición, la mano derecha, y la izquierda sólo presentarla con los dedos cerrados para simbolizar el dolor del crucificado, y sólo se reproducían ambas manos en idéntica posición, cuando los dedos no estaban en actitud de bendicióm. En la actual talla del Santo Cristo de La Grita, ambas manos se presentan con los dedos extendidos, y en idéntica actitud de bendición. 


Sólo será, desde mediados del siglo XVII y en el siglo XVIII, coincidiendo con el período de mayor esplendor del arte barroco, cuando la libertad artística de los autores presenta como algo común, en la tradición iconográfica cristiana, la elaboración de tallas de Cristo crucificado con idéntica posición de las manos, en actitud de bendición. Como un ejemplo de este hecho, se tienen las tallas de los cristos compostelanos (en Galicia, España) del período antes mencionado. 




Créditos del estudio radiológico


El estudio se efectuó en la Unidad de radiología «Santo Cristo», en la ciudad de La Grita el día 8 de marzo de 2017, en presencia del Párroco Rector de la Basílica del Espíritu Santo, Pbro. Nepomuceno Hernández; el Dr. Samir Sánchez, especialista en historia del arte y editor de Proyecto Experiencia-Arte; el médico Dr. Daniel Guerrero (quien donó el trabajo de realización de las radiografías); la Técnico Radiólogo Mariana Guerrero, el Conservador-Restaurador de la talla, Lcdo. Miguel Ángel Márquez y el productor Martín Useche con el equipo audiovisual de la Televisión Regional del Táchira encabezado por el camarógrafo Gabriel Duque. (Foto: Parroquial-Basílica del Espíritu Santo de La Grita, Unidad de Radiología «Santo Cristo»; Foto composición: Conservador-restaurador Lcdo. Miguel Ángel Márquez, 2017).







Detalle de los brazos de la talla del Santo Cristo de La Grita. El brazo izquierdo (imagen superior) en madera de cedro amargo; según los cánones artísticos sacros de la época, la mano izquierda debería haber sido tallada cerrada y no en actitud de bendición, para simbolizar el dolor. El brazo derecho (imagen inferior) en madera de posible conífera o roble (Foto: Parroquial-Basílica del Espíritu Santo de La Grita, Unidad de Radiología «Santo Cristo». Foto composición: Conservador-restaurador Lcdo. Miguel Ángel Márquez, 2017).





Detalle del torso de la talla del Santo Cristo de La Grita y sistema de anclajes de caja y espiga de los brazos (Foto: Parroquial-Basílica del Espíritu Santo de La Grita, Unidad de Radiología «Santo Cristo». Foto composición: Conservador-restaurador Lcdo. Miguel Ángel Márquez, 2017).




Detalle del rostro de la talla del Santo Cristo de La Grita y sistema de anclajes metálicos de las potencias (Foto: Parroquial-Basílica del Espíritu Santo de La Grita, Unidad de Radiología «Santo Cristo». Foto composición: Conservador-restaurador Lcdo. Miguel Ángel Márquez, 2017).







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