miércoles, 24 de enero de 2024

De Rerum Memoria. Dos documentos de 1818 para la historia del Táchira: Ratificación de San Sebastián como santo patrono de la Villa de San Cristóbal y de San Cristóbal mártir de Licia como santo titular de su iglesia matriz │Two Documents for the Táchira State History. A voyage through time




Mons. Rafael Lasso de la Vega (Santiago de Veragua, Panamá, 1764 - Quito, 1831), Obispo de Mérida de Maracaibo para 1818 (Foto: Samuel Hurtado, 2007. Óleo sobre lienzo que se conserva en el Palacio Arzobispal de la ciudad de Quito, Ecuador. Reproducción con fines didácticos).


Un estudio histórico-arquitectónico sobre la Catedral de San Cristóbal (Estado Táchira), se puede consultar en el siguiente enlace: "La Catedral de San Cristóbal, una obra hecha con el corazón" (2025).



Primer documento: Requerimiento episcopal


El Obispo de Mérida de Maracaibo, Mons. Rafael Lasso de la Vega envía una carta pastoral a todas las parroquias de su Diócesis solicitando información sobre los patronos de los pueblos y titulares de las iglesias parroquiales que lo hayan sido desde 1630. Esta comunicación llegó a San Cristóbal y el texto de la misma es el siguiente (se mantiene la ortografía del documento original):


“Rafael pr. la Gracia de Dios y de la Sta. Sede Apostólica. Obispo de Mérida de Maracaibo del Consejo de S. Magtd / Siendo uno de los beneficios que el pueblo Christiano debe reconocer dando por ello culto especial á Dios, tener y venerar algun Santo, Misterio ó advocación pr. Patrono del lugar ó Titular de su Iglesia: y estando mandado que cuando son canónicamente elegidos, tenga rezo y Misa respectivamente, abstinencia de obras serviles: deseando tambien en esta parte llenar los deberes de ntro. Ministerio, ordenamos á los Vs. Vicarios, que cada uno en su partido haga manifiesta esta ntra. notificación en todos los curatos; y que cada Cura exponga á su continuación cual sea el Patrono, ó el Titular en la inteliga. de que, si es Patrono, ha debido ser tenido como tal en quieta posesion desde antes del año de 1630; y si es titular propuesto como tal al Prelado, y concedido así al tiempo de edificarse la Iga. la primera vez. Si hubiere duda se expondrá también. Y si existieren documentos que acrediten algo de lo dicho se acompañarán en términos que hagan fé. Con ello podremos disponer en los calendarios de que Santos Misterios ó Advocaciones debe rezarse como tales Patronos ó titulares: y cuales exijan ulterior inquision ó diligencias. El cura que primero la reciba la pasará al segundo; [y así los demás) baxo de responsabilidad, y precepto que le imponemos. /Dada en N. Palacio Episcopal de la M. N. y L. ciudad de Marac°á 22 de abril de 1818./ RAFAEL./ Obispo de Merida de Marac° / Por mandato de S. S. I. el Obpo. Mi Señor / José Dion°. De Arriaga / Notro. Eccl. [Documento en: SILVA, Antonio Ramón, Mons., Documentos para la Historia de la Diócesis de Mérida, Imprenta Diocesana, tomo IV, Mérida, 1922, pp. 103-104: Documento XXXIX].


Segundo documento: Decreto episcopal sobre los titulares y santos patronos de la Villa de San Cristóbal y su jurisdicción capitular eclesiástica


Una vez recibida las respuestas de cada una de las parroquias de la Diócesis, en el caso de la Vicaría capitular de la Villa de San Cristóbal, el Obispo de Mérida de Maracaibo, Mons. Rafael Lasso de la Vega decidió que:


“[f. 8.] Maracaibo, noviembre 20 de 1818. Por lo acordado con el Cabildo Eclesiástico declárase la quieta y pacífica posesión de San Sebastián en su Patronato de la Villa de San Cristóbal, observándose el mismo rito y solemnidad que en esta ciudad de Maracaibo y por titular al mismo San Cristóbal mártir de Licia, éste con sola solemnidad de Misa por el día en que cae, y habiendo primera Misa de Santiago, Patrono universal 
[nota: esta aclaratoria de precedencia de celebraciones la hizo el Obispo Lasso por cuanto las festividades de Santiago apóstol y San Cristóbal mártir de Licia coincidían en un mismo día, el 25 de julio,. Para estos casos, sobre el culto de dulía, las rúbricas tridentinas especificaban que en el calendario litúrgico romano las fiestas de los apóstoles tenían primacía sobre la de los santos mártires. Así, la primera misa del día 25 se celebraba en honor a Santiago apóstol y la siguiente en honor a San Cristóbal mártir de Licia]. Y San Sebastián celébrese con el voto de primera clase, octava y credo y fiesta de ambos preceptos [f. 8v.]. Por titular en Táriba Ntra. Sra. de Consolación, en el día 15 de agosto; en Lobatera Ntra. Sra. del Rosario de Chiquinquirá en su propio día que es la domínica primera de octubre; en Capacho el glorioso Apóstol San Pedro y en Guásimos, San Agatón papa y mártir en el 20 de enero. Todos los dichos titulares con el rito de primera clase, octava y credo, pero sin obligación aun de oír misa, si por otro motivo no fuere ya de precepto. Así se tendría presente para la formación de los calendarios, comunicándose al venerable Vicario de San Cristóbal para que en la parte que corresponda, circule su noticia a todos los curas. (sigue una línea tachada) El Obispo (existe una rúbrica). Ante Mí. José Dionisio de Arriaga, Secretario (existe una rúbrica). Se pasó oficio al Vicario con inserción del anterior Decreto”. [Archivo Arquidiocesano de Mérida, Curatos, 10.208, ff. 7-8v. SILVA, Antonio Ramón, Mons. Documentos para la Historia de la Diócesis de Mérida, Imprenta Diocesana, tomo IV, Mérida, 1922, pp. 105-106: Documento XLI]


En cuanto a la Vicaría capitular de la ciudad de La Grita, decidió:


«Por lo acordado con el M. V. Cabildo Eclesiástico, declárese titular de la la S. I. parroquial de la ciudad de La Grita el Espíritu Santo cuya fiesta teniendo ya por la Iglesia Universal todo el rito correspondiente también á tal titular obsérvese sin innovación. Y sólo como Patrono menor la de la Transfiguración del Señor en la advocación del Santo Cristo de la dicha ciudad» [SILVA, Antonio Ramón, Mons. Documentos para la Historia de la Diócesis de Mérida, tomo IV, Mérida, 1922, p. 104].

Es por todo lo anterior que, cumpliendo la tradición de la liturgia romana, en solemne ceremonia religiosa realizada miércoles el 5 de abril de 1961, el Obispo diocesano Mons. Alejandro Fernández-Feo Tinoco al consagrar el nuevo altar mayor de la recién remodelada Iglesia Catedral en la ciudad de San Cristóbal colocaba en las lipsanotecas de dicho nuevo altar, las reliquias de los mártires patronos San Sebastián y San Cristóbal, las cuales quedaban dignificadas por estar bajo la Mensa Domine o Mesa del Señor donde se rememoraba el sacrificio de Cristo y por el cual ellos fueron testigos y dieron su vida, confesando la misma la fe de los apóstoles, fueron mártires ["Grandiosa consagración de la Santa Iglesia Catedral, Traslado de las reliquias". Diario Católico, jueves 6 de abril de 1961, año XXXVII, No. 10790, portada, San Cristóbal].

Otra transcrición de estos documentos es la siguiente:

Solicitud de noticias sobre el patrono y titular de las parroquias tachirenses pertenecientes a la antigua provincia de Mérida de Maracaibo en el lapso comprendido entre 1630 (terminus ante quem) y 1818.

 

Se pide noticias de los Patrones ó Titulares. Abril, 22 de 1818

 

“Rafael pr. la Gracia de Dios y de la Sta. Sede Apostólica. Obispo de Mérida de Maracaibo del Consejo de S. Magtd / Siendo uno de los beneficios que el pueblo Christiano debe reconocer (dando por ello culto especial á Dios). tener y venerar algun Santo, Misterio ó advocación pr. Patrono del lugar ó Titular de su Iglesia: y estando mandado que cuando son canónicamente elegidos, tenga rezo y Misa respectivamente, abstinencia de obras serviles: deseando tambien en esta parte llenar los deberes de ntro. Ministerio, ordenamos á los Vs. Vicarios, que cada uno en su partido haga manifiesta esta ntra. notificación  en todos los curatos; y que cada Cura exponga á su continuación cual sea el Patrono, ó el Titular en la inteliga. de que si es Patrono, ha debido ser tenido como tal en quieta posesion desde antes del año de 1630; y si es titular propuesto como tal al Prelado, y concedido así al tiempo de edificarse la Iga. La primera vez. Si hubiere duda se expondrá tambien. Y si existieren documentos que acrediten algo de lo dicho se acompañarán en términos que hagan fé. Con ello podremos disponer en los calendarios de que Santos Misterios ó Advocaciones debe rezarse como tales Patronos ó titulares: y cuales exijan ulterior inquision ó diligencias. El cura que primero la reciba la pasará al segundo; [y asi los demas) baxo de responsabilidad, y precepto que le imponemos. /Dada en N. Palacio Episcopal de la M. N. y L. ciudad de Marac° á 22 de Abril de 1818./ RAFAEL./ Obispo de Merida de Marac° / Por mandato de S. S. I. el Opo. Mi Señor / José Dion°. De Arriaga / Noro. Mor. (SILVA, Antonio Ramón, Mons., Documentos para la Historia de la Diócesis de Mérida, Imprenta Diocesana, tomo IV, Mérida, 1922, pp 103-104: Documento XXXIX)  

 

 

Patronos y titulares de la Vicaría de la Villa de San Cristóbal, Noviembre 20, de 1818

 

“[f. 8.] Maracaibo, noviembre 20 de 1818. Por lo acordado con el cabildo eclesiástico declárase la quieta y pacífica posesión de San Sebastián en su Patronato de la Villa de San Cristóbal, observándose el mismo rito y solemnidad que en esta ciudad de Maracaibo[1], y traslación de San Juan Crisóstomo del día octavo, y por titular al mismo San Cristóbal; éste con sola solemnidad de Misa por el día en que cae, y habiendo primera Misa de Santiago, Patrono universal. Y San Sebastián con el voto de primera clase, octava y credo y fiesta de ambos preceptos y por [f. 8v.] solo titular en Táriba Ntra. Sra. de Consolación, en el día 15 de agosto desde 1600[2]; en Lobatera Ntra. Sra. del Rosario de Chiquinquirá en su propio día que es la domínica primera de octubre; en Capacho el glorioso Apóstol San Pedro y en Guásimos San Agatón papa y mártir en el 20 de enero. Todos los dichos titulares con el rito de primera clase, octava y credo, pero sin obligación aun de oír misa, si por otro motivo no fuere ya de precepto. Así se tendría presente para la formación de los calendarios, comunicándose al venerable Vicario de San Cristóbal para que en la parte que corresponda, circule su noticia a todos los curas. (sigue una línea tachada) El Obispo (existe una rúbrica). Ante Mí. José Dionisio de Arriaga, Secretario (existe una rúbrica). Se pasó oficio al Vicario con inserción del anterior Decreto”. (Archivo Arquidiocesano de Mérida, Curatos, 10.208, ff. 7-8v. Publicado por CAMPO DEL POZO, Fernando de, OSA, La Virgen de la Consolación de Táriba, Universidad Católica del Táchira, 2001, pp.78-79).

 

 

Patronos y Titulares de la Vicaría de La Grita, 20 de noviembre de 1818

 

“Maracaibo 20 de Nove. de 1818./ Por lo acordado con el M. V. Cabdo. Ecco, declárase Titular de la ciudad de La Grita el Espíritu Santo cuya fiesta teniendo ya por la Iglesia uiversal todo el rito correspondiente tambien á tal Titular observese sin innovación. Y solo como patrono menor la de la Transfiguración en la advocación de Santo Cristo de dicha ciudad; y por lo que hace á la Parroquia de Bayladores, declárase igualte. como Titular y no como Patrono la Purificación de Ntra. Sora. con rito de primera clase, y su octava, si cupiese antes de cuaresma trasladándose San Franco. de Sales quando sea impedido con el día octavo, al primer día vaco. en el Calendario gral. que es el diez y ocho de Febrero, y como en dia fixo: para el pueblo de Bayladores la advocación de Nuestra Señora de Regla con el rito de prima. clase en el dia de su Natividad ocho de Setiembre; resérvase tomar providencia sobre los Patronos menores, y Titulares de Pregonero y Guaraque; de Pregonero S. Antonio y deb Guaraque Sta. Barbara. Todos los titulares con el rito de 1era clase, octava y credo; pero sin obligación ni aun de Misa, si pr. otro motivo no fueren yá de precepto; los Patronos menores con solo el rito de dobles mayores, así se tendrá presente pa. la formación de los calendarios comunicandose al Ve. Vicario de La Grita pa. qe en la parte qe. corresponda circúlese su noticia á todos los curas. El Obispo. Ante mí Dr. Carlos Rubio. Srio.” (SILVA, Antonio Ramón, Mons., Documentos para la Historia de la Diócesis de Mérida, Imprenta Diocesana, tomo IV, Mérida, 1922, pp 104-105: Documento XL)

 Calendario Eclesiástico de los patronos y titulares de las parroquias tachirenses pertenecientes al antiguo Obispado de Mérida de Maracaibo, dispuesto y ordenado por Mons. Dr. D. Rafael Lazo de la Vega (Abril-noviembre de 1818)

 

 

Ciudad/Villa/Parroquia

Patrono del lugar y jurisdicción

Solemnidad o fiesta con doble precepto (fecha)

Titular de la Iglesia Mayor (o advocación a quien fue consagrado el templo)

Solemnidad o fiesta sin precepto (fecha)

Ciudad del Espíritu Santo de La Grita

La Transfiguración del Señor en la advocación del Santo Cristo de La Grita

6 de agosto

El Espíritu Santo

Día de Pentecostés

Villa de San Cristóbal

San Sebastián

20 de enero

San Cristóbal Mártir de Licia

25 de julio (con primacía de la Solemnidad del Apóstol Santiago, Patrono Universal de las Españas, en la primera misa del día)

Villa de Lobatera

-

-

Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

En la solemnidad del Rosario, primer domingo de octubre

Parroquia de Táriba

-

-

Nuestra Señora de la Consolación de Táriba

15 de agosto

Parroquia de Capacho

-

-

San Pedro Apóstol

29 de junio

Parroquia de Guásimos

-

-

San Agatón Papa y mártir

20 de enero

Parroquia de Pregonero

 

 

San Antonio de Padua

13 de junio



[1] “Patrones y Titulares de la Vicaría de Maracaybo. Diciembre 19 de 1818/Por lo acordado con el M. V. Sr. Dean y Cabildo Ecco., declarase Patrono de esta ciudad y su jurisdicción al Glorioso Mártir S. Sebastian con su rito de primera clase y octava y festividad del día, con los preceptos de oir Misa y no trabajar; y pr. titulares á los Apóstoles S. Pedro y S. Pablo […]” en SILVA, Antonio Ramón, Mons., Documentos para la Historia de la Diócesis de Mérida, Imprenta Diocesana, tomo IV, Mérida, 1922, pp 105-106: Documento XLI.

[2] Texto añadido entre líneas y con letra posterior



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sábado, 20 de enero de 2024

«Ni cobro andino, ni pago caraqueño» y «Gocho» desde una interesante clase | Decoding the cultural logic of "Ni cobro andino, ni pago caraqueño" and 'gocho'






Durante una de mis disertaciones sobre identidad latinoamericana en la Cátedra UNESCO de la Universidad de Deusto, surgió una anécdota interesante que quiero compartir. Una estudiante venezolana, oriunda de Valencia, reaccionó con una mezcla de asombro y curiosidad cuando me presenté como «ciudadano de la República del Táchira».


Aquel encuentro devino en un diálogo profundo sobre la autopercepción y los códigos del reconocimiento regional. Con notable perspicacia, la joven me interrogó sobre dos de nuestros elementos icónicos: el origen de la palabra «gocho» y la sentencia histórica: «Ni cobro andino ni pago caraqueño».


En mi condición de estudioso de la filología, le confesé que, tras años de investigación buscnado el origen y prueba plena de esa palabra, me hallo en una suerte de parálisis investigativa: un punto donde las fuentes documentales parecen agotarse en callejones sin salida al apuntar, los indicios, en direcciones diferentes. Por ello, frente a la especulación, mi método de investigación siempre se aferra a la evidencia fáctica o prueba de indicios. Siempre sigo el consejo de mi referente Sherlock Holmes quien afirmaba que es un error capital teorizar antes de tener datos que apunten en un único sentido. Insensiblemente, uno empieza a deformar los hechos para que se ajusten a las teorías (en el caso que nos ocupa serían las fábulas, cuentos de camino, anécdotas y relatos construidos sin sustento), en lugar de ajustar las teorías a los hechos. 


Por igual, esto nos nos lo recuerda el juez británico Lord Pollock (s. XIX), que la prueba de indicios no es una "cadena" (donde si un eslabón se rompe, la cadena falla), sino más bien una cuerda de hilos entrelazados: "Uno puede ser débil, pero la unión de muchos hilos puede formar una cuerda de una fuerza tal que sea suficiente para sostener el peso de la convicción". Verdadera explicación, ante la ausencia de pruebas directas o plenas, de la fuerza probatoria de los indicios ante toda duda razonable.


De allí que en el caso que estudiamos nos preguntemos prieramente: ¿Qué dicen realmente los documentos?


Para el tachirense, esta palabra no es unívoca; es un laberinto semántico que transita entre la geografía, la etimología y la anécdota. Estos son los tres hitos fundamentales que, hasta ahora, he logrado sistematizar:


1. El rastro en la narrativa petrolera del Zulia

La primera aparición del vocablo como gentilicio neutro se localiza en la novela "Mene" (1936), de Ramón Díaz Sánchez. El autor sitúa la expresión en el contexto de las riberas del Lago de Maracaibo, específicamente en Cabimas, donde la migración andina hacia la industria petrolera era incesante. Allí, un personaje se refiere a un pulpero andino como «paisa» y «gocho», sin una carga peyorativa evidente. No obstante, para 1966, el historiador zuliano Rodolfo Luzardo, en su libro «Lenguaje zuliano: castellano, modismos y barbarismos» ya la clasificaba como una expresión zuliana despectiva nacida de las asperezas políticas del período gomecista.


2. La especificidad de Lobatera

Hacia el interior del Táchira, la génesis documental toma un rumbo distinto. En la obra «Ventisca» (1938), de Luis Felipe Prato, el término identifica exclusivamente a los naturales de Lobatera.

3. Incidente auricular

Desde una perspectiva técnica-etimológica, autores de la talla de Tulio Chiossone y Emilio Constantino Guerrero sostienen que, originalmente, en el Táchira, «gocho» describía una condición física: la falta de una oreja (por accidente, anotia o microtia). Esta acepción guarda una estrecha relación filológica con el vocablo «gacho» (animal de oreja caída). En este estrato histórico, la palabra carecía de vinculación con el gentilicio o el insulto; era, estrictamente, una descripción anatómica.


Del silencio documental a la generalización del gentilicio

Resulta paradigmático que los grandes cronistas de entresiglos, como el General Francisco Alvarado o José Rafael Pocaterra, ignoraran el término en su vasta obra, prefiriendo denominaciones como andino, tachirense, capachero o chácharo o chácaro.



La palabra no ingresa al canon de los boletines lingüísticos oficiales sino hasta 1948. Según Nemecio Parada (1969), fue en el centro de Venezuela donde el uso se extendió para englobar a todo el colectivo tachirense, oscilando pendularmente entre la sorna y el afecto.


La sentencia de Castro y Pocaterra

Para concluir nuestro diálogo, el cual siguió toda la clase con interés, abordamos el aforismo: «Ni cobro andino ni pago caraqueño». Le aclaré que dicha frase sólo aparece documentada en las memorias de su coterráneo, José Rafael Pocaterra. Aunque este se la atribuye al General Cipriano Castro, no existe prueba documental de que él la pronunciara. No obstante, es una construcción ben trovato (bien hilada) que describe con precisión la agudeza salomónica de Castro antes de que el poder y las camarillas cortesanas de la capital obnubilaran su sindéresis.


Para cerrar, le resumimos que ser «gocho», para un tachirense, es hoy el resultado de un complejo tejido histórico. Una palabra que, probablemente, surgió como mote en las riberas del Lago, se nutrió de la tradición oral de Lobatera y acabó convertida en un símbolo de identidad. Una identidad que, si bien analizo con distancia académica -y no comparto- respeto profundamente en quienes la asumen como bandera.


Imagen de acompañamiento elaborada por Bernardo Zinguer mediante IA como apoyo visual del contenido.


jueves, 18 de enero de 2024

La palabra “Gocho”. Una voz tachirense que se mueve entre la sorna y el halago│The word 'Gocho': A Tachiran-specific term that's both playfully teasing and genuinely complimentary









Samir A. Sánchez, 2017 [Separata del trabajo titulado "EL SER TACHIRENSE: por una reconstrucción de su identidad cultural a partir de sus gentilicios. Samir A. Sánchez, Proyecto Experiencia Arte, Nº 4, 2020]




La palabra «Gocho». Una voz tachirense que se mueve entre la sorna y el halago


El presente estudio aborda la palabra tachirense «gocho» desde una perspectiva etimológica y filológica, excluyendo cualquier sesgo de confirmación. Concebido como una investigación diacrónica, tiene como objetivo desentrañar los orígenes, significados y connotaciones, documentadas, más remotas de la misma. Para lograrlo, se ha llevado a cabo una exhaustiva búsqueda y exégesis de fuentes documentales históricas que hacen referencia a este término, constituyendo la base fundamental para la reconstrucción de su trayectoria lingüística y semántica, resultando en un intenso recorrido desde sus orígenes preindoeuropeos en las montañas vascas penínsulares de Euskal Herria hasta finalizar como adjetivo castellano calificativo de universalidad andina tachirense, o venezolana, en los tiempos presentes.


The word "Gocho": a Táchira term oscillating between derision and compliment

The present study addresses the Tachiran term 'gocho' from an etymological and philological perspective, excluding any confirmation bias. Conceived as a diachronic investigation, its objective is to unravel the documented, most remote origins, meanings, and connotations of the word. To achieve this, an exhaustive search and exegesis of historical documentary sources referring to this term has been conducted, forming the fundamental basis for reconstructing its linguistic and semantic trajectory. This has resulted in a rigorous journey from its pre-Indo-European origins in the Peninsular Basque mountains of Euskal Herria, culminating in its current status as a universalising Castilian adjective qualifying the Andean identity of Táchira, or indeed Venezuela, in the present day.


Para descargar el anterior trabajo o separata sobre el origen y uso de la palabra "Gocho" en el Estado Táchira y Venezuela, en formato PDF, haga click aquí:


To download the aforementioned work, or offprint, regarding the origin and usage of the word 'Gocho' in Táchira State and Venezuela, in PDF format, kindly click here:








 

miércoles, 17 de enero de 2024

ADN Ancestral del Táchira: Relación genética entre poblaciones antiguas y actuales│Ancient Tachiran DNA, Genetics & Genealogy. Unlocking the Past




Foto: Portada de la Revista Táchira Histórica. Nº 15, octubre-diciembre 2023. San Cristóbal, Estado Táchira. Diseño de José Antonio Pulido Zambrano (2023). Reproducción autorizada y con fines educativos.





Tras las antiguas huellas genómicas: El ADN mitocondrial tachirense


PROYECTO EXPERIENCIA ARTE tiene el honor de difundir el exhaustivo estudio del Dr. Bernardo Zinguer (2023) quien, al frente de un equipo interdisciplinario, ha logrado un hito científico: el primer análisis del perfil genético de nativos adultos contemporáneos en el Estado Táchira, seleccionados bajo un criterio de rigurosa raigambre ancestral.


Un linaje documentado: Del archivo sacramental al genoma

La singularidad de esta investigación radica en su metodología de selección. Los sujetos de estudio poseen una ascendencia rastreable documentalmente como habitantes del Táchira desde el siglo XVIII, verificada a través de los libros sacramentales de las parroquias eclesiásticas más antiguas de la región. Destaca, entre los perfiles analizados, el ADN del hombre que ostentó el récord de longevidad mundial durante el estudio, oriundo de la aldea Mesa de Pernía, cerca de El Cobre (n. 1909). Este rigor documental permite revelar, con precisión científica, los patrones de la compleja y valiosa estructura poblacional tachirense.


Genética de poblaciones: El mapa de nuestra identidad

Bajo la premisa de la genética de poblaciones, el estudio utiliza el ácido desoxirribonucleico (ADN) como un cronista molecular. Dado que cada región geográfica posee una huella genómica distintiva, forjada tras milenios de aislamiento y adaptación prehistórica, este trabajo constituye el primer mapa genético del Táchira.

Como señala Anthony Wilder Wohns (Science, 2022), se trata de "comprender la historia humana escrita en nuestros genes". En el contexto regional, esto ofrece una perspectiva inédita sobre el impacto de los movimientos migratorios antiguos en la configuración de la sociedad actual.

Metodología: La lectura de la memoria biológica

¿Cómo se interpreta el código genético tachirense? El estudio empleó el método de agrupación de coincidencias de material genético, contrastando las muestras locales con paneles de referencia de poblaciones antiguas y modernas almacenadas en bases de datos globales.

Este proceso de triangulación permite identificar segmentos de ADN que convergen en antepasados comunes. Al compartir un origen geográfico y cultural específico, estos segmentos permiten establecer modelos genético-étnicos que distinguen a las poblaciones nativas. Cualquier desplazamiento migratorio, por remoto que sea, deja una señal rastreable hasta su lugar de origen.

Resultados: Un viaje del Pleistoceno al mestizaje

Los resultados se presentan como un fascinante periplo temporal. Los porcentajes de ascendencia revelados vinculan al pueblo tachirense con:

Las corrientes paleoamericanas originales (procedentes de Asia hace más de 23.000 años).


Oleadas migratorias posteriores de hace 13.000 años.


El intenso intercambio genético derivado del contacto con Europa a partir del siglo XV.

Es, en esencia, un recorrido inseparable entre la crónica histórica y las biomoléculas del genoma humano.


Conclusión: E pluribus unum

Mediante una intrincada triangulación entre el ADN mitocondrial (linaje materno), el ADN nuclear (herencia bilateral) y el haplotipo del cromosoma Y (linaje paterno uniparental), la investigación sintetiza la diversidad y las dinámicas migratorias que se hicieron homogéneas en el territorio.

Bajo el crisol de la imponente geografía andina tachirense se ha forjado, como dirían los latinos clásicos, un verdadero Ex pluribus gentibus una («De muchas estirpes, una»). Este genoma mestizo es la base biológica sobre la cual se asienta nuestro carácter, nuestra cultura y nuestra tachirensidad: una identidad única que nos define como parte integrante de la humanidad.


Samir A. Sánchez, Deusto-Bilbao (España), enero de 2024.


● Artículo de investigación publicado originalmente en la Revista Táchira Histórica, Nº 15, octubre-diciembre 2023. Forma parte de otros tres artículos relacionados que contextualizan el primer estudio sobre el ADN tachirense. Reproducido por Proyecto Experiencia-Arte con autorización y para fines educativos.

● La versión completa del trabajo, en archivo PDF, se puede descargar aquí: ADN ancestral tachirense.





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sábado, 30 de diciembre de 2023

Ciudad de San Cristóbal: Urbanismo en tres tiempos, Carta fundacional y Legislación de Indias │ San Cristóbal City: Urbanism, Royal Charter and Laws of the Indies

 






En palabras de su autor...


Las normas que regulan el hecho urbano, desde el diseño de la ciudad o suplanificación, su ejecución y la legalidad en lo edificado, es lo que conocemos como derecho urbanístico. Pero, ese derecho ha pasado por un proceso evolutivo de desplazamientos conceptuales que, en el caso de las ciudades iberoamericanas, partedel siglo XVI. En el presente trabajo se analizará un caso específico urbano de esa evolución y desplazamiento de dichos conceptos a partir de una panorámica del primum movens aristotélico, fundacional, de hecho y de derecho, de la ciudad de San Cristóbal,Estado Táchira, Venezuela, en 1561, y su evolución hasta el presente. Un todo teórico y documental que nos llevará a dejar formulada una pregunta que nos cuestionará siempre: ¿puede haber una nueva perspectiva para su futuro urbano?




jueves, 14 de diciembre de 2023

El Dorado de las ciénagas tachirenses: La maldición del tesoro de Vasconia | The El Dorado of the Táchira Swamps: The Curse of the Vasconia Treasure





Cuentan las crónicas de Aguado y Simón, y lo refrenda el propio Francisco Martín en sus cartas custodiadas por el Archivo General de Indias, que entre los años de 1531 y 1532, la codicia de la casa alemana de los Welser se encarnó en la figura de Ambrosio Alfinger. Tras internarse, desde Coro, en los valles de Upar y el cauce del río Cesar, el destino, siempre irónico, aguardaba al adelantado en las proximidades de la futura Pamplona de Indias. Para continuar sus correrías y antes de que una flecha emponzoñada segara su aliento atravesándole la garganta, Alfinger encomendó a veinticuatro hombres, capitaneados por Íñigo de Vasconia o Gascuña, el resguardo de un botín que no era sino la semilla de su propia aniquilación.


Aquel tesoro, valorado en más de sesenta mil pesos de oro fino, trascendía la mera riqueza material; era un inventario de deidades ultrajadas. El acta de inventario y envío levantada en el sitio y ranchería de Tamalameque describe una ofrenda que parece brotada de un sueño febril: diecisiete águilas de oro de alas abiertas, deidades tunjos (cemíes u objetos sagrados con espíritu, hechos de una aleación de oro y cobre) de mirada impasible, filigranas que imitaban la espuma y estatuillas de mujeres de oro puro. Cada soldado, transmutado en mulo de su propia codicia, cargaba sobre sus hombros diez libras de un metal que brillaba con una luz antigua, funesta y pesada.


Por la senda de la perdición

Mientras la vida de Alfinger se escapaba por una herida en el valle de los chinácotas, en la provincia de los chitareros, Vasconia y su hueste salían de los valles de Cúcuta y Táchira, y se extraviaban en el laberinto que hoy llamamos geografía del norte tachirense. En un intento desesperado por burlar al tiempo y la distancia, se desviaron de la ruta a ser desandada para seguir por los valles de los ríos Cúcuta (actual Pamplonita) y Táchira, abriéndose paso por las planicies lacustres, haciendo una nueva ruta terrestre en búsqueda inmediata de las costas sureñas de la laguna de Maracaibo, convirtiéndose en los primeros europeos en pisar un paisaje que no era tierra firme, sino un umbral de lodo, olvido, sol reverberante y espejismos lacustres.


La selva, concebida como una entidad hambrienta y consciente, comenzó a devorarlos. Sin víveres ni poblados que saquear, el hambre despojó a los hombres de su humanidad. En las riberas de un río innombrado, tomaron una decisión que la leyenda aún susurra entre las sombras: ante la imposibilidad de sostener la vida y el oro simultáneamente, sepultaron el tesoro a los pies de una ceiba colosal. Marcaron su fuste con cortes profundos, cicatrices que la corteza y el tiempo se encargarían de devorar.


La tragedia alcanzó cimas dantescas cuando la inanición los empujó a la antropofagia. Sin ninguna orientación posible en esas inmensas planicies, caminaron erráticos y casi en círculo, descubrieron que, luego de tanto andar, se encontraban inmediatos al donde estaba la ceiba con el tesoro enterrado. Tras consumir a sus propios guías indígenas para saciar el hambre, y en un último espasmo de avaricia, desenterraron el metal sólo para volverlo a entregar a la tierra leguas más adelante. El oro, descubrieron con horror, es un dios que no se puede comer. El tesoro quedó finalmente confinado junto a una quebrada o arroyo, bajo una barranca de tierra rojiza, custodiado por el secreto inviolable de la espesura.


La expedición se deshizo como sal en el agua. Unos se pudrieron en vida; otros fueron engullidos por los pantanos, animales y ciénagas. Solo el español Francisco Martín emergió de aquel infierno verde. Su salvación no fue fruto del acero, sino de la rendición: asido a un madero, se dejó arrastrar por la corriente de un río caudaloso hasta ser rescatado por los mismos pueblos que sus compañeros habían diezmado.


Como testigo del mito, Martín no regresó como conquistador, sino como una sombra del pasado. Durante años habitó entre los naturales, adoptando su lengua y sus misterios. El antiguo soldado se convirtió en mohán, un hechicero que interpretaba el lenguaje del viento y las raíces, y engendró una estirpe con la hija de un cacique. Solo mucho después, al ser hallado por los suyos, relató la ubicación de aquel "El Dorado" enterrado bajo la ceiba y luego en la barranca de tierra colorada.


Hoy, la leyenda de Vasconia sobrevive apenas en el susurro de los libros viejos y en el aire denso que flota sobre las ciénagas de Orope Grande y Morotuto, ahora secas, del norte del Táchira. El oro de los Welser, con sus águilas y sus ídolos, descansa bajo siglos de sedimento, recordándonos que la ambición humana es apenas un breve suspiro ante la eternidad de la tierra. Este suceso revela una lógica implacable: la supervivencia es la única variable que no admite negociación. La desaparición del tesoro no fue una estrategia, sino una capitulación ante la entropía de una selva que aún guarda el oro como su más temible y amargo secreto.


Reflexión y pista

Este relato, digno de ser llevado a la cinematografía, nos invita a una reflexión profunda sobre la naturaleza del valor en los seres humanos sometidos al extremo. Al observar los hechos con rigor, es evidente que el "valor" del oro se redujo a cero frente a la necesidad biológica de la vida. Como diría mi siempre referente Holmes, la lógica de la supervivencia es la más elemental de las verdades.


Asimismo, para aquellos aventureros modernos o cazatesoros, solo podemos identificarles una pista: la mención de una barranca de tierra colorada. Es un marcador litológico fundamental. En la zona de las tierras bajas que circundan el sur del Lago de Maracaibo (específicamente en las áreas de transición entre el Táchira y el Zulia), predominan sedimentos cuaternarios; pero existen formaciones o afloramientos ricos en óxidos de hierro, como las tierras de La Blanca en San Juan de Colón, La Machirí, Angarabeca o El Zumbador, propios de la formación La Quinta (del Jurásico) que afloran en los cortes de los ríos que bajan de las montañas tachirenses. Localizar estos afloramientos de greda rojiza reduciría drásticamente el área de búsqueda de la segunda sepultura del oro.


Bibliografía y documentos que sustenta la historia:

Archivo General de Indias de Sevilla. Sección Justicia. Legajo 14. Traslado notarial de las actas sobre envío de oro, de fecha 3 de enero de 1532.


Archivo General de Indias de Sevilla. Sección Justicia. Legajo 1003. Relato del único sobreviviente de la expedición, el soldado Francisco Martín, en información testimonial que hacía el 28 de julio de 1533.

Archivo General de Indias de Sevilla. Sección Real Audiencia de Santo Domingo. Legajo 206. Carta de los Oficiales Reales de la Provincia de Venezuela, de fechal 6 de octubre de 1533.

Aguado, Fray Pedro de: Recopilación Historial. Historia de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada. Biblioteca de la Presidencia de Colombia. Bogotá, 1956. Libro I, capítulos 7 y 8: "En el cual se escribe cómo metiéndose Gascuña por los despoblados y arcabucos de la culata de la laguna, pereció de hambre él y todos los demás que con él iban [...] Capítulo Doce / Cómo muerto micer Ambrosio fue electo por capitán Juan de San Martín, y prosiguiendo su jornada fueron a dar donde Francisco Martín estaba preso o cautivo, y tomándolo consigo salieron a la ciudad de Coro. / Muerto micer Ambrosio, no dejó de causar su muerte alguna discordia entre sus soldados, porque como por su ausencia les era forzoso nombrar capitán o persona que los tuviese y llevase en justicia, pretendían algunos este cargo, aunque no lo osaban publicar ni declararse en ello, más de estorbar la elación que los más querían hacer, y al fin, viendo que de la tardanza de esta elación y nombramiento se podía seguir entre ellos mismos perpetuas discordias que fueran causa de su final destrucción, aviniéronse un día todos de conformidad, así los que pretendían el cargo como los que lo aborrecían, y nombraron por su capitán, para seguir su jornada, a Juan de San Martín, el cual aceptó el cargo y comenzó a proseguir su viaje por la propia derrota y vía que micer Ambrosio lo llevaba encaminado; y saliendo de este valle de Chinácota o de micer Ambrosio, fue a dar consigo a donde ahora dicen los llanos de Cúcuta, que son unas tierras mal pobladas que ahora sirven de criaderos de ganados a los vecinos de Pamplona y a los vecinos de la villa de San Cristóbal, por estar en medio de los confines de estos dos pueblos; y de aquí, teniéndose a la mano derecha del río de Pamplona, que muy caudaloso entra en la culata de la laguna de Maracaibo, como antes de ahora he dicho, fueron caminando a vista del propio río hacia la laguna, porque siguiendo esta gente esta derrota fueron a dar sin pensarlo a la provincia donde estaba Francisco Martín, soldado que escapó mediante su buena industria de los que se perdieron con Gascuña".

Fray Pedro Simón. Noticias Historiales de Venezuela. Academia Nacional de la Historia. Tomo I, Caracas 1963.

Universidad Central de Venezuela. Schubert, C- 1997. Léxico geológico. Formación La Quinta: ["Extensión geográfica: La Formación La Quinta. Aflora extensamente en la parte suroeste de los Andes venezolanos (estados Táchira, Mérida y Barinas), en áreas aisladas en la parte noreste (Estado Trujillo), y en el flanco este de la sierra de Perijá. Asimismo, ha sido identificada en perforaciones petroleras, en la parte occidental de la cuenca del lago de Maracaibo (Pumpin, en Schubert, 1986). Aguasuelos (1990, en Kiser, 1997)..."].

Foto: Imagen referencial con fines didácticos creada con IA por Bernardo Zinguer (2026).

domingo, 10 de diciembre de 2023

Del cielo de Barcelona al horizonte de San Cristóbal: La magnificencia olvidada de la Iglesia de San José (San Cristóbal, Estado Táchira) | From Barcelona's Skies to San Cristóbal's Horizon: The Forgotten Magnificence of San José Church (Táchira State)





Hoy, al contemplar la imponente bendición de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia en Barcelona, ese prodigio donde la piedra desafía la gravedad para tocar las alturas, mi mente y mi recuerdo viajaron instantáneamente de vuelta a casa, a la tierra tachirense. Recordé que en el corazón de San Cristóbal se alza un gigante neogótico que comparte esa misma audacia constructiva y ese mismo espíritu de elevación, pero que espera ser plenamente redescubierto por sus ciudadanos: la Iglesia de San José.


Nuestra hermosa joya tachirense no tiene nada que envidiarle en aspiración a los grandes referentes europeos. Diseñada por el gran maestro Don Jesús Manrique, nuestro "alarife mayor", quien materializó la idea que le plantearon los frailes agustinos recoletos, a quienes sr debe la imponente obra, calculada estructuralmente por el ingeniero italiano Giacomo Moro, la Iglesia de San José es el triunfo de la lógica estructural sobre el espacio. Lo que no pudo superar en longitud debido al reducido terreno del centro, ¡lo alcanzó en altura!


Un paralelismo de genialidad: Gaudí y Manrique


Mientras Antoni Gaudí revolucionaba Barcelona reinterpretando el gótico, Don Jesús Manrique llevó ese mismo lenguaje de monumentalidad y misticismo al contexto andino tachirenses, y sólo enumeramos tres de esos paralelismos.


Una aguja hacia el infinito: Con su impresionante fachada simétrica y sus torres escalonadas que trepan en una ordenada sucesión de pináculos, la aguja principal de San José alcanza los 76 metros de altura. Para que se hagan una idea: ¡el equivalente a un edificio de 25 pisos dominando nuestro paisaje urbano!


Misticismo de luz desde el cielo tachirense: Al igual que en el templo catalân, el gran rosetón occidental y los vitrales policromados del ábside (traídos de Medellín) tamizan la luz del sol, inundando las tres naves longitudinales de un místico juego de azules y verdes que invitan al recogimiento del espíritu.


Un retablo único, en su interior, resguarda un altar-retablo de alabastro dorado y policromado, esculpido en Burgos (España) por Andrés Martínez Abelenda, que es una verdadera filigrana teológica.






El gran referente urbano que merecemos

Esta edificación fue consagrada y dedicada solemnemente al Patriarca San José, según las rúbricas del Ritual Romano, por el obispo Monseñor Alejandro Fernández Feo el 19 de marzo de 1953. Su relevancia es tal que, en la década de los 80, los renombrados arquitectos Fruto Vivas y Rafael Rojas la proyectaron como el eje esencial del "Parque del Gentilicio Tachirense", un hermoso bulevar peatonal que buscaba abrir el casco central para destacar su arquitectura como el gran ícono de la ciudad. Aunque ese proyecto quedó en planos, la pretensión de perennidad del templo sigue intacta.


Hoy, la Iglesia de San José, declarada en 2005 Bien de Interés Cultural de la Nación por el Estado venezolano y designada como Santuario Eucarístico Diocesano de Adoración y Reparación por la Diócesis de San Cristóbal, según lo dispone el canon 1030 del Código de Derecho Canónico, merece dejar de ser ese paisaje cotidiano que la prisa nos impide mirar.


Debe conocerse, valorarse y convertirse en el gran referente identitario de San Cristóbal; nuestra propia "Sagrada Familia", el faro arquitectónico y cultural que anuncie al país el orgullo de nuestro genio creador.


Como decía el poeta Pedro Pablo Paredes, hay que aprender a detenerse en la distancia justa para dejarse cautivar por su hechizo. La próxima vez que pases por la plaza Bolívar, levanta la mirada. La Iglesia de San José sigue allí, desafiando los cielos y esperándonos.





Que no se pierda su nombre

Respecto a la nueva denominación que está recibiendo la iglesia de San José en la prensa y las redes sociales, es nuestra consideración que se trata únicamente de un título o designación que no altera su nombre original, el cual le fue otorgado en su consagración por un acto jurídico y religioso en 1953.


En otras palabras, según el derecho canónico y la praxis litúrgica de la Iglesia Católica, una iglesia parroquial no se puede consagrar (dedicar) dos veces si la primera consagración fue válida y no ha mediado ninguna causa legal o física que la haya anulado o hecho perder


Así, para la legislación eclesiástica, un templo se consagra una sola vez, de manera análoga al sacramento del bautismo. Dicha consagración solo se pierde en casos específicos de destrucción, profanación o cuando el edificio se destina permanentemente a usos profanos (no religiosos); escenarios que, en absoluto, se corresponden con la realidad de nuestra tradicional iglesia de San José, la cual, según la lógica explicada, se titula: Iglesia de San José Santuario Diocesano de Adoración y Reparación.

Un testimonio fehaciente de esta praxis histórica y canónica lo constituye en el Táchira la Iglesia parroquial-Basílica Menor del Espíritu Santo de La Grita o la Iglesia parroquial-Basílica Menor y Santuario Mariano Diocesano de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba, o fuera del Táchira, la Santa Capilla de Caracas. Si bien este célebre templo es universalmente reconocido como un santuario dedicado a la adoración perpetua del Santísimo Sacramento, jurídicamente continúa siendo la primigenia Iglesia de San Mauricio, consagrada en el siglo XVII; una preeminencia original que aún hoy testifica de forma imperecedera la imagen del santo que preside su fachada.


Fotografías: (1) Prof. Jack de la Parra; (2) Arq. Jonny Rojas y (3) Santiago X. Sánchez