lunes, 16 de junio de 2014

El País Tachirense: Datos generales del Estado Táchira | Historia, cultura, geografía y recetas de su gastronomía que debes conocer antes de visitar el Estado Táchira






Esta es la tierra del amor sencillo,
tierra que entre colinas se destaca,
con su olor a romero y a tomillo,
a arrayán, pomarrosa y albahaca.

Esta es la tierra de los mil sembrados
y los cercos de piedra y limo viejo,
donde el hombre y el buey -eternas yuntas-
en días de verano desolados,
mirando al cielo azul, como un espejo,
desde el surco lo llenan de preguntas.

Cantos de Sur y Norte (1954, fragmento).
Manuel Felipe Rugeles (poeta tachirense, 1903-1959)



 
Romance del emigrante tachirense


Soy montañés y lo digo
porque montañés me siento.
Madre: mirando uno el mar
de cerca se sueña lejos.
Parece que el agua tiene
la luz de todos los puertos.
Y en cada puerto hay un barco
que nos lleva a mares nuevos.
¡Cuánta nostalgia de ti
y de la aldea yo tengo!
Nostalgia de ver azul
de colinas en invierno.
De mirar verde en los valles
y mirar niebla en los cerros.
De beber agua en cascadas.
De cortar el maíz tierno.
De seguir con los rebaños.
De ver nacer los luceros.
Madre: los pájaros llaman
a la puerta de mi sueño.
Madre: la aldea camina
por mi corazón adentro.

Por mi corazón adentro (1956).

Manuel Felipe Rugeles 


A Fray Pedro de Aguado, OFM (1538-inicios del siglo XVII), el olvidado primer geógrafo del país de los tachirenses.






El Estado Táchira





En el país de los tachirenses...¡Bienvenidos !

Desde la ciudad de San Cristóbal, nuestra capital cordial, saludo a los lectores de este ensayo y les invito a emprender un viaje a través de la geografía del País Tachirense, denominación que, en el siglo XIX, le diera el viajero alemán Christian Anton Goering (1836-1905): 'Das Tachiranisch Land' ('Vom tropischen Tieflande zum ewigen Schnee: eine malerische Schilderung des schönsten Tropenlandes Venezuela', 1893), por recordarle los ländern del sur de su Alemania natal.

Aquí descubrirá y conocerá como, desde el origen de los tiempos hasta el presente, la legendaria tierra del Táchira, una tierra de frontera, ha marcado su impronta en las páginas de la historia universal.

Los tachirenses nos sentimos orgullosos de nuestra geografía, de nuestra historia y de nuestra identidad cultural. Por ello, si algo nos identifica y diferencia al hablar o al escribir, en nuestro singular acento montañés, es por utilizar siempre el artículo determinado delante del sustantivo 'Táchira'. Un tachirense dice o escribe: «en el Táchira» o «soy del Táchira», nunca dirá «en Táchira» o «de Táchira».

Así, enfatizamos al oyente o al lector -o a quien nos dirigimos- que nos estamos refiriendo al Táchira como nuestra tierra y heredad, porque la misma es una tierra única.

Única en la música de su montaña vuelta tono sentimental, en el rasgueo de la guitarra; en el punteo de la mandolina; en el fervor de la serenata; en la nostálgica cadencia de un bambuco; en la gracia con que el sol esculpe la colina, la torre o la yunta, al atardecer; en el empeño que pone la lluvia y la neblina en difuminar las lontananzas, como lo escribiría el poeta. 

Por igual, los tachirenses somos reconocidos -con acierto- desde la antropología etnográfica y por analogía, como «los vascos de Venezuela» por nuestro trascendente espíritu, indómito y libérrimo, por el respeto a la palabra dada, por el apego a nuestras milenarias montañas y por la dedicación al trabajo arduo. Desde ese espíritu emprendedor y aguerrido,  llegamos a marcar los tiempos de toda una nación y de todo un siglo.

Para conocer el Táchira -a través de los datos que se les presentan- se ha preferido proporcionar únicamente aquellos considerados esenciales o claves para el lector, en una especie de compendio e itinerario ideal del Estado Táchira. Ratificando una vez más que es único en su naturaleza, en su arte, en su cultura y en su espíritu indómito.

Samir A. Sánchez
El Remanso de Santiago, en los bosques nublados de la Sierra de la Maravilla, San Cristóbal, junio de 2014.


El Estado Táchira (Enciclopedia Encarta Microsoft 2009, reproducción con fines didácticos, 2014).



Superficie: 11.100 km² (aproximadamente el equivalente a la superficie de la isla de Jamaica).  

Límites: Al norte con el Estado Zulia; al sur con los estados Barinas, Apure y la República de Colombia; al este con el Estado Mérida y al oeste con el Estado Zulia y el Departamento Norte de Santander de la República de Colombia.  

Hitos geográficos más extremos del Estado Táchira: Extremo más al Norte, confluencia del río Grande con el río Escalante (Panamericano); Extremo más al Sur, confluencia del río Burgua con la quebrada Los Pensamientos (Fernández Feo); Extremo más al Este, confluencia del río Doradas (cauce viejo) con el río Caparo (Libertador); Extremo más al Oeste, ribera oriental del río Táchira frente al Cerrito, aldea Sabana Larga (Pedro María Ureña). Distancia entre los puntos extremos del Estado: norte-sur, 147,88 km;  este-oeste: 129,03 km. 




El Obelisco de los Italianos en la ciudad de San Cristóbal es una arquitectura urbana icónica que se ubica en uno de sus principales anillos viales, como lo es la avenida ‘19 de abril’. Obra del arquitecto italiano Fernando Matticari (Roma, 1908 - San Cristóbal, 1978), resulta un monumento diseñado a partir de una mezcla de estilos clásicos y modernos, siguiendo las formas lineales de un obelisco egipcio y de una pilastra romana o columna rectangular clásica. Con 28 m, es una de las estructuras monumentales ornamentales más altas de la ciudad. La parte superior está rematada por una pequeña pirámide, denominada ‘piramidón’ y la figura alada y de acero, que se proyecta ascendente y con gran dinamismo, ideada por el arquitecto Matticari, como la  'Victoria Tachirensis', frase latina que sigifica: la 'Victoria del Táchira', es una forma estilizada que reproduce a una de las esculturas antiguas griegas más famosas del período helenístico: a la diosa ‘Niké’ o diosa de la victoria, conocida en la historia del arte como ‘la Victoria alada de Samotracia’. Este obelisco fue construido por la comunidad de inmigrantes italianos como homenaje al progreso de la ciudad y del Estado Táchira, y se inauguró el 27 de enero de 1968, en el marco de las celebraciones de la IV edición de la Feria Internacional de San Sebastián (Foto: Lotería del Táchira, 2011).



Antípodas: El punto sobre la superficie de la tierra que está localizado exactamente en el lado opuesto del planeta, desde el Estado Táchira, si se trazase una línea imaginaria que pasara a través del centro de la Tierra y uniera los dos puntos, está sobre las aguas del océano Índico, en la fosa de Java (con 7.125 m de profundidad), al suroeste del estrecho de Sunda, que separa las islas de Java y Sumatra, en Indonesia. Próximo a este lugar, se encuentran los restos del volcán Krakatoa (donde se produjo, en 1883, la mayor erupción volcánica registrada en la historia, cuya explosión hizo desaparecer la isla de Krakatoa, y produjo a su vez el ruido más fuerte nunca antes documentado, captado hasta una distancia de 4.800 km). 

Zona horaria: Horario general de Venezuela (VET) o UTC (-04:00 de la zona de tiempo mundial).  

Población: 1.168.908 habitantes (según el Instituto Nacional de Estadísticas, 2011). 

Densidad de población: 105, 3 personas por kilómetro cuadrado.   

Rango poblacional: 5 entre los estados de Venezuela (2011). 

Población urbana: 77% (estimado, 2011). 

Población rural: 23% (estimado, 2011).  

Esperanza de vida: 77,9 años (estimado, 2011).

Gentilicio: Tachirenses (adjetivo, del Estado Táchira; relacionado con su gente, su acento o su cultura; Tachirensidad, cualidad o estado de ser tachirense, de pertenecer al Estado Táchira). La Real Academia Española introdujo e incorporó la palabra 'tachirense' en el Diccionario de la Lengua Española, en 1967.  


 

Nosotros, el pueblo soberano del Estado Táchira...  Primera Constitución del Estado Táchira, aprobada el 21 de septiembre de 1864 y cláusula de reconocimiento y ratificación de la Constitución Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, sancionada el 28 de marzo de 1864 (por error de transcripción, citada en el texto en fecha 28 de mayo de 1864). La primera constitución del Estado Táchira fue impresa en la "Imprenta del Táchira", en San Cristóbal, el 9 de octubre de 1864. La actual constitución estadal fue aprobada en 2001 y representa la 21 carta constitucional en la historia política tachirense. (Foto: Google Book 2015, reproducción con fines didácticos).

Capital: San Cristóbal (Su denominación histórica y oficial es Villa de San Cristóbal. Fue fundada por el Capitán Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán el 31 de marzo de 1561, en el extremo suroccidental del valle de Santiago; el valle más amplio o abierto de toda la geografía de los Andes venezolanos). La ciudad se encuentra a 829 m sobre el nivel del mar (punto de referencia para la medición, centro de la Plaza Bolívar de San Cristóbal). 





Estatua ecuestre del Capitán y Adelantado Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán (1525-1572). Se encuentra en la antigua Plaza Mayor de San Cristóbal (denominada oficialmente, desde 1961, Plaza Juan Maldonado), a escasos metros frente al lugar donde el 31 de marzo de 1561, el Capitán Juan Maldonado fundó la Villa de San Cristóbal, actual ciudad de San Cristóbal y al asignarle su jurisdicción municipal, creó por igual el actual espacio territorial del Estado Táchira. La escultura, de tamaño heroico, vaciada en bronce y con acabado rústico, es obra del escultor Arturo Rus Aguilera, en sus talleres de Guatire, y fue develada oficialmente el 20 de enero de 1977, a las 11:30 am, por el Ing. Luis Enrique Mogollón Carrillo, Gobernador del Estado Táchira y por el Dr. Gerson Rodríguez Durán, Presidente del Concejo Municipal del Distrito San Cristóbal (Foto: Proyecto Experiencia Arte/Samir Sánchez, 2015)

Nombre descriptivo de la ciudad capital: «La ciudad de la Cordialidad» o «Ciudad Cordial». Por igual historiadores y poetas la han denominado «La comarca de la niebla» (tomado de un poemario del pintor y poeta Manuel Osorio Velasco, publicado por el Grupo Yunke en 1943), porque para los hombres y mujeres de la montaña tachirense «niebla» es sinónimo de ilusión y recuerdo.




La ciudad de San Cristóbal es la capital del Estado Táchira y su más grande urbe. Ubicada entre lomas, terrazas y colinas del valle de Santiago, en las estribaciones de la sierra de la Maravilla, las blancas torres de la catedral, frente a la plaza fundacional o plaza mayor (actual plaza Capitán Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán), marcan el lugar de origen de la urbe en 1561 (Foto: Globocisión, 2017). 

Área Metropolitana del Estado: San Cristóbal-Táriba-Palmira-Cordero-San Josecito (555.232 habitantes, Área: 1.580 km2, 2011).  


La sierra de la Maravilla (pulmón vegetal de la zona metropolitana de San Cristóbal): es una cordillera de montañas y montes, al este del valle de Santiago y, su extensión, forma parte del Parque Nacional 'Chorro del Indio'. Se inicia en el noreste de San Cristóbal, en el abra denominada ‘Callejón Colorado’ (junto al actual páramo Colorado a 3.350 m de altura, arriba del sitio de Mesa de Aura) y finaliza en las proximidades de la población de San Josecito (en el suroeste), conformando, en gran parte, el límite urbano oriental de la ciudad y zona metropolitana de la capital del estado, San Cristóbal. Debe su nombre a un cerro que, en épocas pasadas, estuvo muy poblado de una hierba de raíces tuberosas, hojas opuestas aovadas y flores campanuláceas de un intenso color amarillo, que resultaban especialmente resaltantes, desde la antigua villa y ciudad, (s. XIX) en horas del atardecer, cuando el sol incidía sobre ellas. Son conocidas en la región como ‘Flor de la maravilla’ (nombre científico, miravilis jalapa aurea y en inglés, Marvel of Perú). El cerro está ubicado en el páramo El Pino, a 2.395 m de altura y se denomina ‘cerro de la Maravilla’. Las principales alturas de esta serranía, aparte del páramo Colorado y el cerro La Maravilla, son los páramos de Guarín, El Oso, de Moraleño, y el páramo de Peña Bermeja (donde tiene sus nacientes la quebrada de Chorro del Indio). La más antigua descripción de estas montañas la hizo el fraile franciscano Pedro de Aguado en 1569, cuando redactó la primera historia escrita de la villa de San Cristóbal (fundada en 1561). Refiere Aguado que el capitán Juan Rodríguez Suárez (proveniente de la Nueva Pamplona y en su expedición fundadora de la ciudad de Mérida, en 1558) al iniciar la marcha de salida del valle de Santiago (asiento geográfico de la ciudad de San Cristóbal), analizó el terreno que lo rodeaba en la siguiente forma: “Había Juan Rodríguez mirando y considerando toda la serranía que cercaba el valle de Santiago y ninguna le había contentado para arrojarse por ella, porque la mano derecha del propio valle como en él entraron, que es hacia la parte este, dio la tierra demostración de muy ásperas y montuosas sierras que amenazando desde lejos con la altura y empinamiento de que la naturaleza les había dotado, con las grandes y espesas montañas de que estaban cubiertas, se hacían y figuraban muy dificultosas a los ojos de los que las miraban, para por ellas pasar a la parte oriental. Tenían certidumbre que detrás de ellas estaban los llanos de Venezuela, de donde no esperaban haber ningún buen fruto, además de que asimismo las sierras que por aquella parte veían, también eran muy arcabucosas. La tierra que a la parte norte se mostraba era pelada y más apacible que otra ninguna de la que por allí se vía, y así se determinó Juan Rodríguez, y aun le fue forzoso, pues la incomodidad de la tierra no le daba lugar a más, seguir aquella vía del norte” (Recopilación Historial de Venezuela, tomo II, Caracas, 1963, p. 329).

Conurbaciones: Independencia (Capacho Nuevo) - Libertad (Capacho Viejo), San Antonio del Táchira-Ureña-Aguas Calientes, Táriba-Palmira, Lobatera-Michelena. 

Ciudades y poblaciones más antiguas: San Cristóbal (1561), La Grita (1576), Lobatera (1593) y San Antonio del Táchira (1724). 



‘Quinta Granada’ arquitectura historicista -neonazarí o neonazarita- de principios del siglo XX en la ciudad de San Cristóbal… Una singular preservación del paisaje urbanístico histórico de la metrópoli (Foto: Tochadas.net.ve, 2017).


Ciudades y poblaciones más recientes: Santa Ana del Táchira (1888) y San Rafael del Piñal (1962).  

Ciudades más grandes, con población: San Cristóbal 355.978 habitantes (2011, estimado); Táriba 128.590 habitantes (2011, estimado); Rubio 87.300 habitantes (2011, estimado); La Grita 80.110 habitantes (2011, estimado); San Juan de Colón 68.300 habitantes (2011, estimado); San Antonio del Táchira 61.630 habitantes (2011 estimado).


Estadísticas superlativas para las 29 municipalidades del Estado Táchira:
Ciudad más al norte: Coloncito (Panamericano)
Pueblo más al norte: La Tendida (Samuel Darío Maldonado)
Caserío más al norte: Puerto Escalante (Panamericano)
Ciudad más al sur: San Rafael del Piñal (Fernández Feo)
Pueblo más al sur: San Vicente de la Revancha (Junín)
Caserío más al sur: Burgua Arriba (Fernández Feo)
Ciudad más al este: Abejales (Libertador)
Pueblo más al este: El Milagro (Libertador)
Caserío más al este: San Antonio de Caparo (Libertador)
Ciudad más al oeste: Ureña (Pedro María Ureña)
Pueblo más al oeste: Delicias (Rafael Urdaneta)
Caserío más al oeste: Tabor (Rafael Urdaneta)

Regiones y Municipalidades del Estado Táchira con los cognomentos históricos y/o turísticos que identifican sus territorios:
Región Metropolitana
San Cristóbal - La tierra de la cordialidad
Cárdenas - La perla del Torbes
GuásimosLa tierra de los Guásimos
Torbes - La tierra del rojizo río
Región de la alta Montaña
Jáuregui - La Atenas del Táchira
UribanteTierra de braveza y del gran río
Andrés Bello - La tierra de las flores del Táchira
Sucre - La tierra de los silenciosos páramos
José María VargasLa tierra de las fértiles montañas del río Valle
Francisco de Miranda - La tierra de las aguas y de las legendarias lagunas
Región Norte
Lobatera - La tierra milenaria del sol y de la bruma
Ayacucho - La tierra del Morrachón y las palmeras
Michelena - El corazón del Táchira
García de Hevia - La tierra del Gran Ferrocarril
Seboruco - La tierra de las tres torres
Panamericano - La tierra de la gran carretera de América
Antonio Rómulo Costa - La tierra de los cañaverales del Norte
Simón Rodríguez - La comarca de los Yegüines
Samuel Darío Maldonado - Tierra de las llanuras y montañas del río Escalante
San Judas Tadeo - La tierra de los Umuquenas
Región de la Frontera
Bolívar - La atalaya de la Patria
Junín - La tierra de la flor del café
Independencia - Tierra de leones y vencedores
Libertad - La tierra de las piñas y el viento
Pedro María Ureña - La tierra fronteriza de la caña, las acacias y los almendros
Córdoba - La tierra del impetuoso Quinimarí
Rafael Urdaneta - El guardián perenne del río Táchira
Región Sur
Fernández Feo - La puerta de los Llanos occidentales
Libertador - Tierra de praderas, de ganado y de ríos

Red de carreteras nacionales del Estado Táchira (de uno o dos carriles en cada dirección): Troncal N° 1 o Carretera Panamericana (desde San Antonio del Táchira en la frontera hasta Puente Escalante, límite con el Estado Mérida); Troncal N° 5 o Carretera de los Llanos (desde San Cristóbal hasta Punta de Piedra, límite con el Estado Barinas); Troncal N° 6 o Carretera Machiques-La Fría (desde La Fría hasta Boca de Orope, límite con el Estado Zulia); Troncal N° 7 o Carretera Trasandina (desde San Cristóbal hasta el Páramo de La Negra, límite con el Estado Mérida).




Plaza Bolívar de San Cristóbal. La estatua ecuestre (de 3,15 m de altura), está realizada en bronce y presenta a El Libertador Simón Bolívar como conductor de ejércitos. El Libertador estuvo en San Cristóbal y estableció su cuartel general en los años 1813 (Campaña Admirable), 1820 (Campaña de los Andes) y 1821 (Campaña de Carabobo), en la Guerra de Independencia del Reino de España. La obra, fundida en Florencia (Italia) en 1928, se levanta sobre un pedestal clásico de múltiples y artísticas formas geométricas. La estatua fue realizada por Francisco Pigna como una copia, con modificaciones, de la obra original del escultor francés Emmanuel Frémiet, de 1910, e inaugurada el 20 de mayo de 1929, en los actos oficiales de conmemoración del primer centenario de la muerte de El Libertador Simón Bolívar (1783-1830). Este histórico monumento, cuya estatua fue adquirida por una suscripción pública entre los habitantes de la ciudad capital del Estado Táchira, de principios del siglo XX, está ubicado en pleno centro de la ciudad de San Cristóba y fue debidamente restaurado entre abril y agosto de 2017 (según proyecto presentado por la Arquitecto Sonia Becerra y realización del especialista restaurador Héctor Alfonso Rojas Contreras), por el Ejecutivo regional, recobrando el aspecto original del proyecto aprobado en 1928 por el Gobierno del Estado Táchira (Foto: Arquitecta Sonia Becerra, 2017).


Red estadal de carreteras (longitud): Total, 3.474 km (pavimentadas, 1.773 km; no pavimentadas, 1.701 km)


Carretera más alta: La carretera más alta del Estado Táchira lleva a los conductores hasta el Páramo La Negra a 3.100 metros, en las montañas de los Andes y es sitio limítrofe entre los Estados Táchira y Mérida. Esta carretera es conocida como Trasandina y fue inaugurada en 1925.


Carretera más baja: La carretera más baja del Estado Táchira lleva a los conductores hasta el paso de Boca de Orope, en las proximidades del río Zulia, a 29 metros de altura, en la carretera La Fría-El Guayabo. Es sitio limítrofe entre los Estados Táchira y Zulia. 


División político-territorial del Estado: 29 municipios (con 54 parroquias civiles).

Idioma: Español o Castellano, en un dialecto regional diferenciado del resto del castellano hablado en Venezuela, que caracteriza al tachirense por expresarse correctamente, con propiedad y sin vicios fonéticos, a través de su singular acento montañés. Así, el habla tachirense resulta en un lenguaje sosegado, justo y sin estridencias tonales. Es clasificado por igual -entre los especialistas en lingüística y fonología venezolana- como dialecto de las tierras altas (castizo o castellano clásico) por el predominio de fonemas alófonos alveolares (ej. la aspiración gutural en los fonemas compuestos por j y vocal, y en la n resonante, reminiscencias del castellano americano del siglo XVII), en contraposición al dilecto de las tierras bajas (radical o distendido) donde se presentan aspiraciones, elisiones o inversión de grafemas, predominando el empleo de fonemas alófonos velares. En palabras de la filóloga María-Dolores Albiac Blanco, el habla tachirense es "el castellano más castizo, mejor pronunciado y empleado con más exactitud y chispa". Como ejemplos de voces antiguas conservadas en algunos campos y aldeas más remota de la montaña tachirense, se ha constatado que perviven aún -en el lenguaje diario- térmimos del castellano del siglo XVI en expresiones como: "deje el retozo" (Francisca Sánchez, 82 años, aldea Angostura, Municipio Vargas, 1990); "ayer me topé con el corregidor de la aldea" (Florentino Pernía, aldea Saisayal, Municipio Uribante, 78 años, 1995)  y "¿Quién trujo al niño?" (Rufino Sandoval Zambrano, aldea La Molina, Municipio Lobatera, 81 años, 1980).


Diez y más palabras que se dicen en el Táchira (palabras del castellano tachirense): abanar (apagarse un cohete o fuegos artificiales); casorio (matrimonio); cerrero (café sin azúcar); coca (perinola); deje (último repique de campanas para ir a misa); cometa (papagallo); fincas (tener prendas de oro); huchar (correr a los perros de un lugar); mero (uno solo); morcón (morcilla o embutido preparado con el estómago del cerdo); novelero (persona curiosa o con curiosidad); pescozón (golpe con la mano); pocillo (taza grande para tomar café o aguamiel); puntal o apuntalar (comida ligera que se hace a las tres o cuatro de la tarde, similar a la merienda); silleta (silla hecha con madera y cuero de res); sopón (persona entremetida); tantico (parte muy pequeña de alguna cosa).    


Alfabetismo: 89,9% (estimado, 2011).


Topografía: Cuatro regiones fisiográficas se pueden encontrar en el Estado Táchira: Las alturas de páramos, la Depresión del Táchira, el Macizo del Tamá y las Planicies lacustres y fluviales del piedemonte andino. La cordillera de Los Andes venezolanos se extiende a través de la región noreste (con alturas de páramos), central (la Depresión del Táchira) y suroeste (Macizo del Tamá) del Estado. Las planicies inmediatas a la cordillera, conocidas como el piedemonte andino, se ubican en los extremos norte y sur.  


Clima: El territorio del Estado Táchira se encuentra en la denominada Zona Tórrida, espacio geográfico entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio.  El clima en la región resulta modificado por la altitud del relieve andino. En las tierras bajas (piedemonte lacustre, al norte y de planicies llaneras, al sur) es muy caluroso, con temperaturas anuales promedio entre 25° y 30°C. Entre los 700 y 2.300 m de altura -donde se ubican las principales ciudades y pueblos del Estado-, se presenta un clima subtropical, y entre los 2.300 y 3.000 m, es templado. Sobrepasando los 3.000 m se encuentran las zonas de climas fríos y de páramos, donde las temperaturas pueden varias entre los -6° y 13°C. Las variaciones estacionales no son acentuadas. Los meses de mayor precipitación se dan entre abril y septiembre (con un máximo de precipitaciones entre los meses de junio y julio). Una estación seca o de menor pluviosidad se da entre los meses de noviembre y abril.




El País Tachirense y su geografía... Mapa físico del Estado Táchira, en 3D (Imagen creada por ©2011 Maphill).


Geología: Los Andes tachirenses se formaron durante la época del Eoceno (entre 56 millones y 40 millones de años aproximadamente), cuando la placa tectónica de Nazca y la placa del Caribe comenzaron a deslizarse lentamente por debajo de la placa de Sudamérica, elevando formaciones más antiguas y doblando las rocas sedimentarias e ígneas que forman las actuales montañas (varios de los picos más altos y páramos del Estado Táchira son del eón Fanerozoico, del Período Precámbrico, hace cerca de 542 millones de años). Las fuerzas tectónicas generadas por esta colisión crearon: las formas de las montañas y cumbres más altas (El Pico El Púlpito, 3.912 m, en el extremo nororiental, y el Cerro El Cobre, 3.612 m. en el extremo suroccidental. Ambos son conocidos como 'Los pilares guardianes del Táchira'); una depresión tectónica (conocida como la Depresión del Táchira, del Plioceno); zonas intramontanas rodeadas por un terreno más alto, conocidas como valles (de la época del Pleistoceno. En ellos se encuentran las poblaciones y ciudades más grandes); y las planicies o tierras bajas del norte -lacustres o del lago- y del sur del Estado -fluviales llaneras- (áreas de piedemonte formadas entre el Mioceno y Plioceno).

Punto más alto: Pico El Púlpito (3.912 m, Sierra del Páramo de Batallón, Municipios Jáuregui y Uribante).

 

Prominencia de El Púlpito (3.912 m.s.n.m.), arista o risco de gneis granítico, con sentido suroeste-noreste, originado por el levantamiento e inclinación de las bases rocosas en un relieve de plegamiento con alto grado de metamorfismo, de páramo. Está formado por rocas del cratón continental de Los Andes venezolanos, en tres marcadas bandas sedimentarias de silicatos claros y oscuros que conforman un plano de buzamiento próximo a la vertical, propios del basamento orogénico pertenciente al Grupo (Complejo) Iglesias (Precámbrico).  Desde el aspecto topográfico, el pico El Púlpito es la arista más elevada de las paredes casi verticales que conforman la depresión de origen circular-glacial, que finaliza en la laguna Hoyada Grande. Asimismo, es un hito limítrofe natural entre las jurisdicciones de los municipios Jáuregui y Uribante.

El picacho recibió este topónimo por parte de esporádicos y osados arrieros quienes, en el siglo XIX e inicios del XX, se aventuraban a cruzar estas altas cumbres parameras como atajo para acortar el camino entre la ciudad de La Girita y las tierras del Uribante. El nombre vino dado por la asociación que hicieron de la forma de la roca o peñasco con la figura apuntada y ascendente de los viejos púlpitos de madera (plataformas pequeñas y elevadas que se utilizaban para la predicación y para decir las homilías al pueblo) de las iglesias parroquiales tachirenses, entre los siglos XVI y mediados del XX. En sus alrededores y próxima a Lagunas Verdes, andinistas o escaladores han reportado cuevas con glifos prehispánicos, en sus paredes rocosas (SÁNCHEZ, Samir, Diccionario de Topohistoria del Estado Táchira, del siglo XVI al XIX, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, Nº 207, San Cristóbal, 2018). Esta cima, constituye la máxima altura de montaña en el Estado Táchira. Foto: Lcdo. Yosel Molina, Grupo de Excursionistas de la Universidad Católica del Táchira, GEUCAT, 2011.


Punto más bajo: confluencia del Caño Orope con el río Zulia (29 m) en el Municipio García de Hevia.

Los Pilares del Táchira: Es el nombre dado a dos grandes elevaciones geográficas, cada una envuelta desde tiempos antiguos por mitos y leyendas aborígenes las cuales referían que en sus cimas y collados habitaban los 'grandes' o 'poderosos' espíritus de la montaña. Estas dos cumbres se ubican precisamente en los extremos nororiental y suroccidental de la geografía del Estado Táchira y lo flanquean. El pilar o montaña más al norte es el pico El Púlpito (entre los municipios Jáuregui y Uribante, a 3.912 m) y se corresponde con la montaña más alta del Estado Táchira, y la más al sur el pico El Cobre (entre los municipios Junín y Córdoba, a 3.620 m), la segunda montaña más alta. También se les conoció, a estos dos montañas, como ‘Los pilares guardianes del Táchira’.



Antiguas tradiciones y leyendas tachirenses hacían referencia a dos míticos y elevados montes, denominados los ‘Pilares del Táchira’ o los ‘Pilares guardianes del Táchira’, ubicados en los extremos noreste y suroeste del territorio tachirense respectivamente. El primer monte se corresponde con el pico ‘El Púlpito’ (3.912 m), entre los municipios Jáuregui y Uribante, en la sierra y páramos de ‘El Batallón’. El segundo monte es el pico ‘El Cobre’ (3.620 m) en el macizo del Tamá (entre Junín y Córdoba), coincidiendo a su vez con las dos primeras montañas más altas del estado. La fotografía muestra el paisaje de un pilar, visto desde el otro. En el plano de fondo se observa el pico ‘El Cobre’ (el monte que presenta mayor altura), parte del macizo del Tamá y la serranía del Judío y Burgua. La foto está tomada desde las inmediaciones del pico ‘El Púlpito’. Bajo la capa de nubes se extiende la formación geográfica conocida como la ‘Depresión del Táchira’, producto de un hundimiento de los cratones de la cordillera de los Andes, creando de esta forma una discontinuidad en las alturas de dicha cordillera, entre el trayecto de la cordillera andina de Mérida (en la serranía y páramo del Batallón) y la cordillera andina oriental colombiana (en parte del Macizo del Tamá). Foto: Instituto de Beneficencia Pública del Estado Táchira, Lotería del Táchira, 2011.



Población capital de municipio más elevada: El Cobre (Municipio Vargas, 1.924 m).  

Población capital de municipio menos elevada: La Tendida (Municipio Samuel Darío Maldonado, 110 m). 

Municipio de mayor extensión: Uribante (1.502 km2).  

Municipio de menor extensión: Guásimos (31 km2). 

Grandes cuencas hidrográficas: La división hidrográfica del Estado Táchira, también conocida como el divorcio de aguas entre el río Orinoco y el Lago de Maracaibo, se localiza en la cadena de cumbres más altas de los Andes tachirenses y de la Depresión del Táchira. Estas cumbres separan las dos cuencas hidrográficas mayores: la del noroeste o del Lago de Maracaibo que desemboca en el Mar Caribe, y la del sureste o del río Orinoco, que vierte sus aguas en el océano Atlántico. 

Río de mayor recorrido: el Uribante (corre en sentido sureste, desde el extremo norte del Municipio Uribante hasta el noroeste del Estado Apure donde se une al río Sarare, luego de recorrer una longitud de 340 km). 

Centro geográfico del Estado: Cerro de Mesa de la Laguna (1.600 m, al oeste del Municipio Sucre), coordenadas 7° 49'49.8" N   72° 02'08.3" O.

Principales aeropuertos: Santo Domingo del Táchira (SVST), San Antonio del Táchira (SVSA), La Fría (SVLF) y Paramillo (aeródromo). 

Economía: Industrias, materiales para construcción, procesamiento de alimentos, textiles; Principales cultivos, caña de azúcar, plátano, café (coffea Arabica, para exportación existe la denominada «Variedad Táchira») y hortalizas; Recursos naturales: energía hidroeléctrica, piscicultura, petróleo (reservas, primer lugar en Venezuela donde se extrajo petróleo de forma industrial con el pozo «Eureka 1», en la hacienda «La Alquitrana», cerca de la ciudad de Rubio, en 1878), fosforita, carbón, rocas asfálticas y otros minerales; Ganadería, ganado lechero y de carne, porcino. Sectores ocupacionales: agricultura 32,6% - industria 14,7% - servicios 52,7% (2011). 




Puente del Gran Ferrocarril del Táchira, sobre el río Lobaterita, construido en 1894. El ferrocarril unía el puerto fluvial de Encontrados, junto al río Catatumbo (Estado Zulia) y Estación Táchira, actual población de San Félix (Municipio Ayacucho, Estado Táchira), en un trayecto ferroviario de 120 kilómetros. El Gran Ferrocarril del Táchira (GFT) permitió comunicar al Estado Táchira, desde 1895 y hasta 1955 (cuando cierra la compañía), de una forma rápida, con el Lago de Maracaibo, las Antillas Holandesas, Colombia y Caracas (Foto: Arq. Jonny Rojas, 2015).


El traje típico tachirense

Una primera descripción encontrada –hasta la fecha- sobre el traje típico tachirense, es la realizada por el Dr. Juvenal Anzola en su visita a San Cristóbal, en 1912. Refería que «Los trajes de visita y de paseo, los mismos de París y de Caracas en San Cristóbal y demás poblaciones, en la gente con mayor poder adquisitivo. La gente de los campos, viene al poblado con traje corriente de casimir o de dril, camisa blanca, botines y sombrero de terciopelo, y su ruana de paño que recogen por delante y echan al hombro izquierdo: si no calza botines sino alpargatas, la ruana denominada entonces chamarreta, la lleva doblada sobre el hombro izquierdo: las mujeres del pueblo visten de falda negra o de color, blusa ceñida al talle, sombrero de jipijapa pequeño, y un zapato de tela, corte-bajo sin tacón […]» (Anzola, Juvenal, De Caracas a San Cristóbal, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, Nº 79, Caracas, 1981, p. 214). Años después, ataviados con sus trajes típicos y bailando en cuadrilla una música de gran tradición en celebraciones como la denominada “Quebrada del chorote” (fiesta que se hacía cuando una parturienta cumplía el puerperio y se quebraba, con algarabía de familiares y vecinos, la vasija de barro cocido –chorote- donde se había preparado el chocolate caliente que bebió diariamente en ese tiempo), entre 1955 y 1956, diferentes comunidades locales esparcidas por la geografía del Estado Táchira permitieron a los investigadores Isabel Aretz y Luis Felipe Ramón y Rivera (RAMÓN Y RIVERA. L. F. y ARETZ, Isabel, Folklore Tachirense, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, Nº 37. tomo II, Caracas, 1963, p. 238 y ss) dejar registrado y documentado el folklore material o ergológico de los recios y austeros hombres y mujeres de las montañas de Los Andes tachirenses.

Esos trajes son testimonio, en síntesis o resumen material o continuum, de una etapa de nuestra evolución cultural que se inició en el siglo XVI y desapareció poco después de 1956 y que marcó el carácter del ser tachirense. Si bien en la actualidad, dichas indumentarias constituyen una de las más valiosas señas de identidad del Táchira, las mismas permanecen en el olvido y en escasos casos, permanecen a contracorriente de los cambios producidos por los tiempos modernos. Por ello este traje típico debe ser reivindicado para la formación de una conciencia de identidad o nexo entre el legado y orgullo de nuestro pasado como pueblo y las generaciones presentes y futuras.

El traje típico tachirense, en lo que respecta a la mujer, estaba conformado por las siguientes prendas: una larga y amplia falda o fustán, cotilla, saquito, merino o pañolón y sombrero. Cada una de estas prendas típicas quedó descrita como (a) Falda larga y amplia que llega casi hasta el suelo, conocida como fustán. Estaba hecha con dos paños unidos y enteros de color negro, uno para la parte de adelante y otro para la parte de atrás. Entre los paños van incrustadas tres cuchillas o varillas metálicas (conocidas también como ballenas, godets en inglés), que dan más vuelo y amplitud a la falda, remarcando las caderas. El borde inferior de la falda va cosida una serpentina de colores amarilla, verde y roja, que es una larga tira a manera de faralaes, pero en lugar de frunces lleva sobrepuesto tachones que coinciden uno por cada costura de las cuchillas. El fustán va atado a la cintura con un cordón que pasa por un doblez hecho en la tela, llamado vainicas; (b) La cotilla es una especie de chaleco, sin mangas, que se cierra por delante con botones y está confeccionado de la misma tela del saquito; (c) El saquito –conocido en otras partes como jubón o juboncillo- es una prenda de color blanco que se coloca sobre la cotilla y es cerrado por delante. Tiene un faralao desde la cintura que cae sobre la falda unos cuatro dedos. De los hombros sale una especie de cuello llamado capita, el cual va contorneado por un pasa cinta. La capita está cortada en forma de campana que terminaba con un volado plisado y poseía un breve cuello levantado; (d) El merino, mantón o pañolón, era una especie de capa negra con flecos que se dejaba caer desde la cabeza. En las regiones de la montaña alta, las mujeres utilizaban el merino o pañolón cerrado debajo del mentón para resguardarse del frío; (c) El sombrero completaba el atuendo y se colocaba sobre la parte del merino o pañolón que cubría la cabeza. Era pequeño, podía ser de fieltro o de caña brava, tejido en crinejas y cosido a mano, parecía una especie de sombrero pajilla, con ala recta y se adornaba con una cinta, negra, marrón o amarilla. Las mujeres acostumbraban a llevar el cabello largo, tejido en dos crinejas recogidas sobre la nuca. Como calzado, empleaban tanto las alpargatas con capelladas tejidas con hilos de algodón, negras o de variados colores con anchas rayas horizontales, y por base una suela de cuero, como el calzado de dril negro o azul llamado chinela, especie de zapato hecho de tela con planta de suela de cuero.

El traje en lo que respecta a los hombres tachirenses, estaba conformado a su vez por las siguientes prendas típicas: un pantalón, una camisa, una balleta o ruana y un sombrero. (a) El pantalón era oscuro, de lana o casimir, sujeto con una ancha faja de cuero trabajado o claveteado en plata, llamada "chaparra" (de chapa, por estar guarnecida con chapas) o “chácara” (la cual presentaba compartimiento denominado garniel para cargar las morocotas de oro y los fuertes o antiguas monedas de 5 bolívares de plata, así como la cajeta elaborada de asta o cuerno de toro, donde se guardaba el chimó, conocido en el Táchira, hasta fines del siglo XVIII como ambir[Chácara es una palabra del castellano americano de la segunda mitad del siglo XVI. Proviene de la voz quechua 'Chácara' que significa 'campo sembrado'. Esta palabra pasó al lenguaje coloquial tachirense como analogía entre la forma de un campo cultivado y el especto que presentaba el cinturón de cuero con chapas en plata y otro metal]. El pantalón se ajustaba a la cintura con un cordel sencillo atado al cinto y del cual pendía un machete con su vaina de cuero trabajado. Por lo general, la bota del pantalón se doblaba o recogía hasta el tobillo o hasta media pantorrilla para evitar el lodo de los caminos de los páramos y montañas; (b) La camisa era de color blanco, de pechera alforceada y puños duros; (c) La balleta o ruana, era una especie de cobija o chamarra de lana, de doble faz, azul y roja, que protegía de las inclemencias del tiempo y las borrascas de los páramos y cumbres que atravesaban los caminos tachirenses; (d) El sombrero era sencillo, de fieltro o de cogollo. De calzado utilizaban las alpargatas tejidas.



La sencillez de la tradición... Trajes típicos tachirenses en el legendario y ya desaparecido Mercado Cubierto de San Cristóbal, fundado en 1874 (Foto: Santos Estudio, alrededor de 1905).



Religión: predomina la fe Católica. La primera misa celebrada en el territorio del actual Estado Táchira, se dio el 25 de julio de 1558 en el valle de Santiago, por la solemnidad de Santiago Apóstol, y fue realizada por el dominico Fray Alonso de Andrada, capellán de la expedición del Capitán Juan Rodríguez Suárez. Los primeros servicios religiosos ininterrumpidos, se iniciaron en abril de 1561 en el Fuerte de Tapias, luego de la fundación de la ciudad de San Cristóbal. Así, la primera y más antigua parroquia del Estado Táchira, es la actual parroquia de El Sagrario/Catedral de San Cristóbal, cuyos libros sacramentales más antiguos se conservan desde 1601. La Diócesis de San Cristóbal de Venezuela/Dioecesis Sancti Christophori in Venetiola (erigida por la Constitución Apostólica Ad munus, de 1922), con sede episcopal en la ciudad de San Cristóbal, pertenece a la provincia eclesiástica del Arzobispado de Mérida. Monseñor Gregorio Jaimes de Pastrana (Nació en 1626, en la Villa de San Cristóbal [actual ciudad de San Cristóbal] y falleció en 1690, en Santa Marta, Nuevo Reino de Granada [actual Colombia]), fue el primer tachirense y venezolano en ser designado obispo. Otras confesiones religiosas con presencia en el Estado Táchira son las comunidades protestantes (en sus diversas denominaciones) y, entre las confesiones no cristianas, la comunidad judía o hebrea.


Camino del Santo Cristo (rutas de peregrinación al Santo Cristo de La Grita): Muchas personas realizan una peregrinación al Santo Cristo de La Grita, andando, en bicicleta y más recientemente a caballo, por los caminos de la cordillera andina tachirense. La gran afluencia de peregrinos se da el 6 de agosto, día de la festividad del Santo Cristo de La Grita. ¿Cuántos caminos existen para llegar al Santo Cristo? Tradicionalmente  tres rutas a pie,  que siguen los trazados clásicos de los antiguos caminos reales de los siglos XVII y XVIII y otras de reciente creación, dos convergen en el páramo de El Zumbador  (máxima altura del camino, a 2.680 m). Estas rutas son: (1) Capacho-San Cristóbal-Cordero-Mesa de Aura-El Zumbador-El Cobre-Angostura-La Quinta-La Grita (en un recorrido de 95 km); (2) Lobatera-Michelena-Angarabeca- El Zumbador-El Cobre-Angostura-La Quinta-La Grita (en un recorrido de 79 km); (3) La Fría-Las Mesas-Seboruco-La Quinta -La Grita (en un recorrido de 48 km)


Principales comunidades extranjeras en el Estado Táchira: colombianos, españoles, italianos, portugueses, de países de cultura árabe, peruanos, ecuatorianos, chinos, libaneses, japoneses, alemanes, griegos y judíos o hebreos (originarios de la Palestina británica -actual actual Estado de Israel- Marruecos, países eslavos y demás  países de la Europa del Este).    


Principales atracciones turísticas: Lagos de la represa Uribante-Caparo, Iglesia Catedral (estilo neocolonial, San Cristóbal), Iglesia de Santa Bárbara (neogótica o gótico nórdico, Rubio), Monumento-capilla-mirador de Cristo Rey (Capacho), Casona del Museo Antropológico del Táchira (San Cristóbal, neocolonial), Palacio de Los Leones (destacada edificación arquitectónica e histórica y sede de la Legislatura del Estado, San Cristóbal, en estilo neoclásico francés), Casona de la Residencia de Gobernadores (San Cristóbal, estilo ecléctico, de principios del siglo XX), Iglesia de San Juan Bautista (La Ermita-San Cristóbal, su fachada con predominio de un estilo barroco inglés, posee una imponente cúpula inspirada en el domo de la Iglesia de los Inválidos de París). Iglesia de San José (San Cristóbal, en estilo neogótico estilizado, destacando sobre la ciudad con su torre mayor, la «Torre Josefina», de 70 metros de altura). Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (San Cristóbal, imponente construcción en estilo neogótico francés, se conoce por igual como «El Santuario»). Edificio Nacional, sede de los Tribunales de Justicia del Estado (en estilo neoclásico y Art déco alemán, San Cristóbal), Antigua Plaza Mayor de San Cristóbal (actual Plaza Capitán Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán), Parque Sucre (San Cristóbal, antigua plazuela de San Sebastián en la época colonial española), Basílica de Nuestra Señora de la Consolación (Táriba), Basílica del Espíritu Santo (Santo Cristo de La Grita), Cascada de Chorro del Indio (San Cristóbal), Lagunas glaciares de La Grita, Rocas para escalada de Pozos Azules (Lobatera), Puente colgante Libertador (sobre el río Torbes entre San Cristóbal y Táriba. Abierto el 19 de diciembre de 1930 con una longitud de 172,70 m, y anclaje en tierra, el tablero es semi-rígido de cemento con un ancho de 6 m, es soportado por dos torres articuladas de 18,87 m cada una que sirven de apoyo a doce cables tensados y parabólicos con sus respectivos tirantes. Para la época de su construcción fue el puente de suspensión más largo de Venezuela), Cuartel Bolívar (San Cristóbal), Angostura de Vargas (Parque histórico, lugar de una batalla entre realistas y patriotas en 1813), Iglesia del Divino Redentor (San Cristóbal, obra arquitectónica moderna construida sobre un único muro parabólico), Paisajes de las Hoces y cañón del río Lobaterita y cerro Siete Colores (Lobatera-Michelena), Plaza del Pimiento (El Cobre). Fachada del antiguo Hospital Vargas de San Cristóbal, con dos elevadas águilas como símbolo de la vida y la muerte (construido en un singular estilo arquitectónico eclecticista), La Cascada (San José de Bolívar, 50 m), Estadio de Fútbol de Pueblo Nuevo, (conocido como «El Templo del Fútbol venezolano», San Cristóbal), Velódromo «J. J. Mora Figueroa» (San Cristóbal). Plaza de Toros Monumental de San Cristóbal (el más grande coso taurino del Estado, fue inaugurado el 17 de enero de 1967 con tiene una capacidad de asientos para 22.500 espectadores. Su diseño fue realizado por el arquitecto tachirense Eduardo Santos Castillo)




Puente colgante Libertador. Sobre el río Torbes, entre San Cristóbal y Táriba. Diseñado, así como fundidos y construidos sus componentes o partes, por la empresa de Gastón Leinekugel-Le-Cocq, en Larche, poblado de Corrèze, en la región de Limousin, Francia, en 1928. Fue inaugurado la tarde del 19 de diciembre de 1930. La estructura original colapso, producto de una vaguada en 1943, siendo reconstruido en su forma original. nuevamente, y reabierto en 1946. Tiene una longitud de 172,70 m (29,95+112,80+29,95) y está sostenido por un sistema de anclaje en tierra. Su tablero es semi-rígido de cemento, con un ancho de 6 m (el puente original contaba con un ancho de tablero de 8,40 m). Está soportado por dos torres articuladas de 18,87 m  que sirven de apoyo a dos cables principales conformados -cada uno- por seis cables tensados, parabólicos o en catenaria, con sus respectivos tirantes verticales que llegan hasta el tablero en un número de 264 (22+88+22 a cada lado del puente). Para la época de su construcción fue el puente de suspensión más largo de Venezuela. Fue declarado Monumento Histórico Nacional, según decreto presidencial publicado en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela N° 31.611 de fecha 10 de noviembre de 1978. Foto: Instituto del Patromonio Cultural, Registro del Patrimonio Cultural de Venezuela. Reproducción con fines educativos.

Destinos turísticos: Los principales destinos turísticos se encuentran en las Rutas del Táchira (establecidas por la Corporación Tachirense de Turismo y el Fondo Turismo Táchira). Una serie de siete vías y recorridos que pasan por ciudades, pueblos, paisajes naturales y lugares con un especial atractivo y conducen al turista por toda la majestuosa geografía del Estado Táchira. Así, el viajero podrá conocer parques históricos, lugares de religiosidad, parques y maravillas naturales, la gastronomía del lugar así como monumentos y lugares de interés en los pueblos y ciudades que se encuentran sobre estas rutas. 1) Ruta de la Montaña y la Neblina (San Cristóbal, Cordero, Mesa de Aura, Páramo del Zumbador, El Cobre, La Quinta, Seboruco, La Grita, Las Porqueras, Sabana Grande, Llano Largo, El Palmar, Pueblo Hondo y San Simón); 2) Ruta de la Frontera y Aguas Termales (San Cristóbal, El Corozo, Santa Ana, La Alquitrana, Río Chiquito, San Vicente de la Revancha, La Ye, Rubio, Bramón, Delicias, Betania, Las Dantas, Peracal, San Antonio del Táchira, Ureña y Aguas Calientes); 3) Ruta de la Artesanía y la Piña (San Cristóbal, Palmira, El Abejal, Copa de Oro, Toituna, Peribeca, El Topón, Independencia/Capacho Nuevo, Libertad/Capacho Viejo, Cerro El Cristo, Lomas Bajas, Hato de la Virgen, La Mulera, Apartaderos y El Recreo); 4) Ruta Colonial y de los Bosques (San Cristóbal, Palo Grande, Borotá, La Llanada, Lobatera, San Pedro del Río y San Juan de Colón); 5) Ruta del Páramo y de las Lagunas (San Cristóbal, San Josecito, Puente Uribante, San Lorenzo, Chururú, San Rafael del Piñal, San Joaquín de Navay, La Fundación, La Trampa, La Escalera, Pregonero, Las Porqueras y La Grita); 6) Ruta de las Flores y de los Paisajes pintorescos (San Cristóbal, Palmira, Casa del Padre, Potrero de las Casas, Lobatera, Michelena, Boca de Monte, Páramo del Zumbador, Queniquea y San José de Bolívar); 7) Ruta del Llano y la Pesca (San Cristóbal, San Josecito, Puente Uribante, San Lorenzo, Chururú, San Rafael del Piñal, El Milagro, La Pedrera y Abejales).



Petroglifos (sitios arqueológicos): Al noreste del Estado Táchira, en los municipios Lobatera, Michelena, Ayacucho, Seboruco y Jáuregui. En la época Prehispánica las piedras fueron talladas con imágenes de los primeros habitantes (con un posible carácter espiritual), figuras geométricas, animales, reptiles y probablemente mohanes o chamanes.



Figuras conocidas como El Gigante y El Hombre de Maíz (sección superior derecha) del petroglifo de la "Piedra del Indio", Lobatera (Foto: Darío Hurtado, 2015).

 Parques nacionales (Reservas de la biósfera): El Tamá, General Juan Pablo Peñaloza (Páramos de Batallón y La Negra), Chorro del Indio (Sierra de la Maravilla) y el Tapo-Caparo.

Parque Geológico y Paleontológico de La Quinta: Los primeros fósiles de dinosaurio hallados en Venezuela fueron descubiertos en la Formación La Quinta (Jurásico Inferior y Medio), en las proximidades de la ciudad de La Grita, Estado Táchira, por investigadores franceses en 1992. De las características encontradas en los restos, se concluye que los mismos pertenecen a un tipo de dinosaurios basales o muy primitivos, si bien se continúan los análisis para determinar su taxonomía o clasificación científica. Asimismo, investigadores y especialistas han definido a la Formación La Quinta (por sus yacimientos) como un lugar con potencial para proveer información de relevancia sobre la evolución de los dinosaurios, sobre el paleoambiente y la paleogeografía


Tachiraptor admirabilis (El dinosaurio rapaz del Táchira): Un equipo de paleontólogos encontró los fósiles de una nueva especie de dinosaurio, descubierto recientemente. Se corresponden con los de un pequeño terópodo bípedo, con una longitud estimada de poco más de 1,5 metros. Pertenece al grupo de los Averostra, dinosaurios terópodos que se conocen desde el Jurásico Medio. Se encontraron solamente dos huesos fosilizados del nuevo dinosaurio en el yacimiento de la Formación La Quinta, a unos 4 km al noroeste de la ciudad de La Grita, y recibió la denominación científica de Tachiraptor admirabilis (Max C. Langer et al. ‘New dinosaur (Theropoda, stem-Averostra) from the earliest Jurassic of the La Quinta formation, Venezuelan Andes’. Royal Society Open Science 1: 140184, published online October 08, 2014; doi: 10.1098/rsos.140184).

Estatuas más antiguas del Estado Táchira: «Retour des Champs» (1879, Casa Cuartel de Capacho Nuevo-Independencia, su autor es el escultor francés Charles Augustin Adolphe Itasse, 1829-1893 y fundida en bronce por Maurice Denonvilliers), «El Libertador Simón Bolívar» (1893, Plaza Bolívar de Lobatera, sobre un alto pedestal del arquitecto Fruto Vivas, su autor es el escultor ítalo-estadounidense Giovanni Turini, 1849-1899) y el busto del «Bolívar Cívico» (1912, Plaza del Rectorado de la UNET en San Cristóbal, de autor no determinado).
 

Cementerios y arquitectura: El Cementerio Municipal de Lobatera (abierto en 1849), el Cementerio Municipal de San Juan de Colón (abierto en 1852) y el Cementerio Municipal de San Cristóbal (abierto en 1857), son los cementerios más antiguos del Estado Táchira, aún en funcionamiento. Están incluidos en el catálogo de Bienes Culturales de la Nación y son reconocidos por el valioso patrimonio arquitectónico funerario que contienen.


El más antiguo reloj público: El más antiguo reloj público del Estado Táchira se encuentra en la torre sur de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá en Lobatera, desde 1913. Su maquinaria, mecánica, funciona por gravedad a través de un mecanismo de péndulo y pesas que descienden 4,5 m. Se elaboró en la empresa E. Howard & Co. Boston, Massachusetts (EEUU) y fue donado por el Dr. Ezequiel Vivas, Secretario de la Presidencia de los Estados Unidos de Venezuela, para la fecha.



Cimientos en mampostería (piedra y argamasa) que quedan del Torreón de Lobatera, la única construcción militar española conocida en el Estado Táchira y levantada en la segunda mitad del siglo XVII para defender la entrada del valle de Lobatera (donde se encontraba el pueblo de Lobatera) y del valle de Santiago (donde se encontraba la Villa de San Cristóbal) de las incursiones de piratas ingleses y holandeses así como de los aborígenes motilones no pacificados, que vivían en las selvas del sur del Lago de Maracaibo. Según un dibujo en un plano de Lobatera, de 1837, donde se menciona la existencia aún de sus ruinas, poseía dos cañones de bronce, uno apuntaba hacia el camino real y otro hacía el río Lobaterita. Cementerio Municipal de Lobatera (Foto: Darío Hurtado, 2017). 


La construcción militar más antigua: La construcción militar más antigua en el Estado Táchira fue “el Torreón de Lobatera”. Era una construcción de fines del siglo XVII, propia del sistema defensivo militar español. Elaborado en mampostería (de la cual sólo se conservan unos cimientos en piedra de tres pies o una vara de ancho). Con dos cañones de bronce sin escudo o mampara, cumplía la función de batería o fortín para defender la entrada a Lobatera tanto por el camino real como por el río Lobaterita. Ya en ruinas, fue demolido en 1849 por órdenes del Concejo Municipal de la época,  para construir el nuevo cementerio municipal de Lobatera, por cuanto el anterior colapsó, luego del terremoto del 26 de febrero de 1849. De allí que al actual cementerio se le conozca con el nombre de “el cementerio del Torreón”.



Himno Oficial del Estado: «Las glorias de la Patria» (1913), letra del poeta Ramón E. Vargas y música del compositor Miguel Ángel Espinel, ambos tachirenses. El primer himno del Estado, titulado: ¡Tachirenses, se acerca el momento!, fue creado en 1879. Su música era obra del eximio compositor tachirense Eloy Galaviz y la letra del poeta marabino residente en el Táchira, para la época, Arbonio Pérez. Fue de duración efímera pues dejó de entonarse cuando el Estado Táchira se integró al Estado de Los Andes (por decisión del presidente Guzmán Blanco, 1881) como una sección del mismo. El carácter marcial de la obra hizo que se le conociera en su tiempo como La marsellesa tachirense. Su música se perdió y para 1899, se recordaba la letra la cual aún era entonada por los batallones del ejército Liberal Restaurador del General Cirpiano Castro, en su campaña guerrera que -desde el Táchira- finalizó con la llegada triunfal a Caracas, asumiendo la presidencia de los Estados Unidos de Venezuela (hasta 1908) y el segundo comandante de la revolución, el General Juan Vicente Gómez, gobernando desde 1908 hasta su fallecimiento en 1935.



Himno oficial del Estado Táchira

Las glorias de la Patria

Las glorias de la Patria,
sus fueros de Nación
unidos defendamos
con ínclito valor. (coro)
I
Somos libres: las férreas cadenas
del esclavo rompiéronse ya;
el hogar tachirense sonríe
bajo un sol todo luz: la Igualdad.
II
Extinguidos los odios añejos
perseguimos un solo ideal:
que prospere la tierra nativa
bajo el cielo de amor de la paz.
III
El trabajo es la fuerza suprema
que nos lleva cual nuevo Titán,
a la meta sublime y gloriosa
de los pueblos que saben triunfar.
IV
Que en el Táchira ondule por siempre
como enseña de honor regional,
con la unión y altivez de sus hijos,
el Trabajo, la Paz, la Igualdad.


Letra: Abog. Ramón E. Vargas (1876 - 1949)

Música: Prof. Miguel Ángel Espinel (1895 - 1968)




Escudo del Estado Táchira: El símbolo heráldico que representa al Estado Táchira y que a su vez es el Sello Oficial del Estado, fue adoptado por el Ejecutivo regional, el 1 de julio de 1913. Consiste en un escudo sobre una cartela de oro renacentista (inspirada artísticamente en la forma del Vellocino de Oro de la mitología griega) con contornos y extremos en volutas. El escudo muestra un campo con verde paisaje, símbolo de la exuberancia de los valles tachirenses, donde se ve la cordillera de los Andes y de pie, representando a Venezuela, una doncella ataviada con el gorro frigio que simboliza la Libertad y la República. Sostiene la bandera nacional en su mano derecha y señala con la otra al río Táchira, símbolo natural del límite entre Venezuela y Colombia y símbolo del origen del nombre ancestral del Estado. En la parte superior del escudo, entre rayos de oro, se encuentra un haz de espigas de  trigo  atado con una  cinta color  carmesí, símbolo de la unión que hace la fuerza. La misma cinta, entrelaza un ramo con flores de algodón y otro de café que, partiendo de la base, ornamentan el flanco izquierdo y derecho del escudo. Sobre la parte superior y  formando  un  arco,  nueve  estrellas  de cinco puntas y en plata, que  simbolizan a los nueve distritos (actuales municipios) que conformaban el Estado para 1913: San Cristóbal, Bolívar, Jáuregui, Lobatera, Capacho, Uribante, Junín, Ayacucho y Cárdenas. Bajo el arco de estrellas, la inscripción «Estado Táchira». En la base del escudo, una cinta de oro entrelaza las ramas de algodón y café y lleva en inscripción, las siguientes fechas históricas: «5 de julio de 1811», «14 de marzo de 1856» y «24 de marzo de 1864» (por error en el decreto original de 1913, quedó 24 de marzo; la fecha histórica correcta es 28 de marzo de 1864).



Escudo de Armas del Estado Táchira. Es un escudo sobre una cartela de oro renacentista (inspirada artísticamente en la forma del Vellocino de Oro de la mitología griega) con contornos y extremos en volutas. El escudo muestra un campo con verde paisaje, símbolo de la exuberancia de los valles tachirenses, donde se ve la cordillera de los Andes y de pie, representando a Venezuela, una doncella ataviada con el gorro frigio que simboliza la Libertad y la República. Sostiene la bandera nacional en su mano derecha y señala con la otra al río Táchira, símbolo natural del límite entre Venezuela y Colombia y símbolo del origen del nombre ancestral del Estado. En la parte superior del escudo, entre rayos de oro, se encuentra un haz de espigas de  trigo  atado con una  cinta color  carmesí, símbolo de la unión que hace la fuerza. La misma cinta, entrelaza un ramo con flores de algodón y otro de café que, partiendo de la base, ornamentan el flanco izquierdo y derecho del escudo. Sobre la parte superior y  formando  un  arco, nueve  estrellas  de cinco puntas y en plata, que  simbolizan a los nueve distritos (actuales municipios) que conformaban el Estado para 1913: San Cristóbal, Bolívar, Jáuregui, Lobatera, Capacho, Uribante, Junín, Ayacucho y Cárdenas. Bajo el arco de estrellas, la inscripción «Estado Táchira». En la base del escudo, una cinta de oro, orlada, entrelaza las ramas de algodón y café y lleva en inscripción, las siguientes fechas históricas: «5 de julio de 1811», «14 de marzo de 1856» y «24 de marzo de 1864». Foto: Pintura al óleo, de 1914, elaborada por el pintor Marcos León Mariño (90,5 x 70,5), se conserva en la Academia de Historia del Táchira (San Cristóbal), fotografía de Sigrid Márquez Poleo (2013).


Bandera: La bandera del Estado Táchira es un tricolor conformado por tres bandas horizontales, iguales, con los colores regionales del Estado: amarillo, negro (con cuatro estrellas en arco sobre dos ramas de cafeto) y rojo. Esta bandera es la primera enseña regional que adoptó el Estado Táchira, en 1997.
 

Lema: «El Táchira realiza lo que el Táchira quiere» (no oficial).

Divisa latina que identifica al Estado Táchira: «Et Altitudines Montium Ipsius Sunt», que en castellano traduce “Y suyas son las altas cumbres de las montañas” (no oficial). La frase es la expresión verbal –como símbolo y metáfora- que formula el ideal y la altivez de los hombres y mujeres del Táchira por su geografía, por sus fueros y libertades, y por la altura de las metas que se proponen. 

Nombre figurativo que identifica el Estado: «La Frontera de los Andes» (no oficial). 

Flor: Rosa clavellina (Dianthus barbatus). 

Ave: Paují copete de piedra (Pauxi pauxi).  

Árbol: Pino Laso (Decussocarpus rospigliosi).  

Animal: Oso frontino (Tremarctos ornatus).  

Especies endémicas: El Frailenjoncillo (planta, Espeletia tachirensis), Helecho del páramo (planta, Elaphoglossum tachirensis), Esmeralda del Táchira (ave, Amazilia distans, Parque Nacional General Juan Pablo Peñaloza), Hormiguero tororoi tachirense (ave, Grallaria chthonia, Parque Nacional El Tamá), Guayacán tachirense (planta, Casearia tachirensis, Parque Nacional El Tamá), Troglodita tachirense (ave, Pheugopedius mysticalis tachirensis, Parque Nacional El Tamá), Trepador pico marrón (ave, Campylorhamphus pusillus tachirensis, Parque Nacional El Tamá), Cazador cáscara de árbol (ave, Thripadectes virgaticeps tachirensis, Parque Nacional El Tamá), Hormiga Cazadora (insecto, Strumigenys tachirensis, Parque Nacional El Tamá), Balancín de páramo (insecto, Glaphyropyga tachirensis, Parque Nacional El Tamá), Pico de guadaña (ave, Campylorhamphus pusillus tachirensis, Parque Nacional El Tamá), Carpintero de páramo (ave, Picumnus olivaceus tachirensis, Parque Nacional El Tamá), Margarita del páramo (planta, Carramboa tachirensis, Parque Nacional General Juan Pablo Peñaloza, páramos de Batallón y La Negra).  

 

Monumento a Cristo Rey (cerro El Cristo). Parque recreacional y monumento conmemorativo (diseñado como monumento, capilla y mirador) ubicado en el Alto del Cristo o cerro El Cristo (1.460 m), próximo a la población de Libertad/Capacho Viejo. Tiene forma de torre y consta de tres cuerpos prismáticos articulados en forma escalonada y un cuarto en forma de tholos con columnata clásica, diseño del artista Valentín Hernández Useche (1926-2002), pintor, escultor y tallista nacido en Libertad/Capacho Viejo. El monumento, símbolo de la cristiandad del Táchira, finaliza en una escultura naturalista que representa a Cristo Rey con los brazos extendidos, teniendo por trono una cruz latina radiada y por escabel el orbe con dos querubines que le presentan los símbolos regios (corona y cetro). La escultura está conformada por bloques en ensambladura y fue realizada por artesanos escultores en la ciudad de Cúcuta/Colombia. La base se construyó entre 1958 y 1959, inaugurándose la obra por parte del Gobernador del Estado, Dr. Edilberto Escalante, el 11 de agosto de 1960, cuando se cumplían los veinticinco años de ordenación sacerdotal del Padre Ángel Ramón Parada, proactivo cura párroco de San Pedro de Capacho-Independencia, quien ideó, incentivo y promovió el monumento. En el proyecto original se incluía la realización de un funicular desde la población de Independencia/Capacho Nuevo hasta finalizar en el parque recreacional, obra que no se realizó (Foto: Jacqueline González, 1982).


Fuentes de aguas termales: Aguas Calientes (Ureña), El Suspiro (Seboruco), El Corozo y La Mona (San Cristóbal), El Tampaco (San Antonio del Táchira), El Palmar y Zúñiga (Vega de Aza).  

Presas: La Honda, Borde Seco y Las Cuevas.  

Universidades más antiguas: Universidad Católica del Táchira (UCAT, 1962), Universidad de Los Andes núcleo Táchira (ULA, 1966) y Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET, 1974).

Academias tachirenses: En la actualidad, el Estado Táchira cuenta con tres academias, corporaciones o sociedades científicas del conocimiento que, como instituciones colegiadas, se dedican al estudio e investigación en las áreas de la medicina, la historia y la literatura. Estas son, la Academia de Medicina del Táchira creada en 1987 [Decreto del Ejecutivo del Estado, núm. 19, del 7 de marzo]; Academia de Historia del Táchira creada en 1991 [Decreto del Ejecutivo del Estado, núm. 39 del 23 de mayo] y la Academia Tachirense de la Lengua creada en 1995 [Decreto del Ejecutivo del Estado, núm. 56, del 31 de marzo]. 

Archivos más antiguas del Estado: Los archivos oficiales más antiguos del Estado Táchira se encuentran en la Oficina del Registro Público Principal del Estado, creado en 1836. Contiene documentación del período colonial español, desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, así como los registros de matrimonios, nacimientos, defunciones y otros, desde 1873. Otro archivo histórico es el Archivo General del Estado, creado en 1856, contiene toda la información oficial del gobierno estadal desde la creación de la provincia del Táchira, hasta el presente. Ambos se encuentran en la ciudad de San Cristóbal.


Deportes: Fútbol (Deportivo Táchira F. C., equipo de primera división en la Liga Nacional, se le conoce como: «El Carrusel Aurinegro») y ciclismo (Vuelta al Táchira, en el mes de enero).  

Día del Estado: 14 de marzo. El Táchira se convirtió en provincia autónoma de la República de Venezuela el 14 de marzo de 1856 y en Estado Federal de los Estados Unidos de Venezuela, el 28 de marzo de 1864. En este histórico día, los tachirenses celebran y reafirman los valores de la tachirensidad, de su herencia como pueblo y de su valiosa identidad cultural.

Principal feria del Estado: En la ciudad de San Cristóbal, última semana del mes de enero. La misma se conoce como "Feria Internacional de San Sebastián".  

Feria más antigua: Ferias y Fiestas de Lobatera, desde 1774.  

Canción regional: «Brisas del Torbes» (Bambuco tachirense, compás de 6/8), composición del Prof. Luis Felipe Ramón y Rivera (1913-1993), en 1939. 

Origen del nombre del Estado: Las crónicas españolas del siglo XVI, identificaron la palabra Táchira como el nombre de un lugar y aldea aborigen en el curso medio del actual río Táchira (San Antonio del Táchira-Villa del Rosario, región fronteriza entre Venezuela y Colombia). Una teoría (Samir Sánchez, San Cristóbal Urbs Quadrata, 2003) plantea la hipótesis del origen del vocablo aglutinante 'Táchira' (palabra formada por tres componentes) como derivado de la antigua y extinta lengua Chibcha (Ch.) cuyo significado es: «Nuestra tierra de labranza», «Esta tierra es nuestra tierra», «Nuestra tierra de heredad» o «La tierra que será nuestra heredad» [< Ch. ta, labranza (palabra raíz) + chi, nuestro, que nos pertenece (sufijo) + , partícula o elemento modificador añadido al final de la oración que expresa lugar, momento o posición, cualidad que permanece o no cambia, futuro].  

Historia: La región ha estado poblada desde hace 10.000 años aproximadamente. Táchiras, Seborucos, Chinatos, Loriguacas, Lobateras, Aborotáes, Humogrías, Quinimaríes, Táribas, Queniqueas y Capachos, se encontraban asentados en el territorio cuando se dio la llegada de los primeros europeos en 1547, con la expedición del capitán Alonso Pérez de Tolosa, comienzo del encuentro entre razas y culturas, que dio origen al Táchira de hoy. La antigua provincia del Táchira fue creada por el Congreso de Venezuela en 1856, con cuatro cantones (San Cristóbal, La Grita, Lobatera y San Antonio del Táchira). Los cantones, unidos, conformaron el Estado Táchira en 1864.




Faena, luego de la zafra, de preparación artesanal de la panela tachirense (elaborada a partir de la miel o jugo de la caña de azúcar solidificado, realizado desde el siglo XVI). Conocida como “La ambrosía tachirense” por el dulzor y el contenido vitamínico, es preparada en “la molienda” o proceso de moler la caña de azúcar en trapiches con molinos de mazas (de piedra) y cuyos hornos funcionan a través de la quema del "bagazo" o el tallo de la caña luego de ser exprimido al pasar por el molino. En la imagen se observa a un operario trasvasando el “guarapo” de la paila “guarapera” a un tanque de enfriamiento. Junto a las pailas se observa la “tacha” o batea de madera para enfriar la miel que está al punto, y se coloca allí desde la segunda paila o “paila mermadora”. A la derecha de la imagen se aprecia el producto final: la panela tachirense, en las gaveras, moldes de madera para su solidificación. Otro de los productos derivados de la panela es el licor tradicional conocido como "Miche cachimbo" o "Miche callejonero". Este, a su vez, es el producto de la fermentación de la panela dejada en agua, pasándola luego por un alambique o destilador que permite separar el alcohol puro. Se le puede agregar plantas herbáceas como el anis o eneldo, y así se le conoce como "miche aliñado" (Foto: Jacqueline González, 1982. Trapiche artesanal caracterizado por producir unidades de panela de 1 kilo, ubicado en el caserío Pueblo Chiquito, aldea La Molina, Municipio Lobatera, Estado Táchira. El pailero José Pastor Rosales Suárez hace el trasiego de la miel, de la paila mayor a la menor, para darle "el punto" a la panela.


Declaración de Independencia de la Corona española por parte de las ciudades y pueblos del Táchira: las fechas cuando las ciudades y pueblos tachirenses declararon su independencia de la Corona española fueron, la ciudad del Espíritu Santo de La Grita, el 11 de octubre de 1810 (acordada por el Cabildo, Regidores y por los pobladores); la parroquia de San Antonio del Táchira, el 21 de octubre de 1810 (acordada por el Alcalde pedáneo y los pobladores); la Villa de San Cristóbal, el 28 de octubre de 1810 (acordada por el Cabildo, Regidores y por los pobladores); la Villa de Lobatera quien a través de su representante, el Pbro. Pedro José Casanova, se adhirió a la declaración de la Villa de San Cristóbal, en la misma fecha. Los originales de las actas de declaración de Independencia, certificadas por la Junta Superior de Mérida en 1810, se encuentran en el Salón de Lectura de la ciudad de San Cristóbal. Las mismas fueron halladas y donadas al Gobierno del Estado Táchira por el Dr. Tulio Febres Cordero, para la celebración del centenario de la Independencia, en 1910.





Monedas macuquinas de 1731 (con un valor de 8 reales y con los blasones del rey Felipe V). En el Táchira se denominaron 'petacones' (probablemente sea una variación semántica tachirense de la palabra 'patacones') y tuvieron curso legal o circularon en el siglo XVIII e inicios del XIX, durante la época colonial española. Las mismas fueron encontradas en 1978 al realizar excavaciones para un drenaje de aguas pluviales en el solar de la antigua casa conocida como 'Casona de las Sandoval' (actual sede de la Biblioteca Pública 'Profesora Carlota Ramírez de Sánchez ) en la población de Lobatera (Foto: Colección Familia Sandoval Zambrano, 2017). 





Antigua moneda de 2 reales tachirenses. Circuló como unidad monetaria del Estado Táchira, en 1872. Equivalía a la quinta parte de un peso fuerte (diez reales). Estaba elaborada en bronce sobredorado, con un diámetro de 21 mm y un peso de 8,500 gramos, siendo el Estado Táchira el único estado de la Unión venezolana que llegó a acuñar y hacer circular su propia moneda, antes de la creación de la moneda nacional: el bolívar, por ley de fecha 31 de marzo de 1879  (Foto: Historia de la moneda en Venezuela, Ministerio de Hacienda, Caracas, 1972).
 


Terremotos de mayor magnitud: Los más violentos terremotos que han estremecido la corteza terrestre a lo largo de la historia documentada del Estado Táchira son: (por fecha y lugar): 1598, San Cristóbal; 1610, La Grita; 1611, 1644 y 1674, San Cristóbal; 1812, La Grita; 1849, Lobatera; 1894, La Grita; 1875, San Antonio del Táchira, San Cristóbal, Capacho, Táriba, Lobatera, Michelena y Colón; 1981, San Cristóbal y Libertad/Capacho Viejo



Presidentes venezolanos que nacieron en el Estado Táchira: General Cipriano Castro, General en Jefe Juan Vicente Gómez, Dr. Emilio Constantino Guerrero (Presidente encargado), General en Jefe Eleazar López Contreras, General de División Isaías Medina Angarita, Teniente Coronel Mario Ricardo Vargas Cárdenas (Presidente encargado de la Junta Cívico-Militar de Gobierno), General de División Marcos Pérez Jiménez, Sr. Carlos Andrés Pérez Rodríguez (elegido en dos procesos electorales diferentes) y Dr. Ramón J. Velásquez (designado por el Congreso Nacional).


Circunscripciones electorales (y municipios que las conforman, para 2013): Circunscripción Nº 1 Bolívar, Pedro María Ureña, Junín, Rafael Urdaneta, Capacho Viejo, Capacho Nuevo; Circunscripción Nº 2 Lobatera, Guásimos, Ayacucho, Michelena, Seboruco, Vargas y Andrés Bello; Circunscripción Nº 3 García de Hevia, Panamericano, Simón Rodríguez, Samuel Darío Maldonado, San Judas Tadeo, Rómulo Costa, Jáuregui, Francisco de Miranda, Sucre y Uribante; Circunscripción Nº 4 Libertador, Fernández Feo, Córdoba y Torbes; Circunscripción Nº 5 Cárdenas; Circunscripción Nº 6 San Cristóbal.



Máximas distinciones honoríficas oficiales del Estado: Orden 21 de septiembre de 1864 (fecha de promulgación de la primera constitución tachirense y la más alta condecoración del Estado). La Gran Cruz del Táchira (premio a los más destacados méritos en el ámbito cívico y en lo militar). Son otorgadas por el Consejo Legislativo.
 
Regiones del Estado Táchira (y municipios que las conforman): Región Metropolitana (San Cristóbal, Cárdenas, Guásimos, Andrés Bello y Torbes); Región Norte (Lobatera, Ayacucho, Michelena, García de Hevia, Seboruco, Panamericano, Rómulo Costa, Simón Rodríguez, San Judas Tadeo y Samuel Darío Maldonado); Región de Montaña (Jáuregui, Vargas, Uribante, Sucre y Francisco de Miranda); Región de Frontera (Bolívar, Pedro María Ureña, Junín, Rafael Urdaneta, Capacho Viejo, Capacho Nuevo y Córdoba); Región Sur (Fernández Feo y Libertador).



Hito "San Pedro" en la frontera internacional entre Venezuela (derecha, Este) y Colombia (izquierda, Oeste), en medio de la carretera que comunica a los caseríos venezolanos de Los Trapiches y El Oso (Municipio Lobatera-Estado Táchira) con el caserío  colombiano de Ricaurte (Corregimiento de Ricaurte-Departamento Norte de Santander), en la montaña y garganta de Mucujún, del antiguo territorio de San Faustino. Se corresponde con el hito A6, a una altura de 1.512 m, fijado en la demarcación del Laudo Arbitral Suizo, de 1923. La línea limítrofe, en estre trayecto, va por el centro de la carretera, según lo indica la flecha grabada en la parte superior del hito (Foto: Darío Hurtado, 2016. Imagen sobre la raya fronteriza).


Superposición sobre la imagen fotográfica de la línea fronteriza internacional, de la línea estadal tachirense y de las líneas intermunicipales que convergen en el Hito A6 o Hito San Pedro, en la montaña de Mucujún (Foto: Darío Hurtado, 2016, Imagen captada sobre la raya fronteriza; Trazado de superposición, Samir A. Sánchez, 2016).




Superposición sobre plano cartográfico de la línea fronteriza internacional, de la línea estadal tachirense y de la línea fronteriza del Municipio Lobatera que se inicia en el Hito A1 (sur, en la cumbre del cerro Don Pedro) y finaliza el el Hito A6 (norte, Hito San Pedro, en la montaña de Mucujún Foto: Cartografía Nacional 1:100 000, 1970, reproducción con fines didácticos, Trazado de superposición, Samir A. Sánchez, 2016.


Zonas o parques insdustriales: La Fría, 2.041 hectáreas; Ureña-Aguas Calientes, 117,66 hectáreas; Paramillo (San Cristóbal), 76,14 hectáreas; Puente Real (San Cristóbal), 20 hectáreas.


Zona fronteriza del Estado: La frontera Venezuela-Colombia en el Estado Táchira, es una línea internacional que se inicia en el punto de origen del río Táchira (hacia el sur del Estado), sigue todo el cauce de éste, del río Pamplonita, quebrada Don Pedro, las montañas de San Faustino y Ricaurte (al occidente de la ciudad de San Juan de Colón, Municipio Ayacucho), las aguas de la quebrada la China, el río Guarumito, río Grita y el río Zulia, al noroeste del Estado. La frontera divide las jurisdicciones de Venezuela y Colombia a través de una diversidad de territorios y áreas urbanas. El paso principal se encuentra en el Puente Internacional «Simón Bolívar», entre San Antonio del Táchira-Ureña (Venezuela) y Villa del Rosario-Cúcuta (Colombia), las cuales conforman una conurbación de carácter binacional. Es el paso fronterizo más transitado de América del Sur.




El primer periódico tachirense, 'El Eco del Torbes', en San Cristóbal. Editado e impreso por Domingo Guzmán Escandón. 6 de septiembre de 1845 (Foto: Bernardo Zinguer, 2018). 


Primer periódico del Estado: El Eco del Torbes impreso en la Villa de San Cristóbal, el 6 de septiembre de 1845, por Domingo Guzmán Escandón.

Gaceta Oficial del Estado Táchira: El primer boletín oficial denominado El 14 de marzo, se creó el 1ero de julio de 1856 y fue dirigido por el Dr. Foción Febres Cordero, primer Secretario General de Gobierno de la Provincia del Táchira. En 1863, con la Federación, se crea el Boletín del Estado Táchira, que pasa a denominarse Gaceta Oficial en 1864. La actual publicación oficial fue creada en San Cristóbal, por Decreto del Ejecutivo del Estado, de fecha 13 de diciembre de 1901.


Primer Gobernador, Senadores y Representantes de la Provincia del Táchira: El primer Gobernador fue Don Pascual Casanova (1817, Santa Bárbara del Zulia - 1899, Caracas), quien asumió la Gobernación el 1ero de julio de 1856. Su Secretario General fue Don Foción Febres Cordero (1831, Barinas - 1911, Mérida). Los primeros senadores de la Provincia del Táchira  fueron Don Pascual Casanova y el General Carlos Rangel, y los dos primeros representantes (diputados), Argimiro Gabaldón y Carlos Gatell, electos para conformar el Congreso Nacional de la República de Venezuela,  en 1857. 


Primer Presidente de la Diputación Provincial del Táchira (o primera legislatura regional): El primer presidente de la Diputación Provincial del Táchira fue Jesús Contreras y el primer Secretario Manuel M. Villet, siendo instalado este primer cuerpo legislativo tachirense el 1ero de noviembre de 1856. 


La Panela, ambrosía tachirense: La panela es la miel típica tachirense, formada del jugo de la caña de azúcar, molida artesanalmente en trapiches (trapetum) de masas de madera o piedra pulida, y enriquecida y endurecida. Las panelas se preparaban en armazones de madera denominadas artesas, cada artesa estaba conformada a su vez por tres adoberas (moldes cuadrados que forman un pan prismático de azúcar mascabado, de allí el origen de la denominación de panela). Las adoberas producen -cada una- 1,5 arrobas o 36 panelas. Las panelas, una vez listas, se agrupaban en bultos denominados aorote, con 48 unidades cada uno. Cada bulto, con un peso de dos arrobas, se empacaba en las hojas de caña dulce seca o de mata de cambur seca y se amarraban con un bejuco de fique, denominado fiquetón. Los bultos, ya preparados y debidamente amarrados estaban listos para su transporte a los mercados de las ciudades, pueblos, aldeas y campos. La panela, por su alto contenido en nutrientes, era un alimento primordial de la dieta tachirense por cuanto es la base para la elaboración de la bebida casera típica denominada aguamiel (caliente), aguapanela (fría) o para endulzar el café. La panela, fermentada, da origen al licor denominado guarapo y al licor tradicional "miche cachimbo" o "miche callejonero". Los principales municipios productores de panela –artesanal y/o industrial- son Lobatera, Ayacucho, Michelena, Jáuregui, Uribante, Seboruco y Pedro María Ureña.

Un tachirense fue el titular de la primera cédula de identidad de Venezuela: Le correspondió a un tachirense, el General de División Isaías Medina Angarita, registrarse con la primera cédula de identidad que se expidió en Venezuela, en Caracas, el día 3 de noviembre de 1942, y en su condición de Presidente de los Estados Unidos de Venezuela. El número asignado fue el 0001.



Cocina tradicional tachirense
Una cocina de diario, siempre vestida de fiesta. 


"¿Cuál es el origen de la fortaleza de los tachirenses?... ¡Que desayunan con sopa!"

Manuel Caballero (1931-2010)

Historiador venezolano

Tertulia en  Apartaderos, San Antonio del Táchira (recopilado por Leonor Peña, 1997)
 
Comidas: pizca tachirense (conocida como andina en otras regiones), pizca negra, arepas de trigo, arepas de maíz amarillo o telitas (delgadas); hallaca tachirense, Indios o Bollos de Indias (masa de harina de maíz, carne molida, alcaparras y huevos cocidos picados en un envuelto de hojas de repollo), pasteles (rellenos de carne, pollo, carne con arroz, queso y queso con bocadillo), morcillas con quemadera de Lobatera, morcón, longanizas y génovas gritenses, mute andino, sopa de arvejas con chicharrón, hervido de res o de gallina, sopa de garbanzos, sopa de gallinazos, entreverado (sofrito de hígado, bofe, pajarilla y asadura con cebolla y tomate); ajiaco tachirense (sopa de frijol con carne y verduras picadas); mazamorra (sopa de maíz amarillo), corrungo (maíz blanco, legumbres, condimentos y carne), queso mantequilludo de San Vicente de la Revanchacaspiroleta (alimento que se prepara con leche o chocolate, pan tostado y huevo batido), sopa de Año Nuevo (sopa de lentejas sazonadas con cilantro, apio España, cebolla junca -cebollín- y chorizo criollo, con aceite de oliva y perejil de aderezo. Es tradición, en los hogares tachirenses, prepararla el 1ero de enero de cada año como símbolo de la abundancia del año que se inicia).

Panes típicos: pan aliñado, quesadillas gritenses, almojábanas (masa de yuca rellena de queso); paledonias, polvorosas, mantecadas, pan de acema (pan fabricado con harina a la cual no se le ha extraído el afrecho del trigo), pan tostado (de dulce o de sal). 

Dulces: higo relleno de dulce de leche, cocadas, melcochas, cabello de ángel, dulce de toronja, dulce de guayaba, dulce de lechosa (postre especial de Navidad), corrunchete pregonereño (dulce caliente especial para atenuar el frío de los páramos andinos tachirenses, se elabora con panela -conocido como papelón en otras regiones-, cambures o plátanos maduros, biscocho dulce, queso ahumado y aguardiente o miche cachimbo), alfondoque (pasta cuajada hecha con la melaza de la caña de azúcar, queso, anís, jengibre y otros ingredientes)



Plaza de Toros Monumental de San Cristóbal. El más famoso y mayor coso taurino del Estado Táchira. Cuenta con una capacidad de asientos para 22.500 espectadores y su diseño es obra del arquitecto tachirense Eduardo Santos Castillo. La obra fue inaugurada el 17 de enero de 1967 (Foto: Jacqueline González, 1982).



Bebidas típicas: chicha (de maíz o de arroz), masato (resultado de la fermentación del arroz, guarapo de panela y/o concha de piña), calentado (licor caliente con romero, tomillo y dulce de panela y aguardiente anisado o aliñado), aguamiel lobaterense (agua de panela/pepelón caliente con ginebra), aguardiente puro o miche cachimbo/cachicamo, ponche crema (bebida típica de Navidad preparada con leche, azúcar, yemas de huevo, maicena y esencia de yerbabuena), Ponche de Plenilunio (Licor reforzante típico de Lobatera –receta del mediados del siglo XIX- preparado a partir de la mezcla de clara de huevo batida al punto -espumosa-,  yema batida, azúcar y brandy o coñac),   Caspiroleta molinera (bebida caliente especial para la hora del Puntal -4:00 pm- preparada con chocolate, pan tostado, queso blanco y un toque de brandy o ginebra), mistelita o champurria (aguardiante blanco preparado con miel de abeja y clavos en especias).


Apuntes de una cocina tradicional tachirense

Una cocina de diario, siempre vestida de fiesta.

Estas recetas y apuntes, recopilados a partir de fragmentos aislados de un manuscrito de la nona, que se perdió en el tiempo, no representan elaboradas ni precisas recetas de la alta cocina, sino sencillas formas de cocinar, según los usos y costumbres de nuestra tierra, ya olvidados. Solo nos damos cuenta de lo que vale una cosa, cuando nos falta, y al repasar estos dictados, reviven las añoranzas por la vieja, cariñosa y sana cocina de nuestros mayores, donde ni las “sobras” (comida cocinada que queda del día) se perdían, pues se preparaban con sofritos, al día siguiente, en aquellos recordados “calentados”. Y como dijo una monja clarisa casi en tono de poema: “el amor que ponían nuestras madres en el guiso, nos hicieron más bien que las vitaminas que contenían los alimentos”.


Queden estas recetas como un sustraer del inexorable olvido, y devolver al presente, la memoria del arte, el gusto y el agradable olfato de una cocina de diario, que siempre estuvo vestida de fiesta.


Hallacas tachirenses
La hallaca ha sido una tradición gastronómica infalible para los tachirenses, los días domingo y en las fiestas de Navidad, y en ella se mezclan los más ricos y finos aportes de las culturas que forjaron nuestra tierra, en un inigualable mestizaje de sabores. Así, del recetario gastronómico regional, se presenta esta variante de la receta general, rescatada de la cocina tradicional de Lobatera, de principios del siglo XX. Ingredientes (para elaborar entre 40 y 50 hallacas): un kilo de maíz (preferible amarillo); un cuarto de kilo de garbanzos; un kilo de carne de cochino; medio kilo de carne de res fresca; un cuarto de kilo de tocino; una taza y media de manteca de marrano o cochino embijada (con un toque de sal y coloreada con bija); medio kilo de papada picada en trozos; cuatro pimentones rojos grandes; medio kilo de cebolla de cabeza; una poco de pimienta; un poco de comino; una o dos cajitas de uvas pasas; un frasco de aceitunas sin hueso; un frasco de alcaparras; dos cabezas de ajo grandes; una copita de brandy Tres estrellas, vinagre blanco, sal y tres o cuatro kilos de hojas anchas de plátano, soasadas o a medio asar. Las hojas más adecuadas para hacer las hallacas son las zaragoceras y las de La Vega [de Zaragoza, aldea próxima a Lobatera, y La Vega es un sitio, junto al pueblo, a orillas de la quebrada La Molina], pues son de hoja muy ancha y vena delgada, fácil de quitar. Preparación de la masa: se cocina y prepara el maíz hasta que obtenga su punto, que no quede muy blando. Luego, se va amasando bien agregándosele media tasa de manteca de cochino embijada, agua y sal al gusto. A la masa se le va dando forma hasta que obtenga la consistencia deseada, esto es, que esté blandita, que ceda fácilmente al tocarla. Preparación del guiso: se debe preparar el día anterior al de la cocción de las hallacas. Se comienza picando, en forma menudita, la carne de cochino, de res, la papada y el tocino, todo en partes iguales y muy pequeñas. Los garbanzos se deben preparar con antelación, dejándolos un mínimo de ocho horas en agua (se le puede agregar al agua una pisca de sal y ceniza de fogón de leña para que ablanden bien, nunca hacer uso del bicarbonato porque les da un mal sabor), antes de agregarlos al guiso. Se prepara aparte un picadillo con la cebolla de cabeza y los pimentones. En un tazón o una olla se mezclan bien todos estos ingredientes y se van condimentado con las cabezas de ajo bien trituradas, la pimienta y el comino al gusto, agregándole poco a poco media taza de manteca de cochino embijada, los garbanzos y se le hecha sal al gusto, para darle forma y consistencia al guiso. Cuando el preparado esté bien mezclado, se le agregan una o dos cucharaditas (al gusto) de vinagre blanco o en su defecto del vinagre de las alcaparras y se añade el brandy. El color brillante y el olor de los aliños del guiso indican que todo está en su punto, se tapa bien con un lienzo blanco, se deja reposar toda la noche, crudo, sin cocinar, para que todos los ingredientes maceren por igual, al natural. Preparación de las hallacas: el día de la preparación de las hallacas se debe arreglar un mesón grande de madera, con la superficie bien limpia, desprovista de silletas o taburetes. Allí, ordenadamente, se deben colocar los recipientes que contienen la masa, el guiso, una tacita con medio kilo de manteca embijada derretida, los aderezos, las hojas de plátano, el pabilo y una jofaina con agua tibia. Se comienza tomando dos hojas de plátano, una grande y otra más pequeña, pasadas previamente por agua (aunque ya se hayan lavado) con sal y se secan bien con un lienzo blanco. La grande sirve de base y la pequeña, sobre la grande, colocada en forma atravesada, de “fajín”. A partir del centro de la hoja pequeña extendida, se unta manteca embijada y se esparce en círculo con la mano y encima se coloca una porción de masa, más o menos del mismo tamaño que el cuenco de la mano y se empieza a extender al igual que se hace con una arepa sobre el tiesto, manteniendo los dedos humedecidos con la manteca derretida, hasta que la masa quede en un círculo bien delgado. Cuando se requiera, se puede ir lavando las manos en la jofaina, a la cual se le irá cambiando el agua constantemente. Sobre la masa ya extendida, se colocan una o dos cucharadas de guiso (al gusto) y se adereza con tres aceitunas, tres o cuatro pasas y tres o cuatro alcaparras. Se cierran bien, se les coloca en el centro un “fajita” (una tira de hoja de plátano que cierren los extremos de la hoja grande doblada) y se atan bien con un pabilo, en sus amarres (tres vueltas o amarradas a lo ancho y tres a lo largo de la hallaca) para que no les entre el agua. Desde este momento, ya las hallacas deben quedar agradables a la vista, ni muy grandes, ni muy pequeñas. Cocción: Si se dispone de un moyón [recipiente grande de barro], mejor, para que conserven todo su sabor, en caso contrario, se debe utilizar una olla de peltre, grande, preparada con antelación al colocarle hojas de plátano en el fondo, y allí se van disponiendo las hallacas. Luego, se le echa el agua caliente hasta que quede la olla llena y se tapa. Se coloca la olla en el fogón de leña y se dejan cocinar entre tres y cuatro horas. Quien esté pendiente de la olla, que no “garle” [de garlar, hablar mucho] pues se distrae. No hay que descuidar el agua de la olla mientras se están cocinando las hallacas, para que no merme. Para ello, se debe tener agua caliente en otro fogón o en la cocina, para ir sustituyendo el agua que ha mermado y mantener siempre cubiertas las hallacas durante toda su cocción. Una vez listas se pueden servir inmediatamente pura o teniendo por guarnición [acompañamiento], en un platico aparte, una ensalada de gallina preparada previamente, y manteniendo la hallaca, de forma presentable, sobre la hoja de “fajín” colocada sobre un plato. Su sabor es el mejor y recompensa todo el arduo trabajo (Esta receta y los anteriores datos culinarios tachirenses, fueron transcritos de SÁNCHEZ, Samir, Las recetas de la nona junto al fogón, San Cristóbal, 1984, manuscrito sin publicar con las recetas familiares de Doña Maximiana Sandoval vda. de Sánchez. Lobatera, 1908 - San Cristóbal, 2004).


Turmada griteña o turmada paramera (la lasaña tachirense)

Es, ciertamente, un plato dilatado de preparar, pero el resultado merece la espera. Típico de las montañas de La Grita y Pregonero, se elabora a partir de abundante papa (patata). El nombre deriva de la palabra ‘turma’, que significa ‘papa’ en el lenguaje prehispánico de los aborígenes andinos tachirenses y otras versiones la hacen derivada de la antigua voz castellana 'turma' que procede directamente del latín y fue primer nombre que le dieron los españoles a la papa tachirense, en el siglo XVI, con el significado de 'criadilla de tierra', antes que la palabra quechua 'papa' se extendiera a todo el continente americano. Sus ingredientes son un excelente ejemplo del valioso mestizaje cultural culinario y gastronómico entre los sabores de las tierras de España y del Táchira. Está formado por capas de rebanadas de pan (es opcional untar previamente las rodajas con ajo y mantequilla) y papas cocidas, intercaladas con un relleno igualmente cocido y salado (especie de guiso) formado por rebanadas de huevos, lonjas de pimentón o pimientos, una pizca de pimienta (opcional), algunos dientes de ajo o ajo molido, rodajas de cebollas de cabeza (blancas picantes), de tomates, trozos de zanahoria, de queso blanco de montaña (en trozos y rallado), de jamón, pollo o carne molida y/o picada (previamente aliñada y todos opcionales), más una cantidad de leche proporcional a la vasija de cocción. Se cocina al horno (precalentado a 180º) o a fuego lento, preferiblemente en un recipiente por lo común alargado y de barro, más ancho que hondo (especie de cazuela de la región), por treinta o cuarenta minutos. Para su preparación se dispone una capa de rebanadas de pan y rodajas de papa en el fondo de la vasija (previamente untada de mantequilla), se le vierte encima el relleno o ingredientes del guiso formando una capa uniforme; repetir una vez más ambas capas, formando tres o cuatro capas al gusto, y se le vierte la leche sin llegar a cubrir la última capa. Sobre la última capa de papas y pan, esparcir el queso rallado uniformemente hasta cubrir por completo esta última capa. Luego de hornear o cocinar, se debe dejar reposar por diez minutos antes de servirla. En Pregonero se adorna con ramitas de perejil fresco o picado y en La Grita con albahaca, tomillo y cilantro o culantro. Es tradición en ambas poblaciones servirla como uno de los siete potajes de la comida del Jueves Santo (pero sin agregarle carne), asimismo se acostumbraba a prepararlo, esmeradamente, en la cena de los días viernes como recompensa por el arduo trabajo de las familias en las siembras , consechas  o moliendas, realizadas durante toda la semana. Esta receta y los anteriores datos culinarios tachirenses, fueron transcritos de SÁNCHEZ, Samir, Las recetas de la nona junto al fogón, San Cristóbal, 1984, manuscrito sin publicar con las recetas familiares de Doña Maximiana Sandoval vda. de Sánchez. Lobatera, 1908 - San Cristóbal, 2004).



Indios 

Este plato se considera una especialidad de la cocina tradicional tachirense y el origen del nombre es desconocido. En Lobatera –de donde procede esta variedad de la receta- se asociaba su forma de cocinar con la antigua costumbre culinaria aborigen o prehispánica de envolver la comida o los preparados, en hojas de vegetales como el plátano o cambur, si bien la sazón pertenece a la cocina barroca tachirense del siglo XVIII, en la época colonial española. No obstante, no es descartable que el origen del nombre tenga alguna relación atávica, por la semejanza del envuelto, con la ancestral costumbre de los aborígenes del valle de Santiago (donde se fundaría la ciudad de San Cristóbal, en 1561) que describiera el cronista Fray Pedro de Aguado OFM, al referir como “Los indios [...] preciasen mucho de cabello, pero no todos los traen tendidos, sino recogidos y revueltos a la cabeza, la cual traen cubierta con ciertas hojas anchas que la tierra cría, y produce en partes húmedas y montuosas [...]”. Como plato típico, los ‘indios’ son bollos (especie de pasteles) de harina de maíz blanco, rellenos de un guiso especial que, envuelto en hojas de repollo (o col blanca), se hace especialmente para la cena familiar de los días domingo. Para la preparación de este guiso, se requiere aceite vegetal, carne molida, cebolla de cabeza picada fina, comino molido, hojas de repollo, arroz blanco, ajo, pimentón (polvo de pimientos molidos rojos y secos), pimiento (fruto), aceite, huevos duros (cocidos), alcaparras, pimienta y mejorana. Primeramente, se seleccionan unas buenas hojas de repollo a las cuales se les quita el corazón, vena o parte dura y se desecha. Se lavan bien y luego cuecen en agua caliente con un poco de sal y luego se dejan escurrir, y se colocan en un plato aparte. El guiso se prepara a partir de la carne molida la cual se sofríe o rehoga en dos cucharadas de aceite calentado a fuego medio-alto. Cuando esté caliente desmenuzar la carne y ponerla en el sartén, 6 a 8 minutos, para que dore, revolviendo para separar la carne. Bajar a fuego medio y añadir la cebolla bien picada (dos cebollas), ajo machacado (1 diente), cominos (media cucharadita) y pimiento cuidadosamente picado (uno) sin pepitas. Rehogar 5 minutos hasta que todo reblandezca. Se espera que enfríe un poco esta preparación y luego se le añade el huevo picado (2 huevos cocidos), las alcaparras (al gusto) y el arroz (preparado, aparte, de forma previa); mezclarlo bien y esparcirlo con pimienta, pimentón, mejorana y sal (opcional). Todo el guiso se prepara con sal al gusto. Se deja reposar un rato. La masa, que puede ser pura o aliñada con manteca, tocino, mantequilla o queso rallado (opcionales), se prepara a partir de la harina de maíz blanco. Con la masa bien extendida, del tamaño del cuenco de la palma de la mano, se coloca una porción de guiso en su centro y se cierra la parte superior con masa, dándole, por lo general, la forma de un cubo o cuadrado, que luego es envuelto en las hojas de repollo. Para mantener unidas las hojas, éstas son amarradas –como las hallacas- con pabilo (hilo grueso, resistente y poco tramado, de algodón). Se cocinan, a hervor, entre media hora y una hora, máxima, y se sirve a la mesa inmediatamente. Esta receta y los anteriores datos culinarios tachirenses, fueron transcritos de SÁNCHEZ, Samir, Las recetas de la nona junto al fogón, San Cristóbal, 1984, manuscrito sin publicar con las recetas familiares de Doña Maximiana Sandoval vda. de Sánchez. Lobatera, 1908 - San Cristóbal, 2004).






La pizca negra, plato insignia de la cocina tradicional tachirense... Pizca negra con huevo entero escalfado (Foto: Santiago X. Sánchez M., 2018). 



La pizca negra, el plato insignia de la cocina tachirense

Este plato, principal enseña de identidad de la cocina tachirense, es un caldo que se sirve preferentemente en los desayunos acompañado de arepa de trigo o de maíz pilado y queso ahumado pregonereño o mantequilludo de San Vicente de la Revancha, entre otros. Se originó a mediados del siglo XVI, luego de la fundación de la ciudad de San Cristóbal (en 1561). Era un alimento con cual los hombres de la montaña se preparaban para iniciar el día y las arduas labores  agrícolas de la siembra, la cosecha, la recolección de café, de cacao, la zafra o la molienda de caña de azúcar. Los especialistas y estudiosos de la gastronomía tachirense lo consideran el plato original del cual surgieron las otras variantes conocidas como la pizca blanca (se le agrega leche y huevos), sopa de galletas de soda con leche y huevos y el caldo de papas con ajoporro, leche y huevos, entre otros. La receta de la pisca negra, heredada por tradición familiar requiere de los siguientes ingredientes: 2 litros de agua; un ramillete de cilantro fresco; una pizca (gajito) de cebolla junca (cebollín); 2 papas (patatas) pequeñas; una pizca de aceite y una pizca de sal. Su preparación es la siguiente: En una olla adecuada se coloca a hervir el agua junto con la sal. Cuando rompa a hervor, se le agrega una pizca (chorrito) de aceite y luego las papas (patatas). Luego de 5 minutos, añadir una pizca (poquito) de cilantro y la cebolla junca (cebollín) y esperar que estos hayan soltado sus sabores. Luego de verificar que el sabor del cilantro y la cebolla junca así como la papa están en su punto, agregue otra pizca de cilantro, apague el fuego, tape la olla, deje reposar y sírvase luego. Si se desea, se le puede agregar un huevo completo -escalfado-, al final (esta receta y los anteriores datos culinarios tachirenses, fueron transcritos de SÁNCHEZ, Samir, Las recetas de la nona junto al fogón, San Cristóbal, 1984, manuscrito sin publicar con las recetas familiares de Doña Maximiana Sandoval vda. de Sánchez. Lobatera, 1908 - San Cristóbal, 2004).





Una cocina de diario, siempre vestida de fiesta... Sopa de galletas lobaterense, uno de los platos típicos de la cocina tradicional tachirense (Foto: Santiago X. Sánchez M., 2018).


Sopa de galletas lobaterense

Esta sopa, de fácil digestión, figura entre una de las más detalladas especialidades de la cocina lobaterense, de fines del siglo XIX y de donde procede su nombre. Surgió como el resultado de una combinación original entre el caldo de leche tradicional y las galletas de soda estadounidenses (soda cracker), importadas, que llegaron a Lobatera, través de la ruta del Gran Ferrocarril del Táchira y el camino real de los pueblos del norte tachirense, entre 1895 y 1900. No obstante sus orígenes más remotos se podrían encontrar en el siglo XVIII con la calandraca o sopa que se hacía a bordo de los barcos que viajaban entre los puertos de España y el puerto de Maracaibo, la cual se hacía con pedazos de galleta, cuando escaseaban los víveres a bordo.  La sopa, como alimento especial reconfortante, en los desayunos o cenas de los días de la cuaresma cuando las personas, por tradición religiosa, se abstenían de consumir carne o caldos preparados con base en carnes, pasó enseguida a la cocina tachirense urbana de inicios del siglo XX. A continuación, se indica la receta original para tres platos o porciones: En una olla pequeña, se vierten 3 pocillados (tazas grandes) de leche y 2 pocillados de agua, y se colocan a calentar. En un plato aparte, se desmenuzan 2 ó 3 paquetes de galletas de soda con sal (pero que no contengan sal en grano, esparcida en su exterior). En otro recipiente se baten las yemas de dos huevos con un poco de leche o agua, y se coloca aparte las claras. Cuando el agua y la leche de la olla estén calientes, casi a punto de hervor, se baja un poco la llama y se vierten las galletas desmenuzadas, las claras de huevo y sal al gusto (recordando que ya las galletas contienen una cantidad de sal). Con una cuchara, preferiblemente de palo, se bate un poco, no mucho pues se pueden disolver las galletas. Cuando la sopa comience a hervir, y cuaje la clara, se agregan las yemas de los huevos y se apaga el fogón o se retira la olla de la llama, para que no se corte la leche (es opcional, al momento de hervir, lanzarle uno o dos huevos completos -especie de huevos escalfados-). Se deja reposar unos cinco o diez minutos y se sirve, acompañada de una porción de queso con arepa de trigo o de maíz pilado y chocolate caliente. Esta receta y los anteriores datos culinarios tachirenses, fueron transcritos de SÁNCHEZ, Samir, Las recetas de la nona junto al fogón, San Cristóbal, 1984, manuscrito sin publicar con las recetas familiares de Doña Maximiana Sandoval vda. de Sánchez. Lobatera, 1908 - San Cristóbal, 2004). 



Sopa de harina de arveja (o de chicharrones)


La harina de arveja [‘guisantes’ en España y ‘chícharos en México’], preparada en sopa al estilo de Lobatera, es una especialidad de la época de mediados del siglo XIX tachirense cuando las labores agrícolas requerían de preparar alimentos rápidos para llevárselos a los hombres que faenaban en las siembras, en la zafra o en los trapiches, en la época de molienda de caña, y las amas de casa apreciaban mucho este plato pues lo podían preparar sin tener que preocuparse gran cosa en él. De allí que, en casa, junto al agradable olor de la arveja tostándose, se oía este estribillo: «Sopa de arveja se está preparando/Pa’ mano Macario que está trabajando». Para preparar la sopa se requieren chicharrones [elaborados a partir de tocino con empella o manteca], harina de arveja, huevos, cebolla junca (cebollín), cebolla de cabeza, perejil y sal. Para hacer los chicharrones, se corta el tocino con la empella o manteca para que formen trozos regulares, casi cuadrados, ni muy grandes, ni muy pequeños. Se prepara un perol alto o grande con un poquito de agua fría que sólo o escasamente cubra el fondo, se pone la manteca y el tocino picado y se coloca a fuego lento, dejando que vaya haciéndose poco a poco, pero removiendo de vez en cuando para que no se pegue y su cocción sea pareja. Se le echa sal al gusto durante la cocción. Dependiendo de la cantidad de manteca que tenga el tocino, durará el tiempo de cocción. La misma termina cuando ya aparecen los chicharrones, reducidos y tostados. Al estar listos se ponen en un colador, para que escurra la manteca, y luego los chicharrones se pasan a un plato y quedan listos para comer. La manteca que sobra se puede aprovechar para otros usos en la cocina. Se espera que se enfríe, se cuela y se guarda en un recipiente hasta que cuaje la manteca. Una vez estén listos los chicharrones, para el caso de la sopa, se rebozan pasándolos por huevo batido con una pizca de sal, revolviendo para cubrirlos bien y luego se rehogan en aceite caliente hasta que estén bien calientes, en su punto, y se colocan aparte. En otra olla con agua hirviendo y sal al gusto, se le echa un sofrito de cebolla de cabeza y cebolla junca (cebollín), que estén bien sofreídas y luego se le añade la harina de arveja junto con los chicharrones envueltos en huevo, agregándosele a término medio, ni muchos chicharrones, ni poquitos. Se deja a cocción hasta que tome cuerpo la sopa o espese y se va verificando la sazón, que esté al punto. Se le echa un poco de perejil picado y se sirve bien caliente acompañado de arepas delgadas de maíz molido amarillo. Si no se tiene harina de arveja, se puede preparar la misma tostando la arveja en un perol y luego se muelen hasta convertirlas en harina (Esta receta y los anteriores datos culinarios tachirenses, fueron transcritos de SÁNCHEZ, Samir, Las recetas de la nona junto al fogón, San Cristóbal, 1984, manuscrito sin publicar con las recetas familiares de Doña Maximiana Sandoval vda. de Sánchez. Lobatera, 1908 - San Cristóbal, 2004).




Caspiroleta a la lobaterense
La caspiroleta lobaterense era una bebida reforzante y alimenticia que, por lo general la tomaban las personas mayores antes de acostarse, como era la costumbre, a las 9:00 pm, cuando se cerraban las puertas de la casa y se ponía la tranca. Así, cuando se tocaban las puertas después de las 9:00 pm, era porque había noticia o había novedad en el tranquilo pueblo. Por igual era una bebida que se servía a los más pequeños o a invitados, a la hora del puntal (4:00 pm) en los días invernales o de mucho frío. También se le preparaba, como alimento, a quienes se recuperaban de alguna enfermedad. Su elaboración es sencilla. Se prepara a partir del cacao de chorote, una bebida elaborada con tabletas o bolas de cacao o chocolate y agua, sometida a cocción en chorote; batiéndola con molinillo hasta que el cacao revienta en espuma. Se le agrega azúcar o se endulza con panela y se le agrega un poco de corteza de canela triturada o molida, y se deja hervir lo necesario, hasta que esté en su punto, un término medio, ni muy espeso ni muy ligero. Luego se le agrega pan tostado (en migas) de dulce preferiblemente, se le agrega azúcar al gusto y queso blanco fresco, picado en trocitos o cuajada desboronada. Se vuelve a dejar hervir por unos minutos y se retira del fuego. Se le agrega un cuarto o media copita de brandy o ginebra (sólo a las personas mayores) y se sirve bien caliente, en un buen pocillo. SÁNCHEZ, Samir, Las recetas de la nona junto al fogón, San Cristóbal, 1984, manuscrito sin publicar con las recetas familiares de Doña Maximiana Sandoval vda. de Sánchez (Lobatera,1908 - San Cristóbal, 2004).


Hojaldras (el hojaldre tachirense)
Las hojaldras, antiguo término que identificaban a los hojaldres al estilo tachirense, era una especie de pastel, de pura masa, sin relleno, freídos y cubiertos de azúcar o coco rallado, resultando en un manjar de la tierra, típico, de fácil y rápida preparación. Los ingredientes requeridos son: un cuarto de kilo de harina de trigo; tres cucharadas de manteca, sal al gusto, aceite, agua tibia, ni fría ni caliente (templada), concha (corteza) de limón rallada (opcional, sólo si se quiere afinar el gusto) y un cuartillo de azúcar (expresión tachirense que identificaba a un cuarto de real, de un valor de 0,50 céntimos. El real se dividía en ocho cobres negros y dos cobres componían el cuartillo, dando origen a la vieja locha o moneda de 12,5 céntimos. En el caso de los ingredientes para la receta equivale a 125 gramos). Se coloca la harina en una bandeja, no muy honda, y en el centro se le hace una hendidura y allí se coloca la manteca, un poco de limón rallado (opcional) y la sal. Se le va agregando el agua tibia hasta que todos los ingredientes puedan mezclarse y se forme una masa lisa y elástica (delgada). Cuando el amasado esté en ese punto, se tapa o cubre con una tapa precalentada (que genere cierto calor) previamente y se deja reposar de quince a veinte minutos. Una vez pasado este tiempo, y sobre una tabla de madera y con la ayuda de un rodillo (rulo), se extiende y divide la masa en porciones cuadrangulares o rectangulares (al gusto) y éstas se fríen en aceite, volteando cada hojaldra con dos tenedores, hasta que doren por ambos lados, adquiriendo un color apetitoso, y tomen la forma requerida (esto es, que produzcan los típicos glóbulos de aire de los pasteles tachirenses). Una vez estén listas las hojaldras, se pueden espolvorear con azúcar o coco rallado y se sirven, por lo general acompañadas de chocolate caliente. Asimismo, si se quieren saladas, no se agrega azúcar ni coco rallado, solo sal a la masa, y en este caso se les dice 'hojaldras maragatas' [sobre esta última palabra, sólo se ha encontrado que hace referencia a algo que es o proviene de la comarca de La Magaratería, en la provincia de León, España, no encontrándose hasta la fecha vinculación con el Táchira]  (SÁNCHEZ, Samir, Las recetas de la nona junto al fogón, San Cristóbal, 1984, manuscrito sin publicar con las recetas familiares de Doña Maximiana Sandoval vda. de Sánchez (Lobatera,1908 - San Cristóbal, 2004).


Dulce de romantones
No se conoce con exactitud el origen de esta receta, ni el de su nombre, ni su antigüedad. Con probabilidad el nombre debe derivar de la forma de la disposición de las galletas, que recuerda a los antiguos romantones, la mantilla de las damas tachirenses del siglo XIX y principios del siglo XX. Los ingredientes necesarios son: uno o dos paquetes de galletas María, según la cantidad que se quiera preparar; un cuarto de kilo de mantequilla fresca o margarina; naranja rallada o limón; azúcar, tres yemas de huevo, dos claras batidas, a punto de nieve (que, al voltear el plato boca abajo, esta no se mueva); un poco de brandy o coñac al gusto; un poco de chocolate en polvo, que se disuelva, leche y un poco de coco rallado. De fácil y rápida preparación se inicia, empapando en leche las galletas, por poco tiempo, para que no se partan o separen, y se colocan aparte. Seguidamente, se va batiendo bien la mantequilla hasta obtener una mezcla a punto de crema, y se le va agregando las yemas el chocolate en polvo, disuelto previamente en el brandy o coñac que se le agrega con un toque de ralladura de conchas de naranja o limón, y por último se le agrega el azúcar. Se mezcla nuevamente y se le agregan las claras batidas. Esto nos dará una esponjosa crema. En un recipiente al gusto (pequeño, mediano o grande), se colocan los romantones, una capa de galletas, seguido de una capa de crema, y así sucesivamente, cuantas capas se quieran. Una vez se obtiene la forma deseada, se unta la última capa de crema y se le esparce por encima los trozos de coco rallado. Se debe servir frío y cortado en cuadros. SÁNCHEZ, Samir, Las recetas de la nona junto al fogón, San Cristóbal, 1984, manuscrito sin publicar con las recetas familiares de Doña Maximiana Sandoval vda. de Sánchez (Lobatera,1908 - San Cristóbal, 2004).

Bienmesabe a la lobaterense

Es un postre de nuestra cocina tradicional que en casa no podía faltar al final del almuerzo familiar de los domingos, o como postre para una visita especial, cuando se hacían los honores de la casa. Resulta de combinar rodajas o porciones de una torta esponjosa o especie de bizcochuelo, bañadas con un almíbar de leche de coco (jugo blanco del coco maduro triturado) preparado en miel, vino dulce y canela. Este bizcochuelo especial se elabora primero, a partir de la mezcla de tres huevos, un cuarto de kilo de azúcar, un cuarto de kilo de harina de trigo del Norte, un vasito de aceite, un vasito de leche, una cucharadita de levadura, un vasito de vino blanco de mesa, una o dos cucharaditas de vainilla, un vasito de aguardiente y naranja o limón rallado (sólo la parte de color de la concha, sin la pulpa blanca), rallando suficiente concha o cáscara como para hacer una cucharadita. Se van batiendo los huevos, la vainilla y el azúcar y se le va añadiendo la levadura y la harina. Luego, mezclando todo bien, se le agrega el aceite y la leche, Por último, se añaden los licores y la ralladura y se vierte la mezcla en un molde grande o moldes individuales, untados previamente con mantequilla, y se introducen en el horno para su cocción, la cual finaliza luego de una hora aproximadamente, o cuando la superficie esté doradita y se nota esponjosa al tacto. Ya, con el bizcochuelo o los bizcochuelos listos, se prepara en un recipiente aparte el almíbar el cual se elabora a partir de margarina o mantequilla calentada, a fuego lento, hasta que se derrita y se vuelva color café claro. Se deja enfriar un poco y se le agrega azúcar de confitería o repostería, casi pulverizado, un poquito de canela molida, la leche de coco con miel y una cucharadita de vino dulce, y se bate todo bien hasta que se vea sin grumos. Una vez listo el almíbar, se rocía sobre el bizcochuelo o los bizcochuelos, adornándolos, y se sirven fríos. Esta receta y los anteriores datos culinarios tachirenses, fueron transcritos de SÁNCHEZ, Samir, Las recetas de la nona junto al fogón, San Cristóbal, 1984, manuscrito sin publicar con las recetas familiares de Doña Maximiana Sandoval vda. de Sánchez (Lobatera,1908 - San Cristóbal, 2004).




Arepas de trigo (de harina de trigo)


Las primeras semillas de trigo que llegaron al Táchira, vinieron en los talegos de los colonos y soldados españoles que fundaron la actual ciudad de San Cristóbal, el 31 de marzo de 1561. Provenían -al igual que los colonos- de las fanegas de la ciudad de la Nueva Pamplona (actual Pamplona, en Colombia), donde se cultivaban desde 1549 y por ello a este tipo de simiente se le conoció como “reinosa” y el grano que se traía directamente de España, recibió la denominación de “morisco”. Luego, con la fundación del Espíritu Santo de La Grita, en 1576, el clima de las altas montañas que rodeaban a la ciudad permitió que los primeros brotes del trigo se aclimataran con mayor fuerza y se extendieran y afianzaran los cultivos por toda la comarca gritense. Las arepas de trigo tachirense, a principios del siglo XX, se preparaban a partir de los siguientes ingredientes: harina criolla, la que denominamos harina de un solo cedazo (con el germen, que da un pan moreno) y harina del Norte (importada, más fina, sin germen, que da un pan blanco), aunque se pueden preparar con cualquiera de ellas por separado, y se requiere, según la cantidad, aproximadamente medio kilo de harina conformado por partes iguales de las diferentes harinas; dos cucharadas de manteca de cochino (cerdo) o de mantequilla fresca; una copita de anís o brandy o coñac, una cucharadita de ralladura de concha (corteza) de limón o naranja; azúcar al gusto; una pizca de sal, uno o dos huevos; un cuarto o media panela [azúcar moscabado en panes prismáticos, de allí su nombre], rallada o preparada como aguamiel tibia, y una cucharadita de polvo Royal (levadura artificial, opcional). Su preparación se inicia al verter en un tazón de tamaño mediano y bien seco, un poquito de agua, los huevos, la manteca o mantequilla, preferiblemente derretidas, la pizca de sal, el azúcar al gusto, la ralladura de limón o naranja (que no agarre la pulpa blanca, solo la concha o corteza), el polvo Royal (opcional) y el anís o brandy o coñac (al gusto). Se deben revolver bien hasta que presenten una consistencia pareja, y luego se le va agregando la harina (cernida la que lo requiera), poco a poco, al mismo tiempo que se va derramando la panela rallada desangrada o en aguamiel, debiendo estar tibia e igual poco a poco. Se va revolviendo todo y amasando hasta que quede la masa espesa y suave al tacto. En una tabla bien limpia, o en un bandejón de madera [bandeja de gran tamaño], espolvoreada con harina, se continúa amasando la masa hasta que obtenga una apariencia lisa y resulte flexible al tacto. Se tapa con un lienzo blanco y se deja reposar entre media hora y una hora, para que descanse la masa. Llegado el momento de hacer las arepas, se toman porciones del tamaño del cuenco de la mano y al igual que la preparación de las arepas de maíz, se hacen las bolitas de masa a la cual se les va dando la forma de arepas, delgadas o un poco más gruesas (si llevan polvo Royal). El resto de la masa, mientras se hacen las bolitas, se debe tapar o cubrir con un lienzo blanco para que no se seque. Luego, se calienta a fuego lento un tiesto, sin enmantecar, y se le esparce harina de trigo sobre la superficie. Se debe tener el cuidado de no dejar recalentar el tieso para que no se quemen las arepas. Se coloca la masa extendida en forma de arepa y se van volteando con frecuencia para observar que están en su punto, al adquirir un color que resulta presentable o agradable a la vista. Este trabajo requiere de una gran paciencia, pero digna de recompensa al probarlas, ya hechas. Al estar listas, se colocan en una canasta de cocina, preparada con una tela de lino blanco, se tapan con la tela y se dejan que pierdan el calor de la cocción. Se sirven a la mesa, con mayor frecuencia en los desayunos y puntales (merienda ligera) de las cuatro de la tarde, acompañadas de chocolate caliente, aguamiel o café y pueden estar acompañadas de queso blanco fresco o cuajada. (Esta receta y los anteriores datos culinarios tachirenses, fueron transcritos de SÁNCHEZ, Samir, Las recetas de la nona junto al fogón, San Cristóbal, 1984, manuscrito sin publicar con las recetas familiares de Doña Maximiana Sandoval vda. de Sánchez. Lobatera, 1908 - San Cristóbal, 2004).



Envueltos a la lobaterense


Los orígenes de este plato deben ser tan antiguos como la época del encuentro entre las culturas culinarias aborígenes y españolas en el Táchira, durante el siglo XVI. Es, quizá, uno de los platos típicos que hacían el deleite gastronómico de la infancia, más recordado por los tachirenses, por su sencillez y agradable aroma y sabor. Para preparar los envueltos de plátano maduro, según el estilo como se hacía en Lobatera, a principios del siglo XX, se requieren, en este caso, para pocos, sólo dos a tres plátanos maduros hartones [de considerable grosor], una o dos cucharadas de harina del Norte pasada por el cedazo [cernida una vez], de azúcar (al gusto) y de leche fresca, uno o dos huevos y una pizca de sal; una pizca de anís [licor de anís] queso fresco y bocadillo [dulce de guayaba conservado]. En una vasija de vidrio se echan el huevo o los huevos, dependiendo del número de envueltos que vayan a ser preparados, el azúcar, la pizca de sal y la leche, y se mezclan bien, que no le queden grumos, por último, le echa la pizca de anís al gusto, y únicamente en caso de prepararse para personas mayores. Esto le dará un ligero y agradable contraste al sabor del dulce. Luego le echa la harina del Norte (la que necesite) y se va mezclando todo bien, debiendo quedar una preparación líquida, no muy espesa. Los envueltos, según el gusto, los pueden preparar en dos formas: de frita [tajada] o enteros. Si es en forma de fritas, sofríe, en aceite bien caliente y en buena cantidad, tantas fritas, por pares, como requiera el número de envueltos. Se debe estar siempre pendiente para evitar se quemen las fritas. Una vez listas, se sacan aparte y se colocan en un planto donde se armarán los envueltos. Para ello, coloque una frita de base, sobre esta un trozo largo de queso y otro de bocadillo, y se coloca sobre los mismos otra frita como cierre. Con cuidado, se empapa bien el envuelto ya armado en la mezcla preparada inicialmente, y se pasa inmediatamente a la sartén para sofreírlos. Con dos tenedores se van volteando hasta que obtengan la consistencia presentable y deseada [doren, tostado ligeramente], se sacan y se colocan en un plato. En el caso de hacer los envueltos con plátano maduro hartón entero, se debe cortar este primero en dos mitades [un corte longitudinal] y luego cada mitad en otras dos mitades [un corte horizontal], por lo que de cada hartón saldrán dos envueltos. A cada una de las dos últimas mitades, con sumo cuidado le extraerá un poco de la consistencia por donde van las semillas, para hacerle cama [abrir espacio] al queso y al bocadillo, de forma que, al colocar el queso y el bocadillo, las dos partes, al unirse cierren de forma presentable. Luego de sofreidas cada una de las partes del envuelto, con cuidado y paciencia se empapan en la mezcla y luego se llevan a la sartén, volteándolas con dos tenedores para que no pierdan la forma, hasta que la misma mezcla tostada las una. Una vez sofreídas al gusto, se colocan en un plato y quedan listas para servir, por lo general puras o acompañadas de arroz blanco y huevo frito, siendo un plato gustoso y muy digno de la mesa real (Esta receta y los anteriores datos culinarios tachirenses, fueron transcritos de SÁNCHEZ, Samir, Las recetas de la nona junto al fogón, San Cristóbal, 1984, manuscrito sin publicar con las recetas familiares de Doña Maximiana Sandoval vda. de Sánchez. Lobatera, 1908 - San Cristóbal, 2004).



Ensalada de gallina a la lobaterense

La ensalada de gallina, al estilo de Lobatera, era una especialidad única de la cocina del Táchira del siglo XIX y principios del XX, que sólo se preparaba para las celebraciones familiares más importantes, o como acompañamiento de las hallacas en la temporada de Navidad y Año Nuevo, por cuanto en la cocina tradicional tachirense no se tenía la costumbre de elaborar ensaladas de forma diaria. Para su preparación se requiere: Una gallina; papas [patatas]; mayonesa; arvejas frescas [guisantes]; vinagre; una manzana roja; sal; canela molida; hierbas finas picadas o trituradas en un mortero [que pueden ser perejil, orégano, eneldo, apio España, entre otros] y sin picar, o sólo en trozos, y hojas de lechuga o espinaca (opcional). En una olla de tamaño mediano, se pone a calentar el agua con sal al gusto, a fuego lento, junto con las hierbas finas sin picar o en trozos. Cuando esté a un calor medio, se le echan las presas de la gallina y se deja hervir [escalfar], hasta que la gallina esté lista y tenga la sazón requerida. Se saca, y cuando se haya enfriado lo suficiente, que se pueda agarrar con los dedos, se le retiran los huesos y el pellejo [la piel] y se desechan. Aparte, se pica sobre una tabla la carne de las presas de la gallina en forma de cuadritos y se colocan en un primer recipiente y se cubre. En una tabla o bandeja se parte la manzana, se le saca el tallo, el corazón y las semillas y se pica en cuadritos pequeños. Por igual, las papas se pican en cuadritos y se ponen a cocinar con un poco de sal y una pizca o toque de vinagre. Se cocinan por separado las arvejas con sal al gusto, para luego, en un segundo recipiente, mezclarlas con las papas, con cuidado. En otro recipiente, el tercero, se mezclan bien la mayonesa [casera preferiblemente], con las hierbas finas en picadillo, la canela en polvo y un toque de sal, quedando una especie de salsa verde de hierbas. Una vez se tienen todos estos tres preparados por separado, primero se unen los trozos de gallina, las arvejas cocidas, las papas cocidas y picadas y la manzana en trozos, y se mezclan con cuidado. Por último, se le añade a lo anterior la salsa verde de hierbas, es decir la mezcla de la mayonesa con las hierbas finas con el toque de sal y canela y se revuelve todo suavemente. Cuando esté en su punto, se tapa y se deja reposar, hasta que enfríe [se puede refrigerar por lo menos 30 minutos antes de servir]. Para hacer más agradable la presentación a los comensales, pues por pequeña que sea la mesa familiar, siempre se ha de preparar como si fuera un espléndido banquete, haciéndose ver que se ha tenido gusto y acierto en la preparación de los manjares; si se desea, se lavan bien las hojas de lechuga o espinaca en agua fría y separadamente [cambiando el agua tantas veces como se requiera], y desechando cualquiera que esté marchita o mallugada, quitándole o cortándole los tallos o venas que sobresalgan de cada hoja. Se secan bien con un lienzo blanco, y luego se adornan con ellas los lados de la fuente; con sólo las hojas de lechuga o de espinaca o alternando una hoja de lechuga y otra de espinaca. A la ensalada se le puede esparcir perejil picado o colocarlo en gajitos y queda lista para ser presentada en la mesa. (Esta receta y los anteriores datos culinarios tachirenses, fueron transcritos de SÁNCHEZ, Samir, Las recetas de la nona junto al fogón, San Cristóbal, 1984, manuscrito sin publicar con las recetas familiares de Doña Maximiana Sandoval vda. de Sánchez. Lobatera, 1908 - San Cristóbal, 2004).

Para más recetas, se puede consultar el siguiente enlace: Tesoros de la cocina tradicional tachirense (2019).




Banda Municipal 'Sucre' de Lobatera, fundada el 19 de abril de 1906 por el Pbro. Pedro María Morales. Los sonidos y estilos de las banda municipales están profundamente arraigados en la psique tachirense. En la Banda de Lobatera, una nueva generación ya toca sus propias flautas, clarinetes, trompetas, cornos, bombardinos, tuba o helicón y trombones (Fotografía de Darío Hurtado, 2007).


Bandas Municipales: Una tradición musical tachirense está representada por las denominadas «Bandas Municipales», las cuales aún amenizan los momentos de religiosidad y las fiestas de los pueblos y aldeas del Táchira. En sus instrumentos predominan los de viento y en otras épocas realizaban tocatas, retretas, paseíllos y amenizaban por igual las corridas de toros. Las más antiguas de la región son la Banda Marcial de San Cristóbal, de 1880; la Banda Junín, en Rubio, 1889; la Banda Castro en Capacho Nuevo-Independencia, 1902 y la Banda Municipal Sucre de Lobatera, de 1906 (esta institución bandística fue declarada Patrimonio Histórico y Cultural del Estado Táchira por el Consejo Legislativo, el 31 de marzo de 2015).



Música: la herencia musical de Estado Táchira está conformada por dos tipos de música o estilos, la primera, la música campesina (también conocida como música tradicional o folklórica de la montaña). Se interpreta con guitarra criolla o latinoamericana, violín, bandolín (mandolina tachirense de catorce cuerdas en cinco órdenes -dos, tres, cuatro, cuatro, más una sola) y maracas o charrasca. Las principales danzas o bailes populares asociadas con esta música son el galerón tachirense, la lumbarda, la molinera, la perrabaya y el pato bombiao' (baile con versos alternados -entre parejas- denominados 'bomba'). Tanto el ritmo como la danza del pato bombiao ' resultan un derivado hispanoamericano del fandango español, del siglo XVIII. El segundo estilo es la música típica, la misma posee composiciones más estructuradas y con tendencia académica. Se desarrolló a partir de la segunda mitad del siglo XIX en las áreas urbanas o pobladas y en diversos ritmos como el bambuco, la mazurca, la polca, el pasodoble, la contradanza y el valse o vals tachirense (valse criollo con tres partes, de dieciséis compases cada una). Los instrumentos empleados en la música típica incluyen el tiple (guitarra tachirense de diez cuerdas), la guitarra clásica, el bandolín (mandolina tachirense), la bandola (tipo de la mandolina con seis cuerdas), el violín, la flauta travesera (a dúo) y el clarinete. El más reconocido ritmo y baile típico es el Bambuco tachirense, con un compás de 6/8. Sus orígenes se remontan a las antiguas canciones del siglo XIX conocidas como Habaneras, pero en su melodía, armonía, escalas, instrumentos y cadencia sentimental, se revelan influencias de la época colonial española (en las canciones del hogar y canciones de jornadas de cosecha o de trabajo). Por igual, el Estado Táchira cuenta tanto en su área capital como en los municipios, con varias instituciones musicales como la Orquesta Sinfónica del Estado, la Banda Oficial de Conciertos 'Marco Antonio Rivera Useche’ y la Orquesta Típica Tachirense, entre otras. Asimismo, existen otras agrupaciones musicales regionales y corales de reconocido prestigio nacional e internacional.


Doce clásicos de la música típica tachirense: Brisas del Torbes (bambuco, 1939, de Luis Felipe Ramón y Rivera); Recuerdos del Táchira (valse, anterior a 1934, música de Miguel Ángel Granado y letra de José Humberto Ocáriz); El campo está florido (valse, de 1906, por Justo Telésforo Jaime); Pluma y lira (Valse, de 1910, por Justo Telésforo Jaime); Flor de Loto  (Valse, de 1929, por Juan de Dios Galaviz Ávila); Cantos de mi tierra (bambuco de José Luis Eduardo Armas Méndez); Noche de Luna (Valse de Marco Antonio Rivera Useche); Rosa Haydée (bambuco de Enrique Duque); Alegrías del Táchira (bambuco, de 1961, por Pánfilo Medina La Cruz); Cantares de Primavera (bambuco, por Pánfilo Medina La Cruz); Tierra tachirense (bambuco de Jesús Manuel Corrales Sánchez); SanCristóbal Andina (pasodoble de Jesús Manuel Corrales Sánchez).



Antiguo grito de guerra de los tachirenses. «Vencer o morir», de origen no conocido, quedó registrado en el texto del primer himno estadal tachirense, en 1879, y fue el grito de seña con el cual se abalanzaron al combate, en la Revolución Liberal Restauradora, el escuadrón de caballería comandado por el General Manuel Antonio Pulido y los batallones «23 de mayo», comandado por el General Luis Varela; «Bolívar», por el Coronel Miguel Contreras; «Libertador», por el General Pedro María Cárdenas; «Junín», por el Coronel Guillermo Aranguren; «Tovar», por el General Tomás Pino; «Lara», por el General Zoilo Gutiérrez y «Urachiche», por el General Pedro María Hinojosa) quienes, en 1899, avanzaron desde el Táchira hasta Caracas, asumiendo el gobierno de Venezuela entre 1899 y 1935, con los generales líderes de la revolución, Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez.

 

La siembra del agua (tradición de los campos tachirenses). Desde tiempos inmemoriales (y con un probable origen en  antiguos ritos aborígenes prehispánicos) se ha dado una actividad tradicional de efectos positivos sobre los ecosistemas y la biodiversidad, es la denominada 'Siembra del agua',  una práctica de carácter agrícola de los campos tachirenses en las altas montañas. En la actualidad, esta actividad juega un parte importante en la vida rural de los municipios Urdaneta, Junín, Andrés Bello, Vargas y Uribante. Para la Semana Santa (después de la primera luna llena del equinoccio de marzo-abril), en Viernes Santo, a las 3:00 pm, se prepara en una vasija (de calabaza) con un poco de sal mezclada con agua. Luego, se abre un agujero, profundo en el suelo, se cierra la calabaza y se entierra. El lugar preciso debe ser reconocido y seleccionado previamente, en las partes más altas de las montañas. El campesino que hace la ‘siembra’ es una persona reconocida por sus conocimientos ancestrales y se le denomina en ciertas parte como 'El Faculto' -en varios lugares es acompañado por el párroco o sacerdote del lugar quien bendice el agua-. ‘El Faculto’ practica unas oraciones y rituales sobre la vasija, que sólo él domina. Su conocimiento sobre este ritual, es producto de la tradición oral transmitida por 'los mayores' o las personas más ancianas de la aldea o comunidad. En el Municipio Uribante, se acostumbra por igual sembrar previamente, alrededor del espacio para el agujero, vástagos de yátago (Trichanthera gigantea). Luego de cinco o siete años -en el mismo lugar donde se ‘sembró’ la vasija- brotará un manantial o incipiente corriente de agua que fluye de forma natural desde el lugar donde fue 'sembrada' y recorre las tierras aledañas. (Versión recopilada de en la conferencia dictada por Don Jesús María Duque Morales, 81 años, antiguo agricultor y conservacionista, aldea La Auyamala, Municipio Andrés Bello, 16 de abril de 2015. Universidad Católica del Táchira).







Estado Táchira, municipalidades (con sus abreviaturas técnicas), superficie y capitales:



Andrés Bello (AB) - 98 km2 - Cordero
Antonio Rómulo Costa (RC) - 155 km2 - Las Mesas
Ayacucho (AY) - 494 km2 - San Juan de Colón
Bolívar (BV) - 204 km2 - San Antonio del Táchira
Cárdenas (CR) - 262 km2 - Táriba
Córdoba (CB) - 619 km2 - Santa Ana del Táchira
Fernández Feo (FF) - 1.134 km2 - San Rafael del Piñal
Francisco de Miranda (FM) - 221 km2 - San José de Bolívar
García de Hevia (GH) - 916 km2 - La Fría
Guásimos (GS) - 31 km2 - Palmira
Capacho Nuevo (CN) - 64 km2 - Independencia
Capacho Viejo (CV) - 164 km2 - Libertad
Jáuregui (JA) - 276 km2 - La Grita
Junín (JN) - 315 km2 - Rubio
Libertador (LR) - 1.169 km2 - Abejales
Lobatera (LB) - 242 km2 - Lobatera
Michelena (MN) - 101 km2 - Michelena
Panamericano (PN) - 776 km2 - Coloncito
Pedro María Ureña (UA) - 177 km2 - Ureña
Rafael Urdaneta (RU) - 202 km2 - Delicias
Samuel Dario Maldonado (SM) - 563 km2 - La Tendida
San Judas Tadeo (ST) - 253 km2 - Umuquena
San Cristóbal (SC) - 244 km2 - San Cristóbal
Seboruco (SB) - 117 km2 - Seboruco
Simón Rodríguez (SR) - 79 km2 - San Simón
Sucre (SU) - 376 km2 - Queniquea
Torbes (TB) - 130 km2 - San Josecito
Uribante (UB) - 1.502 km2 - Pregonero
Vargas (VG) - 266 km2 - El Cobre
  
Fiestas nacionales y fiestas estadales: Año Nuevo (1 de enero); Carnaval (lunes y martes antes del Miércoles de Ceniza); Semana Santa (Jueves y Viernes Santo); Declaración de la Independencia (19 de abril); Día del Trabajador (1 de mayo); Batalla de Carabobo (24 de junio); Día de la Independencia (5 de julio); Natalicio de El Libertador (24 de julio); Resistencia Indígena (antiguamente Descubrimiento de América, 12 de octubre) y Navidad (25 de diciembre). Las fiestas estadales  más importantes son San Sebastián mártir (20 de enero); Día del Estado Táchira (14 de marzo); el Santo Cristo de La Grita (6 de agosto); Nuestra Señora de la Consolación de Táriba (15 de agosto) y Día de la Constitución del Estado Táchira (21 de septiembre)











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