Por Samir A. Sánchez (2026)
El magisterio historiográfico y la estirpe de los Ferrero Tamayo
Investigar y publicar con rigor metodológico en contextos de crisis constituye un logro excepcional. A través del académico José Antonio Pulido, tuve acceso a una de las novedades editoriales de la Academia de Historia del Táchira: El Táchira en dos tiempos históricos (2026), que leí «de la cruz a la firma», como rezaba la vieja fórmula. Tras una lectura exhaustiva, esta obra destaca por ofrecer una de las aproximaciones más rigurosas y esclarecedoras para entender la configuración histórica, fundacional y estructural del occidente venezolano.
Este volumen, fruto de la madurez investigativa de la Dra. Inés Cecilia Ferrero Kellerhoff, Doctora en Historia y destacada docente de la Universidad de Los Andes (ULA-Táchira), no solo llena un profundo vacío documental sobre el pasado colonial andino tachirense, sino que se inscribe en una tradición intelectual de primer orden. Es un texto que entusiasma a quienes nos especializamos en ese período de nuestra historia, tantas veces relegado de los estudios contemporáneos por una visión sesgada y dicotómica entre lo virtuoso (los períodos aborigen y republicano) y lo negativo (el período hispánico), olvidando que el proceso vital tachirense conforma una unidad indisociable: nuestro ADN cultural no admite fragmentaciones.
Conozco de cerca la obra, el pensamiento y la trayectoria de la Dra. Ferrero Kellerhoff; fue mi profesora universitaria. Es, además, heredera y continuadora del legado de la familia Ferrero Tamayo, estirpe civil que marcó de forma indeleble el siglo XX regional a través de la ingeniería, las letras y la investigación histórica. Dedicado con filial afecto a su padre, el Dr. Aurelio Ferrero Tamayo, figura cumbre de la historiografía regional, por igual nuestro maestro y defensor apasionado de los orígenes de San Cristóbal, el texto conjuga la disciplina metodológica que la caracteriza con el apego entrañable a la tierra tachirense. Nutrido por la influencia teórica de maestros como Ramón A. Tovar en el enfoque geohistórico y Federico Brito Figueroa en la historia social y económica, el libro trasciende la mera relación cronológica para interrogar al territorio como un producto social, dinámico y dialéctico.
Primer Tiempo: la articulación geohistórica y la conquista del espacio
El primer núcleo analítico de la obra examina el período comprendido entre 1550 y 1620, caracterizado como el proceso de «hacerse un lugar». La autora desmonta el mito del aislamiento regional al demostrar cómo el espacio colonial del suroeste venezolano estuvo orgánicamente integrado, como eslabón geográfico y humano, a la cuenca del Lago de Maracaibo y a las rutas del Nuevo Reino de Granada (Santa Fe de Bogotá, Tunja y Pamplona).
En este primer tiempo destacan tres hitos vertebrales:
La búsqueda de salidas fluviales y lacustres: Frente a las dificultades del transporte por el río Magdalena, la cuenca del Lago de Maracaibo y la arteria fluvial del río Zulia se erigieron en los ejes naturales del comercio neogranadino y tachirense. Los conquistadores no trazaron estos caminos desde la nada, sino que reutilizaron las ancestrales redes de comunicación aborigen.
La defensa de la autonomía fundacional: Se subraya el papel del capitán Juan Maldonado al fundar la Villa de San Cristóbal en 1561 y la subsiguiente disputa jurídica con Pamplona para consolidar sus términos propios y su libertad jurisdiccional. Paralelamente, se analiza la figura de Francisco de Cáceres y la efímera Gobernación del Espíritu Santo de La Grita (1576), concebida bajo un espíritu señorial y de avanzada territorial.
El terremoto de 1610 y la valorización minera: El sismo de San Blas, acaecido el 3 de febrero de 1610 y que asoló La Grita, dejó al descubierto ricos yacimientos de cobre y metales en el valle de San Bartolomé (germen de las actuales poblaciones de San Bartolomé de El Cobre y Seboruco). Este fenómeno natural transformó la economía de la comarca tachirense, impulsó solicitudes de mano de obra esclava a la Corona y estimuló la apertura de caminos hacia el puerto de Gibraltar y el río Zulia.
Segundo Tiempo: mano de obra, resistencia aborigen y resguardos indígenas
La segunda mitad del libro aborda las tensiones entre la Corona, del antiguo régimen de los Austrias menores, el clero doctrinero y las élites locales de encomenderos (los primeros criollos) por el control de la fuerza de trabajo indígena. Ante las visitas de oidores y corregidores de la Real Audiencia de Santa Fe (como Vásquez de Cisneros en 1620, Fernando de Saavedra en 1627 y Diego de Baños en 1657), los hacendados locales recurrieron a la resistencia pasiva: dilataron el cumplimiento de las ordenanzas, alegaron el alto costo del mantenimiento de los visitadores y prolongaron de facto el servicio personal frente a las tasaciones de tributo en especie o metálico.
Asimismo, la Dra. Ferrero Kellerhoff rescata el protagonismo de las comunidades originarias: Lejos de toda pasividad, etnias como los chinatos (trasladados forzosamente desde el sur de la Villa de San Cristóbal hacia las planicies lacustres del norte tachirense) y motilones mantuvieron una lucha secular por su espacio vital. Esta confrontación forzó fundaciones de carácter defensivo, como San Faustino de los Ríos (1662), erigida por Antonio de los Ríos Ximeno en términos jurisdiccionales de la Villa de San Cristóbal, hasta su posterior inserción activa en la economía cacaotera y en el oficio de bogas por el río Zulia.
El paradigma del Resguardo de Capacho: Mediante un exhaustivo seguimiento documental, la autora reconstruye la evolución del Resguardo Indígena de Capacho (actual Libertad-Capacho Viejo e Independencia-Capacho Nuevo). Desde su traza urbana y asignación formal entre 1602 y 1627 (bajo la norma de «una legua a los cuatro vientos») hasta las mensuras de 1808 y los títulos comunitarios salvaguardados por figuras como Ángel María Jaime en 1881, el estudio evidencia cómo la propiedad comunal indígena contuvo el avance latifundista. Al examinar los protocolos notariales de 1914, la obra prueba que la estructura agraria de Capacho devino en un minifundismo de pequeña propiedad y alfarería familiar, forjando la matriz cultural que evitó el despoblamiento y arraigó a la comunidad a sus laderas.
Importancia de la obra para el Táchira contemporáneo
La publicación de El Táchira en dos tiempos históricos posee una trascendencia indiscutible para la comprensión de nuestro presente:
Reafirmación de la identidad geohistórica y fronteriza: En una época marcada por el aislamiento y la incertidumbre en los pasos limítrofes, el libro recuerda que la vocación histórica del Táchira no es la clausura y el aislamiento contemporáneo impuesto por el centralismo, sino su condición de encrucijada natural y vital integradora entre los Andes venezolanos, el Norte de Santander y la cuenca del Lago de Maracaibo.
Reivindicación de las raíces originarias y campesinas: La investigación desmitifica las narrativas tradicionales que difuminaban la presencia indígena tras la conquista. Demuestra con solvencia interdisciplinaria (arqueológica, archivística y demográfica) que el campesinado tachirense desciende directamente de los colectivos que defendieron y cultivaron sus resguardos durante siglos, cuya impronta permanece viva en su identidad biológica y cultural, en sintonía con las investigaciones del Dr. Bernardo Zinguer (2023-2024).
Lección de autonomía y perseverancia civil: El análisis de los litigios sostenidos por los cabildos locales frente a los centros virreinales arroja luz sobre la génesis del carácter cívico, laborioso y celoso de su autonomía que define al gentilicio regional.
Metodología y rigor para las nuevas generaciones: La obra constituye un modelo insoslayable de investigación documental directa en repositorios de Sevilla, Bogotá y el Táchira, demostrando cómo articular metodológicamente la microhistoria con las dinámicas geopolíticas del continente americano.
Ad summam, ut Cicero aiebat
El Táchira en dos tiempos históricos no solo es una pieza historiográfica de primer orden, que invita a ser leída con la curiosidad de quien abre una ventana hacia sus propios orígenes, sino un homenaje vivo al magisterio y a la tradición intelectual de los Ferrero Tamayo. La Dra. Inés Ferrero Kellerhoff entrega a su tierra un instrumento de autoconocimiento indispensable: una obra que demuestra que el Táchira actual, con sus retos y fortalezas, es el resultado palpable de una prolongada lucha humana por domesticar la geografía, defender el derecho al suelo comunal y preservar la dignidad a través de los siglos.
Esta reseña fue publicada originalmente en la página web de digulgación histórica en Facebook, Retazos Históricos del Táchira, del Dr. Bernardo Zinguer, el 1 de septiembre de 2026.
