EL DR. SAMUEL EUGENIO NIÑO EXPONE DATOS HISTÓRICOS INÉDITOS Y CORRIGE ALGUNAS IMPRECISIONES (Tomado de “Horizontes”, 15 de abril de 1913)
SOBRE HISTORIA
Caracas: 29 de marzo de 1913
Señor D. Luis Eladio Contreras
San Cristóbal.
He visto en “Horizontes” las “Rectificaciones” que usted hace sobre algunos puntos de nuestra historia regional de independencia, y como se trata de fechas cuyo centenario en estos momentos están celebrando algunos de estos pueblos, permítome significarle que la acción de armas sucedida en la Angostura de La Grita no fue una batalla sino un combate, con resultados bien es cierto de batalla, pues a ese triunfo de los patriotas se debió la total destrucción de Correa, quien con su todavía formidable ejército se acampaba en La Grita. Dicho combate, que desgraciadamente mucho envaneció al coronel Castillo, se verificó precisamente el martes 13 de abril y no el 10, como erradamente lo hace comprender el documento que inserta O'Leary en la página 191 y vuelta, del tomo XIII. Aparece allí el parte del coronel Castillo con fecha 11, cuando debe ser con fecha 14, día exacto en que aquel jefe granadino dio cuenta, tanto al Congreso de Tunja como al brigadier Bolívar, de su triunfo de la tarde anterior. Pero todo se reduce a un simple error de imprenta, esto es, al cambio de un 4 por un 1, cosa muy común en tipografía, y, sobre todo, bastante frecuente en las páginas de la extensa obra de O'Leary.
La compaginación de los documentos que tenemos a la vista, y la confrontación de los hechos, comprueban que efectivamente fue el 13 y no otro día. Además, así lo dicen José Domingo Díaz, Torrente, Restrepo, Baralt y Díaz, Montenegro Colón, José Austria, Larrazábal, Azpúrua etc; y, sobre todo, el mismo O'Leary en sus “Narraciones”, en cuyo tomo I, a la página 121, dice: “Marchó al fin (Castillo) y encontró al enemigo situado en ventajosa posición, aunque en número inferior, y lo batió el 13 de abril”.
Bolívar hizo su primera entrada en la entonces villa de San Cristóbal el viernes 16 de abril a las 4 1/2 de la tarde en punto, y a las 5 estaba dictando el oficio en que comunicó al señor Presidente Camilo Torres la acción de la Angostura, insertando el referido parte de Castillo. Según viejas tradiciones, la casa adonde llegó Bolívar en esta primera ocasión fue la que hoy pertenece al doctor Lucio Oquendo, en las históricas “Cuatro Esquinas”, casa que entonces era de dos pisos. La entrada la hizo por la subida del “Filisco”, como que era el único acceso que por el norte tenía la citada villa. Bolívar, quien salió ese mismo día a las 5 de la mañana, llevaba 300 hombres, los cuales llegaron con él, habiendo estos salido de la misma población en la tarde del día anterior.
San Cristóbal, a pesar de los desagradables sucesos que acababa de dar lugar el coronel Antonio Nicolás Briceño, le hizo a Bolívar un entusiasta recibimiento, y todo el pueblo acudió a conocer y a admirar al caraqueño, como familiarmente le llamaban en esos días. La vista de aquel glorioso ejército de héroes, triunfadores desde Cartagena hasta San Antonio del Táchira, llenó de júbilo a nuestros moradores paisanos, quienes, con Bolívar y sus soldados, se entregaron a las alegrías ocasionadas por la noticia de la derrota de la Angostura. Bolívar durmió aquella noche en San Cristóbal.
Como el señor coronel Castillo decía en su parte que sabía que el brigadier Correa se encontraba muy fortificado en la ciudad de La Grita y que de allí sería bien difícil desalojarlo, Bolívar se apresuró a continuar la marcha en las primeras horas de la mañana del día sábado 17, pero al llegar a Las Vegas de Táriba recibió la noticia de que Correa, sin esperar a los republicanos, vergonzosamente había huido de La Grita. Entonces Bolívar, sospechando que aquella retirada fuera una estrategia de Correa para volver por Seboruco o los Llanos de San Juan, u otra vía, sobre los valles de Cúcuta, que tal vez los creía desamparados – y, en efecto, lo estaban, lo que con razón preocupaba a Bolívar-, sesgó hacia la izquierda su dirección, trepó el cerro de “Los Letreros” y bajó a la villa de Lobatera, adonde llegó a eso de las 5 de la tarde. Al presentarse Bolívar en Lobatera tan inesperadamente, los vecinos se apresuraron a hacerle una recepción digna de sus méritos. Entre los que ocurrieron se recuerda al cura del lugar, presbítero doctor Pedro José Casanova, uno de los más caracterizados de los pocos patriotas que había en aquella parroquia.
En la casa de este buen sacerdote fue alojado el ilustre huésped, junto con algunos oficiales de su séquito, y allí se vieron todos colmados de solícitas atenciones. Muchos supervivientes hasta el año 75 y aún hasta el 80, contaban haber conocido a Bolívar el año 13 en Lobatera. Don Custodio Niño, de entre ellos, hasta los últimos años de su larga vida, refería con orgullo patriótico que él había estrechado la mano de su Libertador Bolívar en el atrio del templo, en el momento en que el héroe entraba en Lobatera. Allí pasó éste la noche, y muy temprano del siguiente día salió hacia La Grita, trepando la empinada y extensa cuchilla de “Los Hornos”, que domina a derecha e izquierda todo un vasto panorama.
De manera que Bolívar hizo su entrada en Lobatera el sábado 17 de abril, a las 5 de la tarde, y el domingo siguió su ruta.
Sabido en el tránsito que Correa había huido hacia Bailadores, vía Mérida, aceleró entonces su marcha directamente sobre La Grita, adonde llegó el lunes 19 en la tarde, ya cuando Castillo se había ido para Cúcuta con parte de las tropas. Esto explica por qué Bolívar y Castillo no se encontraron en el camino.
A su regreso de La Grita, Bolívar volvió a pernoctar en San Cristóbal el sábado 24, y el domingo siguió a Cúcuta, adonde llegó el mismo día en la tarde y donde lo esperaban importantes asuntos que ventilar.
En un opúsculo que preparo, referente a la Campaña Admirable, desarrollo más ampliamente estos sucesos, en su mayor parte callados por los historiadores, pero que a nosotros toca sacarlos a la luz.
En otra carta referiré los demás hechos de armas sucedidos en ese Estado Táchira el mismo año 13, después que Bolívar se vino para el Centro.
En mi anhelo de que usted y yo concordemos en estos y otros puntos relacionados con la historia, aún inédita, de esa nuestra querida región natal, me permito dirigirle la presente, que espero merezca su benevolencia, si de ella la cree digna.
Aplaudo su labor y en ella trato de secundarlo.
Su amigo affmo.
Samuel E. Niño

