domingo, 30 de abril de 2023

La Piedra del Corazón: Leyenda del Táchira que la modernidad no pudo borrar | Myths & Tales of Tachiran traditions: Old Tales of the 'Piedra del Corazón'

 


Como un coloso de piedra que el tiempo esculpió con paciencia de siglo, la Piedra del Corazón se erguía en un cruce de caminos, como el epicentro místico entre Lobatera y La Molina, a una orilla del camino real que llevaba a La Grita. Un lugar donde la realidad y el mito se fundían. Aquella roca imponente no era solo un hito geográfico, sino un cofre de leyendas vivas, un umbral donde los susurros del viento transportaban historias de fantasmas errantes y aparecidos que desafiaban la penumbra de la noche andina. Hoy, desvanecida en el eco sordo de la dinamita que fragmentó su cuerpo físico, su ausencia pesa más que su antigua mole, dejando un vacío silente en el paisaje y un olvido involuntario entre las nuevas generaciones, quienes pasan o caminan sobre las huellas invisibles de un gigante que una vez custodió los secretos mágicos de su tierra. Piedra del Corazón, para 1945. La Molina, Lobatera, Estado Táchira (Foto: Carlos Alviárez Sarmiento, 1945/Darío Hurtado, 2026. Restaurada con IA)



La Piedra del Corazón: Leyenda del Táchira que la modernidad no pudo borrar

Las leyendas y cuentos de miedo llenaron el imaginario rural y urbano tachirense desde la época colonial española hasta mediados del siglo XX, cuando CADAFE comenzó "a iluminar la noche oscura" de casas, calles, caminos y senderos.

Con el paso de los años, poco a poco fueron desapareciendo los espantos, las brujas y las lloronas a la par que desaparecían los "cuentos para no dormir" de los nonos. Aquellos relatos que se recitaban en las reuniones de la familia en un patio de tierra o de ladrillo tablita, al abrigo de blancas y frías noches de plenilunio y ventiscas. Murieron los nonos y con ellos murió esa tradición oral; sólo quedó lo escrito.

Por eso, y como lección didáctica de la memoria, traemos al presente una de esas leyendas conservadas en la memoria de los ancianos.

Esta historia, reconstruida en 2003, tiene por base las versiones orales recogidas en 1981 en un corredor de tejas de la aldea Volador, directo de los recuerdos de una amena conversación entre Don Luis Florentino Zambrano, Doña Maximiana Sandoval de Sánchez, Don Roso Sandoval y Doña Vicenta Rosales de Sandoval. El relato gira en torno a la Piedra del Corazón (llamada así por su fisonomía), un mítico hito del camino real entre Lobatera y La Grita (actual vía a Casa del Padre). Lamentablemente, en 1983 la piedra fue dinamitada para hacer del camino una carretera, y con ella se fue parte de ese fascinante mundo del pasado... pero su leyenda sigue viva.

¿Qué esconde esta leyenda?

Antes de presentarla, y para entenderla, debemos analizar con lupa este relato. Descubrimos que es mucho más que un cuento de espantos; es una radiografía de nuestra ancestral identidad tachirense:

El trauma histórico: La mención al "año trece" nos traslada a 1813, la época de la cruenta Guerra a Muerte de la Independencia. La aparición del ánima de Hilario es el reflejo del trauma colectivo: los caídos en combate que, al morir a traición en los caminos y ser devorados por los animales, quedaron atrapados en un misterioso limbo por no recibir cristiana sepultura.

Geografía sagrada y psicológica: El viaje de Cesáreo no es solo caminar; es un tránsito místico. Al cruzar el puente resbaladizo de la quebrada y ascender la colina en la madrugada del Jueves de Corpus (una antigua fecha de altísima carga religiosa), el personaje cruza la frontera entre el mundo terrenal y lo sobrenatural.

El poder de la forma: La roca fue bautizada por los lugareños por su parecido a un corazón humano. El mito se aferró a la geografía: el corazón asustado y vivo de Cesáreo late con fuerza justo al lado del "corazón" de piedra inerte que guarda la memoria del crimen.

La regla del tabú: En el folklore andino tachirense, ante el espanto no se huye. Retroceder significaba condenar el alma. La única salida era la audacia, la confrontación y la fe (el grito a la Virgen María).

Ahora, con toda esa información previa, nos disponemos a leer la leyenda:

LEYENDA DE LA PIEDRA DEL CORAZÓN

"En las primeras horas de la madrugada, Cesáreo abandona su casa en La Molina y apresuradamente se dirige a Lobatera. Era el día jueves de Corpus y como todos los años, desde que era un niño, quiere estar presente en la misa del alba que se celebra a las cinco de la mañana. Mira hacia el cielo y ve que la noche era más oscura que de costumbre. Continúa, pero frías ráfagas de vientos borrascosos provenientes de los páramos de Potrero de las Casas y Llano Grande casi lo sacan del camino. Parece ser un presagio, nada bueno pasaría.

En el camino todo es silencio y soledad. Baja hacia la quebrada La Molina, pasa frente al trapiche de mano* Candelario y mana Catalina donde un perro echado late a su paso. Sigue bajando hasta alcanzar el puente de vigas tendidas entre orilla y orilla. Allí, el bramar del fuerte torrente de la quebrada y los resbalosos líquenes que cubren la húmeda madera hacen lento su paso.

Al ganar la orilla opuesta, comienza el fatigoso ascenso de la escarpada y pedregosa colina que lo llevaría hasta la cima a encontrar el cruce del camino real de Lobatera a La Grita. Al acercarse a la encrucijada, puede divisar desde lejos cuatro luces que aparecían y desaparecían con las vueltas del camino y oye por igual un lejano murmullo de oraciones y plegarias que se confunden con el fuerte zumbido del viento que golpeaba sus espaldas.

Próximo a la mítica piedra del Corazón, se encuentra frente a una fantasmagórica visión: un ataúd rodeado por cuatro cirios y varias figuras de largo traje talar negro, de rostros ocultos por inmensas capuchas y cuyos pies no tocaban la tierra. El corazón de Cesáreo comienza a palpitar aceleradamente y recuerda los cuentos que relataban las viejas junto al fogón. Era la aparición del ánima en pena de alguien quien se llamó Hilario, muerto a traición en esa vuelta del camino y junto a la piedra, allá por el año trece en la guerra de Independencia. Su cuerpo abandonado y devorado por los animales del monte, nunca recibió cristiana sepultura.

Próximo a enfrentarse con esos espectros, Cesáreo recordó por igual lo que le habían contado: que si retrocedía o se regresaba, en tres días su alma se sumaría a aquellas que estaban junto a la urna y quedaría en pena para toda la Eternidad.

Afincándose su sombrero, lanza el grito de ¡Virgen Santísima, protégeme! y santiguándose repetidas veces atravesó corriendo con sus ojos cerrados la difusa visión mientras sentía cómo un frío de ultratumba penetraba hasta sus huesos y parecía desgarrar sus carnes. Sin dejar de santiguarse y después de recorrer un trecho el camino abajo, regresó su mirada al escalofriante sitio y sorprendido, sólo vio la inmensa piedra del Corazón rodeada por el sosiego de la noche interrumpido de vez en cuando por los cantos de los grillos y de las ranas ocultas en el monte.

Los resplandores de una luna llena que se abría paso entre los nubarrones, comenzó a iluminar la piedra y los musgosos cimientos le marcaron con su sombra la vieja senda del llano de los Apóstoles que llevaba hasta el pueblo. Cesáreo se afianzó más en su ruana azul y roja -la de llevar en los días festivos- y meditabundo siguió su camino hasta divisar las primeras casas de Lobatera, y oir el lejano repicar de campanas que llamaban a misa. En sus pensamientos no dejaba de repetir: "Que Dios lo saque de penas y lo lleve a descansar"."

* Un dato curioso de nuestra habla: mano/mana. Expresión de confianza y respeto usada antiguamente en los campos tachirenses. Su origen se encuentra en la aféresis de la palabra "hermano".

Fuentes: Gratitud y respeto por las siguientes personas quienes aportaron los datos y recuerdos para la reconstrucción de la leyenda, y quienes ya alcanzaron la Eternidad: Don Roso Sandoval Mora, aldea La Molina, 80 años, fallecido en 1985, Municipio Lobatera; Don Florentino Zambrano, aldea Volador, 88 años, fallecido en 1997; Doña Maximiana Sandoval vda. de Sánchez, 96 años, fallecida en 2004; Doña Vicenta Rosales de Sandoval, 92 años, fallecida en 2006.

Lectura de la leyenda (audio) por el locutor Orlando Ruiz Díaz (2024):









Caminos tachirenses de yermos agrestes, de páramos y ventiscas, de historias y leyendas, otrora desolados... Cruce de caminos donde se ubicaba la Piedra del Corazón, dinamitada en 1983. El antiguo camino real de Lobatera a La Grita es ahora la serpenteante carretera pavimentada que conduce a Llano Basto y allí se bifurca hacia Boca de Monte y El Zumbador, y hacia Volador, Potrero de las Casas y Casa del Padre. El antiguo camino a La Molina es ahora la carretera de tierra que desciende hasta la quebrada (Foto: Google Earth ©,  2023).