lunes, 28 de julio de 2014

Un mascarón celestial: la escultura de lo espiritual en el Art déco tachirense | A heavenly mascaron: sculptural decoration of Tachiran Art déco





Un mascarón con trazos de Art déco




Πντες νθρωποι το εδναι ργονται φσει  – El hombre, por naturaleza, tiene la pasión de conocer (Aristóteles, Metafísica [980a] [21]).





Foto: Lcdo. Yosel Molina (2012)

En nuestra continua y dilatada búsqueda del arquitecto que hizo San Cristóbal, partiendo de las palabras del escritor David García, quien recordaba «cada ciudad tiene su imagen canónica, esa que aparece en la mayoría de personas cuando se pronuncia el nombre de la ciudad» (en Yorocubu.es, 24 de noviembre de 2015), trazamos un recorrido por la ciudad de los objetos -arquitectónicos o esculturales- desapercibidos para el común pero aferrados a la singladura de su historia


En ese andar y desandar tropezamos visualmente con una escultura que, escudriñando el paso del tiempo, otea la ciudad. Elaborada en la técnica del moldeado, sus cortantes trazos casi geométricos tienen, tras de sí, una historia que contarnos. 


Ella es concreción y evocación de un incipiente art déco tachirense de principios del siglo XX, con el cual se intentó romper el rígido e inalterable esquema mental arquitectónico y ornamental, heredado de la época colonial española así como del clasicismo y romanticismo decimonónico, en la ciudad de San Cristóbal.


A su vez, esta escultura responde a una forma de un mascarón con figura de serafín: aquellos seres espirituales del primero de los nueve coros angélicos y quienes incesantemente entonan el Santo, Santo, Santo ante la presencia de Dios, según la tradición hebrea y cristiana.  Su descripción se encuentra en las Escrituras, en el libro de Isaías (6, 3):





«En el año que murió el rey Ozías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, Santo, Santo, es el Señor Dios de los ejércitos, lleno está el cielo y la tierra de su gloria. Y se estremecieron los cimientos de los umbrales del templo a la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo».



En cuanto a la obra escultórica descrita, salió de las manos del alarife -de origen merideño- José de Jesús Uzcátegui, quien llegó al Estado Táchira en 1906 para trabajar con el también alarife merideño Juan de los Santos Rangel en la construcción de la antigua Iglesia parroquial de Táriba (en la actualidad Basílica menor de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba). Permanecería en tierra tachirense hasta su fallecimiento, ornamentando importantes trabajos de carácter público, entre los cuales destacan el Palacio de Los Leones (o Capitolio tachirense, por ser sede del Poder Legislativo del Estado) y la fachada del antiguo Hospital Vargas, de 1927). 




Esta fracturada lápida con epígrafe, marca el lugar donde está sepultado el alarife Juan de los Santos Rangel, en la avenida central del Cementerio Municipal de San Cristóbal. Su presencia en tierra tachirense, acompañado de su familia -en especial su hijo y constructor Jesús Manrique- y amigos alarifes y escultores, cinceló el tejido urbano de la Villa a lo largo de las primeras cinco décadas del siglo XX. Las iglesias de Táriba y La Ermita, con sus imponentes cúpulas y fachadas, el altar mayor -tipo retablo neogótico- de la Catedral vieja, el Hospital Vargas, el Seminario Diocesano, la Columna conmemorativa de la antigua plaza de La Ermita, la Iglesia de San José, la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán (El Ángel) y el Palacio de Los Leones entre otros, quedaron como un rosario de obras iniciado por él, en 1904. Foto: Samir Sánchez (2014).
  


El mascarón o mascarones, que cumplen la función de balaustres ornamentales, se encuentran a su vez intercalados en una balaustrada de balconada sobre los techos (de terraza) que rematan la antigua edificación del Seminario Diocesano Santo Tomás de Aquino (San Cristóbal), actual Universidad Católica del Táchira (UCAT, campus Loma del Tejar).  Estos techos están conformados por placas de ladrillos macizos rectangulares, conocidos en la región como "ladrillo tablita" y sostenidos por presión con argamasa y vigas de hierro horizontales, sujetas con tornillos.





Detalle de la balaustrada ornamental y cornisa superior, con marco de fondo conformado por una tarde invernal de San Cristóbal. Foto: Lcdo. Yosel Molina (2012).


La edificación inaugurada en 1930 se levantó sobre la Loma del Tejar, una de las colinas orientales que dominaban el paisaje de la ciudad, dando origen con ello a un hito urbano en su fisonomía arquitectónica.  Esta prominencia rocosa, ya había alcanzado una connotación estratégica vital en la defensa del flanco norte de la ciudad de San Cristóbal, en la cruenta batalla del 28 y 29 de julio de 1901.





Imagen en contraluz de la celosía de un ventanal del coro de la antigua capilla del Seminario Diocesano, actual Biblioteca central de la UCAT.  Los claroscuros permiten detallar el enrejado con contorneados listoncillos de madera. Si bien el trabajo artesanal evoca a las celosías de estilo andalusí, las formas reproducen ánforas clásicas y figuras florales de clara inspiración barroca. Foto: Arquitecto José Antonio Maldonado (2004). Post scríptum: esta artísticas celosía desapareció, al ser destruida durante los actos vandálicos ucurridos en el interior de las instalaciones de la Universidad Católica del Táchira, entre el 25 y 27 de febrero de 2015.



Las viejas edificaciones universitarias en la Loma del Tejar 


La historia de las primeras edificaciones universitarias de la UCAT, en el primigenio sitio de la Loma del Tejar (Barrio San Carlos, San Cristóbal), se retrotraen hasta 1687 cuando Mons. Gregorio Jaimes de Pastrana y Bazán, el primer obispo tachirense y venezolano, nacido en San Cristóbal en 1626, donaba su estancia de ganados mayores conocida como el Hato de la Virgen (actual población de Hato de la Virgen, Parroquia civil Cipriano Castro del Municipio Capacho Viejo), a la Iglesia parroquial de la Villa de San Cristóbal.  


El objetivo de la donación respondía a la voluntad del Señor Obispo de asignar las rentas del hato para mantener la lámpara eucarística en aceite o iluminación del Santísimo Sacramento en la Parroquial de San Cristóbal, y el culto e iluminación de las lámparas votivas de la imagen de la Nuestro Señora de la Consolación de Táriba.


En enero de 1928, Mons. Tomás Antonio Sanmiguel, primer Obispo de la Diócesis de San Cristóbal (erigida canónicamente en 1922), vendió el hato para adquirir el actual terreno de Loma del Tejar en los extramuros de la ciudad para la época -y denominada así por ubicarse allí una alfarería cuyo primer propietario fue el Padre Juan Martínez en 1680-. 


Lo recibido por la venta, se invirtió en la construcción de la sede propia del Seminario Diocesano menor Santo Tomás de Aquino, bendecida en 1930. 






Estado de la construcción -en mampostería, argamasa y andamios- del edificio del Seminario Diocesano en San Cristóbal (1929). Foto: Archivo fotográfico-digital de la UCAT, Rectorado (2012).



En consecuencia y siguiendo los estilos arquitectónicos dominantes en la época, se levantó una neobarroca estructura de cuatro crujías, tipo claustral, con pilastras y columnas dórico-toscanas que sostienen arcos deprimidos cóncavos, techos tipo salón con vigas transversales de hierro, todo distribuido en dos plantas o niveles en torno a un patio con jardín central y capilla anexa (transformada y reacondicionada posteriormente como sede de la Biblioteca universitaria). 






Claustro, arcos deprimidos cóncavos, columnas dórico-toscanas y jardín central del edificio antiguo de la UCAT.  Foto: Arquitecto José Antonio Maldonado (2004).



Por igual, iniciado en 1944 e inaugurado el 26 de septiembre de 1950 por el Obispo Rafael Arias Blanco, se levantó un segundo edificio claustral de aulas, anexo al anterior de 1930, de idéntico diseño pero en un estilo lineal neoclásico alemán, con arcos adintelados, para uso del seminario mayor. 

 

Jardín central, arcos adintelados y claustros del edificio del Seminario Mayor, inaugurado en 1950 por el Obispo de la Diócesis de San Cristóbal Mons. Rafael Arias Blanco. Actual sede de la UCAT. Foto: Lcdo. Yosel Molina (2012).

Así, en estas dos instalaciones y con el epónimo de Santo Tomás de Aquino, funcionó el seminario (mayor y menor) de la Diócesis de San Cristóbal hasta el 15 de agosto de 1963, cuando pasa a ocupar los edificios la recién creada Universidad Católica Andrés Bello Extensión Táchira (UCABET, 22 de septiembre de 1962), luego Universidad Católica del Táchira, desde 1982. 









Fachada o frontispicio, de arquitectura ecléctica, de la antigua capilla del Seminario Diocesano de San Cristóbal, obra de José de Jesús Uzcátegui, finalizada en 1930. Actual sede de la Biblioteca de la UCAT. Foto: Lcdo. Yosel Molina (2012).


Nuevos edificios


Para el 11 de abril de 1977, el crecimiento de la Universidad hizo necesaria la ampliación de sus espacios docentes por lo cual se inició una nueva fase de construcción con el conocido como «Edificio Nuevo», cuyos trabajos finalizaron en 1979. 


Encargado al constructor de origen italiano Renato Marcuzzi, respondió, en lo arquitectónico, a una moderna obra de varios niveles, en concreto y refuerzo metálico, situada frente a las dos edificaciones antiguas y que a su vez dio origen al actual boulevard «P. José del Rey Fajardo, S.I.», en la carrera 14, entre calles 14 y 15, de la ciudad de San Cristóbal, generando un espacio de tránsito que permite la conexión entre ambas edificaciones.



 

Patio central techado del Edificio Nuevo, campus o sede de Loma del Tejar, de la UCAT. Foto: Yosel Molina (2012).


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Créditos  de fotografía | Credit: Images courtesy of  

Proyecto ExpArt quiere dar las gracias a los amigos e instituciones por permitir la reproducción de sus fotografías con lo cual han contribuido a la realización del presente estudio.



Lcdo. Yosel Molina.
Rectorado de la Universidad Católica del Táchira
Arquitecto José Antonio Maldonado (Caracas)
Lcda. Andrea Gavidia (Coordinación de Planificación, UCAT).




Bibliografía
 
AMADO, Anselmo, Así era la vida en San Cristóbal, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, Caracas, Nº 1, 1960; BENET, J. Guía General de Venezuela, Leipzig, tomo I, 1929; DÍAZ BRANTES, Humberto, Álbum del Táchira, reedición facsimilar de "El Estado Táchira, álbum gráfico, 1930", publicado por la Gobernación del Estado Táchira en 1997, San Cristóbal; «Táchira» Homenaje de la Junta Pro Conmemoración del IV Centenario del Descubrimiento del Táchira, San Cristóbal, 1947 (galería fotográfica urbana del Estado Táchira, de Martín López C.); VILLAMIZAR MOLINA, J. J. Ciudad de San Cristóbal, viajera de los siglos, ediciones de la Municipalidad de San Cristóbal en conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América, San Cristóbal, 1992.
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Acerca del autor

Samir A. Sánchez es profesor de Historia del Arte y Métodos de Investigación en la Universidad Católica del Táchira (San Cristóbal - Venezuela). Es autor, entre otras publicaciones, de San Cristóbal Urbs quadrata (2003) y Mors Memoriæ o la Extinción de la memoria (2011).

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