Dice el aforismo de Sherlock Holmes, mi personaje referente, que "el mundo está lleno de cosas obvias que nadie observa". En Lobatera, lo obvio es la ausencia. La Capilla de Santa Leocadia, erigida entre 1915 y 1916 por el Dr. Ezequiel Vivas Sánchez como memoria hecha poema y fe para la madre "santificada en el dolor" (como dice la lápida sepulcral), no es hoy más que un recuerdo fragmentado. Lo que fue un compendio de artes mayores, neobarroco, frescos, mosaicos italianos y tallas de la Escuela de Olot, sucumbió al mazo de la modernidad en 1961.
Hoy, la evidencia de esa magnificencia es escasa pero poderosa: una fotografía sobreviviente del archivo de Doña María Lozada de Mora (1892-1993) y conservada por su sobrino-nieto el abogado Wilmer Antonio Rey Lozada, la imagen de Santa Leocadia y el grupo escultórico de la Sagrada Familia, erróneamente repintados y, lo más lamentable, el grupo escultórico de "La oración de Jesús en el huerto" de Emilio Garibaldi (1916). Esta última, una joya de mármol de Carrara, va desapareciendo en el cementerio municipal de Lobatera, padeciendo la fractura del tiempo, la indiferencia y el olvido.
¿Cómo reconstruir lo que ya no existe? Aquí es donde la Inteligencia Artificial (IA) trasciende la mera herramienta tecnológica para convertirse en una nueva disciplina de conservación patrimonial. Gracias a los algoritmos de aprendizaje profundo y la reconstrucción fotogramétrica, la IA ha permitido:
Restauración virtual de la memoria: A partir de una única fotografía y descripciones históricas (inventario eclesiástico de la iglesia de Lobatera para 1926), la IA puede extrapolar volúmenes, texturas y juegos de luz, devolviéndonos la visión del techo abovedado y las arcadas neogóticas.
Corrección de la praxis errónea: La IA permite modelar digitalmente las tallas de madera de Francisco Vila, devolviéndoles virtualmente su policromía original de Olot y evidenciando los errores de los repintes actuales para guiar futuras restauraciones físicas.
Proyección de la dignidad: La IA nos ofrece la capacidad de visualizar la escultura de Garibaldi restaurada y reintegrada en su contexto original.
Un llamado a la acción: el regreso del mármol
El patrimonio no es un objeto estático en un museo o una tumba; es un organismo vivo que da identidad a un pueblo. Mantener la "Oración en el Huerto" en el cementerio, expuesta al deterioro, es continuar la demolición que comenzó en 1961.
Por ello, la propuesta es clara: utilizar las reconstrucciones digitales logradas mediante IA para sensibilizar a la comunidad y a las autoridades eclesiásticas y civiles, en estos tiempos cuando estas inquietudes resuenan como campanas de palo en una sociedad indiferente o ensimismada en otros aspectos. La ciencia metodológica nos dicta que el objeto debe estar en su contexto para ser plenamente comprendido y hacer cumplir la voluntad del donante. No podemos devolver la Capilla de Santa Leocadia a su antiguo esplendor, pero aún estamos a tiempo, y es imperativo, que la escultura en mármol sea restaurada en las secciones que ha perdido y reubicada en su espacio original, en la actual capilla.
Así, la tecnología no viene a sustituir la fe ni el arte, sino a rescatarlos del abismo del olvido y la indiferencia. Si el Dr. Vivas Sánchez (fallecido en 1919) utilizó los mejores recursos de su época para honrar a una madre "santificada en el dolor", nosotros debemos usar los mejores recursos de la nuestra para honrar nuestra historia. Devolver la escultura a su lugar no es solo un acto de restauración arquitectónica; es un acto de justicia histórica para Lobatera.
Fotografías: Reconstrucción de la Capilla de Santa Leocadia, con IA e imagen (Prompt: Santiago X. Sánchez, 2026); Capilla de Santa Leocadia en 1916 (de Wilmer Antonio Rey Lozada, 2022); Grupo escultórico de la Oración de Jesús en el Huerto (Samir Sánchez, 2011).


