Y así llegó la Chiquinquirá a Lobatera
(Texto de Samir Sánchez, 2015)
Personajes:
Pedro de Torres Vera:
Fundador, visionario y entusiasta.
Ana Pérez del Basto: Su
esposa, mujer de profunda fe y determinación.
Felipa Torres de Chacón: Hija mayor de la
pareja.
Francisco Chacón: Esposo
de Felipa, yerno colaborador.
Criado / Indio Juan Periure /
Escribano Real y de Cabildo Antonio de Noguera: (Pueden ser interpretados por el mismo actor
cambiando de accesorios).
Voz en Off / Narrador:
Para hilar los saltos temporales.
Acto I: La promesa del valle
Escenografía: Un rincón que simula la ciudad del Espíritu Santo de La
Grita en 1580. Ambiente festivo de fondo (música suave de la época).
(Entran Pedro de Torres Vera y Ana Pérez del Basto,
jóvenes, tomados de la mano).
Pedro: (Con brillo en los ojos) Ana, te lo
prometo ante Dios en este mes de julio de nuestra boda. En cuanto el Rey me
otorgue la autorización, te llevaré a vivir a una tierra de gracia. Un lugar
que contemplé de niño junto a mi padre y que jamás ha salido de mi memoria.
Ana: (Sonríe) ¿Y cómo es ese lugar, Pedro? Me
hablas de él como si fuera el mismísimo paraíso.
Pedro: ¡Es que lo es! Es el valle de Lobatera. Allí
reina una eterna primavera, Ana. Todo es vida, todo es color. El sol brilla con
una fuerza limpia, el cielo es más azul que en ningún otro lado y el murmullo
de sus quebradas arrulla los cerros. El aire tiene una transparencia mágica.
Ana: (Conmovida) Si tus ojos ven tal belleza,
mi corazón ya quiere estar allí. Esperaremos los títulos y la carta del Rey el tiempo que
haga falta.
(Apagón rápido. La Voz en Off interviene mientras los
actores se colocan ropa que simule el paso de los años y el cansancio del
viaje).
Voz en Off: Corría el año 1593. La carta del Rey
finalmente llegó. Don Pedro y Doña Ana, junto a sus hijos Felipa, Pedro y
Andrés, sus criados y sus animales, emprendieron la travesía. Dejaron atrás La
Grita y su valle de ventiscas y neblinas, descendieron por las cumbres borrascosas del Zumbador, Portón de Golpe y
La Cumbre, hasta que ante sus ojos se abrió el majestuoso verde del valle iluminado por un sol de mediodía.
Acto II: La tierra prometida y el altar
Escenografía: El Valle de Lobatera. Se observan
herramientas de labranza, algunas tejas de barro y un gran lienzo cubierto con
una manta en el centro sobre un caballete o altar rústico. Año 1610.
(Es el año de 1610 y Pedro, ya mayor, se sitúa al frente del escenario
contemplando el horizonte. Extiende los brazos con emoción).
Pedro: (Declamando con fuerza) Ana, ¡que paisaje! Repito ante ti, una vez más, las palabras del señor cura cronista de Tunja que me las enseñó mi padre en Pamplona: "¡Tierra buena!,
¡tierra buena! Tierra que pone fin a nuestra pena, Tierra de oro, tierra
bastecida, Tierra para hacer perpetua casa, Tierra con abundancia de comida...
¡Tierra de bendición clara y serena, tierra que pone fin a nuestra pena!".
(Pedro camina hacia el fondo del escenario y se sienta,
simulando debilitarse. Ana se acerca y lo asiste. Pedro cierra los ojos
lentamente. Ana llora en silencio).
Voz en Off: El barro se hizo teja y las paredes
levantaron hogares. Se sembró el trigo y brotó la caña del primer trapiche.
Pero en 1610, la enfermedad se llevó al fundador, Don Pedro de Torres Vera,
cuyo cuerpo fue sepultado en el suelo del sencillo oratorio que su esposa mandó
a construir. Doña Ana asumió las riendas de la hacienda... y una vieja promesa
de fe estaba por cumplirse. Una mañana de los primeros días de diciembre de 1620.
(Entran Felipa y Francisco Chacón escoltando a un criado aborigenb
que carga el gran cuadro aún cubierto).
Felipa: ¡Madre! ¡Madre, por fin han llegado los
mercaderes de Santa Fe de Bogotá!
Ana: (Levantándose con energía renovada)
¿Traen el encargo? ¿El lienzo que encargué al mejor pintor?
Francisco: Sí, Doña Ana. Diez años de esperas y
caminos difíciles, pero aquí está Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.
Ana: (Se arrodilla frente al cuadro mientras
Francisco y el criado retiran la manta, revelando la imagen de la Virgen)
¡Es hermosa! Rostro moreno y dulce mirar... Traigan a Juan Periure y a Juan
Ticurín. Yo misma prometí colocarla en lo alto de este altar. Preparen los
diezmos y primicias como es costumbre y escríbanle al Señor Vicario de San
Cristóbal para bendecir este hermoso cuadro
(Francisco ayuda a sostener el cuadro en el altar
improvisado. Francisco sale un segundo y regresa haciendo sonar una campana con
fuerza).
Francisco: Juan Ticurín, sube al campanario del
oratorio y repica con fuerza esas campanas, ¡Que se escuche en todo el valle!
¡Hoy, 28 de diciembre de 1620, Lobatera tiene patrona!
(Se escucha un breve canto de la Salve Regina en latín de
fondo o reproducido por audio, mientras los personajes contemplan la imagen con
devoción y alegría).
Acto III: La Última voluntad
Escenografía: Una habitación lúgubre (puede ser en un lateral del escenario con luz focalizada).
Voz en Off: Es el 6 de marzo de 1621. Ana está
recostada en un lecho, visiblemente muy enferma. Felipa le sostiene la mano. Al
lado, el Escribano Real Noguera sostiene un pergamino y una pluma.
Felipa: (Llorando) Madre, los médicos de La
Grita han hecho lo posible, pero la fiebre no cede...
Ana: (Con voz débil pero firme) Mi tiempo se
agota, hija mía... igual que el de tu padre en aquel entonces. No hay remedio
que venza el llamado del Creador. Pero no me iré sin dejar mi casa y hacienda en orden.
Escribano Noguera... anote mis palabras.
Escribano: (Moja la pluma en la tinta)
Disponga usted, Doña Ana.
Ana: (Haciendo un esfuerzo por incorporarse un
poco, mirando fijamente al público) Y por último… Ytem. Es mi postrera y
última voluntad... dejar el cuadro nuevo de Nuestra Señora del Rosario de
Chiquinquirá, que hube encargado a Santa Fe de Bogotá y pagado a su debido
tiempo... a todos los habitantes de Lobatera. Para que sea su santa patrona, se
encomienden a ella y los proteja por siempre. Y mis hijos... cuidarán y velarán
por el cumplimiento de esta mi última voluntad. Amén.
(Ana se recuesta despacio y cierra los ojos, expirando
pacíficamente. Felipa llora sobre su mano. El Escribano baja la cabeza en señal
de respeto).
Voz en Off: Un 8 de marzo de 1621, partió el alma de
esta noble y aguerrida mujer. Doña Ana Pérez del Basto cerraba sus ojos a la
tierra, pero le abría a Lobatera un legado eterno: el bendito cuadro de la
Chiquinquirá, faro y guía de su pueblo para siempre.
(La luz focal sobre el lecho se apaga y se enciende con
fuerza sobre el cuadro de la Virgen en el centro del escenario mientras cae el
telón).
FIN

