jueves, 13 de junio de 2013

El centenario reloj de la torre de la Iglesia de Lobatera | The Lobatera Clock Tower Centennial




FVGIT INREPARABILE TEMPVS

«Diario El Campesino -Fvgit inreparabile tempvs- Escribe J. Trinidad Mora, Lobatera, lunes 24 de noviembre de 1913, primera página/Días de verdadero júbilo se vivieron en esta población, entre el domingo 16 de noviembre y el martes 18 de la pasada semana, en los actos consagrados a nuestra excelsa patrona Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Todo debido a la benevolencia y el agradecimiento de un hijo de esta tierra a quien el hado del destino condujo a ocupar importantes cargos en el alto gobierno de la Nación, acompañando al Jefe de la Causa Nacional Rehabilitadora, el General Juan Vicente Gómez en su altísima misión de regeneración de la Patria. Ya sabéis que hago referencia al ilustre galeno Doctor Ezequiel Vivas, hijo noble de Lobatera, quien en la distancia no ha olvidado ni olvidará a la tierra que le vio nacer. Preocupado por el desarrollo de su pueblo y por su natural desenvolvimiento, donó a nuestra Iglesia un reloj público, maravilla mecánica de la ciencia del gran país del Norte, el cual desde el día central de la festividad de Nuestra Señora, el 18 de noviembre, marca y señala en la novísima torre acondicionada para acogerle, el pasar del tiempo en las horas que huyen hacia la Eternidad./El día 16, en horas del mediodía, en cuatro cajas de madera y flejes llegaba al poblado el invento de Galileo Galilei a hombros de los recios hombres designados por las dignas autoridades de este Distrito para recoger la delicada carga que llegó en el Ferrocarril hasta la estación de Uracá, donde se le esperaba. La población expectante y con curiosidad, lo recibió con algarabía y la música no se hizo esperar por parte de los miembros de la Banda quienes se reunieron en la plaza pública, espontáneamente, para tan histórico acontecimiento. Una corta recámara detonada en La Parada, anunciaba el arribo del heraldo de Cronos./El día 17, con el cuidado necesario para tan delicado instrumento, luego de ser subido a la torre, se colocaron las esferas horarias y se activó la campanilla que nos señalará en adelante el compás de los tiempos. El preciso trabajo de sincronizar y probar el funcionamiento de las nuevas piezas y campanilla, se encargó al distinguido caballero de esta ciudad Casiano Rosales, quien además de músico y destacado ebanista, conoce de las artes de la relojería./Llegado el glorioso día de nuestra Patrona y una vez pasada la Misa Pontifical de tercia, al finalizar la secular y tradicional procesión por las calles de Lobatera con la sagrada imagen de la Virgen, el cortejo se detuvo frente a la torre y al pie de la misma, nuestro joven y dinámico sacerdote el Presbítero Pedro María Morales pronunció y dio la bendición de campanas y reloj según lo dispone el Ritual Romano santificando los mismos para mayor gloria de Dios. Concluyó el Padre Morales con unas breves pero elocuentes palabras de agradecimiento a Dios y al Doctor Ezequiel Vivas presente en su honorable familia, las cuales cerró recordando nuestra mortal condición con la sabia expresión de los latinos “Vulnerat omnes, ultima necat”» [Biblioteca Pública del Estado Táchira, San Cristóbal, Sala Estadal, sección de Microfilms, MIC-TFC-PPP nº 12619-002, El Campesino, Lobatera, 24 de noviembre de 1913, copias de los microfilms que se conservan en original en la Sala Tulio Febres Cordero, de la Biblioteca Pública del Estado Mérida, Mérida, 1985].



La anterior crónica periodística refiere en forma explícita, la llegada a Lobatera (Estado Táchira – Venezuela) en 1913, del actual reloj público que se encuentra en la torre sur de la Iglesia parroquial, un reloj mecánico accionado por péndulo y pesas que descienden 4,5 m.

El mismo está conformado por maquinaria y sonería.


La maquinaria, de configuración mecánica, se distribuye en:  (a) dos pesas, la mayor o accionante y la menor o reguladora. Estas pesas están sostenidas por cuerdas que son arrolladas en un cilindro adosado a la rueda o engranaje mayor de la maquinaría, siendo a su vez -las cuerdas- las que le imprimen el movimiento al reloj; (b) sistema de transmisión; (c) sistema de distribución y (d) mecanismos de regulación del movimiento. 

La sonería está conformada por la nonula (campana para reloj, de bronce y sin badajo) que pende -inscrustada- de una viga horizontal de madera, y un martillo en hierro para dar las horas y las medias. Asimismo, produce tres registros (por cuanto señala horas, medias y minutos).

Cuatro esferas o lunas transparentes, de cristal, con sus cuatro manecillas y cuadraturas en números romanos, apuntan horas, medias, cuartos y minutos. Por la longitud de las cuerdas que corren a través de poleas, su autonomía de funcionanimiento debió ser de una semana. 

Actualmente cuenta con un sistema de iluminación eléctrica pero, desde el 18 de noviembre de 1913 hasta el 9 de abril de 1940 cuando se inaugura la electricidad en la población, las esferas horarias eran iluminadas desde el interior de la torre, por medio de lámparas de carburo.

De procedencia estadounidense, la estructura básica está hecha de hierro fundido (deducción por observación) en un diseño «plano» o «flat-bed» con dos marcos verticales tipo «A» que contienen el tren de la maquinaria y a su vez están atornillados a la plataforma. Todo esto, sostenido por cuatro pies combados. Este tipo de reloj fue iniciado con los trabajos de Benjamín Vulliamy en 1827 y su uso se extendió con profusión en todas las fábricas de relojería, después de 1850, especialmente luego de la inauguración del reloj del Parlamento británico, en Westminster, mejor conocido como el Big Ben de Londres, el cual adoptó esta estructura.


Así, el ensamblaje -y forma- del reloj de Lobatera, resulta similar a los fabricados por la famosa casa E. Howard & Co. en Boston, Massachusetts.

El costo del reloj de Lobatera debió ubicarse alrededor de los 870$, si se parte del precio del reloj con campana que, en mayo de 1913, el General Juan Vicente Gómez, Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, encargó a los señores P. R. Rincones Jr. Company, comisionistas en Nueva York, para ser donado a la Iglesia parroquial de San Juan de Colón (Estado Táchira) e instalado en el referido año (Memoria y Cuenta 1913, Ministerio de Obras Públicas, 1913, p. 361). En la misma fecha el General Gómez donó la estatua de bronce que se encuentra actualmente en la fachada de la referida iglesia parroquial de Colón.

Como antecedentes a esos relojes, primeros en el norte tachirense, se tiene que Don Tulio Febres Cordero, en su obra «Clave histórica de Mérida: Documentos para la historia del Zulia en la época colonial», refería como en 1875 la Casa Alemana de la ciudad de San Cristóbal, había encargado a Hamburgo (Alemania) un reloj para la Iglesia parroquial de San Sebastián (actual Catedral), pero motivado al terremoto del 18 de mayo de 1875 que asoló a la región, éste no se pudo traer, quedando en la aduana del puerto de Maracaibo (Estado Zulia). Allí, fue adquirido por la Municipalidad de Mérida (Estado Mérida) a través de una colecta pública y colocado en la torre norte de la Catedral emeritense.


En el Inventario General Eclesíastico, realizado luego del fallecimiento del Padre Pedro María Morales en 1925, el reloj quedó inventariado en el registro Nº 1 «Templo Parroquial», con las siguientes características: «El templo tiene dos torres y frontis de mampostería, en la torre de la derecha está el reloj público y en la otra están las campanas en número de cuatro que se distinguen en mayor, menor, media y mínima (...)».


Por igual, como bien del patrimonio histórico eclesiástico, fue designado Bien de Interés Cultural de la Nación e incorporado al Catálogo del Patrimonio Cultural de Venezuela 2004-2010/TA 17-18/p. 10, según Resolución N° 003-2005, del Instituto del Patrimonio Cultural, publicado en la Gaceta Oficial N° 38.234 de fecha 20 de febrero de 2005.

En cuanto a referencias sobre los maestros relojeros que cuidaron del funcionamiento y mantenimiento del reloj, sólo se conservan noticias del primero: Casiano Rosales, y del último Simeón Zambrano Cárdenas (nacido en 1922), quien vivía en la aldea El Saladito, en las montañas sureñas que rodean a Lobatera.

Con el deceso del maestro relojero Simeón Zambrano, hace aproximadamente diez años, desapareció con él todo conocimiento del funcionamiento y cuidado que se tenía del reloj público.

Así, y próxima la conmemoración -muy probablemente silenciosa- de su histórica llegada al Táchira y al pueblo, el viejo reloj de la torre de la Iglesia de Lobatera sigue –inerte y mudo- señoreando y dominando la urbe desde su majestuosa altura, esperando que algún día, unas manos especializadas vuelvan hacer a andar y sonar su sincrónico y acompasado mecanismo de relojería.




El tiempo, en fotos, del reloj público de la torre de la Iglesia de Lobatera

Fotos: Darío Hurtado, 2012/Proceso de envejecimiento y diseño T.S.U. Sigrid Márquez, 2013



















Estado actual del reloj público de la torre de la Iglesia de Lobatera

Fotos: Samir Sánchez, 8 de junio de 2013 y Darío Hurtado, 6 de septiembre de 2016




Vestigios del primer escalón de descanso de la antigua escalera de madera, de tipo molinero, que permitía el ascenso a la torre




Muros de piedra y fe
Mampostería -según la técnica romana de Opus incertum- y vigas que soportaban la vieja escalera de madera, ya desaparecida



Nihil nimis... Un solitario peldaño de carcomida albura junto a piedras, guijarros y argamasa, resultan el único vestigio de los principios de equilibrio, moderación y austeridad con los cuales trabajaron los alarifes y mamposteros de Lobatera, de principios del siglo XX




Pozo de las pesas (accionante o mayor y reguladora o menor), en el interior de la torre




Centenario entramado de tablones y vigas que soporta la sala del reloj




Sistema de polea y pesa reguladora o menor





Penumbras en el tiempo
Vestigios de la antigua edificación de la Iglesia, se conservan en el interior de la torre



El tiempo pende de las cuerdas, el hierro de las poleas y del maderamen




Pesa mayor y pesa menor



Arquitectura y gravedad, detenidas en el tiempo (Foto: Darío Hurtado Cárdenas, 2016).

Cuatro ventanales y una plataforma en madera noble, verdadero kaleidoscopio de la historia de Lobatera (Foto: Darío Hurtado Cárdenas, 2016).



Maquinaria de relojería con sistema sincronizado por la acción de la rueda o engranaje mayor (movida a su vez por las pesas) con escape de áncora de Graham (pieza que permite un movimiento constante, sin aceleración o desaceleración que produzca un error en la medida del tiempo), cumpliendo de esta forma la función de motor del reloj.
Posee ruedas de transmisión; engranaje de distribución y conector de ejes entre la maquinaria y las esferas del reloj, en la parte superior; así como componentes de regulación (péndulo -que marca el ritmo constante de liberación de caída de las pesas a una velocidad igualmente constante-, anclajes, veletas o frenos de aire y pesa menor o reguladora).
Se aprecia en la parte inferior izquierda (del observador) el brazo accionante de la sonería, con engranaje a la rueda mayor y cilindro con cuerda arroyada. Asimismo, se observa que la clavija de hierro que permitía dar cuerda en forma manual a la referida rueda mayor, no se encuentra.




Sistema de sonería, la nonula (campana de bronce para reloj, sin badajo) y martillo, sobre la parte superior de la maquinaria





Parte posterior de la esfera frontal, que da a la Plaza Bolívar, ruedas de engranajes accionantes y ejes distribuidores del movimiento, que conecta las cuatro esferas con la maquinaría de relojería



La espalda del tiempo




Panorámica (norte) de la Plaza Bolívar, el Cementerio Municipal en la explanada del Torreón, y la serranía de Arenales y Cabeza de Vaca, vistas desde uno de los cuatro ventanales de arco apuntado de la torre del reloj de la Iglesia de Lobatera





Personajes de una época: los protagonistas




Dr. Ezequiel Vivas Sánchez (Lobatera, 1864- París, 1919). Médico y político. Ejerció la Secretaría de la Presidencia de la República entre 1912 y 1918. Donó el reloj público de la Iglesia; ordenó la construcción del puente para el Cementerio y sobre la quebrada La Parada, para unir a Lobatera con la Carretera Central del Táchira, en 1917; Ordenó la edificación de la Capilla votiva de Santa Leocadia en 1916 (ya desaparecida), donando las imágenes de Santa Leocadia, la escultura en mármol de la Oración de Jesús en el huerto (obra de E. Gariboldi, Caracas, y actualmente en el Cementerio Municipal), la Sagrada Familia y los Ángeles de la Adoración Perpetua (Foto: Dra. Gracia Vivas Terán, 2010)



Don José Trinidad Mora Vivas (Lobatera, 1844- Lobatera, 1931).  Educador, periodista, munícipe y literato. En 1894, con motivo del inicio de las celebraciones del Centenario del nacimiento del Gran Mariscal de Ayacucho, General Antonio José de Sucre, fundó en Lobatera la Imprenta "Aurora" e inició la edición del periódico "El Campesino", que editó e imprimió ininterrumpidamente hasta 1916. Fue el autor de la crónica periodística sobre la llegada del reloj a Lobatera. (Foto: Familia Gómez Mora, 1974).




Pbro. Br. Pedro María Morales Gómez (El Cobre, 1875 - Lobatera, 1925). Sacerdote y médico. Ejerció el curato de la parroquia de Lobatera desde 1904 hasta su fallecimiento en 1925. En su ministerio parroquial se reedificó la antigua iglesia, de la cual sólo queda en la actualidad el frontis y las dos torres, dotándola de imágenes sacras -obras de arte de la época- encargadas a España y los Estados Unidos (Foto: Samir Sánchez 2010, de un cuadro que se conserva en la Casa Cural de Lobatera, el cual fue develado -conjuntamente con un cuadro del Padre Gabriel Gómez- en acto especial el 8 de noviembre de 1927 por parte del párroco Pbro. Pablo Maldonado, compañero de estudios del Padre Morales, en el segundo aniversario del fallecimiento de este ilustre sacerdote. Llevó las palabras de rigor, en ese acto, el Dr. Abdón Vivas Márquez).




Acto de instalación del Centro de Lectura y Recreo de Lobatera en 1914 (primera Biblioteca Pública). De pie, de izquierda a derecha del observador: Don Pedro José Gutiérrez, Don Casiano Rosales (primer Maestro Relojero), Don Zenón Pacheco, Don Marcos Ovalles, Don Altagracia Contreras, Don Pablo Zambrano, Don Tito César Guerrero, Don Melitón Zambrano (padre de Doña María Luisa Zambrano de Guerrero, primera mujer presidente del Concejo Municipal del Distrito Lobatera, en 1970), Don Octavio Portillo y Don Atilio Sánchez. Sentados, de izquierda a derecha del observador, Don Andrés Sánchez Vivas, Don Pedro Pérez, Don José Luis Gálviz, Don Andrés Rivas, Don Jesús María Mora Casanova, Don Octavio Padrón, General Julián Casanova Bustamante (hermano de Maximiano, acompañó al General Cipriano Castro en la Revolución Liberal Restauradora de 1899, desde el combate de Tononó hasta la batalla de  Tocuyito donde cae herido en Nirgua. Falleció en la montaña de Cazaderos, en 1921, cuando dirigía un cuerpo expedicionario que desde Lobatera  marchaba a atacar una invasión antigomecista dirigida por el General Juan Pablo Peñaloza. Juan de Dios Sandoval Zambrano, tío-abuelo de quien esto escribe, era el alférez o portabandera y segundo al mando del cuerpo expedicionario de lobaterenses, debiendo traer el cuerpo de su jefe fallecido de regreso al pueblo), Don Alejandro Rojas Figueroa, Don Leandro Niño y Don Ramón Guerrero Lozada (Foto: Alejandro Rojas Figueroa, 1956). 



Ubicación de la obra estudiada:

Fuente: Sigrid Márquez, 2013




Bibliografía

FEBRES CORDERO, Tulio, Clave histórica de Mérida: Documentos para la historia del Zulia en la época colonial, editorial Antares, Mérida, 1960, p. 82; FRANK, Mark, The evolution Of Tower Clock movements and their design over the past 1000 years, Member of National Association of Watch and Clock Collectors (NAWCC),  NAWCC, Chicago, 2005; DE LA ROSA MORA, Ramón, Pbro., Inventario General Eclesiástico de la Parroquia de Nuestro Señora del Rosario de Chiquinquirá de Lobatera, Archivo Parroquial, Libro de Inventarios, Lobatera, 4 de febrero de 1927; GUERRERO BRICEÑO, José del Rosario, Primer Cronista de Lobatera, entrevista que le fue realizada por el autor del edublog el 6 de agosto de 1985, San Cristóbal; Biblioteca Pública del Estado Táchira, San Cristóbal, Sala Estadal, sección de Microfilms, MIC-TFC-PPP nº 12619-002, El Campesino, Lobatera, 24 de noviembre de 1913, copias de los microfilms que se conservan en original en la Sala Tulio Febres Cordero, de la Biblioteca Pública del Estado Mérida, Mérida, 1985.


Créditos  de fotografía | Credit: Images courtesy of  

Proyecto ExpArt quiere dar las gracias a los amigos e instituciones por permitir la reproducción de sus fotografías con lo cual han contribuido a la realización del presente estudio.



Darío Hurtado
Pbro. Oscar Fuenmayor, Cura párroco de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Lobatera (Estado Táchira - Venezuela).

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Acerca del autor

Samir A. Sánchez es profesor de Historia del Arte y Métodos de Investigación en la Universidad Católica del Táchira (San Cristóbal - Venezuela). Es autor, entre otras publicaciones, de San Cristóbal Urbs quadrata (2003) y Mors Memoriæ o la Extinción de la memoria (2011).

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