viernes, 10 de julio de 2015

San Cristóbal mártir de Licia, un mural del siglo XVI y la ciudad de San Cristóbal | St. Christopher of Lycia, history of mural from XVIth century and San Cristóbal City







Capitán, Adelantado y Maestre de Campo, Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán (El Barco de Ávila, antigua provincia de Salamanca, 1525 - Pamplona, Nuevo Reino de Granada, 1572). Fundador de la ciudad de San Cristóbal (Estado Táchira - Venezuela), el 31 de marzo de 1561. Óleo de uno de los más reconocidos maestros españoles del retrato, el pintor Antonio Solis Ávila (Madroñera, Cáceres, 1899 - Madrid, 1968), fue realizado por encargo de la Junta del Cuatricentenario, en especial por uno de sus miembros, el Dr. Aurelio Ferrero Tamayo, con la colaboración del historiador Dr. Ramón Maldonado y Cocat, en 1960, para ser entregado al Concejo Municipal de San Cristóbal, en las celebraciones del Cuatricentenario de la ciudad, en 1961. Esta obra fue restaurada por iniciativa del Cronista de la ciudad Dr. Luis Hernández Contreras con la colaboración de la Municipalidad y de dos mecenas del arte tachirense, el Dr. Arturo Branger y el Ing. Fernando Moreno, en enero de 2016. El trabajo de restauración fue realizado por el especialista tachirense Homero Parra (Foto: Dr. Luis Hernández Contreras, 2016).




«Y el diestro capitán Juan Maldonado,
Vecino memorable de Pamplona,
Viejo Conquistador de Santa Marta
En cuyas guerras fuimos compañeros,
Conmilitones en un mismo rancho...
»

Juan de Castellanos, Elegías de varones ilustres de Indias (1522-1607). Elegía XXII.




 

Pintura mural o fresco seco y temple de San Cristóbal mártir de Licia, del siglo XVI. Hallada  -por trabajos de restauración- en la casa solariega que perteneciera al Capitán Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán, fundador de la ciudad de San Cristóbal (Estado Táchira - Venezuela), en la ciudad de Pamplona (Colombia) y actual Museo de Arte Moderno "Ramírez Villamizar". El fresco fue encontrado y restaurado en 1990 por el muralista mexicano Rodolfo Vallín, cuando trabajaba en las paredes del primer descanso de la escalera principal de la casa (Foto: Museo de Arte Moderno "Ramírez Villamizar", Pamplona, Colombia, Reproducción de imagen con autorización de la Fundación Museo de Arte Moderno "Ramírez Villamizar", de fecha 13 de julio de 2015).




Vuelve con el peso de su grandeza


Un acontecimiento, poco conocido en la ciudad de San Cristóbal, se dio en la década de los años 90, del pasado siglo. Estando el restaurador muralista mexicano Rodolfo Vallín, investigando e interviniendo en las paredes que protegían el primer descanso de la escalera principal, en la edificación que serviría de sede del Museo de Arte Moderno «Ramírez Villamizar», en la ciudad de Pamplona (Norte de Santander - Colombia), al separar los frisos nuevos que se solapaban recubriendo la estructura de las viejas paredes del siglo XVI, se encontró frente a una pintura mural o fresco seco y temple. 


La misma resultó ser una 'pinceladura' -denominación utilizada en la época de su realización-  que, en verticalidad estratigráfica, representaba la figura religiosa  e iconográfica de San Cristóbal mártir de Licia, en esquema de composicón rectangular definido por un sutil marco acordonado. 


Este hecho y circunstancia, ocurrió exactamente en la casa solariega que perteneciera al Capitán Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán (El Barco de Ávila, antigua jurisdicción de Salamanca, 1525 - Pamplona, Nuevo Reino de Granada, 1572), ubicada en la esquina noreste, una de las principales de la ciudad, en la plaza mayor de Pamplona. Su permanencia en el tiempo queda testificada por las fastuosas celebraciones, banquetes y exageración de gastos producto de las minas de oro, cuando a la ciudad -según el cronista Lucas Fernández de Piedrahita- se le conoció como "Pamplonilla la Loca", hasta la presencia de El Libertador Simón Bolívar, quien descansaba de fatigosas y bélicas jornadas junto al empedrado patio interior porticado de la casa. 


En cuanto al mural, de autor anónimo, con probabilidad estuvo inspirado en grabados del siglo XV o XVI como el minucioso grabado de línea realizado por Alberto Durero, sobre San Cristóbal mártir de Licia, en 1511. 


Así, la versátil mezcla de naturalismo y geometría en el trazado de las figuras, el sobrio policromado y la perspectiva inversa de las figuras -reminiscencias del gótico tardío, donde el personaje principal del cuadro resulta de mayor tamaño en comparación con los demás-, hacen de este mural colonial una verdadera obra de arte de inspiración renacentista, un testimonio pictórico así como un eslabón perdido para la historia tachirense. 





En su momento, el Cronista de la ciudad Dr. José Joaquin Villamizar Molina, informado por el Obispo de la Diócesis de San Cristóbal para la época, Mons. Marco Tulio Ramírez Roa, quien a su vez recibió la noticia de Mons. Rafael Sarmiento Peralta, Arzobispo de Pamplona, dio a conocer el valioso hallazgo. 


Para todo habitante de la ciudad de San Cristóbal, esta imagen adquiere por igual un carácter similar al de eslabón histórico, entre la memoria urbana -que evoca la raiz y origen del nombre de la ciudad- y la devoción y querencias familiares del capitán Juan Maldonado, por este santo del martirologio romano. 



Grabado en línea de San Cristóbal mártir de Licia, por el artista renacentista alemán Albrecht Dürer, conocido por su nombre en castellano como Alberto Durero (1471-1528). La obra fue realizada en 1511 y una cantidad considerable de reproducciones de la misma llegaron a la América española, en los siglos XVI y XVII (Foto: ALLEN, Jessie, Albrecht Dürer, Methuen, 1903, dimensiones del grabado 211 x 212 mm, p. 193. Google Book 2015, Reproducción con fines didácticos).




Su fiesta y memoria en el occidente cristiano se conmemoraba según el Martyrologium Hieronymianum (del siglo V de nuestra era) -o santoral atribuido erróneamente a San Jerónimo- el 25 de julio inmediatamente después de la celebración y memoria de Santiago Apóstol, patrono universal, según lo especificaban las antiguas rúbricas de la liturgia de la Iglesia. 





Los polícromos follajes estilizados y roleos renacentistas, en fragmentos de una pintura mural o fresco seco y temple, encontrado por igual en el proceso de restauración de las paredes del salón principal de la casa solariega del Capitán Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán, del siglo XVI, sirven de trasfondo histórico a una obra del arte moderno denominada "Relieve rojo". Estructura en madera, diseñada por el artista pamplonés Luis Eduardo Ramírez Villamizar (epónimo del museo) para la fábrica Altec, de Bogotá en 1977 (Foto: Salón de Relieves y Esculturas,   Museo de Arte Moderno "Ramírez Villamizar", Pamplona, Colombia, Reproducción de imagen con autorizaciòn de la Fundaciòn Museo de Arte Moderno "Ramìrez Villamizar", de fecha 13 de julio de 2015).





Así, al caer los fragmentos de friso y estuco que -de forma paradójica- resguardaban la secular pared, quedaba al descubierto y se afianzaba aún más el motivo o razón última de haber denominado el capitán Juan Maldonado -a la villa que fundó el 31 de marzo de 1561 en el valle de Santiago- como la Villa de San Cristóbal. 




Fundación de la ciudad de San Cristóbal por el Capitán y Adelantado Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán, el 31 de marzo de 1561. Obra, en versión idealizada, elaborada a partir de la estética de la luz, según la antigua técnica del vitral. Presenta, en armónica combinación de colores cálidos y fríos, un predominio del tono rojo o gules y una degradación cromática del azul al violáceo. Ostenta en su ángulo derecho inferior (del observador) el blasón de la Casa de Maldonado, del solar de Salamanca. El vitral se encuentra en uno de los ventanales de la nave o lado del Evangelio de la Iglesia Catedral de San Cristóbal. Está formada por piezas de vidrio polícromo, importados de Francia y marcos o sujeción en cobre y plomo. Es una obra salida de la Casa Velasco, en Cali (Colombia) y la misma fue donada en 1961 con motivo del Cuatricentenario de la fundación de la ciudad, por el Grupo 'Juan Maldonado' presidido en ese momento por el Dr. Aurelio Ferrero Tamayo. Foto: Parroquia del Sagrario/Catedral de San Cristóbal, Inventario artístico, 2015


En esos instantes de la flama originaria de la actual metrópoli, el fundador colocó la Iglesia Mayor bajo el título y advocación de San Cristóbal mártir de Licia, así como el patronazgo de la villa y su jurisdicción. Este último permanecerá hasta mediados del siglo XVII, cuando pasó a la veneración de San Sebastián mártir, como santo patrono, protector contra los ataques y muertes por flechas en los constantes enfrentamientos, entre sus habitantes y los naturales del lugar. 


Por ello, el nombre dado a nuestra ciudad se puede atribuir a un producto del proceso de concreción de la memoria personal de Juan Maldonado y la traslación y fijación, en territorio americano, del recuerdo materializado de los sitios salmantinos de su infancia: las tierras aledañas a Salamanca , la parroquial de San Cristóbal, la casa solariega de los Maldonado en la calle o cal de Caldereros -cuyas dos c, entrelazadas, utilizó como símbolo para herrar sus ganados-, las posesiones familiares y señorío de Linejo y Torrecilla, lindantes con San Cristóbal de la Cuesta, en la comarca de La Armuña, y sus juegos junto a los torrentes del río Tormes. 



Calle de Caldereros o Cal de Caldereros (Salamanca, 1893). Aspecto de la calle y casa solariega de los Maldonado (izquierda del observador) en la ciudad de Salamanca (España). 

La construcción, del siglo XV, fue derribada al finalizar el siglo XIX. De esa casa salió en la primavera de 1540 -con rumbo a las Indias- Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán junto a su hermano Ambrosio en un viaje de aventura y épica, que no tuvo retorno. 

Por igual, sobresale en el horizonte la imponente y medieval Torre del Clavero y la empinada cuesta que finalizaba en la plaza de San Adrián (Foto: Postal en fototipia, Hauser y Menet, Madrid, 1893. Biblioteca Digital Hispánica, Biblioteca Nacional de España, 2015. Reproducción con fines didácticos).



Si bien, por haber pasado a las Indias a la edad de los 15 años, la firmeza de sus afectos no alcanzaron a ser estrechamente vinculativos –por cuanto no regresó a la Península–, siempre permanecieron presentes en sus recuerdos aquellos lugares del solar nativo y de la familia que había dejado en España. 


Ahora, a cuatro siglos de distancia, una reproducción del San Cristóbal del Capitán Juan Maldonado, debería volver a la villa. Ya no en el imaginario del fundador, sino en réplica de esa obra de arte mural del siglo XVI para que, desde la majestuosidad de la Iglesia Catedral, frente a la plaza mayor y fundacional, su brazo gigantesco cubra la historia de nuestra ciudad.   





Casa solariega del Capitán Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán, fundador de la ciudad de San Cristóbal (Estado Táchira - Venezuela) y actual sede del Museo de Arte Moderno "Ramírez Villamizar" de Pamplona, frente a la Plaza Mayor (Foto: Museo de Arte Moderno "Ramírez Villamizar", Pamplona, Colombia. Reproducción de imagen con autorización de la Fundaciòn Museo de Arte Moderno "Ramìrez Villamizar", de fecha 13 de julio de 2015).



San Cristóbal mártir de Licia, talla en madera de cedro amargo o cedro americano (cedrela odorata), de principios del siglo XX, que se conserva en uno de los nichos del muro septentrional de la Catedral de San Cristóbal, San Cristóbal, Estado Táchira, Venezuela. Fue realizada por el artesano Don Antonio Dávila en la población de Capacho Nuevo/Independencia (Foto: Samir Sánchez, 2016).



Créditos de fotografía | Credit: Images courtesy of


Proyecto Experiencia Arte (ExpArt) quiere dar las gracias a los amigos e instituciones por permitir la reproducción de sus fotografías con lo cual han contribuido a la realización del presente estudio.


Biblioteca Nacional de España, Madrid.

Sr. Ricardo Jiménez, Fundación Museo de Arte Moderno "Ramírez Villamizar", Pamplona (Norte de Santander - Colombia).

Gooble Book, 2015.

Parroquial de El Sagrario/Catedral de San Cristóbal, 2015.



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