lunes, 21 de enero de 2013

Relicario de Santa Leocadia, V. M. y Santa Adela | Ostensory-reliquary of Saint Leocadia, V. M and Saint Adelaide/Lobatera - Estado Táchira - Venezuela



Sanctissimae Leocadiae
Quac vana terra despuens
Ad regna coeli transiit,
Abite pessum vana mundi gaudia,
Opes caducae, luculenta praedia
Fasces honores, blandimenta noxia.

(Antiguo himno mozárabe en honor a Santa Leocadia, de la Iglesia toledana)






Agradecimiento especial a la Dra. Gracia Vivas Terán, por permitir el acceso a los documentos antiguos familiares y a Darío Hurtado Cárdenas, por su trabajo especializado de fotografía.


Figura 1.   Relicario (ex ossibus) de Santa Leocadia V. M. y Santa Adela,
             
Altura: 35 cm
Bronce sobredorado
«Auténtica» expedida por el Obispo de Asis (Italia) Mons. Giuseppi Placido Nicolini, hacia  1930
Iglesia parroquial de Lobatera (Estado Táchira - Venezuela)
Estilo: neobarroco
Fotos: Darío Hurtado, 2013. 


Descripción
El relicario está elaborado en forma de ostensorio, de probable procedencia española o italiana, y en bronce sobredorado. Su estilo artístico, reproduce el empleado por los orfebres franceses del siglo XVIII, para la elaboración de las custodias de exposición del Santísimo Sacramento. 

La obra se estructura en:

Lipsanoteca: Caja circular sellada y lacrada que contiene reliquias ex ossibus (fragmentos óseos recubiertos por una película de cera nacarada que cumple la función de protección y adhesión a la base). Se ubica en el centro del sol del relicario.
Fig. 2 Lipsanoteca o relicario propiamente (Foto: Darío Hurtado, 2013)

Pie: De planta circular y con base troncocónica moldurada con formas vegetales que reproducen hojas de acanto. En el centro se encuentra la base del astil, separada por un nudo y dos collarinos.

Astil: de tipo palmado (tres palmas verticales contrapuestas) símbolo de la palma de la victoria. En la iconografía cristiana vino a simbolizar el martirio. Sobre el extremo superior de las palmas, fueron colocadas dos molduras de nudo y volutas afiligranadas, laterales, de tipo festón o roleos vegetales que unen el astil al haz de rayos central inferior del sol. 


Fig. 2.1 El Prof. Samir A. Sánchez, Director-Editor de Proyecto Experiencia-Arte, procede a abrir el relicario, por su sección posterior, quedando visible el documento de la Auténtica. Foto: Darío Hurtado, 2013.



Sol: sobre el astil se erige el típico sol renacentista, símbolo de la gloria, en cuyo centro se encuentra la lipsanoteca circular, rodeada por formas en especie de filigranas. El sol está conformado por catorce haces de ráfagas de rayos rectos. En los espacios que separan los rayos, fueron colocados tres círculos concéntricos de piedras  que semejan diamantes y granates alternados (blanco, símbolo de la pureza o virginidad y rojo, símbolo del martirio).

Fig 3. Sol del relicario y lipsanoteca (Foto: Darío Hurtado, 2013)

Coronamiento: una cruz con un elaborado y preciso cincelado de formas vegetales que finalizan en hojas de lirios, de extremos romboidales y una piedra roja engastada en su encuadre o centro. La cruz se levanta y se une al ostensorio, sostenida por  dos molduras de nudo y volutas afiligranadas, laterales, de tipo festón o roleos vegetales que fijan la cruz al haz de rayos central superior del sol.


Fig. 3.1 Detalle de la cruz que corona el relicario (Foto: Darío Hurtado, 2013)


Detalles del trabajo artístico del relicario (fotografías de Darío Hurtado, 2013)







Historia del relicario

Fig. 3.1 Talla en madera policromada de Santa Leocadia, elaborada en Barcelona (Cataluña - España), en los talleres El Arte Cristiano (26, Plaza de Santa Ana), a principios del siglo XX, pertenece a la escuela catalana de imaginería sacra, especializada en el naturalismo hacia fines del siglo XIX y que tiene sus inicios en la Escuela de arte de Olot (Girona). 

El naturalismo se puede apreciar especialmente en los ropajes de la santa, que se corresponden con los vestidos de una dama romana de la época en la cual vivió Santa Leocadia: una túnica interior (visible sólo a través de las bocamangas); un vestido o stola de color turquesa claro (callainus); una palla o mantón cuadrado rojo y un velo blanco. 

La talla fue refaccionada y nuevamente pintada en Zorca, Estado Táchira, en 2006, luego de los destrozos que sufriera el 17 de agosto de 2006. Es, con toda probabilidad, la única imagen de Santa Leocadia que se venera en una iglesia venezolana (Foto: Darío Hurtado, 2013, Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Lobatera, Estado Táchira, Venezuela).





Esta artística obra, con la lipsanoteca que custodia los fragmentos de huesos de santas de los orígenes del cristianismo, y que en forma de ostensorio permite la exposición de los mismos para su veneración pública, data del año de 1930 o de una fecha inmediata posterior cuando fue donada a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Lobatera (Estado Táchira – Venezuela).

La donación fue hecha por la Sra. Adela Gómez Mora viuda de Vivas (fallecida en 1959), quien fuera esposa del Dr. Ezequiel Vivas Sánchez (1864-1919), Secretario de la Presidencia de la República, entre 1913 y 1917, durante el gobierno del General Juan Vicente Gómez.

La lipsanoteca o caja circular contentiva de reliquias, en sentido estricto,  específicamente contiene dos fragmentos óseos de:

(a) Santa Leocadia, virgen y mártir, nacida en la ciudad romana de Toletum, en la Hispania tarraconensis (actual Toledo, España), ciudad en la que fue martirizada en el año 303 durante las persecuciones cristianas del emperador Diocleciano. Leocadia, es un nombre de origen griego que traduce «quien vela por el pueblo».

(b) Santa Adela, OSB, reina viuda y abadesa. Hija del rey Dagoberto II de los francos. Luego de enviudar, entró a la vida monacal benedictina y fue abadesa, discípula de San Bonifacio. Murió hacia el año 734.  



Fig. 3.2 Vista lateral izquierda (derecha del observador)de la talla en madera policromada de Santa Leocadia, elaborada en Barcelona (Cataluña - España), por la fábrica de Olot denominada El Arte Cristiano, a principios del siglo XX (refaccionada y nuevamente pintada en 2006). Foto: Samir Sánchez, 2013, Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Lobatera, Estado Táchira, Venezuela.


Las reliquias eran  expuestas a la veneración pública el día de la memoria o fiesta de Santa Leocadia que, en Lobatera, se acostumbraba a celebrar la dominica inmediata siguiente a la celebración del día de Nuestra Señora de las Mercedes, en recuerdo a la fecha del 27 de septiembre de 1916, cuando se bendijo la artística capilla votiva de Santa Leocadia (derribada en 1961 debido a los trabajos de remodelación del templo), ordenada construir por el Dr. Ezequiel Vivas en recuerdo de su señora madre Doña Leocadia Sánchez de Vivas (1845-1882). No obstante la festividad litúrgica o canónica de Santa Leocadia es el 9 de diciembre.

Asimismo, la donación del relicario se efectuó en cumplimiento de una de las mandas testamentarias del Dr. Ezequiel Vivas quien antes de fallecer dejó una cláusula que especificaba:

«París, 26 de octubre de 1919. Las seis acciones del Banco de Venezuela se distribuirán así […] Las dos acciones restantes las dedicará mi esposa Adela Vivas al fomento del culto a Santa Leocadia y embellecimiento de los jardines, capilla y cementerio que está en Lobatera […]» (GONZÁLEZ ESCORIHUELA, Ramón, ¡Gómez Único!, Ezequiel Vivas y la consolidación del gomecismo, Ediciones del Vicerrectorado, Universidad de Los Andes, San Cristóbal, 2006, p. 9-20).

Las reliquias fueron legítimamente entregadas, cerradas, lacradas y autenticadas por el Obispado de Asís (Italia), como provenientes de un santo o santa inscrita en el Martirologio romano, y según las disposiciones canónicas de la época, por unas letras episcopales o «auténticas», documento guardado en la sección posterior que cierra la lipsanoteca.

El mismo, originalmente escrito en lengua latina, especifica:

«Don José Plácido Nicolini, O.S.B. Por la Gracia de Dios y de la Sede Apostólica Obispo de Asís y con sujeción inmediata a la Santa Sede (hay un escudo episcopal) / Hacemos saber a todos aquellos que vieren las presentes letras, que damos fe y hacemos constar que Nos, para la mayor gloria de Dios y de la veneración de sus santos, reconocemos las presentes sagradas partículas de los huesos de las  santas Leocadia Virgen y Mártir y Adela, autenticando el lugar de su extracción y de forma reverente colocamos en una caja de plata sobredorada y de forma redonda, protegida por un cristal, debidamente cerrada y sellada con sello de color rojo e igualmente marcada con el sello de nuestra función, con la facultad de exponerla a la veneración pública de todos los fieles cristianos. / En fe de lo cual damos testimonio que las presentes letras fueron suscritas por nuestra mano, firmadas, selladas con nuestro sello y mandadas a expedir. / Dado en la ciudad de Asis, en nuestra Curia Episcopal el día (en blanco) del mes (en blanco) del año 193(en blanco). Canciller Episcopal (firma ilegible, de Aegistus Pagotti)». Hay un sello húmedo ovalado, que en tinta azul reza «Curia Episcopalis / Assisiensis» [traducción personal]
Fig. 4 Auténtica o certificación de autenticidad expedida por la Diócesis de Asís (Italia) y conservada en el reverso de la lipsanoteca (Foto: Gracia Vivas Terán, 2006)


4.1 Original y estado actual de la Auténtica, que se conserva en el reverso del relicario (Foto: Darío Hurtado, 2013).

Es importante acotar que el Ordinario que certificó la autenticidad de las reliquias de Santa Leocadia y Santa Adela, veneradas en Lobatera, fue Monseñor Giuseppi Placido Nicolini (en latín Joseph Placidus). Prelado italiano que nació en el pueblo de Villazzano (Italia) el 6 de enero de 1877. Fue ordenado sacerdote religioso de la Orden de San Benito el 9 de julio de 1899 y luego abad del monasterio benedictino de la Santísima Trinidad de Cava de’Tirreni (Italia).

El 22 de junio de 1928 fue preconizado Obispo de la Diócesis de Asís y tomó posesión canónica el 2 de septiembre del mismo año. Falleció en la referida ciudad de Asís, el 25 de noviembre de 1973 a la edad de 96 años.

Monseñor Nicolini pasó posteriormente a la historia, por sus acciones durante la ocupación nazi del norte de Italia, durante la II Guerra Mundial. Él hubo salvado del Holocausto a más de trescientos judíos que vivían o habían llegado buscando refugio en el pequeño pueblo que vio nacer a San Francisco.

Esta obra de humanidad fue reconocida, por los sobrevivientes y descendientes de las personas a quien salvó, el 11 de septiembre de 1977 cuando las más altas autoridades del Estado de Israel recordaron la gesta de auténtica caridad ejercida por la Iglesia de Asís durante la ocupación nazi de Italia, plantando dos árboles y colocando dos placas escritas en hebreo y en italiano en la avenida de los Justos, en la ciudad de Jerusalén.

Como comentario a la noticia, el periódico Jerusalem Post de la época escribió:

«El difunto obispo de Asís, Giuseppe Placido Nicolini, que utilizó los conventos de la ciudad para esconder a centenares de judíos durante la Segunda Guerra mundial, y su principal colaborador, Don Aldo Brunacci, ahora prior de la catedral de San Rufino en Asís, serán honrados en una ceremonia en el Yad Vashem en la avenida de los Justos».


Información más amplia sobre la biografía de Mons. Nicolini, se puede consultar en «Giuseppe Placido Nicolini» (texto en lengua italiana). 




La capilla votiva de Santa Leocadia, en Lobatera

Fig. 5 Capilla de Santa Leocadia, en la Iglesia parroquial de Lobatera, luego de la remodelación efectuada al templo en 1967. La imagen de Santa Leocadia presenta el aspecto original de 1916  (Foto: Cristian Sánchez, 2000).

El 8 de julio de 1915, Monseñor Felipe Rincón Bonilla, Vicario Capitular de San Cristóbal, informaba al Padre Pedro María Morales, cura párroco de Lobatera, que se había recibido la autorización del Obispo de Mérida, Monseñor Antonio Ramón Silva, para que se construyera una capilla votiva en el templo parroquial, por parte del Dr. Ezequiel Vivas Sánchez, Secretario de la Presidencia de la República, y que estaría dedicada a la virgen y mártir romana Santa Leocadia. Asimismo, se enviaba la autorización para el inicio de los trabajos.

Los trabajos finalizaron en el mes de agosto de 1916 y la bendición solemne se realizó el 27 de septiembre de 1916. Era un amplio espacio de planta cuadrangular con columnas y arcos de medio punto, moldurados y cerrados hacia el fondo y los laterales. Sólo era abierto el vano que comunicaba la capilla con la nave sur o de la Epístola, de la Iglesia. Cubría el espacio una elevada y trabajada cúpula neobarroca, de ventanales circulares en su tambor y cerrada por un lucernario o linterna. El altar mayor respondía a los cánones tridentinos al estar adosado a la pared de cierre de fondo y con retablo de nicho central. En la base del monumento en mármol, quedó una inscripción que explicaba, literalmente, los motivos de la obra: «DR. EZEQUIEL A. VIVAS / A LA MADRE ADORABLE / SANTIFICADA EN EL DOLOR». 

La capilla había sido construida y debidamente ornamentada por encargo del Dr. Ezequiel Vivas Sánchez en homenaje y recuerdo a su señora madre Doña Leocadia Sánchez de Vivas (1845-1882). Falleció producto de haberse contagiado con la enfermedad de la lepra, que padeció con paciencia y resignación hasta sus últimos días, los cuales quedaron en la memoria de sus hijos. Su acta de defunción especifica:

«Leocadia Sánchez: 'En la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Lobatera, a siete de marzo de mil ochocientos ochenta y dos, yo el Infrascrito Cura Rector de ella, hice oficios de sepultura eclesiástica cantados por mayor al cadáver de Leocadia Sánchez, casada con Abdón Vivas, hija legítima de Pedro José Sánchez y Esposorios Rosales. Recibió los santos sacramentos de penitencia (le sigue la palabra Viático que está tachada) y extremaunción y fue conducida al Cementerio general: de que certifico. Gabriel Gómez /testado=viático no vale'». Partida No. 3559. Libro de Entierros 1880-1892. Archivo Parroquial eclesiástico de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Lobatera.

La bendición fue dada por el Padre Pedro María Morales y ofició de asistente el Padre Gabriel Gómez, tío-abuelo de Doña Adela Gómez de Vivas. En la ceremonia fueron bendecidas, junto con la imponente talla en madera de Santa Leocadia, la imagen de la Sagrada Familia (que se ubicó bajo el arco este de la capilla).


Estas tallas, obras de arte del trabajo escultórico en madera de principios del siglo XX, fueron encargadas y elaboradas en la Fábrica «Vila», Plaza Santa Ana, 7 y 26, Barcelona (Cataluña - España). Pertenecen a la escuela catalana de imaginería sacra de fines del siglo XIX, con tendencia al naturalismo. Esta escuela tuvo sus orígenes en la tradición artística de Olot (Girona - Cataluña) iniciada en 1783 con la creación de la Escuela de Arte de Olot. Asimismo, sobre la historia de Santa Leocadia de Toledo, consúltese el siguiente enlace: «Santa Leocadia, la mártir de Toledo», de Ana María Ribes Crespo.


Por igual, se bendijo  la escultura en mármol de Carrara, de «La Oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní» (construida en dos bloques de mármol), colocada bajo el arco oeste. Permaneció allí hasta el año 1961, cuando fue trasladada al panteón  de la familia Vivas Sánchez, en el Cementerio Municipal de Lobatera. 


El autor del conjunto escultórico en mármol, fue el artista italiano Emilio Gariboldi, emigrante que llegó a Caracas en 1889. Se dedicó a la talla de mármol con fines comerciales, principalmente a hacer estatuas por encargo para panteones en el Cementerio General del Sur. Entre sus obras, de carácter público y más importante, se tienen, en 1910, el monumento al 19 de Abril de 1810, denominado posteriormente de "La Constitución", el cual se encuentra en la actual plaza Madariaga de Caracas. Asimismo, fue el autor de los ornamentos y de las cinco estatuas alegóricas del arco de la Federación en el Paseo Independencia (en la colina de El Calvario). Un estudio descriptivo-artístico de esta obra de arte, puede ser consultada en SÁNCHEZ E., Samir, Mors memoriae – La extinción de la memoria, el espíritu de una época, Fundación Fondo Editorial Simón Rodríguez, San Cristóbal, 2011, pp. 140-168.

Fig. 5.1 Grupo escultórico denominado "La oración de Jesús en el huerto", de Emilio Gariboldi, Caracas, 1916. Panteón de la familia Vivas Sánchez, Cementerio Municipal de Lobatera (Foto: Darío Hurtado, 2013).

El testimonio de ese día, así como los pormenores del acto de bendición de la capilla votiva, quedaron referidos en una comunicación privada que enviara una de las presentes, Doña Agustina Colmenares de Sánchez, tía política del Dr. Ezequiel Vivas Sánchez, y quien fuera cuñada de Doña Leocadia Sánchez de Vivas, a su hija en Mérida, la ilustre educadora lobaterense Doña Cora Sánchez de Terán:

«Léasela también a su tío para que sepa que la fiesta fue muy buena, y que tuvo muchos repiques. / Colón, octubre 2 de 1916. / Muy querida Cora: / Abrázola y bendígola con la niña, Dios quiera no tengan novedad, se pasaron dos correos sin escribir. Hoy hace quince días de la llegada de mi comadre Adela, nos ocupamos todo el día estuvo muy bonito, diez automóviles llenos de pasajeros se reunieron en la estación, todos esperábamos la llegada del tren con ansia, se presentó á las dos y media, mi comadre muy puesta, Mariíta lo mismo sumamente cariñosas y atentas, mi comadre dio la mano a todos los hombre que ahí había de lo más contenta, vamos con la champaña que le tenía preparada el comercio. El Padre Morales con toda su corte también estaba ahí, luego puso en manos de él una cajita conteniendo un reloj con leontina de oro y piedras finas, de orden de Ezequiel entregarlo al encontrarse con él. Yo con disimulo organicé el desfile de autos por su orden para que quedara bien. Ella llego á casa de Doña Rosalía ahí también hubo trinquis luego seguimos a llevar a Mariíta y José que es de lo mas afectuoso a su casa en la plaza y regresamos con la comadre á casa de Doña Rosalía. Al día siguiente siguió para Lobatera donde la recibieron con la banda. El lunes siguiente veinticinco nos fuimos, Mariíta y José, Lola y Pepita Romero, nosotras y Panchito para Lobatera, yo á trabajar mucho desde que llegué preparando lo del catafalco; al día siguiente Victorita, Ana Teresa y Aníbal, donde el Padre Morales, por la noche llegó Pedro. El 27 hubo muchísima gente, á exigencia del Padre fuimos al segundo repique á traer á la comadre unas cuantas, hubo en la puerta de la iglesia discursos Albertina Durán, Pablo Mora y un jovencito, imagínese cuantos elogios á Ezequiel muy bien merecidos. En dos alas á la capilla estábamos, sin movernos procedieron los Padres á la bendición, terminada, el Padre Gómez empezó misa rezada, nos arrodillamos á oírla, mientras tanto los demás sacerdotes en la tercia; subimos a oír la misa cantada, sermón del Padre Duque muy lindo, sobre la Misericordia. Todo esto lo publicarán, ella pidió todo. Nos fuimos a llevarla á la casa, dos bandas, todos los Padres y mucha gente /2/ allá tenían champaña á mi comadre la conmovía mucho todo esto se le caían las lágrimas. Todo lo que yo pueda decirle es nada acerca de lo regia de la Capilla de Santa Leocadia es lindísima joven, alta, muy alta, bellísima, en medio del altar en un nicho, dos ángeles á los lados fuera del altar como con las manos cruzadas, y el otro con las manos puestas, grandes, arrodillados sobre un pedestal lindos, y fuera hacia un lado y en la mitad, el monumento de mármol alto muy alto, “La oración en el Huerto”, la mirada del Señor, tan sorprendida de la voz del Ángel se me ha quedado muy grabada cosas tan lindas!!! También bendijeron la Sagrada Familia, que grupo de atraer! Que simpático! San José sentado con el niño en los brazos dormidito le tiene una manita cogida y la Virgen al lado sentada con un piecito cogido y ambos lo contemplan, una matica de palma los cobija, precioso el grupo grande terminada esta gran fiesta almorcé y me vine con Victorita al arreglo de la tumba, Isidro me ayudó y un hombre que mandó Andresito trabajamos toda la tarde sin descanso pues teníamos que terminarla, nos quedó bonita mi comadre mandó retratarla. Por la noche hubo una velada dedicada á la comadre, y ella dio á las niñas que eran quince, ramos con una tarjeta de ella y una moneda de seis pesos pegadita y á los niños que eran cinco su tarjeta con su moneda, las mandó formar en el escenario Pablo y Aníbal en azafates llevaban los ramos y ella los entregaba, antes ella me consulto y le dí esta organización, pues mis deseos eran de que ella quedara bien; tenía tantas monedas en el carriel. Al día siguiente el funeral muy bueno también, no se pudo hacer en la capilla Santa Leocadia, solamente se dijo misa rezada ahí por la mucha gente, terminado el funeral nos fuimos al cementerio, pues mi comadre trae el plano para levantar un túmulo donde están los restos de Leocadia, comprar el pedazo, regalar las lápidas de los que hubiere allí enterrados y quizá también ayudará en alguna cosa a la portada con su capilla que ahí están haciendo según lo que ahí dijo. Ezequiel también pidió el ancho de los puentes, dos para el ramal de la carretera que pasará ahí para el cementerio. Cuanto bien para ese pueblo razón para contarlo cuantas veces quieran, su agradecimiento»  [SÁNCHEZ E., Samir, Mors memoriae – La extinción de la memoria, el espíritu de una época, Fundación Fondo Editorial Simón Rodríguez, San Cristóbal, 2011, pp. 163-165. Texto transcrito con autorización de la Dra. Gracia Vivas Terán, bisnieta de Doña Agustina Sánchez de Colmenares, sobrina del Dr. Ezequiel Vivas Sánchez y sobrina-nieta de Doña Leocadia Sánchez de Vivas, en comunicación de fecha 21 de marzo de 2008].


Fig. 5.2 Doña Agustina Colmenares de Sánchez, testigo presencial del acto de bendición de la capilla de Santa Leocadia, en 1916, y autora de la carta en la cual quedó para la Historia el memorable acontecimiento. Junto a ella, y de cinco años de edad, su nieta Consuelo Terán Sánchez, posrteriormente Doña Consuelo Terán de Vivas, año 1918 (Foto: Dra. Gracia Vivas Terán, 1975)

Este importante acto, estuvo amenizada por la Banda «Sucre» de Lobatera y la Banda de San Pedro del Río, dirigidas por el distinguido músico Don Justo Telésforo Jaimes [HERNÁNDEZ CONTRERAS, Luis, Diccionario de la Música en el Táchira, Proculta, San Cristóbal, 1999, p. 45].

El mismo día, una representación de lobaterense, enviaban un telegrama de felicitación al Dr. Ezequiel Vivas, en Caracas, en los siguientes términos:

«Lobatera. Septiembre 27 de 1916 / Señor Dr. Ezequiel A. Vivas / Acabamos de asistir a la bendición de la suntuosa capilla erigida en nuestro templo por el acendrado amor filial de Ud. Y consagrada desde hoy al culto de Santa Leocadia. / El acto revistió toda la solemnidad que merece la magnificencia de la obra y de la sublime idea que alentó su construcción. El Nombre y el recuerdo de Ud. Han estado presentes en nuestro pensamiento y nuestro corazón como la están en todo este pueblo rodeado de las flores, siempre frescas del cariño y de la gratitud. / En pensamiento nos acercamos a Ud. henchidos de íntimo regocijo para darle nuestro efusivo abrazo de felicitación por la feliz consagración de esta obra, tan meritoria como hermosa. De Ud. Afectísimos.
Andrés S. Vivas
José Gómez
J. Trinidad Mora
Maximiano Casanova
Aníbal Sánchez
Paulo J. Mora
Jesús María  Mora
Alejandro Rojas F.
Octavio Padrón
Emigdio Durán
Julián Casanova
Adolfo Casanova
Pedro B. Sánchez Colmenares
Pedro Pérez
Abelardo Mora
Luís Gonzaga Vivas
Alfonso Mora
Agustín Briceño
Melitón Zambrano
Elías Figueroa
Pedro Tácito Sánchez
Ernesto Pernía
José L. Galvis
Fructuoso Castro
Julio Casanova
Elías Ruiz
Lisandro Niño
Eliseo Suárez
Lorenzo  Anselmi
Juan de Jesús Sánchez
Ramón Guerrero
Pedro Gutiérrez
Arturo Guerrero
Caracciolo Mora
José Vivas


[El original del telegrama se encuentra en el Archivo privado de la familia Vivas Terán, en San Cristóbal, texto facilitado y transcrito con autorización de fecha ut supra de la Dra. Gracia Vivas Terán]

Asimismo, la reseña periodística sobre el acto de bendición de la Capilla de Santa Leocadia, quedó recogida por el periódico “La Unión Tachirense”, de San Cristóbal:

«3 de octubre de 1916: /  ‘Inauguración Solemne’ / Nada más digno de loa y de respeto, que los homenajes de amor acendrado que se tributan a la memoria de los que junto con la vida, nos legaron su ejemplo y sus virtudes. Esos actos de cariño filial, son para los espíritus abiertos a las ternuras del hogar, roció fresco y saludable, porque en ellos el alma se eleva en Santa Oración, al glorifica el recuerdo de los seres queridos. / Las anteriores consideraciones nos las sugiere uno de esos hechos hermosos por la moral que encierre la inauguración de la Soberbia Capilla que el doctor Ezequiel A. Vivas edificó en la ciudad de Lobatera, para depositar en ella los sacratísimos restos de sus dignos progenitores. En ese acto, prestigiado por la alta sociedad de los pueblos del Norte, se exteriorizó de manera exponencial, el sentimiento elevado y tierno que anima al hijo amoroso, que al ofrendar sobre esos despojos venerados las flores de sus recuerdos y de su amor, cumple el más sagrado de los deberes. El General Eustoquio Gómez, amigo y apreciador de las altas virtudes del doctor Vivas, nombró al doctor Pedro León Arellano, su secretario privado, representante del Ejecutivo del Estado en este acto, como una prueba latente del alto aprecio con que lo distingue el Táchira. / El señor Dr. Eliodoro Ocanto, Secretario General del Gobierno, privado de concurrir por motivos de salud, envió en unión de su señora esposa, una artística corona de flores artificiales, como un homenaje de su verdadero afecto. / La Unión Tachirense comisiona al doctor Pedro León Arellano, para ser representante en el acto de la inauguración de la Capilla, el que revistió gran solemnidad, por tan numerosa concurrencia congregada en ese recinto del amor y del recuerdo. / Este diario, al registrar en sus columnas este rasgo de amor filial, digno de toda clase de alabanzas, envía al ilustrado doctor Ezequiel A. Vivas, su voz de calor y admiración» [El original del telegrama se encuentra en el Archivo privado de la familia Vivas Terán, en San Cristóbal, texto facilitado y transcrito con autorización de fecha ut supra de la Dra. Gracia Vivas Terán].



Fig. 6 Talla en madera policromada de la Sagrada Familia, realizada en Bercelona (España) por la Fábrica El Arte Cristiano, según los cánones o patrones de diseño y trabajo de la escuela de Olot (escuela de arte sacro catalana de fines del siglo XIX e inicios del XX). Fue bendecida en 1916 junto con la capilla de Santa Leocadia. Repintada en 1985 si bien en esa oportunidad se empleó una pintura de composición diferente a la original, si se conservaron los colores primitivos y las ramas de palma (Foto: Samir Sánchez, 1997).

Descripción de la capilla votiva en el Inventario eclesiástico de 1927

«[omissis] 9° Capilla de Santa Leocadia/Continuando por el mismo lado, está la Capilla de Santa Leocadia, construida en mampostería, cerrada en forma de cúpula, toda decorada con relieves de porcelana, formando interiormente una obra completa de arte. Al centro, en un nicho, está la imagen de Santa Leocadia. El altar tiene un Cristo de metal blanco, dos candelabros, dos briseras con bombillas de cristal, una mesa para celebrar el santo sacrificio de la misa. A un lado de la capilla está un monumento sobre base de mármol blanco, representando la Oración de Nuestro Señor Jesucristo en el Huerto. Hay también unas coronas fúnebres de metal. Debajo del arco del frente, tiene un velo y una baranda de madera pintada al óleo. La tarima del altar es de porcelana, y el piso de la capilla de mosaico:/Se hace notar que esta capilla fue construida por el Dr. Ezequiel Antonio Vivas, cuyos restos mortales se hayan sepultados en este lugar, habiendo dedicado esta capilla a Santa Leocadia y a la memoria de su madre Leocadia Sánchez de Vivas» [Libro de Inventarios, 1927, Archivo de la Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Lobatera, Estado Táchira, pp. 6 y 7].

Secuencia fotográfica de los daños y restauración de las imágenes que estuvieron en la capilla votiva, luego de los destrozos del 17 de agosto de 2006

Fig. 7 Estado en el cual quedó la capilla de Santa Leocadia, luego del acto vandálico de la madrugada del 17 de agosto de 2006 (Foto: Cristian Sánchez, 2006).


Fig. 8 Talla en madera policromada de Santa Leocadia, elaborada en Barcelona (Cataluña - España), en los talleres El Arte Cristiano, a principios del siglo XX, pertenece a la escuela catalana de imaginería sacra, especializada en el naturalismo hacia fines del siglo XIX y que tiene sus inicios en la Escuela de arte de Olot (Girona). El aspecto naturalista empleado por el autor, se puede apreciar especialmente en los ropajes  que se corresponden con los vestidos de una dama romana de la época en la cual vivió Santa Leocadia: una túnica interior (visible sólo a través de las bocamangas); un vestido adornado en oro o stola de color turquesa claro (callainus); una palla o mantón cuadrado rojo ribeteado en estofado de pan de oro y un velo blanco. En la imagen fotográfica, se puede apreciar la policromía original de la talla, así como la antigua técnica de la pintura al óleo en madera con terminación a pulimento y barnizado, para lograr un color natural de la tez. Asimismo, se observam los escasos daños ocasionados a la imagen, luego de los destrozos del 17 de agosto de 2006, los cuales demuestran la calidad y rigidez de la madera empleada para la obra (Foto: Samir Sánchez, 2006).  



Fig. 9 Talla de la Sagrada Familia  y destrozos ocasionados el 17 de agosto de 2006 (Foto: Samir Sánchez, 2006).





Fig. 10 Talla de la Sagrada Familia  y destrozos ocasionados el 17 de agosto de 2006 (Foto: Samir Sánchez, 2006

Fig. 10.1 Talla de la Sagrada Familia, refaccionada y con nueva pintura (Foto: Samir Sánchez, 2008)





Fig. 11 Talla de Santa Leocadia, luego de la refacción y nueva pintura con encarnacióin mate (Foto: Samir Sánchez, 2006)




Fig. 11 La familia Vivas Terán, sobrinos del Dr. Ezequiel Vivas Sánchez, hacen la entrega de la imagen refaccionada de Santa Leocadia a la Iglesia parroquial de Lobatera, junto con las integrantes de la Comisión de Restauración de las imágenes sacras, el 9 de diciembre de 2006. La Sra. Consuelo Vivas Terán sostiene en sus manos el relicario de Santa Leocadia (Foto: Samir Sánchez, 2006).





Plano de localización de las obras (O)


                                     Fuente: Sigrid Márquez Poleo, 2013



Bibliografía:

Diccionario de temas y símbolos artísticos, Alianza Editorial, Madrid, 1987; Sánchez E. Samir, Inventario artístico-religioso de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Lobatera, 2004-2008; Sánchez E. Samir, Mors Memoriæ, el espíritu de una época, Fondo Editorial Simón Rodríguez, San Cristóbal, 2011.

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Acerca del autor

Samir A. Sánchez es profesor de Historia del Arte y Métodos de Investigación en la Universidad Católica del Táchira (San Cristóbal - Venezuela). Es autor, entre otras publicaciones, de San Cristóbal Urbs quadrata (2003) y Mors Memoriæ o la Extinción de la memoria (2011).

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