lunes, 25 de junio de 2012

La custodia de la parroquial de Lobatera: joya de la orfebrería religiosa tachirense | The Monstrance of Lobatera: Masterpiece of Traditional Religious Jewelry of Tachira State, Venezuela







Tantum ergo Sacramentum
Veneremur cernui:
Et antiquum documentum
Novo cedat ritui:
Præstet fides supplementum
Sensuum defectui

Pange Lingua, himno eucarístico medieval compuesto por Santo Tomás de Aquino, O. P.

 

Introducción
La custodia de la Iglesia Parroquial de Lobatera (Estado Táchira, Venezuela), es una pieza de orfebrería neobarroca, en bronce sobredorado, del tipo portátil y forma parte del conjunto de los vasos litúrgicos parroquiales.


Procesión del «Corpus Christi», Lobatera, junio de 2011 (Foto: Darío Hurtado, 2011)


Su antigüedad, estado de conservación, el perfecto engranaje de sus componentes, su simbología así como la armonía y belleza de sus formas, la hacen una pieza eucarística extraordinaria y una obra de arte de la orfebrería y platería religiosa del patrimonio cultural del Estado Táchira.

Por la analogía de sus formas y el acabado, surge la probabilidad que se corresponda con un trabajo de orfebrería española de fines del siglo XIX cuya traza está inspirada en los modelos del más puro estilo barroco del siglo XVIII. Específicamente reproduce el empleado por los orfebres franceses del siglo XVIII para la elaboración de custodias de sol, para la exposición del Santísimo Sacramento.

Está trabajada en metal sobredorado y plateado presentando secciones fundidas así como otras cinceladas y repujadas.

No se ha identificado, hasta el presente, fecha de llegada a Lobatera ni la marca del orfebre que la elaboró. Asimismo, en los archivos parroquiales no se han encontrado documentos que permita datarla con precisión. Sólo en el inventario eclesiástico de enero de 1927, se encuentra una referencia sucinta. En el número 22 del inventario, se especifica: “Vasos sagrados/1ª Custodia de plata dorada [omissis] un viril con vidrio para la custodia de plata dorada”.

La obra ha llegado hasta nuestros días excepcionalmente intacta. Solo presenta algunos dobleces en determinados rayos del sol y en la cruz que la remata.

Está estructurada en cinco partes o cuerpos diferenciados, desde la inferior a la superior, en: basamento, astil, viril, sol y coronamiento, a través de una altura de 76 cm.


Basamento
Se apoya sobre cuatro formas en posición simétrica sobre el eje del pie, conformadas por roleos vegetales triangulares, invertidos, en detalladas formas de hojas opuestas y frutos de acanto. La planta del basamento tiene forma pilar con semi-columnas adosadas a cada uno de sus lados que, al elevarse, generan una superficie convexa de cuatro secciones, las cuales se trasdosan, a partir de golletes, en un astil de sección circular. La base del pie está circunscrita por pequeñas esferas u óvalos unidos, a modo de rosario, bajo los cuales se encuentra un moldurado talón o cima que finaliza en bosel y filete. 
En el centro de la superficie convexa de cada una de las secciones del basamento, se incrustaron cuatro medallones plateados decorativos, enmarcados en forma de trilóbulos. Presentan en su interior buriladas redes romboidales, con cinco puntos marcados en el interior de cada rombo, símbolos estos de las cinco llagas de Cristo. En el punto de intersección de los arcos de lóbulos yuxtapuestos, se colocaron formas vegetales treboladas. Sobre los medallones y en altorrelieve, fueron cinceladas las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús, el Corazón de María, San José y San Juan Bautista, reproducidos según la iconografía clásica cristiana de fines del siglo XIX. 


Astil
De forma circular, presenta un pronunciado nudo central conformado en su parte media por una banda exenta en forma de escocia; en su inferior por un capitel corintio con elaboradas hojas de acanto y en su parte superior por una superficie esferoidal exenta, moldurada y achatada sobre la cual se erige un alargado gollete exento y cilíndrico que cumple la función de soporte del sol y del viril. Adosado en la sección frontal del gollete y apoyada sobre una peana circular, se encuentra la imagen pedestre en bulto y plateada del Ángel de la Fe: una figura angélica portando una cruz latina, símbolo de la victoria de la Fe. Mira hacia su derecha y está revestido con una ajustada túnica manicata o de manga larga interior y una túnica talar romana  exterior, ceñida al cinto por un grueso cinturón. Porta por igual una capa magna, cerrada al cuello por una fíbula o broche de forma romboidal y de moldura central circular. Sus alas están lateralizadas y extendidas hacia lo alto, pareciendo servir de soporte al viril radiante de la custodia.   
       


Viril y sol
Por ser el eje central de la obra, estas secciones de la custodia de Lobatera resultan las más simbólicas y teológicas de la pieza. Un verdadero loci theologici o lugar teológico, entendido como la obra de arte al servicio de la revelación de las verdades de la fe cristiana, muy propio del estilo Barroco.
Su estructura, composición y lectura iconográfica reproduce la visión del pasaje del Apocalipsis que describe: “En ese mismo instante me tomó el Espíritu: vi un trono colocado en el cielo [omissis] Veinticuatro sillones rodean el trono, y en ellos están sentados veinticuatro ancianos con vestiduras blancas y coronas de oro en la cabeza. Del trono salen relámpagos, voces y truenos [omissis] Cuatro Seres Vivientes [omissis] ocupan el espacio entre el trono y lo que hay a su alrededor. El primer Ser Viviente se parece a un león, el segundo a un toro, el tercero tiene rostro como de hombre y el cuarto es como un águila en vuelo. Cada uno de los cuatro Seres Vivientes tiene seis alas llenas de ojos alrededor y por dentro, y no cesan de repetir día y noche: ‘Santo, santo, santo/es el Señor Dios, el Todopoderoso/el que era, es y ha de venir”(Ap 4, 2-8).



En ese contexto y con una esmerada técnica, en el espacio para el viril -lugar donde se coloca el Santísimo Sacramento bajo la forma de la hostia consagrada para su exposición a los fieles- se elaboró una caja circular moldurada sobredorada, con protección de cristal de roca y cerquillo frontal sobredorado en forma de veintitrés palmetas. La moldura circular está recamada a su vez por veintitrés piedras semipreciosas de aspecto blanco diamantino, las cuales simbolizan a los ancianos apocalípticos y sus vestiduras. Las palmetas se corresponden con las coronas de oro, referidas por el escritor sagrado, que adornaban sus cabezas.
Rodean al viril, formando una cruz, cuatro medallones ornamentales sobredorados y enmarcados semicircularmente. Sus molduras formeras están recamadas a su vez por pequeñas esferas u óvalos unidos. Sobre un fondo, con buril, fue trazada una red de rombos con la marca de una cruz punteada en el interior de cada uno.



Adosados sobre la superficie de cada medallón, cinceladas en altorrelieve y en metal plateado, fueron colocadas las imágenes de la visión de los seres celestes alados del relato del Apocalipsis. En el arte cristiano desde la Edad Media, estas figuras fueron relacionadas con los cuatro evangelistas: en la parte superior, el hombre, representado por un ángel de alas extendidas y vestiduras similares al del astil, portando una cinta extendida entre sus manos con la inscripción latina, burilada en letras clásicas romanas de «ST. MATHEUS». En el medallón de la parte inferior del viril, se colocó la imagen de un águila en vuelo, con una cinta entre sus garras y la inscripción «ST. JOANNES». En el medallón del extremo izquierdo, un león, con la inscripción «ST. MARCUS» y en el medallón del extremo derecho, un toro con la cinta entre sus patas, con la inscripción «ST. LUCAS». En los cuatro espacios que cumplirían la función de enjuta entre los arcos de los medallones, el orfebre esculpió las formas ornamentales y detalladas de hojas opuestas y frutos del acanto.



El sol radiante de la custodia, está conformado por doce ráfagas concéntricas, alternadas de rayos repujados y sobredorados en forma de potencia (tres unidos donde el central es de mayor longitud que los laterales que lo rodean) con veinticuatro rayos rectos menores que acompañan a los de potencia, doce rectos mayores y veinticuatro flameantes. Simbología de los doce apóstoles y los veinticuatro ancianos que asisten perennemente ante el trono de Dios.
Coronamiento
Corona la custodia, como remate del astil y tras la sección central superior del sol, una trabajada cruz latina que parte a su vez de una base o estípite ornamentado con hojas de acanto invertidas, dos de las cuales están lateralizadas frontalmente, a manera de cardinas. Los extremos de la cruz finalizan en formas flordelisadas a partir de la repetición del motivo ornamental vegetal utilizado en toda la obra: hojas y frutos de acanto. En su centro, presenta un encuadre cuyos ángulos o aristas son igualmente flordelisados y un pequeño medallón circular circunscrito por pequeñas esferas u óvalos sobredorados.



En el centro del medallón, fue incrustada la figura, cincelada en metal plateado, de un cordero místico echado, que sostiene entre sus patas una cruz, representación del Agnus Dei o cordero de Dios, cuya simbología está tomada igualmente del mismo pasaje del libro del Apocalipsis (Ap 5). 

Congreso Eucarístico Tachirense 2007. Momento de la bendición con el Santísimo Sacramento, mientras el coro de las hermandades o cofradías del Santísimo Sacramento del Estado Táchira, entonaban el himno eucarístico "Cantemos al Amor de los amores". Se puede apreciar el antiguo terno de pontificar (paño humeral y capa pluvial), la antigua custodia y el trono de exposición de la Parroquial de Lobatera. La custodia es sostenida por el párroco y vicario Monseñor Erasmo de la Cruz Chacón Salcedo, fallecido en 2012 (Foto: Darío Hurtado, 29 de julio de 2007).




Créditos  de fotografía | Credit: Images courtesy of  

Proyecto ExpArt quiere dar las gracias a los amigos e instituciones por permitir la reproducción de sus fotografías con lo cual han contribuido a la realización del presente estudio.

Cosme Darío Hurtado Cárdenas. Fotos captadas en la Festividad del Corpus Christi de Lobatera, en junio de 2011.


Acerca del autor

Samir A. Sánchez es profesor de Historia del Arte y Métodos de Investigación en la Universidad Católica del Táchira (San Cristóbal - Venezuela). Es autor, entre otras publicaciones, de San Cristóbal Urbsquadrata (2003) y Mors Memoriæ o la Extinción de la memoria (2011).

Contacto: expartproject@gmail.com 
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