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sábado, 30 de diciembre de 2023
Ciudad de San Cristóbal: Urbanismo en tres tiempos, Carta fundacional y Legislación de Indias │ San Cristóbal City: Urbanism, Royal Charter and Laws of the Indies
jueves, 7 de diciembre de 2023
Pensamiento y fuerza: Una meditación sobre los leones de Capacho y la tachirensidad│Thought and Strength: A Meditation on the Signs of the Tachiranness
«Leo, fortissimus bestiarum, ad nullius pavebit occursum». Liber Proverbiorum 30:30 - «El león, el más fuerte entre los animales, que no retrocede ante nada». Libro de los Proverbios 30:30.
En el s. XVIII el grupo escultórico que representaba a dos leones, uno en reposo y otro activo o al ataque, tenían el objetivo de simbolizar y manifestar los dos lados del poder del monarca o del Estado: el ejercicio de la autoridad en paz (en reposo) y el uso de la fuerza y control (de pie o activo).
Este fue el caso de los dos leones, ornamentales y a su vez simbólicos del poder, que ordenó Carlos III de Borbón colocar en el tramo final de la escalera principal interior del Palacio Real de Madrid. Estas esculturas fueron realizadas por los artistas Felipe de Castro y Robert Michel.
En el caso que exponemos aquí, por igual, no descartamos la probabilidad que el funcionario que ordenó adquirir estas esculturas ornamentales francesas decimonónicas o hierro fundido patinado en negro, por orden del Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, Gral. Cipriano Castro, partiendo de querer simbolizar el poder del nuevo Estado y gobierno presidido por los tachirenses, por primera vez en la historia de la nación venezolana, se inclinara también por una representación más cercana a sus afectos y más cercana a su tierra natal: simbolizar a la historia de los dos Capachos, luego de la división del poblado original en 1875. Un león dirige su mirada hacia Capacho Nuevo, el otro mira hacia Capacho Viejo.
El nuevo representado con la fuerza, vigor e ímpetu de la juventud, en el león que, de pie, se muestra desafiante. El viejo, sentado, representado en la paciencia y serena tranquilidad que da la seguridad de la experiencia, aquella a la que sólo se llega con el pasar de los años.
En 1927, otras dos figuras de leones se colocarán en el coronamiento del Palacio Municipal de la ciudad de San Cristóbal que, en 1931, pasaría a ser el Capitolio del Estado Táchira, siendo identificado como: el Palacio de los Leones.
La paciencia que da el pensamiento y la fuerza
Ya en el siglo XIX se nos puso el mote de: «la leonera» por nuestra característica libertaria y guerrera. Luego, en algo más descriptivo, el ser tachirense se asoció con pensamiento y fuerza. Así lo dejó escrito en prosa metafórica y simbólica el Dr. Vicente Dávila (Capacho, 1874 – Caracas, 1949) en el acto de sepelio del jurista y magistrado Dr. José Abdón Vivas Sánchez (Lobatera, 1863 – Barcelona/España, 1918), al insertar la figura del león en la mentalidad política e intelectual de la época como representación del tachirense, desde la gesta de los ejércitos de la Revolución Liberal Restauradora (1899-1908). Idea que sería continuada en el período político conocido como de la Causa de la Rehabilitación Nacional (1908-1935):
«Un día, las águilas del pensamiento y los leones de la fuerza, abandonando sus cumbres y cavernas andinas, llegaron al pie del Ávila no en son de conquista, sino en pos de sus hermanos para unificar en el seno de la patria la familia venezolana […] ¡Hermano y compañero en la santa religión de una Causa, descansa en paz en la tierra de tus mayores! que si no son rosas del hogar tachirense las que cubren tus despojos, son rosas avileñas, sus hermanas, las que piadosamente te ofrendan tus amigos ¡Adiós!» (Oración fúnebre pronunciada por el Dr. Vicente Dávila en el sepelio del Dr. Abdón Vivas Sánchez, Cementerio General del Sur, Caracas, 20 de diciembre de 1917) [DÁVILA, Vicente, “Abdón Vivas” en Gente del Táchira, recopilación y selección de Anselmo Amado, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, Nº 61, tomo II, p. 242].
Será el Dr. Antonio María Pérez Vivas (Psicología tachirense y desarrollo, Editorial Arte, 1966, p. 11), uno de los referentes clásicos del estudio de nuestra idiosincrasia como pueblo, quien concrete y defina esa característica:
Es por todo ello que creemos que quien ordenó las esculturas para el Mercado de Capacho, sin buscarlo, logró y legó algo más, dejar en hierro fundido el símbolo representativo de la tachirensidad, desde 1907.
Samir A. Sánchez (2012)
Fotos: Samir A. Sánchez (2010. Esculturas con el color y pátina original de 1907. 2023, tomada en el Museo del Louvre).
miércoles, 29 de noviembre de 2023
Los jarrones versallescos del Palacio de los Leones: historia y vicisitudes │ Stories and vicissitudes of some Versailles vases in San Cristóbal City (Táchira State - Venezuela)
Opinamos que se debe a que la misma no les resulta algo rentable en lo político. No es un dividendo activo útil para la fluidez de los discursos en las promesas electorales, y para las fotos geniales que sólo se toman en campaña. No obstante sí lo es para los representados soberanos como patrimonio cultural, como símbolo institucional, arquitectónico-urbano y de identidad histórica del pueblo tachirense.
En mi opinión, sólo se requiere de voluntad e interés para que una autoridad competente diga: ¡Que vuelvan los jarrones a Palacio!
sábado, 11 de noviembre de 2023
Castro y Gómez en la Batalla de La Victoria (1902): dos tachirenses del siglo XIX que cambiaron y forjaron el destino y la mentalidad política de todo un país hasta el presente │Warriors of the Ancient Táchira. Tachiran Heroic Art. Historic painting honoring General C. Castro and General J.V. Gómez at 'La Victoria' Battle (1902)
Describiendo una pintura histórica…
Resulta interesante analizar esta pintura pues viene a ser la única representación de carácter académico, histórico-bélico, en gran formato, y realizada por un eximio pintor de reconocidísima trayectoria en las artes nacionales, sobre dos personajes históricos tachirenses quienes, con mano férrea y déspota, pero -paradójicamente- con sindéresis o claridad de objetivos, cambiaron los destinos y moldearon el rumbo y la mentalidad política de toda una nación a partir de 1899, y sus efectos -podemos decir con seguridad y sin temor a equivocarnos- aún se mantienen en los actuales tiempos.
En 1978, el pintor tachirense Arecio Moncada (n. 1954) integrante del grupo pictórico "Catedral" de la ciudad de San Cristóbal en sus años iniciales, elaboró una pintura en acrílico sobre tela inspirada en la obra "La Batalla de la Victoria", del maestro Tito Salas.
viernes, 18 de agosto de 2023
Tesoros de la cocina tradicional tachirense, las recetas de la nona junto al fogón | There are many different ways of getting to know a city or land, and food is one of these: Troves of he Traditional Tachiran Cuisine. A Cookbook with Older Styles for Modern Cooks
Para descargar el libro: Tesoros de la cocina tradicional tachirense, las recetas de la nona junto al fogón [Traditional Tachiran Cuisine: A Cookbook with Older Styles for Modern Cooks] accione, en la siguiente pantalla, el pequeño recuadro con flecha de salida que se encuentra en el extremo superior derecho:
Abrebocas... La cocina tradicional, aquella donde nuestras abuelas conjuraban los más deliciosos manjares; la de fogones de leña y de paredes ahumadas; de fragantes despensas y desordenadas alacenas, donde la abuela era regente y general de cinco estrellas, pues ordenaba y se hacía lo que ella decía, además de conocer al dedillo todo lo que allí se guardaba. Esa vieja cocina, que fue parte fundamental en nuestra crianza, otorgándonos la saludable gordura, en aquella época, para crecer sanos, fuertes e inteligentes, como era tradición, retorna del pasado al presente con esta obra.En estos tiempos de globalización, de imitación, con la saturación mediática y de la moda de gourmet, la sociedad ya no recuerda la cocina tradicional de cada lugar. Cocina que está muy alejada de ser un apoyo y fomento para la moderna tendencia estética del palillo femenino y del súper fibroso masculino, donde sus protagonistas son, sólo, vegetales y proteínas. La cocina de la abuela, aquella que se transmitió de generación en generación, por aprendizaje directo o por tradición oral, hoy en día está relegada a eventos familiares muy puntuales, bien porque sus recetas requieren de dos elementos, por igual desaparecidos: tiempo y paciencia o porque son de alto contenido calórico o de grasas, haciendo que sean evitadas o consumidas con moderación.Estas prácticas han permitido que el paso del tiempo haga de las suyas, y gran parte de esa tradición culinaria esté pasando al olvido. No obstante, siempre hay, en cada familia, alguien que acostumbra a escribirlo todo, a guardar fotos, enseñanzas, recuerdos, reseñas, obituarios y objetos simples pero rodeados de un valor íntimo. Y es una gran fortuna, pues es una manera de preservar la historia familiar y la misma historia de nuestras sociedades. Esa es una memoria a la cual los investigadores, muchas veces, no tienen acceso, por tratarse de historias particulares. En los Sánchez Sandoval, nos hemos encontrado con la imagen de una persona quien tomó ese rol en el tema culinario. La nona, la abuela, regente del fogón y la despensa, también se ocupó en preservar para las futuras generaciones las exquisitas recetas de la más rica y tradicional cocina tachirense.Hoy podemos disfrutar y recrear cada una de las recetas que este libro comenta y a su vez convertirnos en testigos de la historia que envuelve cada plato. Con sus lecturas, podemos pasar, por un instante, de ser seres globales y tecnológicos para volver a ser los venezolanos que solíamos ser. Aquellos andinos aguerridos, respetuosos y trabajadores que paladeaban un cuarto de arepa, un trozo de cuajada envuelta en hojas de biao, y una sabrosa y caliente aguamiel. En lugar de comernos un rollo de sushi, degustemos por un momento, con todo el orgullo, un par de Indios. Si no tienen idea de lo que aquí converso, los invito a leer y releer esta obra. Que está de más decir, es producto del rescate y recopilación por parte de un excelente y meticuloso historiador, de esos buenos que le gusta divulgar la Historia, pues para eso suceden los hechos, para darlos a conocer y que no mueran en el olvido.… Si se adentran en esta aventura gastronómica y recrean estás delicias, yo me ofrezco como sacrificada catadora. No se diga más, ¡A encender el fogón!Sigrid Márquez PoleoGerente - Estudios de Diseño Gráfico "El Lar del Cuervo" (San Cristóbal) - ellardelcuervo@gmail.com
"TESOROS DE LA COCINA TRADICIONAL TACHIRENSE DEL DR. SAMIR A. SÁNCHEZ SANDOVAL.J. J. VILLAMIZAR MOLINA02.-01.-2.020Este conterráneo no pierde la oportunidad de demostrar su genuino amor costumbrista, propio de quienes amamos nuestro solar nativo por encima de todas la cosas en la tierra que nos vio nacer. Todo lo que sea enaltecimiento de su Táchira y su querida Lobatera ocupa lugar de primacía en sus actividades y tendencias intelectuales. En este caso se ha dejado seducir por la cocina tachirense, y de modo especial por la cocina lobaterense, pero manteniendo en ese caso las tertulias culinarias junto al fogón y horno de la abuela Doña Maximiana Sandoval de Sánchez, quien con sus noventa y seis años se nos presenta como dice el poeta Rubén Darío: 'Novia blanca, más blanca que el lirio, frente pura, más pura que el cirio que ilumina el altar del Señor', en toda la pujanza d su juventud y de su soberbio atavío nupcial de los años 30. Parece que tanto Samir como su abuela no le hacen caso al poeta cuando dice: 'Juventud, divino tesoro—ya te vas para no volver;-cuando quiero llorar no lloro, y a veces lloro sin querer'. Los sentimientos especialmente emotivos los manifiesta el autor a quienes abren las primeras páginas del libro con una estupenda postal de la Plaza Bolívar de Lobatera presidida por la monumental iglesia de Nuestra señora de Chiquinquirá de Lobatera y la majestuosa Casa Parroquial. . El libro es una verdadera obra de arte, límpida y bellamente diagramado por Sigrid Márquez Poleo y embellecido por unas atrayentes fotografías del archivo particular del autor a todo color. Exalta en primer lugar la cocina tachirense, con sus hallacas, sus chicharrones, sus morcillas su turmada griteña, albóndigas a lo lobaterense, indios, Suspiros a las Mercedes, Mistelita o Champurria, Lonjetas o Lonjas Morunas, Pichón de Sangre de res, Quesillo Gacho o Gocho, Mantecada a la Lobaterense, Huevos Abotonados, , Pollo Empanado, Lonjetas o Lonjas Morunas, Perico de Sesos Molineros, Mantecadas a la Lobaterense, sus Casipiroletas, Pichones Molineros, su Pizca Negra sus Hojaldras, su Mistelita o Champurria, su Ponche de Plenilunio, sus Bledos en Perico, sus Morcillas, sus chicharrones. Pero como la tertulia culinaria transcurre junto al fogón y horno de la abuela, se hace hincapié específico en las especialidades auténticamente lobaterenses , como la Sopa de Galletas, los Envueltos, las Caspiroletas, el Bienmesabe, la Ensalada de Gallina, y otros principios. No contentos con este menú local, los artífices de los preparados remontan la cocina a otras latitudes apartadas más allá e las fronteras del Táchira, con la Polenta, las Tortillas de Papa, el Pollo empanado, pero tendiendo siempre a deleitar el paladar. Al pasar mis ojos por este libro debo recordar que en muchas oportunidades tuve el placer de deleitarme con estos platos. Efectivamente muchos sábados era invitado con mi mujer e hijos a la bella y tradicional casa del Dr. Luis Morales García, y su esposa doña Cristinita Velasco de Morales García. Mi Colega amaba tanto a Lobatera como yo amo a Santa Ana. Eran sábados magníficos cuando nos sentíamos más tachirenses así como más tachirense se siente el Doctor Samir A. Sánchez Sandoval al publicar este libro".El Dr. José Joaquín Villamizar Molina, Cronista emérito de la ciudad de San Cristóbal, publicó esta reseña en su muro personal de la red social Facebbok en fecha 3 de enero de 2020.
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La mesa está servida Henri Matisse (1869-1954)
Óleo sobre lienzo
1897
100 x 131 cm
Colección particular
Reproducción con fines didácticos
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jueves, 17 de agosto de 2023
Evocando viejos oficios tachirenses: los maestros artesanos de la piedra, del s. XIX │A History of Stonemasonry: Ancient Tachiran Stonemasons and Millstones used for Grinding Sugar Cane
Piedra o maza de trapiche de caña tallada en granito. Una de las tres que perteneció al trapiche de los Sandoval en el caserío Pueblo Chiquito, aldea La Molina, Municipio Lobatera, Estado Táchira, y data de fines del s. XIX (Foto: Samir A. Sánchez, El Remanso de Santiago, San Cristóbal, 2007).
Este es el caso de las piedras de molino en los trapiches de caña de azúcar y/o en los de moler el trigo (molturación), pilones para el maíz y abrevaderos para el ganado y animales domésticos. La técnica de la talla de la piedra que empleaban los pedreros, picapedreros o artesanos del tallado de la piedra, desde tiempos inmemoriales y algunos hasta la década de los años cincuenta del pasado siglo, según ancianos pedreros de Lobatera entrevistados, era la siguiente:
El dulce sabor de la panela... Faena, luego de la zafra y molienda, de preparación artesanal de la panela tachirense (elaborada a partir de la miel o jugo de la caña de azúcar solidificado, realizado desde el siglo XVI). Conocida como “La ambrosía tachirense” por el dulzor y el contenido vitamínico, es preparada en “la molienda” o proceso de moler la caña de azúcar en trapiches con molinos de mazas (de piedra) y cuyos hornos funcionan a través de la quema del "bagazo" o el tallo de la caña luego de ser exprimido al pasar por el molino.
La faena de la molienda siempre comenzaba a las cuatro de la madrugada para beneficiarse de las horas más frescas de la jornada ya que, sumado al calor del fuego del horno, la resolana [efecto de la luz y calor producidos por la reverberación del sol en un lugar que está bajo techo, a la sombra] de las horas del mediodía, en el valle de Lobatera cuando "pegaba un sol hereje" según el decir de los horneros o atizadores del fuego, era agotadora para todos aquellos que trabajaban en el trapiche.
En la imagen podemos observa a un trabajador trasvasando el “guarapo” de la paila “guarapera” a un tanque de enfriamiento. Junto a las pailas se observa la “tacha” o batea de madera para enfriar la miel que está al punto, y se coloca allí desde la segunda paila o “paila mermadora”. A la derecha se aprecia el producto final: la panela tachirense, en las gaveras, moldes de madera para su solidificación. Otro de los productos derivados de la panela es el licor tradicional conocido como "Miche cachimbo" o "Miche callejonero". Este, a su vez, es el producto de la fermentación de la panela dejada en agua, pasándola luego por un alambique o destilador que permite separar el alcohol puro. Se le puede agregar plantas herbáceas como el anis o eneldo, y así se le conoce como "miche aliñado".
domingo, 13 de agosto de 2023
Nuestra Señora de la Consolación de Táriba a la luz de los documentos históricos: el pasado interrogado y develado │'Nuestra Señora de la Consolación de Táriba': The Past Interrogated and Unmasked. Learning by Researching Historical Documents
Præfatio ad Lectorem
Esta cronología de hitos en la historia del retablo de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba, novedosa, ha sido compilada, ordenada y estructurada única y exclusivamente en función de los documentos y data histórica que se conservan en diferentes archivos, los cuales pueden ser consultados y contrastados.
Con ello, Proyecto Experiencia Arte, desde la coherencia de los argumentos y lógica de las conclusiones, quiere aportar una nueva visión para el conocimiento de ese bien espiritual y artístico tachirense como lo es la imagen sacra de Nuestra Señora de la Consolación.
Asimismo, exponemos que esta nueva visión no es categórica. Siempre sus conclusiones, como trabajo científico que es, quedan y están sujetas a la verificación, validación o rechazo a partir de nuevos hallazgos, nuevas evidencias. No obstante, cada una de ellas, desde esa misma rigurosidad científica, resultan o están derivadas de los análisis hermenéuticos documentales y responden por concordancia con las evidencias encontradas en la evaluación iconográfica e iconológica de la pintura sobre la tabla y las mismas no entran en contradicción con la intención doctrinaria y ejemplificadora de dicha leyenda.
sábado, 12 de agosto de 2023
Lauda sepulcral en el cerro de Somorrostro o la muerte de la memoria: morir para quedar muerto | 'Verba volant, scripta manent' or Stairway to the Afterlife. Sepulchral Tombstone of Somorrostro Hill or a Frontal Encounter with Death
En un día de recorrido, con mi hijo, mostrándole la ciudad vieja de Santander (Cantabria-España), topamos con las huellas de la muerte pasada y presente, literalmente [ese día, al retorno a nuestra casa, en la Terminal de autobuses vimos morir, por infarto fulminante, a alguien cuando salía de unos de los buses que llegaban a la estación].
Al ascender para alcanzar el alto de lo que queda del asentamiento romano del cerro de Somorrostro, donde se levanta la entrada a la cripta o iglesia baja (Parroquial de Cristo) de la Catedral de la Asunción de Nuestra Señora, del siglo XII, atisbé formas de letras grabadas en uno de los escalones que están a la intemperie, y que llamaron mi atención. Luego de limpiar parte del polvo acumulado que las cubría, pude leer, en un pulcro grabado con tallado lineal preciso en tipografía latina, conocida como "Capitalis elegans o quadrata" de ángulos definidos, lo siguiente: "MARIA ASUNCIO [fractura de la loseta] / BARBACHANO, DE / VILLA. Murió el día 25 de [fractura de la loseta]".
No había otra data allí más que aquella que ofrecía la misma loseta: un recortado fragmento reutilizado como solado de escalón, evidencia indirecta de una antigua lauda o lápida sepulcral tallada en piedra sedimentaria por un diestro maestro del cincel. Con una superficie pulida en su centro y abujardada en su contornos o bordes, su color gris provenía de calizas sedimentarias oscuras y las vetas blancas que se distinguen en la caliza de fósiles de rudista. Eso nos dice que esta piedra tuvo su origen en las profundidades de un arrecife de coral, tropical, hace unos 110 millones de años, sólo eso.
Varias preguntas afronté en ese momento para dilucidar algo de la historia arqueológica de esa piedra, que se presentaba sola, única entre las restantes gradas. ¿Por qué terminó destruida y en ese lugar? Como escalón para ser pisado, para subir y bajar. ¿Quién sería María Asunción Barbachano, de Villa? ¿Qué aspecto tendría? ¿Dónde estarán sus restos óseos? Es algo que no llegaremos a saber.
Sólo nos quedó una reflexión sistemática y final, tímida y concienzuda, con este inesperado encuentro que trajo a mi mente en ese preciso instante dos pensamientos de Sartre: "El tiempo me separa de mi mismo" y "El hombre es una pasión inútil, es absurdo que hayamos nacido y es absurdo que muramos".
Vista del medieval pórtico de bóvedas de crucería o nervadas, soportadas por pilastrones bajos y arcadas de piedra sillar (s. XII), que sirve de acceso cubierto la entrada principal de la Parroquial de Cristo o iglesia baja (cripta), Catedral de Santander (en Santander, Cantabria, España).
lunes, 10 de julio de 2023
El domo de la Catedral de San Cristóbal, arquitectura de una cúpula centenaria│Historical Sketch of San Cristóbal's Cathedral Dome (Táchira State - Venezuela)
Exterior del presbiterio y sacristía de la Iglesia Catedral de San Cristóbal para 1946. Asimismo, esta imagen de 1946 permite apreciar el domo y sus principales elementos estructurales, como los contrafuertes. Un todo ideado por el arquitecto Seijas Cook en 1915 (Foto: Archivo de la Academia de Historia del Estado Táchira, digitalización José Antonio Pulido Zambrano, 2021. Reproducción con fines didácticos). Un estudio histórico-arquitectónico sobre la Catedral de San Cristóbal (Estado Táchira), se puede consultar en el siguiente enlace: "La Catedral de San Cristóbal, una obra hecha con el corazón" (2025). Samir A. Sánchez (2020)
Orígenes Cualquier imagen fotográfica anterior a 1961 permite apreciar el imponente y centenario domo o cúpula de la Iglesia Catedral de San Cristóbal, diseñada en 1916 y levantada en 1917. Es una construcción histórica generada a partir de una cónica de semiesfera estructurada por armazón interna de vigas de acero, en probable doble enmallado, con nervios verticales y anillos (cornijas) circulares paralelas para impedir la flexión o quiebre de los componentes verticales debido al vector de empuje. Este domo fue ordenado por el Comandante en Jefe del Ejército de los Estados Unidos de Venezuela, General Juan Vicente Gómez y su diseño es del ingeniero-arquitecto Rafael Seijas Cook (Coro, Estado Falcón 1887 - Caracas, 1969) entre junio y agosto de 1916, quien laboraba para el Ministerio de Obras Públicas. Seijas Cook ya había diseñado otras obras para el Táchira, destacando el actual templo parroquial matriz de San Juan de Colón (1912). Para la fecha de la construcción, el domo de la Iglesia parroquial de San Cristóbal era el tercero que se construía en el Estado Táchira, luego de la cúpula de la Iglesia matriz de La Grita, levantada en 1890, en mampostería, por disposición del párroco Monseñor Jesús Manuel Jáuregui y de la cúpula de la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba (actual Basílica), igualmente en mampostería, en 1911, por gestiones de su párroco Mons. Miguel Ignacio Briceño. Si bien el domo de Seijas Cook era el primero que se elaborada con estructura metálica en el Táchira. El origen de la cúpula en estudio parte de las gestiones del párroco de San Cristóbal para la época y amigo personal del General Gómez, el Pbro. Felipe Rincón González quien había solicitado ayuda económica para la remodelación de todo el templo. Asimismo, los cálculos estructurales y supervisión de obras fueron llevados a cabo por el ingeniero Enrique Loynaz Sucre (1875-1922). No obstante, el párroco promotor Rincón González no pudo acompañar la finalización de las obras del domo, pues el 23 de mayo de 1916 era promovido y preconizado como Arzobispo de la Arquidiócesis de Caracas y Venezuela, denominación que tenía para la época esa sede, por ser el único arzobispado y provincia eclesiástica que existía en los Estados Unidos de Venezuela, si bien el título oficial para el momento era "Arquidiócesis Metropolitana de la ciudad de Santiago Apóstol de Venezuela". Mons. Felipe Rincón González (1861-1946). Siendo Vicario Foráneo y cura párroco de la Iglesia matriz de San Cristóbal, en 1915 gestionó ante su amigo el General Juan Vicente Gómez el proyecto de remodelación para el templo mayor de San Cristóbal, que seguía en reconstrucción luego del terremoto de 1875. Monseñor Rincón González ejerció como Vicario Capitular y párroco de la matriz de San Cristóbal desde el 5 de enero de 1899 hasta el 23 de mayo de 1916, cuando es nombrado Arzobispo de la sede metropolintana de Caracas. Su paso como cura de almas de la ciudad cordial dejó profunda huella entre los habitantes de la época y el domo o cúpula permanece como testigo material de los cuidados esirituales y materiales de su ministerio parroquial sancristobalense Foto: del archivo familiar de Doña María Lozada Bustamante de Mora, Borotá 1892- Lobatera, 1993. Cortesía de su sobrino-nieto Wilmer Antonio Rey Lozada, 2020. Reproducción con fines didácticos.
Del boceto a la forma Para la visual inicial de la cúpula de la parroquia matriz de San Cristóbal y sede catedralicia desde 1922, que aún se alza majestuosa y monumental sobre el presbiterio, el ingeniero Seijas tomó la idea de un domo, símbolo en la cultura oriental y occidental cristiana del encuentro entre lo terreno (lo material) con lo celestial (lo espiritual o inmaterial), por cuanto debía cubrir el lugar del altar mayor de una iglesia o lugar donde se celebraba el santo sacrificio de la misa, memorial del sacrificio de Cristo en la cruz y en cuya ara reposaban reliquias de los primeros mártires o testigos de la fe. Dibujo de planos longitudinales estructurales y de encaje de la planta de la cúpula para la Iglesia parroquial matriz de San Cristóbal. Original, de la sección superior (tambor y cierre esférico) de la neobarroca y neogótica cúpula o domo para la iglesia mayor de la ciudad de San Cristóbal, elaborado por el ingeniero Rafael Seijas Cook en 1916. Memoria que presenta el Ministro de Obras Públicas a las Cámaras Legislativas en su reunión constitucional de 1917, tomo I, Caracas, Litografía y Tipografía del Comercio, 1917. Plano A. (Foto: Investigación documental y biblioteca personal del historiador y académico Bernardo Zinguer, 2022).
De este modo, se entendía el domo como un agregado de elementos de geometría euclidiana revestidos de sacralidad; una configuración de volúmenes trazados en alianzas de curvas de la bóveda, representación del cielo sin límites visibles, con rectas de la base cuadrada, representación de la tierra y de los cuatro horizontes que la limitan. Concretando en arquitectura aditiva esa idea, Seijas Cook, conocido en la historiografía venezolana como el "Arquitecto-poeta" (seudónimo que él mismo utilizó en sus escritos), por su vocación humanista, diseñó una imponente construcción de perfil y trazas neobarrocas y neogóticas, fusionadas en un armonioso eclecticismo decimonónico. Ese diseño partía de un fundamento o cimiento cúbico o cuadrado seguido de un tambor octogonal que luego se convertía en cilindro y sobre el cual descansaba el domo semiesférico nervado, cuidando de hacer una progresiva reducción del espesor, para efecto de reducir cargas o peso permitiendo así un mejor dominio de esas formas y volúmenes superpuestas. Dibujo de planos estructurales (con diagrama de las cargas máximas y curva de presiones o fuerzas) y de sección figurativa visual del arranque y nervado de la cúpula para la Iglesia parroquial matriz de San Cristóbal. Al emplear una novedosa, para los sistemas constructivos empleados en el Táchira en la época, estructura de entramado por nervaduras y encadenados metálicos, dejaba a la cúpula por debajo de los puntos críticos de los esfuerzos de compresión y cargas de pandeo, alargando su vida útil a partir del uso de materiales duraderos (hierro) en contraposición a la tradicional mampostería. Imagen: original, de la sección superior (tambor y cierre esférico) de la neobarroca y neogótica cúpula o domo para la iglesia mayor de la ciudad de San Cristóbal, elaborado por el ingeniero Rafael Seijas Cook en 1916. Memoria que presenta el Ministro de Obras Públicas a las Cámaras Legislativas en su reunión constitucional de 1917, tomo I, Caracas, Litografía y Tipografía del Comercio, 1917. Plano C. (Foto: Investigación documental y biblioteca personal del historiador y académico Bernardo Zinguer, 2022).
Desde lo funcional, el objetivo del arquitecto era solucionar la necesidad de cubrir o cerrar el espacio superior del presbiterio y altar mayor, pero con sacra prestancia. Así, concluida, se cerraba el techo del presbiterio y se incrementaba, en majestuosidad a la Iglesia parroquial. En su momento, el domo, junto con la torre de los Apóstoles, nombre dado por las figuras escultóricas de los cuatro evangelistas que ornamentaban la cornisa del segundo cuerpo (torre norte o del campanario) fue la construcción o punto más alto de la ciudad, visible desde cualquiera de sus horizontes. Iglesia Catedral de San Cristóbal para 1930 (Foto tomada del periódico "El Heraldo Americano", diciembre de 1930. Colorizada por el académico Bernardo Zinguer y publicada en el Grupo de Facebook "Retazos históricos del Táchira", 2019. Reproducción con fines didácticos).
Conociendo sus elementos estructurales y constructivos Se ordenaron en una lograda y casi imperceptible transición de niveles o alturas y volúmenes: cubo, octágono, cilindro o tambor y semiesfera. Seijas Cook empleó pechinas en la transición del cúbo al octógono. Para fijar la estabilidad y equilibrio del domo, agregó cuatro sólidos arbotantes adintelados en su exterior y en posición inclinada. Dos de ellos visibles desde el interior como arcos de medio punto, elaborados en aparejo de ladrillos trabados o autoportantes (evidentes en el intradós de uno de los arcos, en un espacio dejado como testigo en las restauraciones de 1997). Estos arcos se pueden observar en el acceso a las capillas laterales de San Cristóbal y San Sebastián, a lado y lado del presbiterio respectivamente. Cuatro grandes pilastras agrupadas sirven de sustentación por cuanto permiten descansar sobre ellas los arcos torales, de medio punto, que soporta el cubo o primer cuerpo de la estructura del domo. Los arbotantes antes identificados refuerzan la función de las pilastras que reciben y recogen directamente las fuerzas de compresión (sección superior de la cúpula) y de tracción (sección inferior) y las trasladan en gran medida a los contrafuertes o gruesos estribos verticales rectangulares de mampostería. Visibles en el lado norte y camuflajeados en el lado sur. Estos contrafuertes son compatibles con la geometría y cargas o fuerzas de empuje y las trasladan a tierra, sirviendo a su vez de sustentación a toda la obra del presbiterio, evitando cualquier colapso estructural de la misma. Uno de estos contrafuertes, el suroccidental, se vino a tierra por deslizamiento de materiales o despiece de su mampostería, en 1997, si bien la causa no se debió a problemas estructurales si no de elevada humedad, por filtraciones, siendo reconstruido en materiales modernos. En el diseño arquitectónico original de Seijas Cook, la cúpula, aún cuando era semiesférica y sin cupulino, presentaba una visual elevada, claramente definida por la cuádruple composición de planos, y llamativa por los escalonamientos hacia los cuatro ángulos del segundo nivel, a partir de los derrames de los antepechos de óculos o ventanales. Asimismo, la cumbre de la obra era la bóveda, cuya forma cerraba toda la visual, imponiendo una sensación de fuerza, de inmutable ascenso. Para el cierre de esa cúpula, Seijas Cook optó por un diseño sin linterna, sólo un reducido tambor con óculos profusamente decorados con marcos en saliente, gruesas columnillas toscanas y arcos de medio punto el cual estaba cubierto por una placa metálica de escasa inclinación, casi plana, rematada en su centro por un apuntado espigón ornamental vertical, igualmente metálico, de bronce. Este perfil arquitectónico seguía los patrones o modelos clásicos romanos, ej. El Panteón, en Roma. No obstante al no colocarse el espigón de cierre ornamental del diseño de Seijas, la cúpula mantuvo una apariencia de obra inconclusa. Si se quisiera resumir la obra final del domo catedralicio de San Cristóbal, se podría decir que la idea de Seijas Cook quedó plasmada, geométricamente, en una semiesfera sobre un cilindro, sostenido por un octógono que se levanta sobre un cubo. Al llevarse a la realidad o concreción, se levantó un prisma de sustentación que, pasando un entablamento sinuoso, se convertía en un cuerpo octogonal, luego en uno más cilíndrico o tambor propiamente y de allí a su transformación en semiesfera o cúpula, desde un entablamento volado que interrumpe su horizontalidad, en partes, al adaptarse éste a la curvatura superior de las oquedades formadas por los ventanales y óculos con marcos en voladizo de dicho tambor. Una característica ornamental de sinuosidad o ruptura de horizontalidad de entablamentos y cornisas que evoca el barroco inglés de las torres de la Catedral de San Pablo, en Londres. A la fecha, no se cuenta con información sobre el por qué, al momento de la construcción de la bóveda, no se siguió el modelo semiesférico absoluto propuesto por Seijas y se optó por un incremento en la altura, con tendencia apuntada, por reducción de la curvatura. Para ello se aplicó una solución arquitectónica conocida como Della Porta-Fontana o Petrina (por reproducción de la forma de la cúpula de la Basílica de San Pedro, en Roma). Asimismo, en el modelo original, la plementería o conjunto de paños que recubren los espacios de la bóveda entre cada nervio, se presentaba exenta de ornamentación y en su construcción le aplicaron formas ornamentales de yesería que simulaban redecillas de filigranas y elaboradas cartelas con roleos y, por igual, los macizos pasamanos de los escalonados derrames de los ventanales del domo, no se hicieron. La calidad constructiva de la obra del domo de Seijas Cook y Sucre Loynaz quedó constatada una vez más, tanto por su resistencia, sometida a prueba en el sismo del domingo 18 de octubre de 1981, el más intenso registrado en el Táchira en los últimos años (de magnitud 5.9 Mw) como en las restauraciones realizadas en 1997 cuando no se detectaron niveles de deformaciones, de tensiones o de daños de gravedad en la cúpula, dándonos una idea del cuidado que tuvieron estos ingenieros en el diseño y cálculo de las fundaciones de la obra al mantenerse, de forma homogénea, la distribución de presiones sobre el histórico y cuatricentenario suelo de la Catedral.
Plano de alzada principal (fachada) y de planta, de la Iglesia matriz de la ciudad de San Cristóbal. La fachada es un boceto del singular proyecto realizado por el ingeniero-arquitecto Rafael Seijas Cook, para 1916. La planta mantiene los espacios históricos y refleja la distribución lateral de los únicos elementos adosados a la iglesia en su muro sur, estos son: las resistentes bases o cimientos para lo que sería la torre del reloj; el bautisterio; la larga capilla de Nuestra Señora de los Dolores y la antigua capilla de San Antonio de Padua, desde 1956 capilla del Señor de Limoncito agregándosele en 1965 el título de sede parroquial catedralicia del Sagrario Catedral de San Cristóbal. Planos tomados de la Memoria que presenta el Ministro de Obras Públicas a las Cámaras Legislativas en su reunión constitucional de 1917, tomo I, Caracas, Litografía y Tipografía del Comercio, 1917. Plano D. (Foto: Investigación documental y biblioteca personal del historiador y académico Bernardo Zinguer, 2022). La Catedral italianizante que no llegó a ser... Como dato singular y escasamente conocido o no, se tiene que Seijas Cook, en su visita de trabajo a San Cristóbal en junio de 1916, no se limitó únicamente al estudio y diseño de la cúpula. Como ingeniero-arquitecto elaboró y dejó, en boceto, un alzado principal o representación plana de una fachada o frontis que ideó para la Iglesia matriz de San Cristóbal la cual, buscando armonizar con el diseño de su cúpula, le daría unas perspectivas y proporciones adecuadas, otorgándole una lectura arquitectónica de tipo monumental al templo primado del Táchira. No obstante, debemos destacar que la cubierta seleccionada -casi horizontal o plana- para las sólidas torres, genera un efecto de corte brusco de la percepción visual arquitectónica, esto es, una interrupción en la lectura o trayectoria inducida de ascenso de esos volúmenes, ideado por el arquitecto-diseñador. Por igual, junto al dibujo técnico del boceto dejó un plano de cómo era la planta de dicha iglesia para 1916 donde destacan las viejas capillas laterales a la nave sur, el Bautisterio, la de Nuestra Señora de los Dolores (la más larga) y de San Antonio de Padua (actual capilla del Señor de Limoncito). Todos estos planos fueron evaluados en Caracas por el Ingeniero Manuel Felipe Herrera Tovar (1865-1932) quien supervisaba el cumplimiento de las normas y especificaciones del Ministerio de Obras Públicas (elaboradas por él) en todas las construcciones del país. Sobre los resultados sólo se conoce que Herrera Tovar presentó un informe al respecto. Consideramos que el costo de la intervención en la fachada debió ser el motivo para que dicho proyecto quedara archivado en el tiempo. Es necesario recordar que, para esa fecha, el aspecto exterior de la Iglesia parroquial de San Cristóbal o iglesia matriz, en especial el frontis, era una amalgama discordante de estilos que se iban sucediendo uno tras otro desde el inicio de su reconstrucción luego del terremoto de 1875. El frontis contaba con un único nivel y una única torre-campanario, de modesta altura, en su costado norte. Un todo sin esmeros artísticos. Por ello, Seijas Cook propone una intervención monumental que unificara estilos pero sin derribar lo ya construido, por lo que esto implicaba en costos. No se conocen escritos del autor sobre la inspiración para su fachada sancristobalense y sólo podemos deducir algunas conclusiones a partir del boceto de alzada principal y plano de planta. En primer lugar este modelo singular pero monumental resultaba disruptivo con su entorno urbano de rígidas, secuenciadas y ordenadas formas coloniales de casas de paredes de tierra pisada, bahareque, adobes y tejados a dos aguas. En segundo lugar, resulta un diseño singular, único. Si bien, en lo artístico es ecléctico o producto de la suma visual ordenada de varios estilos históricos, predomina el severo e imponente estilo renacentista italiano que nos lleva al Palacio Pitti de Florencia (Italia), construido en el s. XV. Como en el palacio italiano, el almohadillado horizontal del proyecto de Seijas Cook le disminuye o resta importancia a la altura de las torres laterales y a la recargada ornamentación de la puerta mayor o central, rematada por la escultura del ángel de la séptima trompeta, aquel que llamará al Juicio Final, cuando se ha de juzgar a los muertos, que se describe en el libro del Apocalipsis (Cap. 12). y que se describía en las antiguas misas de difuntos (Missa pro defunctis), en la segunda secuencia: "Tuba, mirum spargens sonum/La trompeta esparciendo un sonido admirable". En cuanto al diseño de las torres, si bien comparten una singular forma trapezoidal y remate neorrománico casi plano -que evoca a las cubiertas de torres del románico, en específico del lombardo- no son simétricas en su totalidad, por lo que se puede suponer que tuvo que adaptar su diseño a una construcción previa, en especial a lo que ya existía de la torre-campanario (norte). No obstante, todas estas acotaciones ornamentales y arquitectónicas no desdicen del objetivo del proyecto ideado en 1916 -pero que no se llegó a construir- que el edificio de la Iglesia matriz de San Cristóbal impactara enormemente en la visual y mentalidad urbana de la época, cumpliendo la función para la que fue construido, y que puede quedar resumida en las palabras que exclamó el patriarca Jacob: "¡Cuan imponente es este lugar! Esto no es más que la Casa de Dios y esta es la puerta del cielo" (Gén 28,17). Antiguo altar mayor tipo retablo neogótico de la Iglesia Catedral de San Cristóbal, para 1937. Era una obra del alarife Jesús Manrique y fue derribado en las remodelaciones de 1960-1961 junto con el muro de cerramiento, creando el arco toral oriental y un nuevo espacio para el ábside catedralicio, donde se ubicó la sillería del coro de los canónigos y los balcones mozárabes laterales (inspirados en el balcón con celosía que se observa a la derecha de la foto). En la foto se pueden detallar los siguientes elementos: tres ventanales o luminarias en el primero y segundo cuerpo de la cúpula; parte de las pechinas orientales; arcos torales frontal y laterales; sede o cátedra episcopal (izquierda del observador) y el púlpito (derecha del observador). Foto: Archivo fotográfico de la familia Sandoval Zambrano, Lobatera, 1937. Imagen del altar mayor de la Catedral de San Cristóbal, para 1956. Se pueden observar en el altar tipo retablo neogótico, realizado por el alarife Jesús Manrique a inicios del siglo XX, las imágenes de San Sebastián, patrono de la ciudad (izquierda del observador) y San Cristóbal, santo titular de la iglesia (derecha del observador). Este altar fue derribado en 1960 durante las remodelaciones de la Catedral. Foto: Rivera, Julio C. Teatro Infantil Literario, Ediciones Rex, San Cristóbal, 1956. Monseñor Alejandro Fernández Feo, Obispo de la Diócesis que promovió la remodelación de la Catedral entre 1960 y 1961, dándole el aspecto que conocemos en la actualidad, supervisaba todas las obras en lo litúrgico y decidió mantener la histórica distribución de las imágenes de los nichos del antiguo altar mayor, en el nuevo ábside de artesonado mudéjar, en la siguiente forma: Las imágenes del Corazón de Jesús (como Cristo Rey), San José y la Virgen del Carmen, se representaron en sendos vitrales en el nuevo ábside, sobre la sillería del coro de los canónigos. La imagen de San Sebastián se trasladó y pasó a presidir la capilla norte del presbiterio (en la nave del Evangelio) y la de San Cristóbal, la sur (en la nave de la Epístola). Digitalización de imagen José Antonio Pulido Zambrano, 2022. Reproducción con fines didácticos). Visual moderna En las remodelaciones realizadas entre 1960 y 1961 a la edificación de la catedral, obra realizada para conmemorar el Año Cuatricentenario de la fundación de la ciudad de San Cristóbal (1561-1961), trabajos que fueron delineados en un estilo neocolonial ideado por el arquitecto Graciano Gasparini (Gorizia, Italia 1924 - Caracas, 2019) y llevados a cabo por la constructora tachirense Esfega, la cúpula perdió la totalidad de la ornamentación neobarroca y formas neogóticas (ajimez y tracería en ventanales) de 1916. Desapareciendo, incluso, los cuatro característicos ventanales angulares del octógono, que resaltaban por sus prolongados verteaguas (en escalonamiento) los cuales partían de los travesaños inferiores o alfeizares de los ventanales. Unificándose la obra en un estilo sencillo neocolonial. Por igual, en su paramento occidental se agregó una escalera de placas de anclajes metálicos, de tipo marinera y sin protección guarda-hombres, para alcanzar el cupulino o linterna, esto para efectos de reparaciones o limpieza del mismo. De las obras de 1916 sólo permanecen: la estructura interna, de su forma; el sinuoso entablamento octogonal que sirve de arranque a la cúpula y los altorrelieves de serafines, de la decoración interior, que se aprecian actualmente bajo y a lo largo de la línea de arranque de la bóveda, sólo visibles desde el altar mayor y cátedra o desde la sillería del coro de los canónigos. Esta última, verdadera obra de arte de la ebanistería tachirense del pasado siglo, la cual perdió la funcionalidad para la cual fue creada, al desaparecer el Cabildo catedralicio, quedando inactiva o, a nuestro criterio, diluyéndose en un futuro incierto. Dibujo de alzada octogonal de la cúpula para la Iglesia parroquial matriz de San Cristóbal. Original, de la sección superior (tambor y cierre esférico) de la neobarroca y neogótica cúpula o domo para la iglesia mayor de la ciudad de San Cristóbal, elaborado por el ingeniero Rafael Seijas Cook en 1916. Memoria que presenta el Ministro de Obras Públicas a las Cámaras Legislativas en su reunión constitucional de 1917, tomo I, Caracas, Litografía y Tipografía del Comercio, 1917. Plano E. (Foto: Investigación documental y biblioteca personal de Bernardo Zinguer, 2022). Si se parte del principio conocido que el Ingeniero Seijas Cook era un estudioso de la arquitectura y su evolución, existe la probabilidad que, por igual, se inspirara para el diseño de su domo en la Catedral de San Cristóbal, en la obra de los arquitectos August Esenwein y James A. Johnson en la Exposición Panamericana de Buffalo, Nueva York, en 1901. Estos arquitectos diseñaron un edificio de armar y desarmar, para las artes escénicas, en la referida exposición a partir de un gran domo como cubierta, y fue denominado The Temple of Music. Toda la edificación fue ornamentada en un estilo que los propios arquitectos denominaron Free Renaissance Style, influenciado principalmente por el Renacimiento italiano. Aún cuando era una obra arquitectónica extraordinaria, trascendió más su historia por ser el lugar donde fue tiroteado a quemarropa el Presidente de los Estados Unidos William McKinley el 6 de septiembre de 1901, falleciendo ocho días después de ese atentado. Esta impresionante estructura fue desarmada en partes y desechada al finalizar la exposición (Foto: History of Buffalo, NY, USA, https://buffaloah.com/a/archs/ej/dem/temple.html). Panorámica de la Iglesia Catedral de San Cristóbal y la visual y estructura de su edificación para 1947. Esta imagen nos da una valiosa información sobre una época cuando la ciudad aún conservaba sus aires de villa colonial. En un primer plano, se aprecia el perfil de la cúpula y su sensación de obra inconclusa, por no tener cupulino o linterna el domo; la torre de los Apóstoles (denominada así por el común motivado a las cuatro esculturas de los evangelistas que se levantaban en la cornisa del segundo cuerpo de la torre, la cual cumplía para el momento las funciones de torre del reloj y campanario); la pared blanca de tierra pisada y bardas de teja del primer cementerio de la ciudad, espacio ocupado en la actualidad por la sede neocolonial de la Curia Diocesana y Casa Episcopal. El plano de fondo está marcado por las primeras estribaciones de la sierra de la Maravilla, al sureste de la ciudad, y sus aldeas y caseríos de Loma de Pánaga y El Ron (Foto: "El Táchira en 1947", publicación conmemorativa del IV Centenario del Descubrimiento del Táchira, Gobierno del Estado Táchira, Archivo de la Academia de Historia del Estado Táchira, digitalización de José Antonio Pulido Zambrano, 2021. Reproducción con fines didácticos). Vistas de la sección inferior del domo de la Catedral de San Cristóbal Sección interior del domo de la Catedral de San Cristóbal con la única decoración en relieve que se conserva de la edificación de 1916. La misma marca la separación del tambor de la cúplula de la semiesfera. Se aprecia por igual la solución de transición del espacio cuadrado del altar mayor a la esfera de la bóveda a través de pechinas. Asimismo se puede observar el estado de conservación para la fecha (Foto: Cortesía del Prof. Jack de la Parra, 2023. Reproducción con fines didácticos). La transición arquitectónica del símbolo. Del cuadrado, representación simbólica de la tierra, del mundo terrenal, se pasa a la semiesfera, representación de los cielos, de lo espiritual para el ser humano (Foto: Prof. Jack de la Parra, 2023). Imponente y majestuosa vista de la sección interior del domo de la Catedral de San Cristóbal. Se aprecia la solución de transición del espacio cuadrado del altar mayor a la esfera de la bóveda a través de pechinas que tienen sus arranques en los cuatro ángulos de la cornisa moldurada; las cuatro pilastras que soportan el domo; el arco toral dorsal o de espalda que permite el acceso al ábside catedralicio y lugar que alberga a la artística sillería en madera del antiguo Coro de los canónigos (Foto: Prof. Jack de la Parra, 2023). Vistas de la sección exterior del domo de la Catedral de San Cristóbal Exterior de la edificación de la Catedral de San Cristóbal donde se puede detallar la edificación correspondiente a la Sacristía, la sección posterior de las torres y fachada tipo retablo y dos de los cuatro contrafuertes macizos que reciben las fuerzas de empuje y peso del domo catedralicio de 1916 (Foto: Prof. Jack de la Parra, 2023). © Proyecto Experiencia Arte / Experience Art Project 2012-2020. Algunos derechos reservados. Los derechos de autor de las fotografías pertenecen a cada fotógrafo, grupo o institución mencionada. |