jueves, 21 de junio de 2012

¿Por qué Venezuela sigue en la Cuarta República? El criterio de El Libertador Simón Bolívar | Why Venezuela is Still in the Fourth Republic: Simón Bolívar’s Historical Criteria




Busto neoclásico, modelo en yeso sin pedestal, de «Bolívar Libertador y Padre de la Patria» (Foto: Santiago X. Sánchez, 2018).


Único extracto que se conserva de una conferencia dictada por el Profesor Samir Sánchez, Secretario de la Academia de Historia del Táchira para la fecha, en los talleres de Historia Regional e Identidad, organizadas por los Cronistas del Táchira, en la sede del Colegio de Ingenieros del Estado Táchira, en San Cristóbal el lunes 22 y martes 23 de mayo de 2000. 


La continuidad de la Cuarta República


Estimados colegas, académicos y estudiantes:

Consecuentes con nuestra posición epistémica, expuesta desde 1997 en las aulas de la Universidad Católica del Táchira y en las cátedras de Historia Política y Constitucional de Venezuela de su Escuela de Derecho, en la presente disertación quiero explicar el por qué siempre hago un uso estricto de los términos Primera, Segunda, Tercera y Cuarta República. Lo hacemos alejados de modas políticas y apegados, rigurosamente, a los criterios históricos establecidos por El Libertador Simón Bolívar entre 1816 y 1817.

Nos respaldamos en la palabra viva del héroe: su Proclama a los venezolanos al restablecerse el hilo republicano en la Villa del Norte, Isla de Margarita, el 8 de mayo de 1816; y su magistral Discurso de Instalación del Consejo de Estado en Angostura, el 1 de noviembre de 1817.

Bolívar no asignaba números al capricho de las constituciones ni de los caudillos. Él fijaba la numeración de las repúblicas a partir de hechos ontológicos absolutos: el inicio, la permanencia y la desaparición total del Estado venezolano, de su gobierno y de su ordenamiento jurídico, concebido de forma autónoma e independiente de cualquier sujeción o vínculo con otra potencia.

La contabilidad del Libertador

Por lo tanto, para este estudio y sobre la evidencia y lógica de los argumentos en sí mismos, los únicos períodos de la historia venezolana que cumplen con el criterio contable de El Libertador, hasta la fecha, son cuatro:

La Primera República: Del 5 de julio de 1811 al 25 de julio de 1812. Un nacimiento solemne pero frágil, que enfrentó desde el primer día el rechazo de las provincias de Maracaibo y Guayana. Entidades que, fieles al Consejo de Regencia y a Fernando VII, obligaron a trasladar la capital a Maracaibo; un proceso de fractura donde Coro, la primera capital de la otrora provincia de Venezuela, se escindió de Caracas para unirse a los realistas, siendo posteriormente elevada a provincia autónoma por real decreto en 1815.


La Segunda República: Del 1 de agosto de 1813, con el triunfo de la Campaña Admirable, al 11 de diciembre de 1814.


La Tercera República: Del 8 de mayo de 1816 al 17 de diciembre de 1819.


La Cuarta República: Que nace el 13 de enero de 1830 y que se extiende hasta la actualidad.


Hasta ahí llega la cuenta

Partiendo de las anteriores premisas, la lógica jurídica y la sindéresis histórica nos obligan a una conclusión irrefutable: para hacer cualquier referencia o dar por hecho la existencia histórica de una "Quinta", "Sexta" o "Séptima" república en Venezuela, debe preceder la desaparición total y absoluta de la vigente Cuarta República.

La historia y el derecho constitucional nos enseñan que la muerte de una república y la disolución de su Estado sólo pueden ocurrir bajo tres escenarios taxativos:


Primero: Por la disolución del Estado venezolano producto de la ocupación del territorio por parte de otro Estado, ya sea por consentimiento o por un acto de fuerza.

Segundo: Por cualquier hecho impredecible, violento o consentido, que elimine de facto el ordenamiento jurídico, el territorio y la población identificada como “venezolana”.

Tercero: Por la unión formal con otro Estado y la consiguiente sujeción a un ordenamiento jurídico supranacional.

Este último escenario no es una hipótesis; ya lo experimentamos en el lapso 1819-1830. En ese momento, la Tercera República desapareció por la disolución del Estado venezolano al integrarse (si bien no sé si la palabra "voluntariamente" sería la más próxima a la realidad, ya que considero requeriría de otro riguroso análisis) en el proyecto de El Libertador bajo la denominación política de República de Colombia.

Criterio de El Libertador para contar

La cronología de El Libertador respondió al principio elemental de la congruencia categorial. En buena lid metodológica, no se pueden sumar magnitudes de distinta naturaleza; para establecer una secuencia ordinal legítima, los elementos contados deben compartir la misma ontología. Bolívar cuenta repúblicas bajo un criterio unívoco de soberanía absoluta, por lo que resulta un desvío erróneo epistemológico sumar reformas constitucionales, nuevas constituciones o  giros discursivos producto de oleadas de acciones impulsivas e imprevistas, como si fuesen rupturas, colapso o quiebres fundacionales del Estado.

[...]

Para concluir

Señores, mientras el Estado venezolano nacido en 1830 mantenga su territorio, su población y la continuidad fundamental de su soberanía jurídica sin sujeción extranjera, modificar la numeración es un error conceptual.

Podrán cambiar los gobiernos, podrán refundarse las constituciones y podrán mutar las narrativas del poder, pero desde el presente enfoque y estudio, y ante la rigurosidad de la ciencia histórica y el legado metodológico de Simón Bolívar, Venezuela sigue transitando, indoblegable, los tiempos de su Cuarta República.

Muchas gracias.


La Capa pluvial de la parroquial de Lobatera, tejidos de arte sacro en el Estado Táchira | Sacred Art, Textiles, The Pluvial of Lobatera

(Lobatera, Estado Táchira, Venezuela. Fotos: Samir Sánchez, 2011).



The Pluvial. The Roman Catholic liturgical cap. Lobatera, Tachira State, Venezuela






«Indues Aaron vestimentis suis, id est, linea et tunica, et superhumerali et rationali, quod constringes balteo» (Exodus, 29:5)


«Tomarás las vestiduras y pondrás sobre Aarón la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y lo ceñirás con el cinto tejido del efod» (Éxodo, 29:5)





Historia y descripción



Uno de las más antiguas vestiduras -ornamentos litúrgicos- tridentinas que se conservan de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Lobatera (Estado Táchira - Venezuela), es el denominado Terno de Pontificar (del latín ternus, compuesto por tres).







Era el vestuario exterior del sacerdote u oficiante y de sus dos ministros, diáconos, con el cual se celebraba o asistía a una misa o una ceremonia eclesiástica, siendo el más solemne que existía en la parroquia.


Constaba de una casulla dorada con capa pluvial del mismo color, la cual sólo era utilizada en la antigua liturgia preconciliar en: misas pontificales, procesiones y bendiciones con el Santísimo Sacramento en la custodia, Jueves Eucarísticos, Jueves de Minerva, Jueves Santo, primeros viernes de mes, los ejercicios o en el antiguo canto solemne del Te Deum.


Los otros dos elementos de la terna estaban conformados por las dalmáticas, doradas, para los dos ministros asistentes. Asimismo, se incluía en el terno y como parte de la capa pluvial, el Paño humeral o velo de hombros (paño de respeto) con el cual se tomaba y sujetaba la custodia, sin tocarla con las manos, para las procesiones y bendiciones solemnes.

En Lobatera, y como pieza única que se conserva de este tipo de terno, si bien con deterioros notables, es la capa pluvial la cual recibió esta denominación por cuanto su forma procede de la lacerna o capa que utilizaron los romanos para resguardarse de la lluvia. 

De esta obra, con una valoración artística excepcional en la historia local, para la fecha, se desconoce su proceso de adquisición  y es, con probabilidad, una pieza única en el Táchira.

En el Inventario eclesiástico de enero de 1927, no se encuentra descrita, por ello se presume que fue adquirida, junto con las dos dalmáticas, durante el ministerio parroquial de Monseñor Manuel García Guerrero (1943-1984) y en una fecha anterior a las reformas litúrgicas del Concilio Vaticano II (1962-1965).

Esta capa pluvial, es una pieza textil con forma semicircular abierta por delante, se colocaba sobre los hombros y quedaba cerrada en la parte delantera. En las medallas ornamentales doradas que ocultan los broches metálicos o fíbulas que permitían cerrarla a la altura del pecho (hebilla, pectorale), se encuentra la inscripción sobre el origen y procedencia de la capa. 


Así, se conoce que fue diseñada y confeccionada en los talleres de la fábrica “Ornamentos de Iglesia El Espíritu Santo” de J. Burillo, Valencia, España









La obra, por sus características específicas de ornamentación como lo son los nichos góticos con doselete, las figuras angélicas y la vestidura de los santos así como por la técnica de los brocados, se puede clasificar como una reproducción historicista exacta de los pluviales (denominado así en los países europeos meridionales) o capas (en los países nórdicos) elaboradas en la época de transición del Gótico al Renacimiento (siglo XV-XVI) predominantemente en la región norte de Europa, en Inglaterra, Bélgica y los Países Bajos (Holanda). 




Modelo de una capa pluvial del siglo XVII, en la obra pictórica San Agustín de Hipona, Doctor de la Iglesia (dimensiones: 93.98 × 77.47 × 7.62 cm), del artista brabanzón Philippe de Champaigne, del período artístico del barroco francés, 1650. Esta pintura, obra maestra por el dominio artístico por parte del autor, de las dimensiones de la armonía, la luminosidad y el contraste, se encuentra en el museo del condado de Los Ángeles, en California, EEUU (Los Angeles County Museum of Art, LACMA, California, USA) y fue una donación de The Ahmanson Foundation. Foto: Imagen de dominio público, a través de (http://collections.lacma.org/), 2015.





De allí que el diseño de este pluvial reciba el nombre técnico-artístico de Opus anglicum. No obstante, en España podemos observar a través de una de las obras pictóricas maestras del Greco (Toledo, 1586), denominada El entierro del Señor de Orgaz, en las vestiduras litúrgicas que porta San Agustín, una capa pluvial bordada y decorada con marcada similitud a la capa pluvial de Lobatera.

La capa, en su superficie superior o exterior es de tela de seda dorada y su interior lo conforma una guarnición roja o grana. La cenefa, elaborada toda en la técnica del brocado, está hecha sobre una base de tafetán con hilos metálicos dorados, sedas de colores con predominio de las sedas amarillas, de plata y de oro, con las formas de la decoración renacentista a lo romano, con clásicos roleos vegetales. La parte de la capa que no conforma la cenefa, es de damasco en seda de hilos de oro con suaves figuras romboidales en red. 





La cenefa se extiende desde la parte superior hasta los extremos. De 26 cm de ancho, en ella fueron representados, al natural con una precisión y definición artesanal artística, las figuras de: serafines de seis alas, en la zona correspondiente al cuello y en los extremos, y cuatro capilletas de estilo gótico con santos en ambos laterales y en el siguiente orden. Lateral derecho: San Pedro Apóstol y San Juan Evangelista; lateral izquierdo: San Pablo Apóstol y San Juan Bautista, todo enmarcado en roleos de acanto.



Por la espalda, pende del filo de la cenefa el denominado capillo o escudo, siendo un paño de tipo apuntado u ojival, de 63 cm de altura y desplegable.

Presenta un rico brocatel de oro, plata, grana y seda amarilla bordada así como una pasamanería elaborada en hilos de oro. Contiene en su centro, bajo una triple arcada con doseletes góticos y una cinta flotante con inscripciones en escritura de caracteres unciales-medievales (Gothica textura prescissay en latín: Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto que identifican la imagen, la cual presenta ornamentos y atributos regios del norte de Europa (corona cerrada sin gorro y cetro flordelisados ambos), de la Santísima Trinidad.








Grabado elaborado (circa 1884) por el sacerdote redentorista alemán Padre Maximilian Schmalzl, CSsR (1850-1930, quien identificaba sus obras con las iniciales F.M.S) y probable origen de la imagen de la Santísima Trininidad presente en la capilla o escudo de la capa pluvial de Lobatera. Es uno de los grabados que ilustran un Misal Romano, para uso del pueblo, editado en 1953. Foto: RAMBLA, Pascual, O.F.M., Misal Romano edición completa y manual para los fieles, editorial Vilamala, Barcelona, 1953, p. 625)-



El avanzado estado de deterioro actual de de la capa, aconseja a futuro garantizar unas condiciones de conservación y de exposición específicas que sólo se pueden lograr si quedan custodiadas y expuestas en un no descartable Museo de Historia Eclesiástica de Lobatera -planteamiento en extremo utópico, para una sociedad en extremo mnemocida-





Allí, las condiciones para su exposición, ordenadas según las técnicas museísticas y un diseño específico de sistema expositivo, permitiría contemplar la antigua capa pluvial de pontificar de la Iglesia de Lobatera y sus dalmáticas, en vertical y en visión panorámica para percibirlas desde distintos puntos de vista, y así prolongar su existencia y permitir el conocimiento de este valioso arte textil religioso de épocas pasadas.





Es de acotar como, una capa pluvial idéntica a la aquí descrita, ha sido observada en agosto de 2005, recubriendo la imagen de San Jerónimo, en la capilla del mismo nombre, conocida como la Capilla de San Jeronimito, frente a la plazuela de San Francisco (cerca de la ex garita de San Lázaro y la antigua estación de Morelos, Candelaria 2, esquina con Congreso de la Unión) en Ciudad de México, D. F. (México).


NOTA: La capa pluvial de Lobatera, aquí descrita, para 2023 ya no existe. No se conoce su destino o fue desechada, perdiéndose con ella una valiosa parte de la mamoria histórica de Lobatera. La incuria pudo a la conservación. Sólo quedan las fotos del presente trabajo como testimonio de lo que fue.




7. Congreso Eucarístico Tachirense 2007. Momento de la bendición con el Santísimo Sacramento, mientras el coro de las hermandades o cofradías del Santísimo Sacramento del Estado Táchira, entonaban el himno eucarístico "Cantemos al Amor de los amores". Ha sido la última vez que se pudo apreciar, en público, el antiguo terno de pontificar (el paño humeral y la capa pluvial). Asimismo, se puede apreciar la antigua custodia y el trono de exposición de la Parroquial de Lobatera. La custodia es sostenida por el párroco y vicario Monseñor Erasmo de la Cruz Chacón Salcedo, fallecido en 2012 (Foto: Darío Hurtado, 29 de julio de 2007).






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